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Cómo ayudar a niñas y niños a calmarse

Técnicas que les ayudan a regular sus emociones y evitar comportamientos explosivos.

Escrito por: Caroline Miller

Expertos clínicos: Lindsey Giller, PsyD , Stephanie Samar, PsyD , Dra. Natalie Weder

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Hay niñas y niños que tienen dificultad para regular sus emociones. Berrinches, arrebatos, quejarse, ser desafiantes, pelear: todos estos son comportamientos que vemos cuando experimentan sentimientos poderosos que no pueden controlar. Aunque hay casos en que han aprendido a portarse mal porque así obtienen lo que quieren (atención o tiempo en el iPad), hay niñas y niños que tienen problemas para mantener la calma porque son inusualmente sensibles.

La buena noticia es que aprender a calmarse en lugar de portarse mal es una habilidad que se puede enseñar.

¿Qué es la desregulación?

Hay niñas y niños que simplemente tienen reacciones mayores que las de sus pares en la escuela o sus hermanas y hermanos o primas y primos”, explica Lindsey Giller, PsyD, psicóloga clínica. “No solo sienten las cosas con mayor intensidad y rapidez, sino que a menudo se tardan más en recuperar la calma”. Los sentimientos insólitamente intensos también pueden hacer que una niña o un niño tenga una mayor tendencia a comportamientos impulsivos.

Cuando sus sentimientos les abruman, agrega la Dra. Giller, es porque el lado emocional del cerebro no se está comunicando con el lado racional, el cual normalmente regula las emociones y planifica la mejor manera de manejar una situación. Especialistas llaman a esto “desregulación”. No es efectivo tratar de razonar con una niña o un niño que se encuentra en este estado de desregulación. Para poder discutir lo que sucedió, conviene esperar hasta que sus facultades racionales vuelvan a estar “conectadas”.

Repensar las emociones

Madres y padres pueden comenzar por ayudar sus hijas e hijos a comprender cómo funcionan sus emociones. Pasar de la calma a una crisis de llanto en el piso no ocurre en un instante. Esa emoción se construyó con el tiempo, como una ola. Niñas y niños pueden aprender a controlarse al darse cuenta y nombrar sus sentimientos antes de que la ola se vuelva demasiado grande como para abordarla.

Hay niñas y niños que se resisten a reconocer las emociones negativas. “Crecen pensando que la ansiedad, el enojo y la tristeza son emociones malas”, dice Stephanie Samar, PsyD, psicóloga clínica. Pero nombrar y aceptar estas emociones es “la base para resolver problemas relacionados con cómo manejarlas”.

Puede que también las familias minimicen los sentimientos negativos, señala la Dra. Samar, porque quieren que sus hijas e hijos sean felices. Pero es importante aprender que todas las personas tenemos una variedad de sentimientos. “No quieres crear una dinámica en la que solamente estar feliz sea bueno”, dice.

Modela manejar sentimientos difíciles

“En el caso de niñas y niños de menor edad ayuda que describas tus propios sentimientos y modeles cómo los manejas”, señala la Dra. Samar. Tu hija o hijo “te escucha cuando reflexionas sobre tus propias emociones (cuando sientes nervios o frustración), así como sobre la forma en que las piensas manejar, y pueden incorporar ese lenguaje”.

En el caso de niñas y niños que sienten como si esas emociones grandes se intensificaran rápidamente, les puedes ayudar a practicar cómo reconocer sus emociones, y modelar cómo lo haces tú. Intenta clasificar la intensidad de tus emociones del 1 al 10, donde 1 significa sentirse bastante en calma y 10 estar a punto de explotar de ira o enojo. Si olvidas algo que pretendías llevar a la casa de la abuela, podrías reconocer que sientes frustración y decir que estás en un 4. Puede parecer un poco tonto al principio, pero le enseña a tu hija o hijo a detenerse y darse cuenta de lo que está sintiendo.

Si ves que comienza a enojarse por algo, pregúntale qué siente y qué tanto enojo siente. ¿Está en un 6? En el caso de niñas y niños de corta edad, una ayuda visual como un termómetro de sentimientos podría ayudar.

Valida los sentimientos de tu hija o hijo

La validación es una herramienta poderosa que ayuda a niñas y niños a calmarse cuando tú les comunicas que entiendes y aceptas lo que sienten. “La validación muestra aceptación, que no es lo mismo que estar de acuerdo”, explica la Dra. Giller. “No estás juzgando. Y no estás tratando de cambiar ni arreglar nada”. Cuando niñas y niños sienten que se les comprende, explica, pueden liberar con mayor facilidad sus emociones intensas.

La validación efectiva significa prestar toda la atención a tu hija o hijo. “Quieres estar en completa sintonía para poder notar su lenguaje corporal y sus expresiones faciales y realmente tratar de entender su perspectiva”, dice la Dra. Samar. “Puede ser útil reflexionar y preguntar: ‘¿Estoy entendiendo bien?’. O si en realidad no lo estás entendiendo, está bien decir: ‘Estoy tratando de entender’”.

Ayudar a niñas y niños al mostrarles que estás escuchando lo que dicen y tratando de comprender su experiencia puede ayudar a evitar un comportamiento explosivo en medio de un berrinche.

Ignorar activamente

Validar los sentimientos no significa prestar atención al mal comportamiento. Ignorar comportamientos como las quejas, discusiones, el lenguaje inapropiado o los arrebatos es una forma de reducir las probabilidades de que estos comportamientos se repitan. Se llama “activamente” porque estás llamando la atención de manera visible.

“Se trata de voltear la cara, y a veces el cuerpo, o salirse de la habitación cuando tu hija o hijo muestra comportamientos negativos menores, con el fin de retirar tu atención”, explica la Dra. Giller. “Pero la clave de su efectividad es que, tan pronto como tu hija o hijo haga algo digno de elogio, volver a prestarle tu atención”.

Atención positiva

La atención es la herramienta más poderosa que tienen las familias para influir en el comportamiento. Como dice la Dra. Giller: “Es como un dulce para tus hijas e hijos”. La atención positiva aumentará los comportamientos en los que te estás enfocando.

Cuando estés tratando de dar forma a un comportamiento nuevo, es importante reconocerlo y prestarle mucha atención. “Así que realmente concéntrate en eso”, agrega la Dra. Giller. “Hazlo de manera sincera, entusiasta y genuina. Y procura expresarte de forma muy específica, para asegurarte de que tu hija o hijo se dé cuenta de qué exactamente es lo que estás elogiando”.

Cuando ayudes a tu hija o hijo a manejar una emoción, reconoce sus esfuerzos por calmarse, por pequeños que sean. Por ejemplo, si tu hija está en medio de un berrinche y ves que inhala profundamente, puedes decir: “Me gusta que hayas respirado profundamente” y únete a ella para hacer respiraciones profundas al mismo tiempo.

Expectativas claras

Otra forma clave de ayudar a evitar que niñas y niños se descontrolen es dejar claras tus expectativas y seguir rutinas constantes. “Es importante mantener esas expectativas muy claras y cortas”, señala la Dra. Samar, y transmitir reglas y comportamientos esperados cuando ambas partes estén en calma. Una estructura confiable ayuda a niñas y niños a sentirse en control.

Cuando el cambio es inevitable, es bueno avisar con anticipación. Las transiciones son particularmente difíciles en el caso de quienes tienen dificultad para manejar emociones mayores, en especial cuando significa detener una actividad que les interesa mucho. Dar una advertencia antes de que ocurra una transición les puede ayudar a prepararse. “En 15 minutos nos vamos a sentar a cenar, por lo que tendrás que apagar tu juego en ese momento”, sugiere la Dra. Giller. Aún así puede que les cueste cumplir, pero saber qué sigue a continuación les ayuda a sentirse más en control y mantener la calma”, explica.

Dar opciones

Cuando se les pide a niñas y niños que hagan cosas que probablemente no les entusiasmen mucho, darles opciones puede reducir los berrinches y facilitar que hagan lo que se les pide. Por ejemplo: “Puedes venir conmigo a comprar comida o puedes ir con papá a recoger a tu hermana”. O: “Puedes prepararte para ir a la cama ahora y podemos leer un cuento, o puedes prepararte para ir a la cama en 10 minutos sin cuento”.

“Dar dos opciones reduce la negociación que puede generar tensión”, sugiere la Dra. Samar.

Afrontamiento anticipado

El afrotamiento anticipado es planificar por adelantado algo que predices que puede ser una situación emocionalmente desafiante para tu hija o hijo, o tal vez también para ti. Significa hablar de forma directa sobre lo que sucederá, las emociones negativas que pueden surgir y elaborar estrategias para superar el momento, cuando ambas partes estén en un estado de calma.

Si una niña se molestó la última vez que fue a la casa de la abuela porque no se le permitió hacer algo que sí puede hacer en casa, enfrentar por adelantado la próxima visita sería reconocer que tú notaste su frustración y enojo, y conversar con ella sobre cómo podría manejar esos sentimientos. Podrían pensar en algo que se le permite hacer en la casa de la abuela y con lo cual se puede entretener.

Hablar de antemano sobre situaciones estresantes ayuda a evitar los berrinches. “Si tienes un plan por adelantado, aumenta la probabilidad de que una situación termine de forma positiva”, señala la Dra. Samar.

Resolución de problemas

Cuando una niña o niño hace un berrinche, por lo general las familias dudan acerca de si deberían mencionarlo más tarde, señala la Dra. Samar. “Es natural querer dejar eso atrás. Pero es bueno repasar lo sucedido brevemente, sin juicios”.

Repasar un evento anterior, digamos un berrinche en la juguetería, hace que la niña o el niño piensen en lo que sucedió, y a partir de allí elaborar estrategias sobre lo que se podría haber hecho de manera diferente. Si pueden llegar a una o dos cosas que podrían haber llevado a un resultado diferente, tu hija o hijo podría recordarlas la próxima vez que se empiece a abrumar.

Cinco minutos especiales al día

Incluso una pequeña cantidad de tiempo reservada de manera confiable, todos los días, para que mamá o papá hagan algo que la niña o el niño eligió le puede ayudar a controlar el estrés en otros momentos del día. Es un momento para una conexión positiva, sin órdenes de mamá o papá, en el que ignoras cualquier mal comportamiento menor y simplemente le prestas atención a tu hija o hijo y permites que sea ella o él quien dirija la actividad.

Tener ese momento especial por el cual esperar podría ser de ayuda para niñas o niños que están teniendo dificultades en la escuela, por ejemplo. “Estos cinco minutos de atención de su familia no deberían depender del buen comportamiento”, dice la Dra. Samar. “Es un momento, pase lo que pase ese día, para reforzar el ‘te amo sin condiciones’”.

Preguntas frecuentes

¿Cómo ayudar a unas niña o niño que siente mucho enojo a calmarse?

Puedes ayudar a niñas o niños que experimentan un enojo intenso a calmarse al validar sus sentimientos y escucharlo de manera activa para entender lo que les molesta. Tu atención es la herramienta más poderosa, por lo que es útil prestarle mucha atención positiva a tu hija o hijo en cuanto haga algo para intentar calmarse: “¡Me gusta que hayas hecho una respiración profunda!”.

Última revisión o actualización: 12 de mayo de 2026.

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