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Cómo separarse de los niños muy apegados

Qué hacer cuando un niño no quiere despedirse.

Rachel Ehmke

Alejarse cuando su hijo no quiere que usted se vaya se siente terrible. Los niños hacen muy evidente que a ellos tampoco les gusta. Sus lágrimas, súplicas y manos aferradas se quedan con usted incluso después de que se ha despedido.

La fase de aferramiento es algo a lo que muchos padres se enfrentan en los primeros años. Es una etapa típica del desarrollo que suele comenzar cuando los niños aún son bebés, alrededor del primer año de edad, dice Stephanie Schwartz, PsyD, psicóloga clínica del Child Mind Institute. “En realidad, refleja el hecho de que los bebés han desarrollado vínculos fuertes con sus cuidadores”, explica la Dra. Schwartz. “Son las personas que los alimentan, los bañan y juegan con ellos, así que se dan cuenta cuando pasan a manos de un familiar, una niñera o un amigo. Y es normal que se inquieten por ello”.

Ansiedad ante los extraños

Los niños que sienten pánico cuando se encuentran en situaciones nuevas o con personas nuevas es algo que a veces recibe el nombre de ansiedad ante los extraños, y puede durar un par de años. Tiende a desaparecer a medida que los niños crecen, pero la Dra. Schwartz afirma que es común que los niños pequeños y en edad escolar continúen teniendo algunas dificultades con la separación.

El llanto, los aferramientos y las rabietas pueden ser reacciones bastante típicas al separarse de los padres. La mayoría de los niños empezarán a sentirse cómodos después de un periodo de adaptación. Dedicar tiempo de “calentamiento” para que los niños se acostumbren al nuevo lugar o persona ayuda, especialmente si los niños hacen algo divertido. La exposición repetida también es útil.

Consejos para despedirse de un niño apegado

Prepare a su hijo. Antes de que se produzca una separación, dígale a su hijo qué es lo que puede esperar. Destacar las cosas que usted cree que su hijo disfrutará en esta situación, como jugar con sus amigos o comer un pastel de cumpleaños, puede ayudar a darle un giro positivo a las cosas.

La Dra. Schwartz también recomienda ser lo más transparentes posible acerca de cuándo regresará por ellos. “No diga que va a volver en cinco minutos si van a pasar cinco horas”, dice la Dra. Schwartz. “Creo que es importante crear esa confianza: un niño aprende a confiar en un padre cuando le dicen cuál será la situación y luego la cumplen”.

Tenga un ritual de despedida. Los rituales son reconfortantes, tanto para los niños como para los adultos. La Dra. Schwartz recomienda que los niños participen en la creación de la rutina, porque esto puede hacerla más divertida para ellos. Pero subraya que cualquier ritual de despedida debe ser breve. “Intente que el momento de la separación sea lo más breve posible. Alargarlo tiende a hacerlo más difícil”. Una buena rutina puede ser algo simple como un beso y un abrazo y decir: “¡Que tengas un buen día!”.

Practique la separación. Como cualquier otra cosa, los niños mejorarán en la separación con la práctica. Cómo luzca esto va a depender de lo que produzca la ansiedad de su hijo. Si a su hijo no le gusta que usted salga de casa, puede ayudarlo a practicar la separación yendo a revisar el correo o a sacar la basura. Puede prepararlo saliendo a hacer una diligencia, como ir a la farmacia, mientras un amigo lo cuida, sugiere la Dra. Schwartz. “Practicar gradualmente la separación en pequeñas dosis puede ayudar a su hijo a desarrollar la sensación de que puede lograrlo. Empezar poco a poco puede ser una táctica muy útil”, aconseja.

Valide cómo se sienten. Que un cuidador se vaya puede resultar realmente aterrador para los niños, por lo que no conviene restarle importancia. En su lugar, intente que su hijo sepa que usted se da cuenta y puede ver cómo se está sintiendo. Usted puede acompañar su mensaje de validación con algo de ánimo: “Al mismo tiempo, quiere transmitirles confianza en su capacidad de hacer cosas difíciles”, dice la Dra. Schwartz. Así que podría decir algo como: “Sé que tienes mucho miedo de volver a la escuela mañana y lo entiendo perfectamente. Pero también sé que puedes hacerlo aunque te resulte muy difícil”.

Refuerce la valentía con recompensas. Usted puede ayudar a motivar a su hijo al establecer una meta y haciéndole saber que obtendrá una recompensa por cumplirla. Por ejemplo, tal vez su hijo pueda obtener una recompensa por hacer su ritual de despedida y entrar al salón de clases rápidamente y en calma. Las recompensas pueden ser tangibles o intangibles, y no tienen que ser algo exagerado, como dar a los niños helado para cenar. Piense en lo que motiva a su hijo: puede ser algo tan simple como una calcomanía. Una buena recompensa intangible podría ser ganarse un privilegio que normalmente no tiene o hacer algo especial con un padre o hermano.

Consiga ayuda. Los maestros o las niñeras pueden ayudar a los niños a adaptarse a su nueva situación. Pueden decir algo motivador como “tengo una sorpresa para ti en el bolsillo en cuanto te despidas de tu madre” o “hay algo especial con lo que necesito que me ayudes en cuanto entremos al aula”.

Establecer un límite claro sobre lo que es y no es un espacio para los padres también puede ser útil. Algunas escuelas esperan que los padres se despidan de sus hijos en la entrada o justo fuera del aula. Esto permite que los niños (y los padres) sepan qué esperar, lo que puede facilitar la transición.

Qué hacer cuando su hijo es apegado en casa

A algunos niños les cuesta separarse de sus padres en casa, y puede que esto ocurra solo con uno de ellos. “Es bastante común que los niños tengan más apego hacia uno de los padres”, dice la Dra. Schwartz. “A menudo hay un cuidador principal y a veces los niños se aferran a ese cuidador y a veces se aferran al otro”. Obviamente, esto puede herir algunos sentimientos, pero puede ser de ayuda recordar que es una fase por la que pasan muchos niños.

Es importante que ambos padres estén de acuerdo sobre cómo responder. Así, si un niño dice: “Solo quiero a mamá para la hora del baño”, el padre podría decir: “Sé que quieres a mamá, pero ella no puede ocuparse de la hora del baño esta noche. Papá estará a cargo de la hora del baño esta noche”. Y entonces mamá tiene que respaldar eso: “Sé que me quieres a mí, pero esta noche será papá”.

El padre solicitado puede sentirse culpable por decir que no (en especial cuando técnicamente podría estar ayudando en la hora del baño), pero dar a los niños la práctica de la separación es importante, y también lo es reservar un tiempo especial para que su hijo esté a solas con su otro padre.

Qué hacer cuando la ansiedad por separación no disminuye

Algunos niños siguen teniendo problemas serios para separarse de sus cuidadores, incluso después de haber tenido mucho tiempo para adaptarse. Estos niños pueden tener algo llamado trastorno de ansiedad por separación, que es el trastorno de ansiedad más común en los niños pequeños.

Al diagnosticar el trastorno de ansiedad por separación, los psicólogos se fijan en tres aspectos principales:

Intensidad: ¿Qué tan severa es la ansiedad del niño? Los niños con trastorno de ansiedad por separación experimentan una ansiedad mucho más intensa de lo habitual. Por ejemplo, en lugar de limitarse a llorar durante una despedida pueden ponerse histéricos y gritar.

También pueden tener dificultades para separarse en casa. La Dra. Schwartz dice: “Muchas veces los niños con trastorno de ansiedad por separación buscan a sus padres para que duerman con ellos o necesitan que al menos uno de los padres se siente con ellos mientras se quedan dormidos. O tal vez no irán a buscar algo a su habitación si sus padres están en otro lugar de la casa”.

Frecuencia: ¿Sucede siempre? Si un niño tiene la misma reacción de pánico casi siempre y no mejora después de varias semanas, podría ser una señal. La Dra. Schwartz dice que los niños con trastorno de ansiedad por separación también pueden experimentar una reaparición de síntomas a lo largo del día, incluso después de haberse calmado previamente, porque siguen pensando en su cuidador.

Deterioro: ¿Cómo lo afecta su ansiedad? Si un niño está tan ansioso que sus miedos le impiden hacer las cosas que necesita o quiere hacer, es una gran señal de que necesita ayuda.

Cómo hacer frente a sus propias emociones

Para los padres, una de las partes más difíciles de tener un hijo que no quiere separarse, es lidiar con su propia culpa y la preocupación de estar causando dolor a su hijo. A la Dra. Schwartz le gusta decir a los padres que “sentirse ansioso, en sí mismo, no es peligroso ni dañino: simplemente se siente incómodo”. Estamos desarrollando sus habilidades de afrontamiento y su capacidad para tolerar los momentos difíciles”.

Por último, si usted nota que está teniendo problemas para manejar su propia ansiedad, este es un buen momento para recurrir a su propio conjunto de habilidades de afrontamiento.