Lo lamentamos. Esta página no tiene version en español. Vaya la página de inicio.

Consejos para viajar con niños que tienen desafíos

Cómo minimizar el estrés y maximizar la diversión para todos

Beth Arky

Viajar con niños que están ansiosos, que desconfían de los cambios o que tienen desafíos puede ser desalentador, precisamente porque hace lo que esperamos de las vacaciones: alejarnos de la rutina del hogar y exponernos a nuevas vistas y sonidos.

Existe la tentación de quedarse en la proximidad de casa para evitar las reacciones adversas e impredecibles, y la posibilidad de que se produzcan crisis en los lugares públicos. Pero la verdad es: un niño con ansiedad, autismo o cualquier otro tipo de problema es, a pesar de todo, 100% niño.

Shannon des Roches Rosa, madre de un niño con autismo, escritora y activista, lo resume bien cuando explica por qué se empeña en llevar a su hijo a hacer tantas y tan variadas excursiones como le sea posible”. Puede que Leo tenga autismo intenso, pero es un niño sano y enérgico que ansía la aventura, –escribe en un artículo como invitada en SFGate.com (página en inglés). –Queremos que Leo sea un niño aventurero para que se acostumbre a ser parte de nuestra comunidad, y para que la comunidad se acostumbre a él”.

Shannon, cuyo blog se llama Squidalicious (página en inglés), escribe sobre visitas a los museos y a otros lugares de interés local, pero el mismo argumento se aplica a los viajes: puede ser muy valioso para el crecimiento de su hijo, al igual que para su propia salud mental. A continuación, le ofrecemos algunas sugerencias, recopiladas de varias fuentes, para ayudarlo a tomar el control de su viaje.

Planifique para el éxito

Planifique sus vacaciones tomando en cuenta el tiempo en el que los destinos sean más fáciles de acceder y más tranquilos. Las multitudes y las largas esperas pueden hacer que los niños se pongan especialmente ansiosos y a veces provocan crisis, así que vaya durante las horas de menor actividad y en la temporada de menor tráfico, de ser posible.

En los lugares públicos, es bueno considerar con anticipación dónde están las salidas, y tener un plan de respaldo para un escape discreto si fuera necesario. ¿Dónde, en una plaza llena de gente, está el lugar tranquilo más cercano por si necesita hacerse a un lado y dejar que su hijo se calme? Si viaja en coche, intente estacionarse cerca del restaurante o de la atracción a la que va a ir, para evitar la posibilidad de una larga caminata entre un público de curiosos y de chismosos.

Siente las bases

Como padre/madre usted trata de prever las situaciones que podrían plantear los mayores desafíos para su hijo. En los viajes en avión, querrá tener muchas actividades y materiales para que su hijo pueda distraerse con sus juegos, libros, libros para colorear, cajas de jugo, películas, computadoras o todo lo anterior. Si tiene un niño que es propenso a escabullirse, un brazalete de identificación le dará un poco más de tranquilidad. Si lo viste con colores brillantes también le resultará más fácil no perderlo de vista.

Pero también es crucial que su hijo sepa qué esperar del próximo viaje, qué nuevas experiencias debe anticipar, qué cosas distintas y ajenas podría encontrar y qué podría ser un desafío para él. Debería saber adónde puede ir en el caso de que necesite ayuda. Revisar las fotos de los lugares o de las personas que un niño conocerá, o contar historias sobre las buenas experiencias de las vacaciones, puede ayudar a un niño a enfocar sus expectativas de una manera positiva.

O intente escribir una historia sobre el próximo viaje, donde su hijo sea el protagonista. La consultora de autismo Carol Gray ha desarrollado un método llamado Historias Sociales (página en inglés), que está diseñado para ser una forma atractiva e interactiva de preparar a los niños para los momentos sociales. Los cuentos, escritos desde el punto de vista del niño, utilizan la narración, así como las fotos y los dibujos, para guiar al niño a través de una experiencia, y así, prepararlo para las interacciones sociales que puedan ser necesarias y provocar las respuestas deseadas. Una historia para un niño con autismo sobre un viaje a Florida puede incluir detalles del viaje, cosas por las que puede estar nervioso, personas que puede conocer, la garantía de que sus padres estarán con él todo el tiempo y actividades que le gustan y que puede anticipar que disfrutará.

Y así sucesivamente. Las historias sociales pueden usarse para cualquier situación: usar un baño público, ir a la escuela, viajar en avión. Y por supuesto, una de las cosas más importantes que puede hacer es invitar a su hijo a que las escriba con usted.


Relacionado: Qué hacer (y no hacer) cuando los niños están ansiosos

Algo de familiaridad no hace daño

Si el hecho de alojarse en hoteles y comer en restaurantes somete a su hijo a un estrés excesivo (o a usted por tener que supervisar su comportamiento), considere la posibilidad de alquilar un apartamento en línea, para poder cocinar alimentos familiares, tener más espacio para pasar tiempo con la familia, y seguir con ciertas rutinas cotidianas. También considere permitir que su hijo lleve una manta o un juguete con el que se sienta cómodo.

Si a su hijo le asustan particularmente los lugares nuevos, puede ser un buen compromiso volver a visitar un lugar de vacaciones conocido en el que ya haya tenido una buena experiencia. Él sabe qué esperar y las probabilidades de que todos ustedes puedan relajarse aumentan.

No sea tímido… pida ayuda

Si su hijo necesita un alojamiento especial para que la experiencia del viaje sea gratificante, no dude en pedirlo. ¿Sabía que algunos aeropuertos están dispuestos a “falsificar” las medidas de seguridad para los niños con autismo, de tal manera que puede practicar el procedimiento con antelación al gran día? Muchos establecimientos tienen servicios extras o provisiones especiales que pueden ser una bendición para usted, pero probablemente no los anuncian. Los restaurantes pueden darle mesas cerca de la salida. Disneylandia y Six Flags tienen pases especiales que permiten a los niños saltarse las filas, algunos de ellos requieren una prueba de que su hijo necesita una adaptación, así que considere llevar documentación. El esfuerzo extra (y la seguridad) por delante puede hacer que su hijo no necesite más tiempo.

[cjtoolbox Name=”signup-inline-es”]

Siéntase orgulloso

Y si encuentra que la gente se le queda viendo a su hijo, no deje que aquellos les arruinen las vacaciones. Aquí des Roches Rosa es un modelo ejemplar. Escribe (página en inglés) sobre su hijo Leo: “No me importa si los demás piensan que se comporta de forma extraña o que hace ruidos extraños, mientras no esté haciendo daño o interrumpiendo a nadie, seguimos con la cabeza levantada, respondiendo a las miradas de los extraños con sonrisas confiadas y sin disculpas que admitiré de haber practicado en el espejo del baño”. Concéntrese en lograr que la experiencia sea buena para su familia.

El fracaso es una opción

Unas vacaciones perfectas son imposibles, pero todas las vacaciones son perfectamente instructivas. Lo que funcionó y lo que no funcionó puede ser registrado en su inventario de cosas que se deben y no se deben hacer. Lo que fue sorprendentemente exitoso, ¿y qué evitará la próxima vez? Como des Roches Rosa intenta sabiamente hacer, piense en el fracaso como una inversión en el éxito futuro.