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Efectos secundarios de los medicamentos para el TDAH

A qué efectos prestar atención y cómo manejarlos.

Escrito por: Dr. Roy Boorady

Experto clínico: Dr. Roy Boorady

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Los medicamentos estimulantes pueden ser muy efectivos para reducir los síntomas del TDAH, pero hay niños que pueden experimentar efectos secundarios incómodos o nocivos. Cuando los efectos secundarios se convierten en un problema, tratamos de cambiar la dosis, la fórmula de liberación o hasta el tipo de medicamento que toma tu hijo. El objetivo es determinar qué le dará el mayor beneficio, con la menor cantidad de efectos secundarios.

Los problemas a los que hay que prestar atención:

  • Problemas del sueño
  • Reducción del apetito
  • Retraso en el crecimiento
  • Dolores de cabeza y de estómago
  • Efecto rebote (la irritabilidad cuando el medicamento deja de hacer efecto)
  • Tics
  • Malhumor e irritabilidad en general

Para visualizar más precisamente los efectos secundarios, tenemos que establecer cuáles de estos tenía tu hijo antes de empezar a tomar los medicamentos. Por ejemplo, hay niños con TDAH que tenían dificultad para dormir sin los medicamentos. Hay quienes ya eran quisquillosos con la comida antes de empezar con el tratamiento farmacológico.

Identificar los problemas preexistentes nos ayuda a no culpar a los medicamentos por situaciones que ya estaban presentes.

Dos factores clave de los efectos secundarios

Obtener la dosis correcta es muy importante si queremos minimizar los efectos secundarios. Los medicamentos estimulantes elevan los niveles de dos químicos cerebrales, la dopamina y la noradrenalina. Si tu hijo obtiene los niveles correctos de dopamina y de noradrenalina, se concentrará bastante bien, pero si estos niveles están demasiado elevados, podría experimentar estrés cerebral, lo cual puede causar efectos secundarios negativos.

También es importante saber que hay dos grupos distintos de medicamentos para el TDAH, y cada uno tiene como base estimulantes diferentes.

  • Medicamentos con base de metilfenidato: Ritalin, Methylin, Concerta, Metadate, Parche de Daytrana
  • Medicamentos con base de dextroanfetamina: Adderall, Vyvanse y Dexedrine

La respuesta a estos dos grupos de medicamentos puede ser diferente. Hay niños que incluso tienen reacciones distintas a diferentes fórmulas de liberación del mismo medicamento (la velocidad con que ingresa el medicamento a la corriente sanguínea). Las fórmulas de liberación rápida se absorben casi de inmediato, y el efecto dura cerca de 4 horas. Las fórmulas de liberación prolongada, las cuales son absorbidas de manera gradual, pueden durar hasta 14 horas. Por lo tanto, cuando los niños empiezan a sentir ciertos efectos indeseados, a menudo trataremos de cambiarles la fórmula de liberación o el medicamento.

Problemas del sueño

Si la medicación mantiene a tu hijo sin poder conciliar el sueño hasta la madrugada, puede ser porque el medicamento todavía está activo a la hora de ir a la cama. Si tu hijo está tomando una fórmula de liberación rápida, podría ser que esté tomando la segunda o tercera dosis demasiado tarde, por lo tanto, el cuerpo no ha expulsado el medicamento a la hora de dormir. Si está tomando un medicamento que dura de 12 a 14 horas, podría ser útil probar con un medicamento que no sea de liberación prolongada.

Los problemas de sueño causados por el medicamento tienden a mejorar con el tiempo, así que valdría la pena esperar de cuatro a seis semanas para ver si tu hijo se adapta.

Los problemas de sueño también pueden ser causados por un exceso de estimulación a la hora de dormir (por lo general, haciendo algo en la computadora para tratar de relajarse). Si la medicación ya dejó de tener efecto, puede ser que el TDAH sea el causante de su falta de sueño.

También hay algunos medicamentos que pueden tratar los problemas del sueño: la melatonina puede ser efectiva. El Benadryl se usaba para tratar los problemas de sueño, pero causa un efecto de resaca al día siguiente y los niños no se sienten tan alertas como deberían.

Problemas para comer

Los medicamentos de liberación prolongada pueden causar problemas de apetito. Estos medicamentos alcanzan el pico aproximadamente cuatro horas después de habérselas tomado. Algunos niños se los toman antes de desayunar y luego ya no tienen hambre a la hora del almuerzo.

Una forma de ayudar a tu hijo es haciendo que coma cada vez que le dé hambre. Podría tomar un buen desayuno antes de que el medicamento haga efecto y cenar al final del día, cuando el efecto del medicamento haya desaparecido.

Si sientes que esto es un problema más grave para tu hijo, podría ser útil tomar descansos del medicamento durante los fines de semana, vacaciones y días festivos, o cambiar a tabletas de liberación inmediata, las cuales dejan de hacer efecto a la hora del almuerzo.

Retrasos en el crecimiento

Hay niños, en especial los varones, que crecen más lento cuando están tomando medicamentos estimulantes. Esto ocurre principalmente durante el primer año. Pero los estudios muestran que estos mismos niños alcanzan a sus compañeros después de dos o tres años, recuperando el crecimiento que perdieron durante el primer año. Además, los niños que tomaron descansos del medicamento durante los fines de semana y las vacaciones de verano, no mostraron un retraso en su crecimiento durante el primer año.

Este efecto secundario parece no afectar a las niñas.

Náuseas y dolores de cabeza

Estos problemas tienden a desaparecer después de unas semanas de empezar a tomar los medicamentos, y se pueden minimizar tomándolos con comida y, en algunos casos, cambiando la dosis o los tiempos en los cuales se toman.

Efecto rebote

Algunos padres describen que sus hijos han tenido un “efecto rebote”. Después de que el medicamento deja de hacer efecto, sus hijos se vuelven irritables y muestran comportamientos agresivos. Algunos padres me han dicho: “Sé que cada día a las 4:30 va a pasar lo mismo”.

Lo que está sucediendo es que el medicamento está saliendo de los receptores cerebrales demasiado rápido. Una manera de evitarlo, si es que es un problema, es agregando una dosis pequeña una media hora antes del efecto rebote para ayudar a tu hijo a que el medicamento disminuya poco a poco.

Finalmente, con los niños que tienen efecto rebote, sería bueno preguntarles si algo más está sucediendo. Puede que tengan un problema de ansiedad subyacente o un trastorno del estado de ánimo que resurge cuando el medicamento deja de hacer efecto. No quisiéramos ignorar otras cosas que pudieran estar encubriendo la situación.

Tics

Hay niños que podrían desarrollar tics nerviosos con los medicamentos estimulantes. Si esto sucede, lo primero que podríamos hacer es probar un estimulante diferente, para comprobar si este nuevo medicamento funciona sin producir el efecto de los tics.

Si eso no funciona, podríamos intentar con medicación no estimulante, la cual tiene un efecto diferente en el cerebro. Hay dos tipos que funcionan para reducir los síntomas del TDAH (aunque no son igualmente potentes que los estimulantes), pero es menos probable que causen tics:

  • Atomoxetina (nombre de marca “Strattera”) forma parte de una clase de fármacos clasificados como inhibidores de la recaptación de la norepinefrina. La norepinefrina es una sustancia natural cerebral que se necesita para controlar el comportamiento.
  • Clonidina (Catapres, Nexicon) y guanfacina (Tenex), clasificadas como agonistas alfa adrenérgicos. Estos medicamentos se desarrollaron originalmente para tratar la presión alta, pero en las dosis que se usan para el tratamiento de niños con TDAH rara vez afectan la presión sanguínea.

Cambios de humor

Cuando la dosis de un medicamento estimulante es demasiado alta, se podría producir un efecto de sedación en el niño, y podría parecer como un zombi, o estar irritable y llorar mucho. Si esto pasa, necesitamos cambiar la dosis hasta que encontremos el nivel apropiado.

Pero existe un grupo pequeño de niños con TDAH que experimentan malhumor e irritabilidad con los medicamentos estimulantes, aunque estén tomando la mejor dosis posible. Por lo general, esto pasa justo después de tomarlos, y el efecto desaparece inmediatamente después de que los dejan de tomar.

Si esto le pasa a tu hijo, podemos cambiar a otro tipo de medicamento estimulante, ya que algunos niños tienen reacciones distintas a los medicamentos basados en metilfenidato y en anfetaminas. Si eso no funciona, se puede intentar con un medicamento no estimulante.

Por supuesto, es importante tener en cuenta que los niños con TDAH podrían desarrollar depresión. De hecho, tienen un riesgo más elevado de desarrollar un trastorno depresivo mayor en comparación con otros niños. La buena noticia es que los dos trastornos pueden ser tratados al mismo tiempo, aunque no recomendamos tratar los trastornos del estado de ánimo con medicación si estos son un efecto secundario de los medicamentos estimulantes.

Riesgo cardíaco

En 2005 y 2006, había cierta preocupación que se basaba en un estudio con datos agrupados el que se había identificado que los medicamentos estimulantes, Adderall en particular, aumentaba el riesgo de lo que se conoce como “muerte súbita”. La muerte súbita cardiaca se refiere, por lo general, a personas menores de 21 años (algunos estudios dicen que es más bien en menores de 30), que mueren súbitamente de un paro cardiaco. Por lo general, se trata de deportistas jóvenes que mueren en la pista, el campo de fútbol o la cancha de básquetbol.

Sin embargo, cuando revisaron la evidencia y los datos del estudio en su conjunto, encontraron que los medicamentos no constituyen un riesgo mayor de muerte súbita hasta los 64 años. El riesgo que constituye (tomar los medicamentos) no es mayor que (el riesgo de muerte) en la población en general.

No obstante, antes de prescribir medicamentos estimulantes a los niños, hacemos una encuesta cuidadosa de la historia cardiaca en su familia. Yo siempre pregunto si ha habido casos de muerte súbita en ambos lados de la familia, y les pido que me den la historia personal cardiaca del niño. ¿El pediatra encontró un soplo de corazón? ¿Se ha quejado el niño de dolor de pecho? ¿Se ha desmayado? Antes de prescribir cualquier cosa, siempre se revisa la presión sanguínea, y, si hay algún precedente de síntomas cardiacos en la familia o si el paciente mismo tiene síntomas, entonces se debería hacer un estudio cardiaco antes de prescribir un medicamento estimulante. Esos son nuestros lineamientos actuales.

Para resumir, la mayoría de los efectos secundarios de los medicamentos estimulantes se pueden controlar ajustando meticulosamente la dosis y el horario, así como dándoles a los niños un poco de tiempo para acostumbrarse a los medicamentos. En el caso de que estos efectos continúen y causen problemas serios para tu hijo, tratamos de encontrar otros tratamientos.

Preguntas frecuentes

¿Cuáles son los efectos secundarios de los medicamentos para el TDAH?

Los efectos secundarios de los medicamentos para el TDAH pueden incluir problemas de sueño, disminución del apetito, retraso del crecimiento, dolores de cabeza y náuseas, tics, mal humor y efecto rebote (irritabilidad cuando desaparece el efecto de la medicación). La mayoría de los efectos secundarios de la medicación para el TDAH se pueden controlar al ajustar la dosis y/o el horario del medicamento.

Última revisión o actualización: 10 de febrero de 2026.

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