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¿El medicamento para el TDAH cambiará el cerebro de mi hijo?

Qué sabemos sobre los efectos a largo plazo de los estimulantes que se toman para el TDAH.

Caroline Miller

Si usted tiene un hijo que ha sido diagnosticado con trastorno por déficit de atención con hiperactividad o TDAH (ADHD, por sus siglas en inglés), puede que se esté enfrentado a la decisión de si debe o no probar la medicación.

Los medicamentos estimulantes han demostrado en repetidas ocasiones ser el tratamiento más efectivo para los síntomas del TDAH, ayudan a que los niños presten atención, se concentren, manejen sus impulsos y eviten las conductas de riesgo. Aproximadamente un 80 por ciento de los niños que prueban los medicamentos estimulantes para el TDAH encuentran que tienen un efecto positivo en sus síntomas. Para poner esto en perspectiva: no hay ningún otro medicamento para una condición psiquiátrica que tenga una tasa de respuesta tan alta.

Sin embargo, puede que a usted le preocupe que el medicamento afecte la manera en la que funciona el cerebro de su hijo. Y si el medicamento se toma por un período de años, ¿tiene algún efecto a largo plazo en el cerebro?

Cómo funcionan los estimulantes

Cuando un niño está tomando medicamentos estimulantes para el TDAH, el medicamento cambia el nivel de una sustancia química en el cerebro llamada dopamina, la cual es un neurotransmisor que juega un papel central en la atención y la concentración.

Cuando alguien toma Ritalin, Adderall o cualquier otro medicamento estimulante para el TDAH, este ayuda a aumentar la dopamina en su cerebro a un nivel óptimo: un nivel comparable al del cerebro de una persona que no tiene TDAH. Eso se logra bloqueando la acción de algo llamado el transportador de dopamina, una molécula que remueve la dopamina del conducto neural.

Así que, al cambiar el nivel de dopamina en el cerebro, definitivamente se cambia la manera en que este funciona mientras se está tomando el medicamento, lo cual es precisamente el objetivo de tomarlo. En los niveles en que se prescriben para el TDAH, estos medicamentos no suben el nivel de dopamina lo suficientemente alto como para producir euforia, y por lo tanto no son considerados adictivos.

¿Cambian la personalidad de un niño?

Los medicamentos para el TDAH no deben cambiar la personalidad de un niño. Si un niño que está tomando un estimulante parece estar sedado o como zombi, o llora mucho y está irritable, por lo general esto significa que la dosis es demasiado alta y que el médico debe ajustar la prescripción para encontrar la dosis correcta.

Si un niño está tomando la dosis más baja posible que es efectiva para él, y de cualquier manera tiene cambios de humor o está irritable, se debe explorar cualquier otro tipo de tratamiento. Hay un pequeño grupo de niños que reaccionan de esta manera, y usualmente esto sucede de inmediato, tan pronto como comienzan a tomar el medicamento, y desaparece inmediatamente después de haberlo dejado.

Medicamento de liberación corta

Los efectos de los medicamentos estimulantes comienzan y se detienen rápidamente, porque estos medicamentos se metabolizan con rapidez. No se quedan en el cuerpo por un período de tiempo extendido.

Hay muchas fórmulas diferentes de medicamentos para el TDAH, diseñados para tener una duración de aproximadamente 4 horas (liberación inmediata) hasta 12 horas (liberación prolongada). Pero esencialmente todos salen del sistema del niño al levantarse por la mañana. Cualquier posible efecto secundario, como la pérdida de apetito o dificultad para dormir, también se detiene cuando el niño deja de tomar el medicamento.

¿Hay efectos a largo plazo?

En más de 50 años utilizando medicamentos estimulantes para contrarrestar los síntomas del TDAH, y en cientos de estudios, no se han observado efectos negativos de tomar el medicamento durante un periodo largo de varios años.

En años recientes Nora Volkow, directora del National Institute on Drug Abuse, junto con sus colegas han realizado una serie de estudios de resonancias magnéticas para entender de mejor manera cómo el TDAH, y los medicamentos que se utilizan para tratarlo, afectan el cerebro. En 2013 compararon los cerebros de niños con TDAH (página en inglés) antes y después de un año de tratamiento con medicamentos estimulantes. Los estudios mostraron un aumento en la densidad de los transportadores de dopamina (esas moléculas que desactivan la dopamina) en el cerebro después del tratamiento.

Esto sugiere que el aumento de dopamina estimulado por los medicamentos podría haber provocado que el cerebro desarrollara más transmisores de dopamina para eliminarla. No está claro por cuánto tiempo puede durar ese cambio, ya que el nivel de transportadores en el cerebro fluctúa. Pero podría resultar, anotan los investigadores en sus conclusiones, en que los medicamentos no funcionen tan bien para reducir los síntomas a largo plazo como lo habían estado haciendo.

¿Los medicamentos pierden eficacia con el tiempo?

Este es un tema de desacuerdo entre médicos e investigadores. Para muchos niños, la misma dosis (ajustada a medida que crecen) continúa funcionando durante muchos años. Pero en otros niños, el medicamento no funciona tan bien después de los primeros meses, por lo que necesitan un aumento en la dosis para continuar obteniendo los mismos resultados.

Si bien los aumentos de dosis son moderados, no son solo por el crecimiento de los niños. En el estudio a largo plazo más grande para tratamientos del TDAH llamado Multimodal Treatment Study of Children with ADHD o MTA, el primer mes del estudio estuvo dedicado a la valoración: ajustando la dosis hasta que llegaran a la dosis óptima para cada niño. Pero durante los siguientes 13 meses, a muchos de los niños se les modificó la dosis para continuar obteniendo el beneficio completo del medicamento.

Un análisis de los datos obtenidos realizado en 2001 (página en inglés) encontró que de los 198 niños que estaban tomando metilfenidato al final del período de valoración, a 81 (41%) se les aumentó su dosis para mantener la efectividad. El aumento promedio por unidad de peso corporal fue de 12.4%. Pero a otros 36 niños (18%) se les redujo la dosis para evitar efectos secundarios negativos, y un 29% de los niños estuvieron tomando la misma dosis. Los niños que comenzaron con una dosis baja tuvieron más tendencia (61%) a necesitar un aumento, mientras que aquellos que comenzaron con una dosis alta tuvieron más tendencia a mantenerse en la misma dosis (33%) o a reducir la dosis (37%). Los 24 niños restantes (12%) tuvieron un cambio a otro medicamento o a otro tratamiento.

Estos hallazgos son interpretados de manera diferente por distintos investigadores, algunos los ven como evidencia de que los niños desarrollaron tolerancia al medicamento, otros no. El autor del estudio de 2001, el doctor Benedetto Vitiello, escribió: “Estos datos no sugieren tolerancia a los efectos terapéuticos del MPH”. Agregó que el hecho de que ocurrieron cambios en los medicamentos a lo largo de un período de 13 meses indica “una necesidad de monitoreo continuo a largo plazo”. Esto refleja la experiencia de muchos médicos.

Roy Boorady, MD, psiquiatra de niños y adolescentes del Child Mind Institute, que ha tratado niños con TDAH por más de 15 años, dice que con frecuencia él aumenta la dosis dentro de los primeros años de tratar a un niño. “Cuando trato a un niño desde, digamos los siete años, encuentro que tengo que aumentar la dosis, quizás en un 20%, para retomar el beneficio. Pero después de los 15 o los 16 años, encuentro que los niños terminan necesitando menos, no más”. El Dr. Boorady destaca que esto puede deberse a que los síntomas del TDAH van desapareciendo, como con frecuencia lo hacen, al final de la adolescencia, y también porque a medida que los hígados de los adolescentes van madurando, pueden metabolizar el medicamento de manera más eficiente.

Pero no todos los doctores reportan el mismo efecto, y algunos notan que pueden haber otras razones para el aumento en las dosis a lo largo de los años que no implican tolerancia: conforme el niño va creciendo, él enfrenta mayores expectativas en la escuela, mayor demanda por concentración. El niño se vuelve más consciente de lo que el medicamento hace y puede querer más de esa sensación.

“Es ciertamente verosímil que hay una tolerancia desarrollándose lentamente a través del tiempo”, dice el Dr. Stephen Hinshaw, uno de los autores del estudio MTA: “Simplemente no lo sabemos”. El Dr. Hinshaw, profesor de psicología en la University of California, Berkeley, dice que algunas veces después de años de tratamiento efectivo, un paciente con TDAH necesita cambiar a un medicamento basado en un estimulante distinto, como podría ser de Concerta a Adderall, para mantener el efecto.

¿El medicamento par el TDAH puede causar adicción?

Una gran inquietud acerca de los medicamentos para el TDAH es la preocupación de que los niños que los toman tienen un mayor riesgo de abuso de sustancias cuando son mayores. Pero varios estudios han demostrado que no hay correlación.

La investigación más reciente demostró que, a pesar de que los adolescentes y los adultos jóvenes con TDAH tienen un riesgo más alto que otros niños de abuso de sustancias, tratarlos con medicamentos estimulantes no aumenta ni reduce su riesgo. Lo que muestra el nuevo estudio es que los riesgos están relacionados al trastorno, no al tratamiento.

El National Institute on Drug Abuse señala que la adicción es un riesgo cuando se abusa de estos estimulantes, es decir, cuando se toman en dosis y vías distintas a las que fueron prescritas (por ejemplo, que sean triturados, inhalados o inyectados). Entonces es cuando producen euforia, y como resultado, aumentan el riesgo de adicción. Por lo tanto, un historial de abuso de sustancias puede ser un factor importante cuando se considera si un adolescente es un buen candidato para tomar medicamentos para el TDAH.