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El rol del maestro cuando ocurre una tragedia

El proceso de sanación comienza en el aula.

Escrito por: Harold S. Koplewicz, MD

Experto clínico: Harold S. Koplewicz, MD

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Cuando la muerte irrumpe en la vida de los niños de una comunidad escolar, el aula es uno de los principales lugares en el que los estudiantes experimentarán el duelo y la ansiedad, y donde se enfrentarán a la dificultad de aceptar sus sentimientos.

Me gustaría que mis palabras pudieran proteger a los jóvenes de tu clase del dolor y el miedo. Pero como eso no es posible, ofrezco aquí algunas ideas y consejos basados en mi experiencia, para ayudarte a a que les puedas ayudar a procesar sus sentimientos de una manera saludable.

Reconoce la pérdida

Cuando una tragedia involucra a una comunidad escolar, sobre todo cuando se han perdido vidas de estudiantes o de maestros, es probable que sea en el aula donde la pérdida se sienta con mayor intensidad. Algunos niños podrían sentir mucha incomodidad con esa información. Eso significa que es particularmente importante que reconozcas la pérdida y les des a tus estudiantes la oportunidad de expresar sus sentimientos acerca del evento traumático.

Dales tiempo para hablar

Aunque es posible que haya una reunión o un servicio general en la escuela para ayudar a los estudiantes a enfrentar la situación, para muchos niños el salón de clases será el espacio más importante donde hacer preguntas, compartir sentimientos y traer recuerdos a la memoria. Algunos estudios han encontrado que los niños pueden obtener mayor consuelo de las personas adultas que conocen bien, e incluso de otros niños, más que de los expertos en crisis que son personas desconocidas para ellos. Estudios también muestran que en este tipo de situaciones es más importante que las personas adultas escuchen a los niños, que saber qué es lo más adecuado para decirles. Lo más valioso que les puedes ofrecer a tus estudiantes es un ambiente cómodo y seguro donde puedan estar tristes, enojarse y expresar su confusión.

Fomenta las preguntas

Te recomendamos que convoques una discusión grupal, en cualquier estilo que sea familiar para tus estudiantes y les hagas saber que tú y muchas otras personas están tristes, y que cuando una tragedia ocurre y perdemos amistades o compañeros de clase es importante hablar acerca de cómo nos sentimos y acerca de cómo queremos recordarlos. Deberías fomentar, pero no forzar, preguntas, y responderlas lo más sencillamente posible de una manera apropiada al nivel del desarrollo de tus estudiantes.

Aborda las inquietudes sobre seguridad

Dado que los niños pequeños son egocéntricos, es probable que algunos de tus estudiantes se preocupen por su propia seguridad. ¿Les podría ocurrir lo mismo a ellos? Si se trató de un incendio en el hogar, bríndales la tranquilidad de que los incendios en hogares son muy poco frecuentes hoy en día, y recuérdales las medidas de seguridad como los simulacros de incendio que se realizan de forma periódica. Si se trató de un acto de violencia, puedes subrayar una vez más los esfuerzos de sus padres y maestros para asegurarse de que mantener su seguridad. Si los niños tienen preguntas que no puedes responder, está bien decirles que no sabes la respuesta.

Retoma la rutina

Después de que les haya dado tiempo suficiente para formular sus preguntas, expresar sus sentimientos y hablar entre ellos, es importante volver a la rutina regular. Eso no se debe únicamente a que estás tratando de mostrarles cómo responder a una situación difícil de manera saludable, sino porque la rutina es sumamente reconfortante para los niños.

Conmemorar la pérdida

Ten en cuenta que la primera vez que hables sobre la tragedia no será la última. Aceptar la pérdida requiere tiempo, y seguramente incluirá tener una transición hacia formas positivas de conmemorar a quienes ya no están, tanto en el aula como en la escuela. En la conversación (y en las siguientes), puedes sugerir maneras en que la clase podría recordar a los amigos y compañeros de clase que ya no están: escribir historias sobre las cosas que hicieron juntos, dibujar, plantar árboles, recaudar dinero para donar a niños que necesitan apoyo. Es útil recordar a tus estudiantes que las personas siguen viviendo en nuestros corazones y mentes. Y que hacer algo que beneficie a otros niños, nos ayuda no solo a sentirnos bien con nosotros mismos, sino que además nos enseña una forma saludable de responder al dolor en el futuro.

Enseña y muestra qué es ser resiliente

Recuerda que al igual que con todo lo que haces como maestro, estás enseñando y sirviendo de modelo, y permitiendo que los niños elaboren por su cuenta formas de manejar desafíos de una manera positiva. Es una habilidad que será tan importante en sus vidas como la lectura y la escritura, y vale la pena el esfuerzo de cultivarla cuando los niños atraviesan por una crisis.

Última revisión o actualización: 28 de enero de 2026.

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