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Lo que padres y madres de adolescentes deberían saber sobre el alcohol y las drogas

Y cómo ayudar a tu adolescente a tomar buenas decisiones.

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Si te acercas a cualquier grupo de adolescentes lo más probable es que escuches hablar sobre el estrés: la presión por obtener buenas calificaciones, ingresar a una buena universidad, ser una persona integral, verse bien, mantener un buen peso, tener popularidad, descubrir un talento o pasión.

En su libro Stay Connected: Helping Your Teen Navigate Tough Choices, el Freedom Institute, un centro de tratamiento para el abuso de sustancias ubicado en Nueva York, ofrece a los padres una guía sobre algunos de los factores estresantes y escenarios que pueden favorecer el consumo de sustancias entre adolescentes. Brinda consejos prácticos sobre cómo alejar a tu adolescente de esas situaciones de riesgo. Este es un extracto del libro.

Hoy en día, las y los adolescentes enfrentan cada vez más exigencias, lo que hace que sean especialmente vulnerables a los peligros de consumir drogas y desarrollar adicciones. Estas son algunas tendencias en su comportamiento con respecto al consumo de alcohol y otras drogas, así como estrategias que puedes utilizar para contrarrestar las creencias y prácticas a las que probablemente se enfrentará tu adolescente.

Antes de la fiesta (precopeo)

Esta forma de socialización consiste en ingerir grandes cantidades de alcohol y/o algún otro tipo de droga, con el objetivo de intoxicarse rápidamente y de forma considerable para que el efecto se mantenga durante varias horas. El “precopeo” (conocido en inglés como pre-gaming) suele ocurrir antes de eventos escolares, reuniones familiares u otras situaciones sociales en las que el acceso a sustancias está restringido o limitado. Este pre-gaming por lo general tiene lugar en el taxi o vehículo en el que se trasladan al evento, o en la esquina de la calle fuera del evento. También puede tener lugar en la casa de alguien donde los padres no están, no se dan cuenta o lo permiten. El alcohol se puede esconder en botellas de agua, latas de refresco u otros recipientes de aspecto inofensivo y llevarse al evento.

Qué hacer: Habla con tu adolescente sobre los peligros del precopeo y tu prohibición de que se haga en tu casa. Si sabes que tu adolescente asistirá a un baile en una escuela o a una fiesta privada, recuérdale que tu regla de NO beber antes del evento no es negociable. Averigua qué planea hacer antes del evento. Considera pasar ese tiempo con tu adolescente (por ejemplo, cenando, viendo una película, yendo al teatro o a un concierto) o invita a sus amistades a cenar y ver una película en tu casa antes del evento, y luego llévalos al lugar. Si sus amistades vendrán a tu casa para arreglarse, asegúrate de estar presente y participar.

Diversión después del esfuerzo

Algo que se escucha con frecuencia entre estudiantes de escuelas competitivas es que la rigurosidad de sus semanas académicas demanda fines de semana dedicados a relajarse y emborracharse o drogarse. Hay adolescentes que creen que el alcohol y otras drogas son su recompensa por el esfuerzo. Esta idea proviene de una cultura donde el consumo recreativo de drogas se presenta como el antídoto ideal contra el estrés por el alto rendimiento y el éxito. De hecho, hay estudiantes que incluso afirman que sus padres apoyan sus fiestas, siempre y cuando se hagan “de forma responsable” y no tengan consecuencias inmediatas en su rendimiento académico o deportivo. Podemos ver esto de forma muy marcada cuando se les recompensa con un viaje durante las vacaciones de primavera sin personas adultas que supervisen. Estos viajes de “Spring Break” son famosos por el consumo excesivo de alcohol y otras drogas.

Qué hacer: Si tu adolescente argumenta que las semanas de trabajo y estrés merecen una recompensa, primero reconoce y elogia sus logros. Después, señala que cumplir sus metas académicas tiene recompensas intrínsecas que generan mucha más confianza y satisfacción que una noche de copas. Apoya a tu adolescente diciendo: “Me enorgullece mucho tu esfuerzo y tu trabajo. Quiero que te relajes y disfrutes de forma saludable y segura”. Demuestra tu agradecimiento por su esfuerzo ofreciéndote a preparar su comida preferida, ir a su restaurante favorito, invitar a sus amistades a casa o planear una actividad divertida de su elección para el fin de semana.

Lubricante social

Hay adolescentes que admiten que consumen alcohol para disminuir la incomodidad e inseguridad que sienten en situaciones sociales. Si saben que se encontrarán con la persona que les gusta o les interesa, consumen alcohol para aliviar temporalmente su ansiedad y facilitar la interacción. Sin embargo, con el paso del tiempo, una cantidad considerable de adolescentes llegan a depender en gran medida de las sustancias en situaciones sociales, creando una falsa percepción de que es imposible socializar sin el apoyo de una sustancia psicoactiva. Escuchamos hablar de este fenómeno con demasiada frecuencia entre personas adictas que pasaron sus años de formación en la neblina del alcohol y otras drogas. Una vez en recuperación, les cuesta aprender a enfrentarse a los riesgos y temores de socializar sin sustancias.

Qué hacer: Habla con tu adolescente sobre lo normal que es sentir timidez en situaciones sociales nuevas. Hazle saber que la única manera de superar este sentimiento es experimentar la incomodidad sin recurrir al alcohol, la marihuana o cualquier otra droga. Este sentimiento disminuirá con la práctica, a medida que aumente su comodidad consigo. Dile a tu adolescente que si bebe para eliminar ese sentimiento, solo lo estará ocultando, pero no logrará que disminuya, y con el tiempo, siempre tendrá que beber para sentirse normal. Así es como comienza la adicción.

Sustancias y comportamiento sexual

Muchos estudiantes informan que las “aventuras de una noche” ocurren exclusivamente bajo la influencia del alcohol y/o algún otro tipo de droga. La combinación entre sustancias y sexualidad adolescente puede conducir a experiencias perjudiciales, tanto psicológicas como físicas, que pueden causar incomodidad e inseguridad. Las experiencias potencialmente traumáticas incluyen mantener relaciones sexuales sin protección, tener recuerdos confusos y perturbadores de acontecimientos emocionales importantes y sufrir agresiones sexuales. De hecho, la mayoría de las experiencias sexuales descritas por estudiantes como perturbadoras o lamentables están relacionadas con el alcohol.

Qué hacer: Habla con tu adolescente de tus expectativas sobre el inicio de su vida sexual. Dile que esperas sea una decisión que tome cuando sienta que tiene la preparación suficiente y que sea algo privado, íntimo, seguro y consensuado. Explícale que el alcohol y otras drogas no solo suprimen u ocultan las características que hacen que el sexo sea una experiencia positiva, sino que también son muy propicias para que las relaciones sexuales sean inseguras desde el punto de vista emocional y físico.

El botiquín

Muchos estudiantes reportan que en su entorno social se experimenta de forma generalizada con medicamentos prescritos. Estos medicamentos son fáciles de conseguir y con frecuencia se perciben como glamorosos e inofensivos. Hay estudiantes más jóvenes que reportan haber recibido presión de parte de sus pares para vender a estudiantes mayores sus recetas de medicamentos para el TDAH, como Ritalin y Adderall. Ritalin y Adderall se consideran entre quienes no tienen TDAH como drogas que mejoran el rendimiento y que son esenciales para alcanzar el estatus de líder en el ámbito académico.

Qué hacer: Habla con tu adolescente sobre los peligros de abusar de los medicamentos prescritos. El abuso de medicamentos prescritos, no solo es peligroso desde el punto de vista emocional, sino que es una vía rápida hacia la adicción, y además es ilegal. Apoya a tu adolescente para que desarrolle la confianza necesaria para alcanzar su máximo rendimiento en los estudios sin la ayuda de medicamentos prescritos. Asegúrate de darle una atención positiva más allá de los momentos en que alcanza logros u obtiene resultados notables. Preocúpate mucho si en tu botiquín faltan medicamentos con prescripción que alteran el estado de ánimo. Supervisa de cerca los medicamentos prescritos de tu adolescente y solicita que la enfermería de su escuela los resguarde, en caso de que tu hijo necesite tomarlos durante la jornada escolar.

Juegos de beber

Las y los adolescentes participan actualmente en juegos de beber que se hicieron populares entre estudiantes universitarios y cuyo único objetivo es emborracharse mucho y muy rápido. Es frecuente que consideren como una señal de fortaleza el hecho de aguantar más que otras personas en estos juegos, en vez de verlo como una mayor susceptibilidad al alcoholismo. La consecuencia de esto es que los cerebros de quienes participan en estos juegos quedan expuestos a niveles tóxicos de alcohol hasta dos veces por semana (normalmente los viernes y sábados por la noche). Esto significa que tienen un riesgo alarmantemente alto de desarrollar alcoholismo. Además, debido a la velocidad y la cantidad de alcohol que ingieren, es frecuente que experimenten intoxicaciones etílicas y/o desmayos, los cuales son extremadamente peligrosos tanto para su salud inmediata como a largo plazo.

Qué hacer: Habla con tu adolescente sobre los peligros de los juegos de beber. Expresa claramente tu expectativa de que se mantenga lejos de ellos para evitar, no solo que se involucre en ese tipo de juegos, sino que se exponga al comportamiento y las consecuencias del consumo excesivo de alcohol de otras personas. En particular, enfatiza que las borracheras ponen a una persona en gran riesgo de desarrollar alcoholismo.

Para obtener una copia de este libro y leer más sobre cómo responder de manera eficaz a estas situaciones de riesgo, comunícate con Katherine Prudente o Kate Miller al 212.838.0044.

Última revisión o actualización: 26 de agosto de 2025.

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