Guía básica sobre el trastorno depresivo persistente

El trastorno depresivo persistente o TDP (PDD, por sus siglas en inglés), también llamado distimia, es una forma de depresión crónica, con síntomas menos graves pero más duraderos que en otras formas de depresión. En esta guía aprenderá a reconocer el TDP, cómo se diagnostica en niños y las opciones de tratamiento actuales.

Trastorno depresivo persistente: ¿Qué es?

El trastorno depresivo persistente, también llamado distimia, es una forma de depresión crónica, con síntomas menos graves pero más duraderos que en otras formas de depresión. Es un nuevo diagnóstico que combina dos diagnósticos anteriores: distimia y episodio depresivo mayor. Si un niño parece estar irritable o deprimido la mayor parte del tiempo durante más de un año, el trastorno depresivo persistente es un posible diagnóstico. Al igual que otras formas de depresión, la distimia afecta a los jóvenes con sentimientos crónicos de tristeza o inutilidad, así como con una incapacidad para disfrutar y desempeñarse bien en las actividades de la vida diaria. En el caso particular de la distimia, los síntomas de la depresión pueden pasar desapercibidos durante algún tiempo, ya que son menos agudos pero más duraderos que en otras formas de depresión.

Trastorno depresivo persistente: A qué estar atento

Un niño con el trastorno depresivo persistente parece estar irritable, de mal humor, triste o pesimista durante un largo período de tiempo. Otros síntomas pueden incluir problemas de conducta, bajo rendimiento en la escuela, baja autoestima y dificultad para interactuar con otros niños en situaciones sociales. La intensidad de los síntomas individuales puede ir y venir a lo largo de un período de años, pero normalmente los síntomas no desaparecen durante más de dos meses seguidos. Debido a que el trastorno suele presentarse en los niños al mismo tiempo que otros trastornos psicológicos con síntomas similares, puede ser particularmente difícil de diagnosticar.

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Trastorno depresivo persistente: Factores de riesgo

Los niños que tienen un familiar de primer grado con el trastorno corren un mayor riesgo de desarrollar el trastorno depresivo persistente. Otros factores de riesgo tienen que ver con el temperamento (afectividad negativa) y el entorno, como la pérdida de un padre o un hermano.

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Trastorno depresivo persistente: Diagnóstico

Para que un niño sea diagnosticado con un trastorno depresivo persistente, debe mostrar un estado de ánimo deprimido o irritabilidad la mayor parte del día durante al menos un año. Además, debe tener al menos dos de los siguientes síntomas, hasta el punto en que le ocasionen angustia o interfieran con su capacidad de funcionar bien en el hogar, la escuela u otras áreas de la vida diaria: falta de apetito o comer en exceso, problemas para dormir, cansancio persistente o falta de energía, baja autoestima, desesperanza, problemas para concentrarse y dificultad para tomar decisiones.

Cuando un niño tiene un trastorno depresivo persistente, la gravedad de sus síntomas puede variar, a veces incluyendo episodios lo suficientemente graves como para cumplir con los criterios de un trastorno depresivo mayor. En lugar de dar a estos niños dos diagnósticos separados, se instruye a los médicos para que lo identifiquen como un trastorno depresivo persistente “con episodios  intermitentes de depresión mayor”. Si sus síntomas a lo largo de más de un año de forma continua cumplen con los criterios del trastorno depresivo mayor, se instruye a los médicos para que lo llamen trastorno depresivo persistente “con episodios recurrentes de depresión mayor”.

Trastorno depresivo persistente: Tratamiento

Los tratamientos para el trastorno depresivo persistente incluyen medicamentos y psicoterapia, lo que abarca la terapia cognitivo-conductual y la terapia interpersonal. Se considera que los medicamentos son un tratamiento más eficaz que la psicoterapia cuando se opta únicamente por uno de los dos tipos de tratamiento, pero se piensa que una combinación de medicamentos y psicoterapia es el tratamiento más eficaz. Entre los medicamentos se incluyen los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina o ISRS (SSRI, por sus siglas en inglés), inhibidores de la recaptación de serotonina y norepinefrina o IRSN (SNRI, por sus siglas en inglés) y los antidepresivos tricíclicos o ATC (TCA, por sus siglas en inglés). Los niños y los adultos jóvenes deben ser vigilados de cerca por sus proveedores de atención médica y sus familias cuando toman antidepresivos, especialmente cuando acaban de empezar a tomarlos o cuando su dosis ha sido modificada recientemente.

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Trastorno depresivo persistente: Riesgo de otros trastornos

En los niños, el trastorno depresivo persistente a menudo se presenta junto con otros trastornos, especialmente los de ansiedad y aquellos relacionados con el abuso de sustancias.