Conductas que suelen confundirse con otro trastorno

Algunas conductas asociadas con el TOC son fáciles de confundir con el TDAH, problemas de aprendizaje o con conductas negativistas o de oposición.

  • Distracción: Si un niño está ocupado pensando que si no presiona el mecanismo de la pluma y cuenta hasta cuatro de la manera correcta, su madre se va a enfermar, no va a prestar atención en clase. Y si su maestro lo llama para que responda una pregunta, su distracción puede parecer TDAH, pero no lo es.
  • Lentitud en los exámenes, escritos y tareas: A veces, los niños se demoran mucho tiempo, pues están batallando con su perfeccionismo y la necesidad de hacer las cosas de manera correcta. Esto puede parecer un problema de aprendizaje o de falta de atención, pero no lo es.
  • Evitación: Los maestros pueden observar que un niño no quiere sentarse en el suelo, ni recoger cosas que han tocado el suelo, ni ensuciarse las manos en la clase de arte. Puede que evite muchas actividades en el patio de recreo. Los niños con miedo a los gérmenes verán el patio de recreo como algunos adultos ven el metro (subway): se ve asqueroso, ¿para qué tocar algo allí?
  • Dar golpes y tocar simétricamente: Cuando un niño se sienta en su escritorio y accidentalmente patea la silla del niño a su lado con su pie derecho, tendrá que patearla con su pie izquierdo. Eso puede parecer como si fuera alguien con una actitud de confrontación, o alguien que tiene demasiada energía, pero en realidad se trata del TOC.
  • Quejas de ansiedad y fatiga: Hay una teoría interesante de que los niños con TOC son más inteligentes que otros niños. Y si consideramos lo mucho que piensan, realmente están utilizando el cerebro con más frecuencia que muchos otros niños. Pero cuando eso se combina con mucha ansiedad, es posible que se produzca demasiada fatiga. Por lo tanto, es común que los niños con TOC quieran volver a casa y tomar una siesta después de la escuela.