La ansiedad debido a los tiroteos en las escuelas se ha convertido en un temor común en los Estados Unidos. Cuando algo que una vez parecía impensable ocurre con cierta regularidad, además de nuestro sentimiento de horror de que haya sucedido (¡otra vez!) se suma otro tipo de alarma: ¿podría esto suceder en la escuela de mi hijo?

Y a muchos padres les ha empezado a preocupar si las noticias de los tiroteos en las escuelas, junto con los simulacros de tiradores activos que ahora se están llevando a cabo en la mayoría de las escuelas, están asustando a los niños de una manera dañina.

Respondiendo a esta preocupación, Jamie Howard, PhD, directora del Servicio de Trauma y Resiliencia del Child Mind Institute, dice que los padres tienden a preocuparse más que sus hijos por los tiroteos escolares. “A pesar de que ellos son los que van a la escuela todos los días, simplemente no escucho a muchos niños preocuparse por eso”, dice ella. “Cuando los niños son más jóvenes son más egocéntricos. A medida que llegan a la adolescencia, esto cambia”.  Este egoísmo del desarrollo es una cualidad que a menudo protege a los niños más pequeños del tipo de ansiedad que experimentan los adultos que los rodean.

Esta es una buena noticia para los padres que se preocupan de que sus hijos tengan miedo. Pero los niños son muy buenos para captar los temores de sus padres y si sienten que mamá o papá tiene miedo, se darán cuenta.

Ansiedad perniciosa

Los psicólogos a veces describen la ansiedad como el sistema de alarma interno del cuerpo. Usted desea que su sistema de alarma se active si hay una amenaza cerca. Pero a veces la alarma se dispara demasiado fácilmente y se pone en alerta cuando no hay ningún peligro. O tal vez hay una amenaza, pero en realidad no amerita una respuesta de alarma en toda su expresión.

La manera en que se cubren los tiroteos escolares en la televisión y se discuten en las redes sociales es intensa. Cada vez que miramos una pantalla, podemos escuchar sobre la tragedia a lo largo de nuestro día, a menudo durante varios días. Además de hacernos sentir molestos y frustrados, también puede hacernos sentir menos seguros. “Porque es tan horrible, atemorizante e importante que domina los medios y, por lo tanto, nuestras mentes y creemos que es una amenaza mucho mayor de lo que es”, explica la Dra. Howard. “Mientras más lo mira, más engaña su mente para que piense que hay una mayor probabilidad de que ocurra”.

Los tiroteos escolares en realidad no son muy comunes, por lo tanto, si bien son una amenaza, la probabilidad de que uno le afecte personalmente es muy pequeña. En palabras de la Dra. Howard, “se justifica cierta ansiedad, pero no una ansiedad debilitante”. Si siente que está más ansioso de lo que debería, un buen primer paso es tomar un descanso de cualquier medio de comunicación que pueda estar enfocando su atención en una dirección poco saludable.

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Busque formas de ser proactivo

Como la ansiedad está destinada a prepararnos para la acción, tiene sentido canalizar las preocupaciones que siente hacia algo proactivo que usted pueda hacer. Una de las cosas que la Dra. Howard recomienda es formar un grupo de padres en la escuela. Evaluar lo que la escuela necesita, involucrarse en el proceso de planificación de simulacros y mantener conversaciones continuas sobre cómo mantener la seguridad en la escuela, puede hacer que los padres preocupados se sientan mejor.

Del mismo modo, participar en eventos de activismo político o esfuerzos para apoyar la salud mental y el bienestar en su comunidad, puede hacer que sienta que está haciendo una diferencia. También es un buen ejemplo para sus hijos, que podrían querer involucrarse. Muchos de los estudiantes de Marjory Stoneman Douglas High School comenzaron a presionar a los legisladores después de la trágica balacera en su escuela, e inspiraron a estudiantes de todo el país a pensar sobre cómo hacer que sus propias voces se escuchen. Participar en una huelga escolar o simplemente expresar su opinión en una conversación con uno de los padres, puede hacer que los niños sientan que sus pensamientos y valores importan, lo que será reconfortante para ellos.

Hable con sus hijos

Los padres a veces tienen miedo de comentar sobre los tiroteos escolares con sus hijos porque no quieren asustarlos. Pero los niños a menudo ya habrán escuchado acerca de un tiroteo en una escuela que esté recibiendo mucha atención en los medios, y sacarlo a colación realmente puede aliviar cualquier ansiedad que puedan estar sintiendo. Evitar los temas potencialmente aterradores puede hacerlos más temibles para los niños.

Estas conversaciones son una oportunidad para que usted responda las preguntas que puedan tener y les proporcione cierta tranquilidad. Si bien no puede prometer que su escuela nunca tendrá un tiroteo, de buena fe puede decirles que los tiroteos escolares son en realidad muy raros, y recordarles que en la escuela practican los simulacros para mantenerlos seguros.

Si no está seguro de qué decir, siempre puede preguntar a sus hijos si tienen alguna pregunta. Use el sentido común sobre la cantidad de detalles que debe incluir y trate de no usar eufemismos o lenguaje difuso, lo que puede hacer que la imaginación de un niño pequeño se vuelva desenfrenada.

También puede aprovechar esta oportunidad para compartir mensajes importantes que desea comunicar. Por ejemplo, la Dra. Howard sugiere decir: “Si un compañero tuyo está teniendo dificultades, no nos quedamos sin hacer nada. No chismeamos sobre ellos. Le decimos a un adulto para que pueda conseguir ayuda”. O si su hijo es un adolescente y otro estudiante dice o escribe algo que da miedo, el mismo consejo es válido: deben avisarle a un adulto.

Simulacros de tirador activo

En la actualidad, la mayoría de las escuelas realizan simulacros de tirador activo. El objetivo de estos simulacros nunca debería ser asustar a los niños. Del mismo modo que no usamos humo falso en los simulacros de incendio, las escuelas no deben usar pistolas falsas durante los simulacros de tirador activo. Las escuelas que intentan hacer que los simulacros sean lo más realistas posible corren el riesgo de asustar a los estudiantes (y a los maestros) y pierden la oportunidad de lograr el objetivo principal de estos simulacros.

Las escuelas tienen simulacros de tiradores activos para que todos estén acostumbrados a su plan de seguridad. “Mientras más practicas algo, mientras más lo ensayas, colocas las pistas mentales para que disminuya la tendencia a quedarse inmóvil en caso de una emergencia real y que puedan entrar rápidamente en acción”, explica la Dra. Howard. “En el ejército hacen ejercicios realistas porque realmente estarás en combate, pero este es un evento de baja probabilidad. Sólo necesitas colocar las pistas para que disminuyas esos pocos segundos de tiempo de reacción”.

Cuando los maestros (y los padres) hablen sobre los simulacros, deben hacerlo con mucha confianza. Deben dejar en claro que los tiroteos en las escuelas, al igual que los incendios, son poco probables, pero, dice la Dra. Howard, “Vamos a estar listos si sucede. Esto es lo que vamos a hacer para estar seguros”.

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