Cuando llega la tragedia, ustedes como padres se encuentran con un doble reto: procesar sus propios sentimientos de aflicción y angustia, y ayudar a sus hijos a hacer lo mismo.

Desearía poder decirles cómo evitarles el dolor a sus hijos cuando han perdido amigos o familiares, y el miedo, cuando ocurren eventos perturbadores, especialmente cuando nos afectan de cerca. No puedo hacerlo, pero lo que puedo hacer es compartir lo que he aprendido acerca de cómo ayudar a los niños a procesar eventos perturbadores de la forma más saludable.

Como padre, usted no puede proteger a sus hijos de la aflicción, pero puede ayudarles a expresar sus sentimientos, consolarlos y ayudarlos a sentirse más seguros. Al permitirles expresar sus sentimientos y animarlos a ello, puede ayudarlos a desarrollar habilidades sanas para enfrentar problemas que les servirán bien en el futuro, y la confianza de que pueden superar la adversidad.

  • Dé la noticia. Cuando pasa algo que tendrá una cobertura amplia, mi primera sugerencia y la más importante es que no demore en informar a sus hijos lo que ha sucedido: Es mucho mejor para el niño si usted es el que le da la información. Usted no quiere que lo sepa de otros niños, un reportaje noticioso en la televisión, o el encabezado de la primera página del New York Post. Usted quiere poder comunicar los hechos, aunque dolorosos, y establecer el tono emocional.
  • Tome las señales de su hijo. Invítelo a decirle cualquier cosa que haya oído acerca de la tragedia y cómo se siente. Dele una amplia oportunidad de hacer preguntas. Usted quiere estar preparado para responder preguntas (pero no para dar lugar a ellas) acerca de detalles perturbadores. Su meta es evitar alentar fantasías atemorizantes.
  • Modele la calma. Está bien permitir que su hijo sepa si usted está triste, pero si habla con su hijo acerca de una experiencia traumática de forma muy emocional, entonces es probable que él capte su emoción y muy poco más. Si, por otra parte, se mantiene calmado, es probable que él capte lo que es importante: los eventos trágicos pueden trastornar nuestras vidas, incluso profundamente, pero podemos aprender de las malas experiencias y trabajar juntos para volvernos más fuertes.
  • Sea tranquilizador. Hablar acerca de la muerte siempre es difícil, pero un accidente trágico o un acto de violencia es especialmente difícil debido a lo egocéntrico que son los niños: Es probable que se concentren en si algo así les podría pasar a ellos. Así que es importante tranquilizar a su hijo acerca de lo infrecuente que es este evento y las medidas de seguridad que se han tomado para impedir que este tipo de cosas le pasen a ellos. También le puede asegurar que este tipo de tragedia se investiga cuidadosamente para identificar las causas e impedir que suceda de nuevo. Para los niños, ayuda a desarrollar la confianza el saber que aprendemos de las experiencias negativas.
  • Ayude a los niños a expresar sus sentimientos. En su conversación (y en las posteriores), puede sugerir formas en las que su hijo podría recordar a aquellos que perdió: hacer dibujos o contar historias acerca de cosas que hicieron juntos. Si usted es religioso, puede ser valioso ir a la iglesia o sinagoga.
  • Sea adecuado para la etapa de desarrollo. No ofrezca voluntariamente demasiada información ya que esto puede ser abrumador. En cambio, trate de contestar las preguntas del niño. Haga lo posible por responder con honestidad y claridad. Está bien si no puede responder todo; lo importante es estar disponible para su hijo. Las conversaciones difíciles como esta no se terminan en una sesión; espere regresar al tema tantas veces como su hijo lo necesite para aceptar esta experiencia.
  • Esté disponible. Si su hijo está angustiado, simplemente pasar tiempo con él puede hacer que se sienta seguro. Los niños encuentran gran consuelo en las rutinas, y hacer juntos cosas normales como familia puede que sea la forma más efectiva de sanar.
  • Honre la memoria de los que se han ido. Hacer dibujos, sembrar un árbol, compartir historias o liberar globos, todos, pueden ser formas buenas y positivas de hacer un cierre de la situación para un niño. Es importante garantizarle a su hijo que una persona sigue viviendo en los corazones y las mentes de los demás. Hacer algo para ayudar a otras personas que lo necesiten puede ser muy terapéutico: puede ayudar a que los niños no solo se sientan bien con ellos mismos sino a que       aprendan una forma muy sana de responder a la aflicción.
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