Para muchas personas, las fiestas de fin de año representan momentos de felicidad. Es la temporada para pasar más tiempo con sus seres queridos, cocinar comidas deliciosas, disfrutar de dulces e intercambiar historias y regalos. Sin embargo, para los niños con mutismo selectivo, las festividades también pueden ser estresantes. Esto se debe a que las reuniones y fiestas familiares pueden presionar más a los niños para que socialicen, y los niños con mutismo selectivo tienen grandes dificultades para hablar fuera de su zona de confort.

Durante los días festivos, con todas las personas, lugares y actividades diferentes, es común que los niños con mutismo selectivo se sientan abrumados. Algunos pueden expresar preocupación o incomodidad, mientras que otros pueden mostrarlo a través de su comportamiento, con más crisis o más llantos o más apego. Estos son algunos consejos útiles para hacer que su temporada festiva sea menos estresante y más divertida.

Haga un trabajo de preparación

Piense con anticipación y planifique cómo se verán el día y la noche, lo mejor que pueda. Empaque una bolsa de juguetes (¡MUCHOS juguetes!) y planee llevar algunos premios para reforzar todas las cosas valientes que hará su hijo.
Parte de su planificación también puede incluir la preparación de otros. Hágales saber a sus familiares y amigos dónde está su hijo en términos de valentía para que sepan qué hacer y qué evitar. Por ejemplo, dígales a los demás que sería útil que dijeran “¡qué bueno verte!”, en lugar de “hola, ¿cómo estás?”.

Establezca expectativas realistas

Es importante confirmar con usted mismo cuáles son sus expectativas. Usted podría tener una idea de lo que cree que “debería” suceder durante las festividades, pero es esencial ser realista y reconocer dónde se encuentra su hijo. Esperar que hable con primos que solo ve una vez al año puede ser demasiado difícil por ahora. Que hable con usted delante de sus primos puede ser un objetivo más apropiado. Usted no querrá impulsar a su hijo a enfrentar una situación en la que puede fallar.
Después de establecer algunas expectativas realistas, asegúrese también de compartirlas con su hijo. Las expectativas realistas no solo reducirán el estrés de todos, sino que también empoderarán a su hijo y lo ayudarán a sentirse orgulloso y realizado.

Comience despacio

Los niños con mutismo selectivo necesitan tiempo para sentirse cómodos. Comience por sentarse afuera de su casa o de la casa del familiar que visitarán. Incluso puede comenzar en el automóvil, en la entrada de la casa o en una habitación separada y tranquila. Haga que su hijo se sienta cómodo en este nuevo entorno, elógielo y escuche lo que él diga, y permítale dirigir algún juego que a él le guste. Absténgase de hacer preguntas al principio, y luego anímelo lentamente.

Valide la lucha y alabe el esfuerzo

Siempre se siente bien saber que te entienden. Validar declaraciones como “sé que esto es difícil para ti” y “entiendo que estás nervioso” puede ser de gran ayuda para los niños con mutismo selectivo. Y luego recuerde, ¡elogiar, elogiar, elogiar! Expresar cosas como “¡haz hecho un gran trabajo al jugar conmigo en esta habitación!” y “¡gracias por decirme eso!” son excelentes maneras de aumentar las verbalizaciones y hacer que su hijo se sienta bien. ¡Cuanto más entusiasmo, mejor!

Dele un impulso

¿Recuerda esa habitación o área tranquila de la casa que eligió antes? Sepa que siempre puede regresar si usted o su hijo necesitan un descanso. Pero no se quede demasiado tiempo: es importante que su hijo vuelva a salir y mantenga su compromiso. Si él está hablando con un miembro de la familia, siga adelante y lentamente introdúzcalo con otro. Si simplemente está jugando y gesticulando, también está bien. Reconozca dónde está su hijo ¡y disfrute de la fiesta!