Sabemos por las canciones y las películas que las festividades se supone que deben ser un momento emocionante y significativo para que las familias se reúnan y celebren las cosas que valoran. Dedicamos tiempo, tanto a los rituales religiosos como a las tradiciones familiares, damos gracias, y, por supuesto, más adelante, damos regalos. Pero a veces las reuniones festivas son menos mágicas y, más bien, resultan estresantes.

Las vacaciones de la escuela y el trabajo significan un descanso de la rutina, algo de lo que dependen tanto los niños como los padres. Muchas familias viajan (con lo que se enfrentan al tráfico o a largos viajes en avión) para asistir a una o más reuniones familiares con parientes que han visto pocas veces pero que esperan besos y una actualización de las novedades. Además, la mayoría de estas ocasiones incluyen alimentos preparados con extraños vegetales.

¿Cómo pueden los niños ansiosos o que se frustran con facilidad esperar sobrevivir a todo esto? Hemos compilado una lista de consejos para ayudar a todos los niños y padres a disfrutar de esta temporada.

Minimice posibles conflictos sobre el comportamiento

Sus hijos conocen las reglas de su casa, pero entre la emoción y la novedad de la casa de un pariente, el buen comportamiento puede convertirse en una víctima de las circunstancias. Tenga siempre una conversación con sus hijos antes de salir de casa sobre cómo espera que se comporten, y no tema ahondar en detalles.

“Saber cuáles son las reglas en la casa de otra persona siempre es útil para los niños”, dice Steven Dickstein, MD. “Así como saben que hay que comportarse de forma diferente en la iglesia o en la sinagoga que en la cancha de baloncesto, también necesitan saber cuáles son las reglas en la casa de la abuela”. Si usted tiene alguna pregunta sobre las reglas de la casa, no dude en preguntar.

Hable antes con sus anfitriones

Además de preparar a sus hijos, a veces es necesario preparar a sus familiares para que sepan qué esperar. “Un niño que tiene problemas de conducta en la escuela los tendrá también en casa de la abuela”, advierte el Dr. Dickstein, psiquiatra de niños y adolescentes. “Por lo tanto, asegúrese de que sus expectativas sean realistas. Como padre, nunca debe poner a sus hijos en una situación en la que estén condenados al fracaso”.

El Dr. Dickstein también recomienda aplazar o suspender las críticas. “Advierta a los miembros de su familia sobre temas delicados, del mismo modo que les  advertiría si su hijo tuviera una alergia a los frutos secos”, aconseja el Dr. Dickstein. Si tiene una adolescente que se preocupa por su cuerpo, nadie debería regañarla por hacer puré las papas. Si su hermano no cree que el TDAH sea real, no es el momento de discutirlo.

Planifique con anticipación para tener un poco de paz y tranquilidad

Para los niños que se sobreestimulan con facilidad o que son sensibles a cosas como el ruido y las multitudes, Rachel Busman, PsyD, psicóloga clínica del Child Mind Institute, recomienda hacer los arreglos necesarios para poder usar otra habitación cuando necesiten un descanso. “Durante las reuniones familiares queremos lograr un equilibrio entre ser sociables con los parientes y saber que, si las cosas se vuelven demasiado abrumadoras e intensas, hay un lugar para tomar un descanso y estar tranquilos”.

Mantenga ocupados a los niños

A los niños les gustan las actividades estructuradas, y probablemente las echarán de menos mientras están fuera de la escuela. Afortunadamente, las festividades se prestan para proyectos de arte y películas familiares que los niños disfrutan. Incluso se pueden iniciar nuevas tradiciones familiares como cortar y decorar galletas de azúcar o lanzar una pelota al aire libre.

Si viaja con un niño que necesitará estar sentado en el auto durante mucho tiempo, la Dra. Busman aconseja hacer una maleta con múltiples actividades, sobre todo si el niño tiene mucha energía. “No crea que cuatro o cinco actividades serán suficientes, porque podría acabar con esas cosas incluso antes de llegar a la autopista”, dice.

Cuando se viaja, la Dra. Busman también recomienda planificar los descansos, aunque no sea un viaje tan largo. “Los niños que se ponen inquietos o tienen dificultades para controlar su conducta impulsiva realmente podrían sentirse mejor si se bajan del auto y corren un poco durante unos minutos”.

Discuta las expectativas sociales

Los padres deben tener expectativas sociales diferentes para cada niño, y si es necesario, comunicarlas a su familia extendida. “Hay que evitar los abrazos y besos obligatorios o los pellizcos en la mejilla para los niños que no están acostumbrados a eso o que no les gusta”, dice el Dr. Dickstein.

Los niños con mutismo selectivo no deben ser presionados para hablar durante las reuniones familiares (y los parientes tampoco deben esperar que hablen). Si usted tiene un niño autista que ha estado trabajando en sus habilidades sociales, tal vez pueda acordar con los demás que él se sentará junto a usted en la mesa y hablará con personas que le sean conocidas: se puede esperar que los demás lo entiendan.

Llevarse bien con los primos y otros niños que no ven a menudo puede ser un desafío. El hecho de que los niños tengan casi la misma edad no significa que serán amigos de manera natural pero deben tratar de llevarse bien, con el apoyo de los adultos si es necesario. Si su hija se frustra fácilmente cuando no se sale con la suya, anímela a compartir y a ser educada con sus primos, y hágale saber que debe acudir con usted si surge algún conflicto que no puedan resolver de manera amistosa.

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El Dr. Dickstein dice que las reuniones familiares pueden ser un momento de aprendizaje. “Hágale saber a los niños que la familia es importante y que a veces hay que tratar con personas que no nos gustan, pero que en la medida de lo posible debemos tratar de convivir. Como padres, es probable que ustedes también lo estén haciendo con sus familiares, así que pueden ser un ejemplo de buen comportamiento social”.

Piense en el menú

Las reuniones familiares centradas en la comida pueden suponer una gran presión para los niños que son quisquillosos para comer o que tienen problemas sensitivos que limitan su dieta. Si va a cenar en casa de otra persona y sabe que el menú será un problema, la Dra. Busman sugiere que lleve consigo algo que usted sepa que su hijo comerá.

Tenga una conversación con su hijo con anticipación para tranquilizarlo, explicándole: “Sé que vamos a ir a la casa de tu tía y que habrá algunos alimentos diferentes allí, pero nos aseguraremos de llevar algunas cosas que te gusten. Sería genial si pudieras probar algo nuevo también”. Explorar nuevos alimentos es bueno para los niños, pero no debería ser lo más importante.

Controle sus expectativas

Tanto la Dra. Busman como el Dr. Dickstein están de acuerdo en que manejar sus propias expectativas acerca de cómo “deberían” ser las fiestas es el paso más importante en cualquier reunión durante esta temporada festiva. “Como padres, debemos analizar con nosotros mismos cuáles son nuestras expectativas y no hacerlas extensivas a nuestros hijos”, dice la Dra. Busman. “Sería genial si los niños pudieran sentarse a la mesa y comer una buena cena navideña o de fin de año con nosotros, pero probablemente no querrán quedarse quietos durante mucho tiempo. Es importante apreciar que los niños pueden encontrar diversión en otras cosas, como ver una película con sus primos o correr afuera. Y eso está bien”.

El Dr. Dickstein aconseja identificar una o dos cosas que a usted le gustaría que obtuvieran sus hijos de las fiestas (una idea, un valor, un recuerdo de hacer algo especial juntos como familia) y trabajar para lograrlo. “Pero sobre todo, dese un respiro”, dice. “No se puede hacer feliz a todo el mundo, y las vacaciones perfectas no existen. Recuerde todas esas comedias de Hollywood sobre reuniones familiares desastrosas. Hay una razón por la que son graciosas”.