Es fácil que los niños se enamoren de la magia de las festividades decembrinas. Regalos divertidos. Dulces extra. Vacaciones de la escuela. Son muchas las cosas que les gustan. Pero con la mayor libertad y los excesos de la temporada, a veces los niños pueden dejarse llevar un poco. En la mayoría de las familias, llega un momento en que los niños están agotados y se ponen de mal humor, o se vuelven insaciables con los regalos, o prefieren jugar videojuegos que hablar con la abuela. Estos son algunos consejos para mantener a los niños felices y estar preparados para disfrutar de cualquier cosa que traiga la temporada.

1. Regalos, regalos, regalos: Recibir regalos es el plato fuerte de las festividades decembrinas para cualquier niño, pero no deberían ser el único objetivo. Como adultos sabemos que hacer regalos puede ser tan gratificante como recibirlos, y no deberíamos esperar para enseñar esta lección a nuestros hijos.

Incluso cuando los niños son demasiado pequeños como para comprar un regalo por su cuenta, pueden hacer uno o ayudarlo a usted a elegir algo. Algunos de mis mejores recuerdos de las fiestas son cuando ayudaba a mi padre a buscar el regalo perfecto para mamá, o cuando recorría el centro comercial en busca de regalos junto con mis hermanos cuando éramos mayores. Ser voluntarios, participar en una campaña local de colecta de juguetes, o dar a cada uno de sus hijos un poco de dinero para que lo donen a una organización benéfica de su elección son buenas ideas para conseguir que los niños adopten una actitud más generosa.

Además, recuerde que los mejores regalos que haga a sus hijos probablemente no serán los materiales. Dedicar tiempo a que toda la familia se reúna para jugar algún juego, ver una película o decorar galletas son las cosas que recuerdan los niños cuando crecen.

2. Permítales ayudar: Hay mucho trabajo adicional que hacer durante las fiestas: decorar, cocinar grandes cenas, organizar fiestas. La Martha Stewart que todos llevamos dentro puede tomar las riendas, pero es importante dar un paso atrás y asegurarse de que nuestros hijos también participen.

Los niños pueden ayudar a poner la mesa, decorar la casa y envolver los regalos. Si son demasiado pequeños para envolver, pueden ayudar sujetando el papel o preparando la cinta adhesiva: siempre hay algo que los niños pueden hacer. Y en época de vacaciones, los preparativos suelen ser tan divertidos y significativos como el producto final. Además, así los niños no se sentirán excluidos ni estarán pegados a las pantallas durante horas.

3. Mantenga las rutinas: Nos encantan las fiestas porque nos dan un respiro de lo cotidiano, pero eso también puede hacer que sean estresantes, sobre todo para los niños que encuentran reconfortante la rutina. Intente mantener algunas cosas constantes. Los niños siguen necesitando la hora de la merienda, una atención especial de su parte y la oportunidad de relajarse antes de ir a la cama.

En las reuniones familiares, cuando notan que los niños “se ponen nerviosos”, la psicóloga Rachel Busman dice que ella y su hermana los bañan, les ponen su piyama y se ponen a ver una película. “Sabemos cuándo necesitan relajarse, y nadie nos juzga por excusarnos de la mesa para hacer estas cosas”, dice. “De hecho, mi hermana y yo disfrutamos de grandes conversaciones durante este tiempo”.

4. Recuerde que son niños: Algunas tradiciones dependen de que los niños se comporten de la mejor manera posible: servicios religiosos prolongados, fiestas con muchas personas desconocidas para ellos, comidas elaboradas que pueden no ser del agrado de los comensales quisquillosos. Intente reducirlas al mínimo y adapte las fiestas al nivel de frustración de sus hijos. No programe más de un evento exigente en un día, y asegúrese de incluir actividad física y mucho tiempo de descanso. Sus hijos se lo agradecerán, y usted también.

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