La primera vez que uno oye que su hijo de 7 años es débil en “funciones ejecutivas”, le suena como a chiste. ¡No me digas! —por eso es que está en primer grado y no es un director ejecutivo. Pero las funciones ejecutivas son las habilidades esenciales de autorregulación que usamos todos los días para lograr prácticamente todo. Nos ayudan a planificar, organizar, tomar decisiones, cambiar entre situaciones o pensamientos, controlar nuestras emociones e impulsividad y aprender de los errores pasados. Los niños dependen de sus funciones ejecutivas para todo, desde tomar una ducha hasta empacar su mochila y escoger las prioridades.

Los niños que tienen un mal funcionamiento ejecutivo, inclusive muchos que tienen TDAH, son más desorganizados que otros niños. Podrían necesitar un tiempo extraordinariamente largo para vestirse o se sienten abrumados mientras hacen tareas simples en la casa. El trabajo escolar puede volverse una pesadilla porque habitualmente pierden los papeles o comienzan las asignaciones de toda la semana la noche antes de la entrega.

Los especialistas en el aprendizaje han concebido formas de reforzar las habilidades organizacionales que no se le dan naturalmente a un niño que tiene mal funcionamiento ejecutivo. Ellos enseñan una mezcla de estrategias específicas y estilos alternativos de aprendizaje que complementan o mejoran las habilidades particulares de un niño. Aquí presentamos algunas de las herramientas que les enseñan a los niños —y a los padres —para ayudarles a abordar el trabajo de la escuela tan bien como las otras responsabilidades que necesitan organización y seguimiento.

Listas de verificación

Los pasos necesarios para completar una tarea no suelen ser evidentes para los niños que tienen disfunción ejecutiva, y definirlos claramente antes de tiempo hace que la tarea sea menos abrumadora y más alcanzable. Seguir una lista de verificación de los pasos también reduce al mínimo el estrés mental y emocional que experimentan muchos niños que tienen disfunción ejecutiva mientras tratan de tomar decisiones. Ruth Lee, terapeuta educativa, explica, “Generalmente, estos niños se concentrarán tanto en el proceso de toma de decisiones que nunca comenzarán la tarea. O, si la comienzan, están continuamente comenzando y recomenzando porque han pensado en una mejor forma de hacerla. En definitiva, se sienten exhaustos cuando llega el momento de seguir adelante”. Con una lista de verificación, los niños pueden concentrar su energía mental en la tarea a mano.

Lee observa que se puede hacer una lista de verificación para casi todo, incluyendo cómo salir de la casa a tiempo cada mañana —que suele ser una lucha diaria para los niños que tienen disfunción ejecutiva. Algunos padres dicen que fijar una lista de verificación de la rutina matutina puede salvar la cordura: hacer la cama, lavarse los dientes, vestirse, desayunar, tomar el almuerzo, tomar la mochila. Lee también recomienda completar la noche anterior la mayor cantidad posible de las tareas de la mañana. Se puede hacer los almuerzos antes de tiempo, se puede disponer la ropa, se puede empacar las mochilas y dejarlas cerca de la puerta. Ella añade que es necesario un poco de planificación adicional, pero el hacer el trabajo antes de tiempo puede prevenir mucho drama al día siguiente.

Establezca límites de tiempo

Cuando haga una lista de verificación, muchos terapeutas educativos también recomiendan asignar un límite de tiempo a cada paso, especialmente si es un proyecto más grande y a un plazo más largo. A Matt Cruger, PhD, Director del Child Mind Institute Learning and Development Center, le gusta practicar con los niños el desglose de diferentes tipos de tareas para casa con el fin de que ellos se acostumbren a los pasos que se requieren —y cuánto tiempo podrían demorar. Él describe el trabajo reciente con un niño de quinto grado quien solo podía pensar en dos pasos para completar un informe escolar —escribir el informe y entregarlo. El tiempo involucrado en la lectura del libro se le olvidó.

Use un planificador

Los especialistas en educación también resaltan la importancia fundamental de usar un planificador. Actualmente, la mayoría de las escuelas exigen a los estudiantes usar un planificador, pero no suelen enseñar a los niños cómo usarlos, y no será obvio para un niño que esté abrumado por la organización y planificación o no esté interesado en ellas. Esto es lamentable porque los niños que tienen dificultades con la función ejecutiva tiene escasa memoria de trabajo, lo que significa que es difícil para ellos recordar cosas como las tareas de la escuela. Y los problemas de la memoria de trabajo tienden a ser una bola de nieve. El Dr. Cruger explica, “los niños no recuerdan que ellos no recordarán su tarea si no la anotan. No importa cuántas veces la olviden. Una vez un padre frustrado me dijo, ‘¡Es como si tuviera este delirio de que lo recordará!’ ” Como respaldo para los planificadores, muchas escuelas también usan plataformas de programas informáticos como eChalk para crear páginas web que los maestros usan para poner las tareas para la casa y los folletos —lo que le da a los niños que tienen disfunción ejecutiva una cosa menos por la que preocuparse.

Explique en detalle la razón fundamental

Mientras que un niño está aprendiendo nuevas habilidades, es esencial que él entienda la razón fundamental detrás de ellas, o las cosas como la planificación podrían sentirse como una pérdida de tiempo o un desperdicio innecesario de energía. Los niños que tienen malas habilidades organizacionales suelen sentirse presionados por sus compromisos de tiempo y responsabilidades, y pueden ser muy contrarios a postergar. “Es casi como si estuviesen tomando decisiones neuroeconómicas”, dice el Dr. Cruger. “Constantemente están sopesando las cosas para ver si merece la pena el esfuerzo, y la planificación puede sentirse como una pérdida de tiempo si no se entiende la razón fundamental detrás de ella”. Los niños de más edad son especialmente resistentes porque están más atascados en su forma de hacer las cosas. “Ellos dirán, ‘Esto es lo que funciona para mí’, incluso si su método realmente no funciona”, dice el Dr. Cruger. Explicar la razón fundamental detrás de una estrategia particular hace que el niño probablemente se comprometa más a hacerla.

Explore formas diferentes de aprender

Debido a que todos aprendemos de formas diferentes, los especialistas en educación como Mara Ravitz, Máster en Humanidades, una de los fundadores de la compañía de aprendizaje Smarten Up, defiende el uso de una variedad de estrategias para ayudar a los niños que tienen disfunción ejecutiva a entender —y recordar— conceptos importantes. El uso de organizadores gráficos como referencia para los que aprenden de forma visual es uno de esos ejemplos. Los estudiantes que aprenden cómo escribir un párrafo podrían seguir el modelo del párrafo hamburguesa, un dibujo diagramado de una hamburguesa en el que cada componente del sándwich corresponde a una parte del párrafo —el pan en la parte superior es la tesis, las tres oraciones de soporte son la lechuga, el tomate y la carne de la hamburguesa, y el pan inferior es la oración de conclusión. Algunas versiones del párrafo de hamburguesa sirven como ayuda visual mientras que otras se duplican como formas que un niño puede rellenar.

Otros niños recuerdan mejor las cosas si hay movimiento que las apoye, como contar con los dedos, lo cual es bueno para los que aprenden de forma visual y táctil. Los niños más pequeños se benefician de hablar consigo mismos para reducir la ansiedad y de Historias Sociales, las cuales son narraciones acerca de un niño que realiza con éxito cierta tarea o que aprende una habilidad determinada. Las Historias Sociales se narran desde una perspectiva de primera persona de un niño y son similares a hablar con uno mismo, pero también pueden duplicarse como lista de verificación porque dividen las tareas en pasos claros y se puede hacer referencias a ellas más adelante.

A medida que los niños crecen y se espera que memoricen mucha información seca sobre hechos, Ravitz recomienda recursos mnemotécnicos como forma de estructurar información de forma más fácil de recordar. Pero con todas las diferentes estrategias de aprendizaje que hay por allí, el Dr. Cruger hace énfasis en la importancia de no abrumar a los niños. De manera ideal, el especialista en educación debería estar trabajando con su hijo una habilidad nueva a la vez, y debería pasar al menos dos semanas practicando antes de evaluar cuán efectivo es o no y continuar a cualquier cosa nueva.

Establezca una rutina

Esto es especialmente importante para los niños de más edad, quienes característicamente luchan más para comenzar su tarea. Los especialistas en educación recomiendan comenzar la tarea a la misma hora todos los días. Espere alguna resistencia de los niños de más edad, quienes suelen preferir esperar hasta que tienen ganas de hacer el trabajo. El Dr. Cruger desaconseja fuertemente el esperar para comenzar la tarea. “Siendo realista, el deseo de comenzar la tarea probablemente no va a llegar. Un niño que está esperando que le llegue la inspiración para dar el golpe, aun eventualmente se verá forzado a comenzar su tarea, pero probablemente será a las 11. Evidentemente eso es un mal modelo de trabajo”. Lo ideal sería que los niños vinieran a casa, desempacaran su bolso, merendaran y luego comenzaran. Lo mejor es hacer la tarea en un espacio tranquilo, bien iluminado, totalmente equipado de papel y lápices porque una búsqueda de materiales puede descarrilar rápidamente el tiempo de la tarea. Está bien cualquier espacio en el que haya mínimas distracciones. Algunas familias encuentran que hacer la tarea en la mesa de la cocina funciona mejor para su hijo, especialmente si uno de los padres está cerca para supervisar y responder preguntas.

Use recompensas

Para los niños más pequeños, Ravitz recomienda establecer un sistema de recompensas. “Los niños más pequeños necesitan motivadores externos para resaltar el valor de estas nuevas estrategias. Algo así como un gráfico de estrellas, donde los niños vean que la conexión entre la práctica de sus habilidades y el trabajo hacia la recompensa funciona muy bien”. Además, Ravitz observa que “También es una buena forma de comunicarles a los niños que sus padres y su maestro también valoran esta habilidad”. Si usa un gráfico de recompensas, un buen incentivo puede ser colgarlo en el área de trabajo designada. Para los niños de más edad que no se motivan con cosas como las recompensas, aun así los padres deberían ser alentadores. Ravitz recomienda a los padres comunicarse con los niños de más edad. “Pregunten cómo van las cosas u ofrezcan ayuda. Díganles que aprecian todo el trabajo duro que están haciendo. La escuela en realidad es difícil para muchos niños —no debería darse por hecho que aprender estas cosas es fácil”.

Tampoco es fácil desarrollar nuevas estrategias para aprender. Inicialmente, puede colocar a los niños que ya son cohibidos aún más fuera de su zona de comodidad, pero merece la pena el esfuerzo. Usamos nuestras habilidades organizacionales todos los días en un millón de formas, y ellas son esenciales para nuestro éxito en la escuela y posteriormente como adultos. Organizarnos nos da todavía más tiempo para jugar videojuegos.

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