En Estados Unidos parece haber dos opiniones predominantes en torno a las matemáticas. La primera es acerca de lo importantes que son. Queremos que haya más niños que destaquen en matemáticas y elijan carreras en ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM, por sus siglas en inglés). Pero al mismo tiempo, muchos estadounidenses suelen decir de ellos mismos: “Soy terrible en matemáticas”. Más que cualquier otra materia, las matemáticas son consideradas como algo en lo que las personas son realmente buenas o realmente malas.

La combinación de estas dos ideas, que las matemáticas son importantes y que tener éxito en matemáticas es algo poco común, es una manera perfecta de hacer que los niños se sientan ansiosos por las matemáticas. Y es sabido que cuando los niños se sienten preocupados por algo, aprenderlo se torna más difícil.

“La ansiedad en realidad puede afectar muchos aspectos importantes para el aprendizaje, como la atención, la memoria y la velocidad de procesamiento”, dice el Doctor Matthew Pagirsky, neuropsicólogo del Child Mind Institute. El sentimiento de ansiedad también hace que las personas desarrollen pensamientos derrotistas: “No soy bueno en esto” o “nunca seré capaz de entender esto”, lo cual aumenta el estrés que están sintiendo.

“Te la pasas preocupado o tenso, y entonces entras en el círculo vicioso en el que tu desempeño es inferior, precisamente porque estás ansioso”, explica el Dr. Pagirsky. “Entonces piensas: ¡He aquí la prueba de que no soy bueno en esto!, lo cual refuerza esa creencia”.

¿Qué causa la ansiedad por las matemáticas?

Hay varias razones por las que las matemáticas pueden intimidar a los estudiantes. Existe la idea, que ya mencionamos, de que las matemáticas son solo para los genios. Benjamin Braun, un profesor de matemáticas y editor del blog de la American Mathematical Society, reporta que cuando hizo una encuesta en uno de sus cursos de matemáticas avanzadas, más de la mitad de los estudiantes admitieron sentir miedo de no ser realmente buenos en matemáticas. Esto sin importar el hecho de que la mayoría eran estudiantes de la especialidad en matemáticas o la cursaban como materia secundaria y ya habían tomado dos semestres de cálculo como prerrequisito para su clase. El profesor refiere que esta experiencia se repite invariablemente año con año (enlace disponible únicamente en inglés).

¿Dónde empieza esta ansiedad? Un factor puede ser que los niños no han desarrollado una asociación positiva con las matemáticas antes de comenzar la escuela, como sí lo hacen con la lectura. Mientras que los padres leen con los niños y los ayudan a desarrollar habilidades de lectura en casa, es poco habitual que hagan matemáticas por diversión. Cuando los niños se encuentran con las matemáticas en la escuela, frecuentemente los conceptos son nuevos por completo, y la única preparación que tal vez traigan son los mensajes que podrían haber recibido de otras personas, como la idea de que las matemáticas son realmente difíciles o que las niñas no son buenas para las matemáticas.

La ansiedad por las matemáticas puede funcionar también de forma similar a la ansiedad ante los exámenes. El hecho de que en matemáticas exista solo una respuesta correcta o incorrecta puede ser intimidante para los niños que de por sí se sienten un poco ansiosos o que tienen temor al fracaso. La manera en que evaluamos las habilidades matemáticas también intimida a los niños que se encuentran ansiosos. En clases de historia, por ejemplo, no hay ejercicios cronometrados.

El impacto de la memoria funcional

El Dr. Pagirsky dice que en realidad es bastante común que algunos niños se sientan bien con las matemáticas cuando son más jóvenes, y que solo se topen con obstáculos al llegar a la escuela media, que es cuando las matemáticas empiezan a ser más conceptuales. “Durante la escuela media hay un mayor razonamiento matemático involucrado”, explica. “Hay más pasos que recordar, más reglas y pequeños detalles a los que hay que poner atención”.

Todas estas habilidades requieren de algo llamado memoria funcional. Nuestra memoria funcional es como un cuaderno de notas mental que contiene toda la información que necesitamos para determinada tarea. Si necesitamos recordar el teorema de Pitágoras o descifrar el orden de las operaciones para un cálculo, o incluso resolver un problema de suma de dos columnas, será necesario usar nuestra memoria de trabajo.

Cuando las personas se sienten ansiosas, tienen más dificultad para acceder a su memoria funcional porque están preocupadas con su miedo. Esta preocupación vacía los recursos cognitivos que de otra manera habrían tenido a su disposición. Hay una gran cantidad de estudios que respaldan esto, incluyendo investigaciones específicas sobre ansiedad por las matemáticas. Por ejemplo, en un estudio realizado por Mark Ashcraft y Elizabeth Kirk en 2001 (disponible solo en inglés), las personas con ansiedad por las matemáticas mostraron una disminución pronunciada en la capacidad de memoria funcional mientras realizaban una tarea basada en cálculos, pero no en una tarea verbal, lo que indica que su memoria funcional solo se vio comprometida cuando se desencadenó su ansiedad por las matemáticas.

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Técnicas para apoyar la memoria funcional

Cuando los estudiantes se sienten abrumados en clase, puede ser útil que se deshagan de una parte de las exigencias que han puesto sobre su memoria funcional. El Dr. Pagirsky recomienda las siguientes técnicas:

Invente un ayuda memoria o nmemotécnica

Una mnemotécnica es como un dispositivo de memoria para ayudar a una persona a recordar información que de otra manera podría olvidar. Una mnemotécnica común que los niños aprenden en la escuela es el nombre Roy G. Biv para recordar los colores del arcoíris en inglés (red, orange, yellow, green, blue, indigo, violet).

Cuando se enfrentan a una ecuación complicada, como

10 + ( 5 x 52 ) – 15

los estudiantes podrían usar el dispositivo mnemotécnico Please Excuse My Dear Aunt Sally (Por favor, disculpe a mi querida tía Sally) para ayudarlos a recordar dónde empezar a hacer los cálculos. La frase Please Excuse My Dear Aunt Sally sirve para recordar el orden en que se deben realizar las operaciones: Paréntesis, Exponentes, Multiplicación, División, Adición y Sustracción.

Hay diferentes tipos de mnemotécnica para diferentes tipos de persona. En lugar de Please Excuse My Dear Aunt Sally, algunos encuentran más fácil de recordar un acrónimo hecho con la primera letra de cada operación (PEMDAS). O su mnemotécnica podría ser una canción. La ecuación cuadrática (o de segundo grado) ha quedado establecida en la canción infantil “Pop! Goes the Weasel”, y si usted visita YouTube, en One Direction y Adele. La mnemotécnica también puede ser visual: elija lo que sea más fácil de recordar.

Escriba la información importante antes de empezar el examen

Tener un dispositivo mnemotécnico es un buen primer paso, pero tan pronto como consiga un ejemplo del examen, o tan pronto como empiece a trabajar en la tarea, es una buena idea escribir los datos o ecuaciones que necesitará recordar. De esa manera puede volver a ellos si tiene dudas o si necesita asegurarse. “No tiene que tener en mente todos esos procedimientos si los escribe en una hoja de papel, y así puede reducir parte de la carga de la memoria funcional, dice el Dr. Pagirsky, lo que a su vez puede reducir también algo de ansiedad al respecto”.

Intente pensar de manera verbal

“Para los niños que tienen mejores habilidades verbales, puede ser realmente útil el simple hecho de poder hablar acerca de su estrategia, dar una buena explicación de lo que quieren hacer y cómo piensan resolverlo, y tal vez obtener retroalimentación que los corrija en el proceso”, dice el Dr. Pagirsky. De manera similar, los estudiantes pueden escribir su estrategia durante un examen o cuando hacen una tarea. Con este enfoque, los estudiantes están aprendiendo a pensar en el problema a su propio ritmo y en un lenguaje con el que se sienten más cómodos. Con esta técnica pueden descubrir que entienden más de lo que se imaginan sobre cómo resolver el problema, y cambiar a un enfoque más verbal los ayuda a pensar con mayor claridad.

Cambiar la mentalidad

Si bien la memoria funcional es un componente importante para tener éxito en las matemáticas, también es necesario reajustar la forma en que pensamos acerca de las matemáticas. Si los niños piensan que las matemáticas no son para ellos (ya sea que las entiendan o no, y ellos no las entienden), no se sentirán optimistas ni motivados a aprender. Esta forma de pensar sobre las matemáticas presenta similitudes con la investigación de la psicóloga Carol Dweck sobre los diferentes modos de pensar que tienen las personas cuando se trata de aprender cosas.

La Dra. Dweck ha descubierto que las personas que tienen lo que ella llama una “mentalidad fija” piensan que el éxito se basa en una habilidad innata, mientras que las personas con una “mentalidad de crecimiento” piensan que el éxito se basa en el trabajo duro, lo que significa que sus habilidades son moldeables y que siempre se puede mejorar.

Las personas con una mentalidad fija perciben el fracaso como una prueba de sus límites, por lo que obviamente no pueden tener éxito en esto. Las personas con una mentalidad de crecimiento, en cambio, creen que sus capacidades pueden mejorar con el trabajo duro, y por lo tanto interpretan un fracaso como una señal de que deben esforzarse más la próxima vez.

En 2007 un grupo de investigadores, incluyendo a la Dra. Dweck, estudió los logros en matemáticas de estudiantes con mentalidad fija y con mentalidad de crecimiento al comienzo del bachillerato. Encontraron que los puntajes de los estudiantes eran similares al principio del estudio, pero a medida que el año avanzaba y se iba haciendo más difícil, los estudiantes con una mentalidad de crecimiento mostraban más perseverancia y obtenían mejores calificaciones.

Elogiar el esfuerzo

Padres y maestros pueden ayudar a los niños a ser estudiantes más resistentes al cambiar la forma de elogiar a los niños y ajustar lo que se considera una experiencia de aprendizaje exitosa. Las matemáticas son difíciles para muchos niños, pero eso no significa que estén condenados a no entenderlas nunca. Elógielos por el esfuerzo que hacen, no por la calificación que obtienen.

“Creo que tenemos que enseñar a los niños desde una edad muy temprana que está bien cometer errores“, dice el Dr. Pagirsky. “Está bien estar abierto a la experiencia de no saber, está bien no tener siempre la respuesta. Lo mejor que pueden hacer padres y educadores es estar ahí en esos momentos en que los niños luchan, y reforzar el ‘estás trabajando duro, estás tratando de hacerlo bien, y yo te ayudaré´”.

Hacer matemáticas juntos en casa

Así como es una buena idea leer a sus hijos, también es buena idea hacer matemáticas juntos. Por supuesto, los padres suelen tener sus propias ansiedades sobre las matemáticas. Como con cualquier otro tipo de ansiedad, es importante intentar no transmitirle sus propios miedos a sus hijos.

“Si usted no se siente muy seguro en las matemáticas, o tuvo alguna dificultad al crecer, entonces tener que ayudar a los niños en esto puede provocar ansiedad”, reconoce el Dr. Pagirsky. Aún así, es probable que usted sea mejor en matemáticas de lo que cree, porque nuestra vida cotidiana requiere mucho razonamiento matemático. Por lo tanto, reconozca sus méritos y piense en formas de introducir los conceptos matemáticos a los niños de una manera divertida y accesible. Algunas ideas para hacer matemáticas juntos incluyen:

  • Cuenten cosas: bloques de construcción, servilletas, lados de un cuadrado, etc.
  • Mientras cocinan, hable de fracciones (la mitad de un pimiento, tres cuartos de una taza de harina) y practique duplicar y reducir a la mitad los ingredientes de una receta.
  • Practiquen sumar una cuenta y calcular una propina juntos.
  • Hablen sobre los patrones y las formas.
  • Midan las cosas con una regla.
  • Comparen los precios de los artículos en la tienda.

Mientras realizan estas actividades, no evite el vocabulario correcto. Queremos que los niños se acostumbren a escuchar sobre fracciones, pulgadas, multiplicación y porcentajes, por lo tanto, llame de manera explícita a lo que está haciendo “matemáticas”. Su objetivo es hacer que las matemáticas se conviertan en algo familiar y accesible.

También puede considerar hacer que las matemáticas sean parte de la rutina para dormir. Tal vez quiera usar la aplicación Bedtime Math (disponible solo en inglés) o un recurso similar para obtener ideas. Cada día, tanto el sitio web como la aplicación de Bedtime Math, presentan una nueva anécdota matemática adaptada a los niños, así como preguntas que se pueden hacer a niños de diferentes edades y habilidades.

Manejar preguntas difíciles sobre la tarea

Cuando los niños hacen una pregunta sobre la tarea, especialmente cuando la tarea se ha tornado más avanzada o si  ha pasado mucho tiempo desde que usted dejó de pensar en ese tipo de problemas, el Dr. Pagirsky dice que está bien que usted le responda que no sabe. “Algunas personas pueden sentir la necesidad de presionarse más para tratar de responder bien. Pero decir ‘no lo sé’ puede reducir mucha de la ansiedad por tener las respuestas correctas”. Más aún, el Dr. Pagirsky recomienda decir: “Investiguemos juntos y averigüémoslo”. De ese modo, usted estará mostrando la mejor manera de responder cuando no sabemos algo, lo cual es una de las lecciones más importantes que hay que aprender.