Imagínese esto: usted está organizando una fiesta y le pide a su hijo ayuda con los preparativos. Las instrucciones que le da parecen bastante simples: poner sus juguetes en su habitación, llevar los zapatos de todos al armario y poner la mesa. Él está de acuerdo, pero cuando usted va más tarde a ver cómo va, la mesa no está puesta, los zapatos todavía están en el pasillo y ha puesto los juguetes… ¡en el armario!

¿Qué está pasando?

Los niños que tienen dificultades para “mantenerse en el camino” pueden tener problemas con la memoria funcional, que es una función ejecutiva que tiene un papel central en cómo procesamos, usamos y recordamos todos los días la información. Acordarse de un número de teléfono, recordar instrucciones y cómo usar la gramática y la sintaxis, poder  escribir un ensayo y aplicar la fórmula cuadrática son todas tareas mentales que utilizan la memoria funcional.

“La memoria funcional es una especie de categoría que está por encima de la atención”, dice el Dr. Matthew Cruger, director sénior del Learning and Development Center del Child Mind Institute. “Es tener en cuenta todo lo que necesitamos tener en cuenta mientras hacemos algo”. Mientras que los recuerdos a largo plazo permanecen con nosotros incluso cuando no pensamos en ellos, la memoria funcional es un proceso activo: una libreta de notas mental donde almacenamos y procesamos toda la información a la que necesitamos acceder en un momento dado.

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Un espacio de trabajo limitado

Pero, ¿qué sucede cuando la libreta de notas se sobrecarga?

“Nuestros cerebros tienen una capacidad finita para manejar mucha información a la vez”, explica Linda Hecker, MEd, especialista líder en educación en el Landmark College Institute for Research and Training. Hecker, quien también se desempeña como profesora asociada en la universidad, dice que ayuda a sus estudiantes a comprender el papel de la memoria funcional, al describirla como un tablero. “Nos referimos a ella como un ‘espacio de trabajo cognitivo’. Cuando tienes mucha información nueva, es fácil sobrecargar tu espacio de trabajo cognitivo y las cosas comienzan a caerse”.

El Dr. Cruger está de acuerdo, y señala que cuando se les pide a los niños con problemas de memoria funcional que realicen una nueva tarea y piensen en cinco reglas sobre cómo debe hacerse la tarea, a menudo se quedan cortos. “No pueden recordar ambos grupos de instrucciones la vez. Terminan haciendo la tarea, pero cometiendo muchos errores en el camino (o completando únicamente la mitad de la tarea), porque no pueden recordar al mismo tiempo lo que deben hacer, lo que sigue y las reglas de cómo se hace.

Trastornos del aprendizaje y memoria funcional

Todos batallamos a veces con los límites de la memoria funcional: olvidar un artículo de la lista de compras o quedarse en blanco cuando intentamos recordar las reglas de un nuevo juego. Pero para los niños con trastornos del aprendizaje, dice Hecker, la memoria funcional a menudo presenta un problema más significativo.

“Los niños con discapacidad del aprendizaje tienen una menor capacidad de memoria funcional”, dice Hecker, porque adaptarse a las dificultades que vienen con las discapacidades del aprendizaje, como dislexia, trastorno del aprendizaje no verbal o problemas de procesamiento auditivo, ocupa una cantidad considerable de su “espacio de trabajo cognitivo”.

Eso se debe a que necesitan dividir y realizar a conciencia procesos que otros niños hacen de manera automática. Por ejemplo:

  • Si un niño tiene problemas de procesamiento auditivo, tiene que esforzarse mucho más para escuchar, recordar y aplicar lo que se dice en clase.
  • Un niño con un trastorno del aprendizaje no verbal tiene que trabajar de manera activa para interpretar y responder adecuadamente a las señales sociales, como expresiones faciales, sarcasmo e insinuaciones, un proceso que es natural para la mayoría de los niños.

Este trabajo adicional significa más desorden en el “tablero”, lo que deja menos espacio para nueva información y, a menudo, se traduce en una velocidad de procesamiento más lenta en general.

TDAH y memoria funcional

Los niños con trastorno por déficit de atención con hiperactividad o TDAH también pueden tener dificultades con la memoria funcional, que es una de las funciones ejecutivas básicas (o esas habilidades mentales responsables de ayudarnos a mantenernos organizados, establecer metas y completarlas). Las debilidades en las funciones ejecutivas son las que hacen que los niños con TDAH sean propensos a la desorganización y a la falta de atención. Al igual que los trastornos del aprendizaje, los niños con TDAH tienen que trabajar activamente para mantenerse concentrados y organizados, cosas que tienden a ser automáticas para otros niños.

Por ejemplo, recordar las reglas o principios rectores es más difícil para los niños con TDAH que ya están teniendo problemas para tratar de eliminar las distracciones. Pueden ser distracciones externas, como un grifo de agua que gotea o niños jugando afuera, o internas, como ansiedad o incluso simplemente preguntarse qué hay para cenar más tarde.

“Un espacio de trabajo cognitivo más pequeño significa que las funciones de la memoria funcional (retener información, recordar instrucciones o realizar tareas que requieren planificación) son más difíciles de realizar”, dice Hecker. “Menos espacio significa que es más probable que las cosas se pierdan en el camino”.

Uno de los desafíos que enfrentan los niños con problemas de memoria funcional, señala el Dr. Cruger, es que sus lapsos pueden malinterpretarse fácilmente como un mal comportamiento. Cuando no pueden seguir un conjunto de instrucciones, parecen estar desmotivados o incluso desafiantes, lo que puede generar conflictos con los maestros y los padres y llevar a acusaciones de que no  se esfuerzan lo suficiente.

Los niños odian tener que admitir que no pueden recordar cosas, agrega, y tienden a tratar de minimizar la cantidad de esfuerzo que ponen en cosas que no producen resultados positivos. Y, a su vez, las críticas que reciben los desmotivan a invertir la energía adicional que se requiere para dar seguimiento a lo que se espera de ellos.

Por ejemplo, explica el Dr. Cruger, “si  usted le dice a su hijo ‘ve a ponerte pijama, saca tu ropa para mañana y lávate los dientes’, pero él solo completa una o dos de las acciones o sigue viniendo a preguntar ‘¿cuál fue la tercera cosa otra vez?’”. Sin contexto, podría parecer que su hijo está siendo desobediente, pero una vez que se sabe a qué estar atentos,“ es una señal bastante evidente de que está luchando con la memoria funcional”.