Muchos de los atletas que se desempeñan en condiciones de alta presión describen una agudización de sus sentidos que utilizan a su favor. Son capaces de aquietar la mente, desconectarse del público y atrapar la bola. Los niños que tienen ansiedad ante los exámenes experimentan exactamente la reacción opuesta.

“La ansiedad también tiene el potencial de desconectarte”, explica el neuropsicólogo Ken Schuster. “Cuando los niños sienten ansiedad ante los exámenes no pueden pensar con claridad, no pueden juzgar las cosas como lo harían si no estuvieran ansiosos. Todas sus demás habilidades se ven empañadas por la ansiedad”.

Por qué algunos niños experimentan ansiedad ante los exámenes

Existen diferentes razones por las que algunos niños podrían ser más susceptibles a la ansiedad. La ansiedad por los exámenes suele asociarse a los problemas de aprendizaje. Los niños que tienen TDAH o un problema de aprendizaje generalmente ya se sienten ansiosos en la escuela, y cuando llega el momento de hacer un examen, esa sensación se puede intensificar. “Si tengo TDAH y soy propenso a la falta de atención, si además de eso empiezo a sentirme ansioso, tendré muchas más dificultades”, señala el Dr. Schuster.

Del mismo modo, si un estudiante tiene una cantidad limitada de tiempo para hacer un examen y sabe que procesa las cosas con lentitud, lo más probable es que empiece a sentirse ansioso.

Si los niños se preocupan por no lograr un buen resultado, por la razón que sea, serán más propensos a la ansiedad. Los niños con un temperamento ansioso que se preocupan por cometer errores o por su desempeño en general, desde cantar en la clase de música hasta tener que batear en el béisbol, tienden a sentir más ansiedad en los exámenes. Los niños que creen que no les irá tan bien en una materia en particular (como las niñas influenciadas por el estereotipo de que los niños son mejores en matemáticas) también pueden ser más proclives a la ansiedad ante los exámenes en esa materia.

Sentirse más seguro

El común denominador es que si piensas que no te irá bien, te sentirás más ansioso al entrar al examen. “En mi trabajo con niños que tienen ansiedad ante los exámenes, he visto que tienden a decir: ‘Soy muy estúpido’”, dice el psicólogo Matt Cruger. “Esa no es una forma útil de pensar a la hora de hacer exámenes. De manera general, lo que realmente estoy tratando de hacer es rehabilitar el sentido de sí mismos de los niños como estudiantes competentes”.

Un buen enfoque es adoptar estrategias que refuercen tu confianza antes de un examen. A menudo esto empieza con un cambio en la manera de estudiar. El Dr. Cruger dice que el 90% de los estudiantes con los que trabaja no tienen un modelo efectivo de estudio. “Lo que terminan haciendo habitualmente es confiar en lo que recuerdan de lo que escucharon en clase, o revisar sus notas”, dice. Él los ayuda a probar otros métodos más dinámicos que les permitan tener un mayor dominio sobre el material.

Mejores estrategias de estudio

Conocer el formato del examen. “Imagina que haces el SAT (siglas en inglés para Scholastic Aptitude Test) pero sin haber hecho nunca la preparación para el SAT. Eso es lo que les pasa a los niños todo el tiempo”, dice el Dr. Cruger. “Estudiaron el contenido pero no tenían idea del formato, por eso no se sienten preparados”. Así que sería recomendable que los niños averigüen qué formato tendrá el examen. ¿Será de opción múltiple? ¿Verdadero o falso? ¿Ensayo? ¿Una combinación de varios formatos? El simple hecho de conocer el formato los ayudará a sentirse más preparados y evitará el impacto que podrían sentir al recibir el examen. Además, si es posible, también es aconsejable que realicen algunas pruebas de práctica.

Reorganizar el material. Intenten pensar cuáles han sido las ideas principales que se han estado trabajando en la clase. Resuman los grandes eventos y temas, piensen en las temáticas que los unen. Esta forma de estudiar es más dinámica y ayuda a los niños a pensar en lo que han aprendido de una forma diferente a como se les presentó, lo que les dará una mayor comprensión al respecto. Y mientras mejor entiendan un tema, más difícil será que se sientan desconcertados.

Anticipar las posibles preguntas. Predecir y responder las preguntas con antelación ayuda a los niños a dominar mejor el material y a sentirse más seguros. Pero procuren pensar con flexibilidad. “Queremos que nuestros exámenes impliquen que la gente resuelva problemas, aunque a menudo no de la manera en que les enseñamos a hacerlo”, advierte el Dr. Cruger. Así que si saben que en el examen vendrán algunas preguntas tipo ensayo, traten de predecir cuáles podrían ser los temas y practiquen escribiendo su respuesta con anticipación. Si saben que habrá problemas de matemáticas, piensen en cómo lo que han aprendido en clase podría traducirse en un problema de matemáticas. Consulten los problemas que ya han sido planteados en las tareas.

Durante el examen

Incluso después de haber hecho todo lo posible para estar preparados, conviene disponer de algunas estrategias para enfrentar el examen y evitar cualquier sensación de ansiedad que pueda surgir en el momento.

Tener un plan: El Dr. Schuster dice que los niños que aprenden y usan estrategias básicas para hacer exámenes tienden a sentirse más seguros. Por ejemplo, él recomienda:

  • No dedicar mucho tiempo a una sola pregunta.
  • Si es un examen de opción múltiple, leer cada respuesta y luego eliminar aquellas opciones que se sabe que no son correctas para reducir la lista.
  • Elegir una respuesta y mantenerse firme: todos tenemos la tendencia a cuestionarnos a nosotros mismos y eso puede llevarnos a perder el tiempo y a dar respuestas erróneas.

Cortar por lo sano con ciertas cosas: Cuando empieces a sentir pánico, busca una manera de cambiar tu foco de atención. El Dr. Cruger dice que, por ejemplo, si en un examen él ve una pregunta que verdaderamente lo desconcierta (ese tipo de pregunta que te hace pensar: “¡¿Esto en qué idioma está escrito?!”), lo que hace es pasarse a la última página y responder primero la última pregunta. “De alguna manera, romper la rutina puede ser útil para lograr ciertas cosas”, dice. “Otras personas me han dicho que también hacen esto”.

Practicar técnicas para tranquilizarse: A los niños les gusta algunas veces traer cosas a los exámenes, como piedras para la ansiedad, que pueden usar casi como una pelota para el estrés. Practicar la respiración profunda y utilizar técnicas de atención plena también puede ser muy efectivo.

Aceptar cuando no se sabe algo: A veces la mejor manera de manejar la ansiedad es aceptar que no sabes la respuesta a una pregunta y seguir adelante. Si sientes que el examen fue injusto y no te dio la oportunidad de demostrar tus conocimientos, podrías hablar con el maestro más tarde.

Adaptaciones: Algunos niños que realmente tienen problemas severos de ansiedad ante los exámenes también podrían ser elegibles para obtener adaptaciones durante los exámenes. Por ejemplo, algunos niños puede que necesiten levantarse y tomar un descanso durante un examen, en caso de que estén empezando a entrar en pánico y requieran calmarse. A veces los niños obtienen tiempo adicional porque no están trabajando a una velocidad óptima, ya que experimentan cierto pánico durante el examen. Es posible que algunos niños incluso puedan ser elegibles para obtener una versión modificada del examen.

Buscar el éxito

A veces puede ser difícil convencer a los niños de que empiecen a usar nuevas estrategias para estudiar o para presentar exámenes. “Siempre que se trata de probar algo nuevo o diferente hay que hacer la labor de convencer a los niños”, advierte el Dr. Cruger. Esto puede ser frustrante para padres y profesores, que solo quieren ayudar, pero el Dr. Cruger apunta que “todo el tiempo adultos bien intencionados están pidiéndoles a los niños que aprendan muchas cosas”.

Si no entienden la razón de ser de un nuevo método de estudio, probablemente no lo adoptarán, de manera que los padres y los profesionales que trabajan con los niños deben ser explícitos sobre cómo puede ayudarlos una determinada técnica nueva.

Cuando los niños empiezan a sentir que han estudiado bien y conocen el material, y que tienen estrategias a las que recurrir en caso de que las necesiten, sus actitudes se transforman. Y tener la actitud correcta es lo importante. “Creo que la mejor mentalidad para tomar un examen sería algo como: ‘Soy un monstruo, voy a acabar con este examen. No hay modo de que me engañen o de que algo salga mal’”, dice el Dr. Cruger.

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