Sabemos que enviar mensajes de texto mientras maneja tiene consecuencias, pero ¿qué pasa con los mensajes de texto al hacer la tarea?

Esto es algo que casi todos los niños hacen, también se sabe que la mayoría de los padres revisan sus mensajes de texto cuando están en su escritorio. Si somos honestos, la mayoría de nosotros tenemos nuestro teléfono celular a la mano cuando estamos en el trabajo, y lo miraremos de vez en cuando. Cuando defendemos la práctica, la llamamos “multitarea”. ¿Qué tan malo podría ser realmente?

Bastante malo. En un estudio reciente se encontró que la mera presencia de un teléfono inteligente reduce la capacidad de concentración de una persona. En el estudio, los estudiantes universitarios que se les pidió dejar sus teléfonos en otra habitación obtuvieron mejores resultados en las pruebas cognitivas que aquellos a quienes se les pidió que silenciaran sus teléfonos y los dejaran boca abajo en su escritorio o en una bolsa.

En el experimento, incluso los estudiantes que dijeron que no estaban pensando conscientemente en sus teléfonos celulares tuvieron una pérdida de capacidad, lo que significa que parte de esta distracción está ocurriendo en un nivel inconsciente. Estas son malas noticias para aquellos de nosotros que pensamos que somos bastante buenos para no distraernos con el teléfono cuando estamos trabajando.

“Escucho sobre estos temas sobre la tecnología todo el tiempo”, dice Matt Cruger, director del Centro de Aprendizaje y Desarrollo del Child Mind Institute. Él dice que con los niños con los que trabaja, no está preocupado por su capacidad para hacer la tarea, sino por “la capacidad de realmente pensar en las actividades relacionadas con la tarea”. En otras palabras, podrían hacer su trabajo si pudieran concentrarse en él. Y aunque los problemas para concentrarse en la tarea no son algo nuevo para los niños, las nuevas tecnologías cautivadoras no lo hacen más fácil.

Dispositivos de distracción

¿Por qué distraen tanto los dispositivos tecnológicos? Para empezar, la mayoría de las aplicaciones y el contenido web están diseñados para ser lo más amigables y adictivos posible. Nos envían notificaciones cuando recibimos un mensaje nuevo o cuando alguien ha publicado algo que podría interesarnos. Son fuentes confiables de validación que nos dicen cuándo a alguien le gusta algo que hemos publicado.

Y sabemos que siempre hay algo nuevo para mirar. Incluso si no hemos escuchado el zumbido que nos alerta, podríamos encontrarnos inquietos buscando el teléfono para desplazarnos por las actualizaciones constantemente llenas de imágenes y titulares y chistes seleccionados solo para nosotros. También podríamos sentir algo de presión para mantenernos al día.

Pero también hay algunas razones menos obvias por las cuales los niños pueden estar particularmente enganchados. Los teléfonos son el lugar donde los jóvenes hacen mucho de su socialización ahora, especialmente cuando alcanzan los años preadolescentes y adolescentes, cuando sus principales objetivos de desarrollo son comenzar a crear una identidad separada de sus padres y priorizar la formación de amistades con sus compañeros – objetivos que están hechos para pasar horas en las redes sociales.

En comparación con los adultos, los niños también tienen una capacidad menos desarrollada para controlar sus impulsos. Si a veces es difícil para sus padres desconectarse, imagine lo difícil que es para un niño que lucha con la impulsividad o un adolescente con un nuevo mejor amigo resistirse a revisar su teléfono. Dar prioridad a comenzar con un informe de libro o incluso estudiar para el examen de mañana no será tan convincente.

Multitarea

Muchos adultos y niños comparten la idea de que cuando enviamos mensajes de texto o estamos monitoreando los perfiles de redes sociales mientras trabajamos, seguimos siendo productivos: ‘podemos hacer malabarismos con todo de una vez’. Pero los neuropsicólogos no son optimistas sobre cuán productivo es realizar múltiples tareas (multitarea). “Tener múltiples fuentes de tecnología a su alcance y disponibles en todo momento probablemente es casi una garantía de una reducción en el rendimiento y la productividad”, dice el Dr. Cruger.

Por un lado, hay lo que los expertos llaman “retraso de reanudación”. Ese es el período de tiempo entre el momento en que fue interrumpido de una tarea y cuando la reanudó. La transición entre tareas no es perfecta y el tiempo dedicado a recopilar sus pensamientos antes de reanudar una tarea se suma.

Un estudio de Stanford en 2009 examinó lo bien que pueden procesar la información aquellos que hacen multitareas. Se descubrió que, las personas que se involucran en multitareas en los medios digitales, con mucha frecuencia ​​tenían más dificultades para ignorar cosas irrelevantes pero que distraen en su entorno. Como resultado, en realidad obtuvieron peores desempeños en una prueba de capacidad de cambio de tareas en comparación con las personas que realizan multitareas con menos frecuencia.

La multitarea significa trabajar de manera menos eficiente incluso cuando las personas creen que lo están haciendo bien. Esto se debe a que las personas que dividen su atención no pueden participar en su trabajo con la fluidez que de otro modo podrían tener. “No son libres de pensar cuál es la mejor manera de hacer algo”, explica el Dr. Cruger. “Los niños comenzarán una tarea, tratarán de hacerla, pero no se tomarán el tiempo para darle seguimiento y descubrir cómo hacer la tarea mejor”.

Si bien el trabajo aún puede ser terminado, la multitarea se suma a un pensamiento más superficial y a más tiempo dedicado a trabajar. Pero es difícil para los niños verlo de esa manera. “Si realmente no ha establecido una rutina disciplinada para aprender y pensar, es difícil tener una idea de con qué comparar su desempeño actual”, señala el Dr. Cruger.

Niños que tienen dificultades con la atención

Existe una especie de mito de que los niños con TDAH están equipados para la multitarea.

En un evento del Child Mind Institute sobre cómo los niños se ven afectados por la tecnología, Ali Wentworth, actriz, comediante y presentadora del evento, describió cómo encontró a su hija adolescente la noche anterior: “Estaba haciendo su tarea en una pantalla, enviando mensajes de texto en otra, viendo Gilmore Girls en una tercera. Cuando Wentworth protestó: ‘Tengo TDAH. Así es como hago mi tarea’, su hija le dijo.

En realidad, la multitarea durante el tiempo de hacer las asignaciones escolares puede ser particularmente difícil para los niños que tienen TDAH.

“Hay literatura bastante convincente que sugiere que nadie es realmente bueno en la multitarea, pero creo que los niños con TDAH también tienen un conjunto de distorsiones cognitivas sobre sus habilidades y capacidades”, dice el Dr. Cruger. “Probablemente son peores en la multitarea que las personas sin TDAH, pero a menudo piensan que son mejores en eso”.

Esto podría deberse a que la estimulación constante que ofrecen los dispositivos tecnológicos es muy atractiva para los niños con TDAH. Pequeños estallidos de atención, con recompensas inmediatas, son más fáciles para ellos que prestar atención constante. Pero tratar de hacer ambas cosas al mismo tiempo, hacer malabarismos con la tarea y Snapchat, sería particularmente difícil para ellos.

Esto se debe a que las personas con TDAH tienen problemas con las funciones ejecutivas, que son las habilidades de autorregulación que usamos para hacer cosas como cambiar de una cosa a otra, controlar nuestras emociones e impulsividad, y organizarnos y hacer planes. Estas son todas las habilidades que son esenciales para hacer la tarea y se debilitan aún más cuando dividimos nuestra atención en múltiples plataformas.

“Uno de los impactos psicológicos para las personas con TDAH es que tienen que tomar decisiones inteligentes sobre cómo usar sus recursos sabiamente porque tienen recursos de atención limitados y tienen una capacidad limitada para hacer el trabajo duro de aprender de forma natural”, explica el Dr. Cruger. “Simplemente requiere más esfuerzo para ellos”.

Dado que los niños con TDAH son particularmente susceptibles a la estimulación que proporcionan los dispositivos tecnológicos, y que concentrarse en la tarea ya es más difícil para ellos, hacer ambas cosas con éxito sería increíblemente difícil.

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Una mente libre de distracciones

Es importante establecer una rutina de tareas que minimice las distracciones, especialmente si su hijo tiene dificultades para prestar atención o parece darse cuenta de que su tarea está tardando mucho más de lo debido.

Hágale saber que el objetivo es hacer que la tarea sea más fácil y menos estresante. Eliminar esas distracciones debería mejorar su experiencia de tarea y dejarla con más tiempo libre real.

Si es difícil conseguir la aceptación de su hijo, proponga establecer descansos regulares durante la tarea donde pueda dejar su trabajo y revisar las redes sociales o revisar sus mensajes de texto, para que convencerlo sea más fácil. Pero para ser efectivos, los descansos deben ser planificados y discretos: No deben traspasarse al tiempo de hacer las tareas e idealmente deberían pasar fuera de su espacio de estudio, que debería ser un lugar para concentrarse.

Es posible que este tipo de disciplina no sea algo natural para los niños o los adultos, pero aprender a desconectarse de las distracciones es una habilidad para la vida que será cada vez más importante a medida que la tecnología se vuelva más absorbente y la necesidad de aprender y mantenerse enfocado no desaparezca.