Yo tengo TDAH.

Cuando tenía más o menos 10 años, mis notas se desplomaron y la tarea se convirtió en una batalla nocturna. Me la pasaba perdiendo cosas, olvidaba citas y llegaba tarde a todo porque mis zapatos parecían ya no existir en el universo material.

Preocupados, mis padres me llevaron a ver a un psicólogo infantil.

“No”, dijo, cuando le preguntaron sobre el TDAH. “He visto el TDAH y esto no es.

“Ella es inteligente. Estará bien.”

No fui diagnosticada con precisión hasta 11 años después.

Azúcar, especias y cadetes espaciales

Las investigaciones sugieren que el trastorno por déficit de atención con hiperactividad o TDAH (ADHD, por sus siglas en inglés) afecta a niñas y niños casi en la misma proporción, pero para muchos, incluyendo a mi antiguo psicólogo, el TDAH sigue evocando el estereotipo de niños pequeños corriendo como toritos miniatura en una tienda de porcelanas. Pero eso sólo es el estereotipo y en realidad hay diferentes tipos de TDAH, y diferentes maneras como podría lucir, particularmente en ambos géneros.

“Las niñas con TDAH tienden a ser parte del subtipo de falta de atención”, dice la Dra. Patricia Quinn, directora del National Resource Center for Girls and Women with ADHD. “Incluso aquellas que exhiben con más claridad los síntomas hiperactivos-impulsivos no necesariamente encajan en el llamado perfil ‘clásico’ del TDAH”.

Las niñas, explica, se presentan con comportamientos más discretos. Las niñas distraídas son consideradas como casos perdidos en el espacio, soñadoras o incluso tontas. Aquellas que muestran comportamientos hiperactivos-impulsivos son vistas como insistentes, hiperconversadoras, agresivas y desbordadas emocionalmente. Su comportamiento puede ser visto como un problema de personalidad en lugar de la señal de un trastorno.

Un niño con TDAH puede estar trepando por las paredes o vagando por el pasillo mientras una niña puede estar nerviosa y soñando despierta. Ninguno de los dos escucha la tarea, pero es probable que llamen al niño y hablen con él, y lo más probable es que ella pase desapercibida.

Conceptos erróneos = oportunidades perdidas

Aunque tanto las niñas como los niños sufren las consecuencias del TDAH, para los niños, el hecho de que sea más notorio significa que tienen más probabilidades de que se les diagnostique y se les trate. Las niñas con TDAH a menudo no tienen tanta suerte. La ausencia de síntomas “típicos” del TDAH puede significar que las niñas no sean diagnosticadas, lo que conduce a dificultades académicas y sociales, así como a problemas de salud mental y baja autoestima.

Si sospecha que su hija podría tener TDAH, es importante saber cómo es (y cómo no es) el TDAH en las niñas, para que pueda obtener la ayuda que necesita de la manera más oportuna y eficaz.

  • Falta de atención: Para muchas niñas con TDAH mantener la concentración es una lucha constante. Pueden tener problemas para concentrarse el tiempo suficiente para completar las tareas tanto en casa como en la escuela. No se dejen llevar por la hiperconcentración. Algunas personas con TDAH son capaces de concentrarse sin parar en las cosas que les interesan, pero no pueden mantener la atención en tareas menos interesantes aunque sean más importantes: Una niña puede leer una novela de principio a fin, pero incapaz de terminar el informe de una página de otro libro.
  • Distracción: Las niñas con TDAH también pueden distraerse fácilmente por los estímulos externos y son propensas a lo que la Dra. Quinn llama “distracción interna”. Arrastradas inconscientemente por sus propios pensamientos, terminan por no ver las cosas que pasan justo enfrente de ellas.
  • Hiperactividad: Algunas niñas muestran signos más “clásicos” de hiperactividad: son excesivamente activas y les cuesta mucho trabajo tratar de mantenerse quietas. La mayoría, sin embargo, muestran la necesidad de estar en movimiento más silenciosamente, garabateando, moviéndose o jugueteando constantemente en sus sillas.
  • Impulsividad: Esto también luce diferente en las niñas y en los niños. Las niñas pueden ser demasiado emotivas, incapaces de frenarse para procesar sus sentimientos. “Ellas son más propensas a ser conversadoras y verbalmente impulsivas”, dice Kathleen Nadeau, directora del Chesapeake Center for ADHD. “Interrumpen y hablan fuera de turno”. Las niñas impulsivas pueden tener dificultades para interpretar lo que es y no es socialmente apropiado y tienen problemas para hacer y mantener amigos.
  • Mal funcionamiento ejecutivo: Muchos de los problemas asociados con el TDAH se derivan de las pobres habilidades de funcionamiento ejecutivo. Las niñas con TDAH pueden mostrar un manejo deficiente del tiempo y luchar con las instrucciones de varios pasos y la finalización de tareas. Los elementos importantes a menudo se pierden, a veces resurgen en lugares sorprendentes: ¿Mi teléfono estaba en la nevera? Tengo vívidos recuerdos de errores apresurados y estúpidos que me costaron mucho en los exámenes, solicitudes clave sin completar, papeles vitales perdidos sólo para ser encontrados más tarde, atrasados y aplastados sin poder reconocerlos siquiera, en el fondo de mi mochila.

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Reinas de la afrontación

Fuera de contexto, los síntomas del TDAH se pueden leer como descuido. Eres una vaga. Las situaciones embarazosas abundan. ¿Podría repetir la pregunta? Las niñas suelen tener problemas en casa. ¿Por qué nunca escuchas? Y a menudo están atrasadas en la escuela. ¡Todos los demás tienen la tarea! Socializar puede ser confuso y otras niñas pueden ser malas. Eres tan rara; siempre me interrumpes.

Las niñas interiorizan estas experiencias negativas y hacen todo lo posible para afrontarlas, compensarlas y ocultarlas, lo que puede hacer que la identificación de su TDAH sea aún más difícil.

Kathleen Nadeau señala que cuando las niñas trabajan arduamente para controlar un área, otras se caen por la borda, y puede ser de gran utilidad averiguar qué es lo que no se está haciendo. “El trabajo está terminado, su pelo está cepillado, pero ¡hay que atravesar una pila de ropa hasta la rodilla para poder encontrar su cama!”.

Estar consciente de que están trabajando mucho más duro que sus compañeros sin TDAH sólo para mantenerse a flote significa que las niñas con TDAH a menudo se ven a sí mismas como estúpidas o quebrantadas. “Las niñas con TDAH no diagnosticado a menudo atribuyen sus síntomas a defectos de carácter incontrolable”, dice la Dra. Quinn.

Todas las niñas, dice, se enfrentan a un sinfín de presiones que afectan su autoestima a medida que crecen, pero, para las niñas con TDAH, los obstáculos son mayores y el camino es más difícil. Las niñas con TDAH corren un mayor riesgo de sufrir depresión, ansiedad y autolesiones, así como una serie de trastornos de interiorización. Cuando se busca un diagnóstico es importante considerar no sólo el tratamiento para el TDAH, sino también las formas de manejar el costo emocional de no haber sido diagnosticada a tiempo.

¡Mejor tarde que nunca!

Ahora sabemos que el TDAH no es sólo un trastorno de la infancia, sino una diferencia neurobiológica de por vida.

El reconocimiento temprano es ideal, pero ser diagnosticado a cualquier edad puede abrir la puerta a cuidados y comprensión muy necesarios. Los síntomas cambian a medida que crecemos, sólo porque una niña no haya mostrado señales evidentes de TDAH durante la infancia no significa que no lo tenga. Muchas jóvenes son capaces de compensar su TDAH durante la escuela primaria y escuela media, y sólo comienzan a tener problemas cuando las aguas de la high school (preparatoria) ya están casi sobre sus cabezas.

Vaya directo a la fuente

Por último, si cree que su hija podría tener TDAH, hable con ella. Tener una conversación abierta y honesta sobre sus preocupaciones podría brindar una claridad que ningún libro o sitio web podría proporcionar. Pregúntele si se siente abrumada o preocupada por su capacidad de mantenerse al día social y académicamente. Ayudarla a mantenerse en el proceso puede darle un sentido de propiedad sobre su propio diagnóstico y tratamiento. Las niñas con TDAH pueden ser pasadas por alto históricamente, pero con información y apoyo el futuro puede ser brillante.