Nos guste o no, el mundo es muy sexy. Los medios de comunicación se aseguran de que los niños y adolescentes estén expuestos al sexo más precozmente que nunca; las niñas están pasando por la pubertad más temprano y, como siempre, muchos adolescentes están teniendo relaciones sexuales.

Como padres, todos tenemos nuestras opiniones sobre cuándo y con quién nuestros hijos deberían ser sexualmente activos. Pero ¿cuál es esa edad? ¿Y cuándo debe preocuparse? (Teniendo en cuenta que “siempre” no es una respuesta viable).

No es sorprendente que haya poco consenso entre las culturas sobre los jóvenes y el sexo. Tomemos, por ejemplo, un estudio que comparó a los adolescentes americanos con sus contrapartes holandeses: En los Países Bajos, donde los padres permiten que sus hijos tengan relaciones sexuales cuando se sienten preparados y reciben a las parejas de sus hijos para dormir en casa, la tasa de embarazos adolescentes es de un octavo comparado con los Estados Unidos. “Todo eso está muy bien y es bueno”, podría replicar un padre americano más conservador, “pero la abstinencia sigue siendo el único método de control de la natalidad a prueba de tontos, y preferiría que mi hijo esperara hasta el matrimonio para tener sexo”.

Entonces: ¿Hay alguna regla?

Antes de la pubertad

Antes que nada, los niños no son seres sexuales. Si un niño prepúber exhibe comportamientos “sexuales”, como tocar sus genitales, pueden deberse a una curiosidad normal por su cuerpo y por el de los demás. Si estas conductas ocurren más de lo habitual, por otro lado, o incluyen intentos manifiestos de imitar o realizar actos sexuales, podrían ser algo de lo cual habría que preocuparse.

Los niños son “curiosos, y así es como aprenden sobre el mundo –dice la psicóloga clínica Dra. Samantha Miller, –pero también están conectados a la mímica”. Recuerden: los niños no nacen sabiendo lo que es el sexo; si lo están imitando, es porque han sido expuestos a él. Esta exposición podría ser a través de pornografía, lo que podría indicar negligencia, señala la Dra. Miller; o puede ser que estén expuestos a sexo real, e incluso a abusos. Un niño que muestra comportamiento sexuales en realidad no entiende estas conductas como sexo, por lo que, si se refuerzan, pueden derivar en una relación no saludable con el sexo, sus cuerpos y los cuerpos de los demás, lo cual, más adelante, puede hacer mucho daño emocional.

Después de la pubertad

Después de la pubertad, cuando sea que pase, los adolescentes se vuelven seres sexuales, con impulsos que son fundamentalmente humanos. Los llamados comportamientos sexuales considerados “reglamentarios” varían de una cultura a otra. El punto, de acuerdo con la Dra. Miller, es que si usted quiere que su hija espere hasta el matrimonio para tener relaciones sexuales o hasta que ella piense que “ya está preparada”,  depende de que usted le trasmita sus valores, hablando con ella a temprana edad y con regularidad.

Pero cualesquiera que sean sus valores personales o religiosos, hay otras razones para preocuparse que van más allá de las consideraciones culturales y sociales.

Señales de problemas emocionales

En primer lugar, algunos tipos de actividad sexual adolescente son signos claros de advertencia de problemas subyacentes: si su hijo coacciona o incluso obliga a otros a tener relaciones sexuales, no sólo está yendo en contra de las normas sociales. Esa conducta es uno de los síntomas del trastorno de conducta, un trastorno psiquiátrico grave pero tratable. Y si se siente preocupado por la promiscuidad de su hija, una de las cuestiones que debería preocuparle son las enfermedades de transmisión sexual. La actividad sexual arriesgada e imprudente también es síntoma de la manía propia del trastorno bipolar, pero también puede indicar una historia de abuso sexual. Y, por supuesto, las relaciones sexuales traen consigo riesgos reales: embarazos, enfermedades, etc.

Más allá de eso, quizás usted podría sentirse preocupado ante la idea de que su hija tenga relaciones sexuales por las razones equivocadas. Tal vez vea el sexo como un medio de validación, para lidiar con la baja autoestima, para buscar atención. O como una forma de dominar a otras personas. El sexo no debería ser una herramienta. Si una joven está usando el sexo para tratar de conseguir algo más o lidiar con sentimientos inquietantes, su actitud hacia el sexo puede verse distorsionada y provocarle otros problemas a futuro.

No sólo cuando, sino por qué

“No hay reglas establecidas sobre cuándo deberían tener relaciones sexuales nuestros hijos –dice el psiquiatra Dr. Alan Ravitz. –Pero probablemente hay ciertas reglas sobre por qué habría que tener relaciones sexuales. No deberían practicar el sexo porque quieren gustarle a alguien. No deberían tener relaciones sexuales porque se sienten obligados a tenerlas”.

Actitudes como esa amenazan algo maravilloso, continúa el Dr. Ravitz. “Tener una gran vida sexual es una bendición”. Entonces, ¿cómo puede proteger a su hijo y asegurarse de que crezca para tener una vida sexual sana? “Supervise y brinde orientación”, sugiere el Dr. Ravitz.