Si los problemas emocionales o arrebatos de un niño asustan a sus hermanos, los padres les deberían permitir expresar sus sentimientos de forma regular. Esto podría ser mediante una sesión de terapia semanal o una charla con alguien de la familia o del círculo de confianza. Porque ver a un hermano o hermana en un estado alterado o comportándose de forma agresiva puede ser atemorizante.
Hermanos en situaciones de estrés
Cuando un niño está en crisis, los otros niños también necesitan supervisión y apoyo.
Expertos clínicos: Jill Emanuele, PhD , Mandi Silverman, PsyD, MBA
in EnglishLo que aprenderá
- ¿Cómo pueden los problemas de salud mental de un niño afectar a sus hermanos?
- ¿Cuáles son algunas de las formas en que los padres se pueden asegurar de que toda la familia esté recibiendo apoyo?
Lectura rápida
Cuando un niño experimenta dificultades emocionales o de comportamiento, esto podría causar estrés a sus hermanos o hermanas. Superficialmente podría parecer que están bien, pero presenciar cómo un hermano o hermana se altera o se comporta de forma agresiva puede ser aterrador. Y como los padres centran mucha atención en el niño que está en crisis, los hermanos podrían sentir que quedaron en el olvido o que se les ignora. Para evitar que los hermanos desarrollen sus propios problemas de salud mental, hay que asegurarse de que cuenten con un sistema de apoyo sólido.
Es importante que los hermanos sometidos a estrés tengan un medio para expresar sus sentimientos con regularidad. Eso podría ser una sesión semanal de terapia o incluso reunirse con un familiar o amigo de confianza. La idea es contar con una estructura incluso cuando las cosas van bien, para que tengan alguien a quien recurrir si las cosas se ponen más difíciles y no quieren contribuir al estrés de sus padres. Esto también puede ayudar a los niños, especialmente a los más pequeños, a comprender el comportamiento de su hermano o hermana y evitar imitarlo.
Los padres también pueden ayudar si consiguen que los niños participen en actividades fuera de casa, como deportes o música. Esto les da un espacio que no ocupan sus hermanos y la oportunidad de establecer vínculos con otros niños. Asegúrate de que tus hijos no se sientan responsables por el hermano o la hermana en crisis y tengan tiempo para dedicarse a sus propias vidas e intereses. Habla con ellos de forma frecuente y presta atención a las señales de ansiedad o estrés. Si notas un cambio repentino en el horario de sueño, los hábitos alimenticios, el estado de ánimo o los intereses de tus hijops, puede ser útil buscar el apoyo de un profesional de la salud mental.
Por último, asegúrate de que tus propias necesidades también estén cubiertas. Tómate tiempo para ti, únete a un grupo de apoyo o acude a tu propia terapia. Cuidar de ti es una de las partes más importantes del cuidado de tus hijos, y plantea un ejemplo positivo de manejo del estrés para todos tus hijos.
Cuando un niño tiene problemas emocionales o de comportamiento, esto afecta a toda la familia. Para los padres, cuidar a un niño que se enfrenta a algún tipo de desafío puede ser agotador y dificultar que tus otros hijos también reciban lo que necesitan.
Ten presente que los niños que no tienen necesidades especiales, que parecen estar bien o pretendiendo estar bien, también podrían tener problemas.
Estas son algunas maneras en las que la dinámica de necesidades especiales podría afectar a tus otros hijos y las cosas que puedes hacer para ayudarles a responder a la situación de una manera saludable.
Desequilibrio por el comportamiento
Cuando el trastorno psiquiátrico o del desarrollo causa arrebatos frecuentes en un niño (crisis o rabietas dramáticas, o agresión hacia algún integrante de la familia) quienes resultan más afectados son sus hermanos.
Es natural molestarse cuando otro niño está gritando o tiene una crisis: estas cosas también son molestas para los padres, señala Mandi Silverman, psicóloga clínica. Se podrían poner a llorar mientras esto está sucediendo, pero la mayoría de los niños se recuperan y pueden tomarlo con calma, especialmente si entienden que su hermano o hermana tiene una enfermedad que les impide controlar sus emociones y su comportamiento.
“Pero también puede suceder que los hermanos se abrumen demasiado por el comportamiento —dice la Dra. Silverman— especialmente si incluye abuso verbal o agresión física hacia ellos. A veces incluso pueden sentir que no están a salvo”.
Los sentimientos crónicos de enojo, frustración o ansiedad pueden ser graves para los hermanos, dijo Jill Emanuele, PhD, psicóloga clínica. “Esos niños están en riesgo de otras enfermedades mentales como depresión o trauma, especialmente si hay agresión o violencia”.
Un sistema de apoyo para los hermanos
Los niños en una familia que está bajo estrés debido a una enfermedad mental de algún hermano, necesitan un sistema de apoyo al cual recurrir cuando se abruman demasiado. Esto puede ser en forma de chequeos regulares con alguien de la familia o una persona con quien sientan confianza para hablar o confesar cómo se sienten. O podría ser una cita semanal con un terapeuta. Puede requerir tiempo que los niños desarrollen una relación cercana con esta persona aliada, pero la clave es tener una estructura establecida a la que puedan recurrir cuando tenga dudas, inquietudes o enfrente problemas.
Cuando el hijo del medio de Laura Kleinhandler desarrolló TOC severo, su hermana mayor se volvió muy introvertida y sus calificaciones comenzaron a bajar. Entonces Kleinhandler decidió trasladarla a una escuela privada, y dice haber sido la mejor decisión que tomó la familia. “Era un ambiente mucho más estimulante”, dijo. “Ella desarrolló relaciones con sus maestros y amigos, y se volvió mucho más capaz de compartir sus experiencias de vida”.
Aprender el comportamiento negativo
También es común, dice la Dra. Emanuele, que los otros hermanos imiten los comportamientos negativos de su hermano o hermana, especialmente si son más pequeños y no entienden de dónde proviene el comportamiento.
Michaela Searfoorce, madre de cinco hijos, reporta que su tercer hijo, un niño de cuatro años y medio, es propenso a crisis intensas cuando las cosas no están bien para él. Por ejemplo, podría tener una crisis a gritos si las tazas no son del mismo color a la hora de la cena o se pierde el principio de un cuento antes de acostarse.
Él está en proceso de ser diagnosticado, pero estas crisis perturban a toda la familia. Impiden que sus otros hijos jueguen pacíficamente o miren una película, o puedan concentrarse en su tarea. Y esto consume mucha atención de los padres.
Searfoorce está preocupada porque sus hijos menores, de seis meses y dos años respectivamente, están comenzando a imitar el comportamiento de su hermano mayor, gritando salvajemente para ser escuchados. Pero lo que más le molesta es que sus hijos perciben este comportamiento como normal. “Me molesta que estén acostumbrados a los gritos”, comentó.
Elogia lo positivo
La Dra. Emanuele recomienda estar alerta ante la imitación del comportamiento, y establecer una rutina en la que los niños reciban elogios y atención por otros comportamientos positivos, para contrarrestar lo que se aprende con el ejemplo.
También puede ser de ayuda facilitar que los niños tomen un poco de distancia, participando en actividades fuera de la familia. “Está bien que los niños tomen un descanso”, dice la Dra. Silverman.
Searfoorce, dice que intenta propiciar momentos en que su hija pueda jugar con otros niños y no tener que preocuparse por los desafíos de su hermano. “La forma en que le damos un descanso es llevándola a clases de gimnasia, ballet y tap, así como con el equipo de natación, así que pasa tiempo con otros niños y está fuer de la casa sola”, dice.
Searfoorce también señala que su hija es amigable con todos. “¡Ella es la persona más social!”, dice. “Siento que se debe a que ha tenido que aprender a manejar algunas personalidades difíciles en nuestra familia. Ella sabe cómo seguirle la corriente a todos”.
Estrés y ansiedad
Otra cosa con la que los hermanos batallan es la preocupación por el niño que está teniendo problemas. Kleinhandler recuerda las miradas en los rostros de sus otras dos hijas cuando supieron que su hermana con TOC iría a un centro de tratamiento residencial al otro lado del país. “Fue más que devastador”, dijo. “Todo lo que imaginaron fue un hospital psiquiátrico, y fue aterrador”.
Algunas veces, niños sanos desarrollan ansiedad y se autodiagnostican. “Comienzan a presentar síntomas que no tienen o a comportarse de una manera que no es típica de ellos”, dice la Dra. Emanuele. “Podrían decir: No puedo prestar atención, seguro tengo TDAH”.
Liza Long, madre de cuatro hijos, entre ellos un hijo con trastorno bipolar, dice que su hija teme que también podría tener el trastorno cuando se enoja o se frustra. “Le digo que es normal sentirse frustrada, pero que hablemos con su terapeuta sobre eso”.
Long también se preocupa de que gran parte de los recursos de la familia se destinen al tratamiento y cuidado de solo un hijo. Su hijo mayor tiene 18 años y fue aceptado en universidades excelentes que la familia no puede pagar. “Es difícil para mí ver todas las universidades donde ha sido aceptado y decir: “No podemos pagar”.
Demasiada responsabilidad
A veces, los problemas de un niño requieren que los otros niños de la familia actúen de manera más madura para su edad. Se podrían convertir en ayudantes de sus padres para cuidar al niño con problemas. O simplemente sienten que se tienen que comportar perfectamente, ya que sus padres tienen mucho que manejar.
El hijo de Long, hasta que lo diagnosticaron y lo trataron por trastorno bipolar, se enfurecía violentamente, incluso llegó a apuntar on un cuchillo a integrantes de su familia. Todos los hermanos fueron entrenados para ir a un lugar seguro como un automóvil y cerrar la puerta con llave hasta que el episodio hubiera pasado. Esto fue especialmente difícil para su hijo mayor, dice. “Tuvo que crecer mucho más rápido de lo que lo hubiera hecho de otra manera. Tenía que ser más responsable, asegurarse de que los más pequeños estuvieran a salvo o ser quien llamara a la policía”.
Actúa de forma proactiva
Los padres deberían comenzar a preocuparse si ven que el comportamiento de sus hijos cambia de forma drástica. Si un niño que duerme regularmente durante la noche comienza a despertarse muchas veces, si hay un cambio repentino en el apetito, si un niño al que le encanta jugar Minecraft pierde el interés de repente, si un niño que habla mucho deja de hacerlo, si las calificaciones de un niño bajan: todos estos son motivos para poner pausa y observar.
Debido a que los hermanos de niños con enfermedades mentales ya de por sí están en una posición vulnerable, los padres deberían prestar atención a las señales de que algo pudiera estar mal, dice la Dra. Emanuele.
Las formas efectivas de actuar con proactividad incluyen consultar con la escuela para ver cómo le está yendo al niño y pedirle al maestro y a los consejeros estudiantiles que vigilen posibles cambios en el comportamiento. Los padres también deberían tener un diálogo abierto con sus hijos, especialmente si notas que se sienten culpables de hablar de sus propias necesidades.
Quizás lo más importante que un padre o madres pueden hacer, dice la Dra. Silverman, es seguir sus instintos. “Mantén los ojos y los oídos abiertos, y si sientes que algo es particularmente preocupante, consulta con un profesional de salud mental para obtener pruebas y apoyo adicionales”.
Cuida de ti
Más importante aún, los padres se deben cuidar a sí mismos. Esto significa dedicar tiempo a las necesidades básicas: ejercicio, sueño, alimentación y tiempo de ocio. “Si llegas al punto en que no puedes cuidar de ti porque tu hijo está consumiendo mucho de tu tiempo y energía, es posible que necesite más atención de la que proporciona el tratamiento ambulatorio”, dice la Dra. Emanuele.
Los padres también sufren porque se preocupan tanto por sus hijos o les causa tanto estrés la sensación de no estar haciendo lo correcto, que la ansiedad los consume. Eso se puede aliviar concentrándose en el presente, dice la Dra. “Si te encuentras teniendo esos pensamientos, trata de dirigirlos a ¿qué puedo hacer ahora? ¿Puedo preparar la comida favorita de mi hija y hacerla sentir mejor? ¿Puedo ver una película con mis hijos y relajarme con ellos ahora mismo?
Long dice que lo mejor que ha hecho por sí misma es tomar terapia aparte de la terapia que toman sus hijos. “Voy a terapia, he tomado clases para padres. Estoy en redes de apoyo”, dice. “Facebook también tiene un papel importante para padres de niños con enfermedades mentales”. El resultado final: cuídate para que puedas hacer el mejor trabajo posible como padre o madre.
Preguntas frecuentes
Cuando un niño se estresa por el comportamiento de su hermano, los padres pueden ayudar al fomentar su participación en actividades fuera del hogar, como deportes o música. Asegúrate de que tu hijo no se sienta responsable de su hermano en crisis. Si notas un cambio repentino en los horarios de sueño, hábitos alimenticios, estado de ánimo o intereses de tu hijo, busca ayuda de un profesional de la salud mental.
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