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La controversia en torno al análisis del comportamiento aplicado

Por qué hay padres y defensores del autismo que encuentran fallas en esta terapia.

Escrito por: Juliann Garey

Experto clínico: Catherine Lord, PhD

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En las últimas décadas, el análisis del comportamiento aplicado o ABA se ha convertido en un amplio grupo de enfoques y técnicas diseñadas para ayudar a niños con autismo. Los principios de la terapia conductual (refuerzo positivo de los comportamientos deseados) se utilizan por lo general de manera intensiva, para ayudar a niños autistas a desarrollar habilidades que no están adquiriendo de forma natural y reducir los comportamientos que les resultan perjudiciales, como la autolesión. (Lee sobre los diferentes tipos de ABA aquí).

Pero a medida que esta terapia se ha expandido y se ha vuelto más común, también ha recibido críticas de padres y defensores del autismo, que se oponen a sus métodos y a la forma en que es utilizada por algunos terapeutas.

Una fuente de crítica se deriva del hecho de que la forma más temprana de análisis del comportamiento aplicado desarrollada para niños autistas por el Dr. O. Ivaar Lovaas en los años 60, denominada entrenamiento de prueba discreta (DTT), no se basaba completamente en el refuerzo positivo de los comportamientos deseados. “El Dr. Lovaas usó los principios del reforzamiento positivo y el castigo para reducir los comportamientos autolesivos en entornos residenciales para tratar a las personas con discapacidad grave”, explica Susan Epstein, PhD, neuropsicóloga clínica. El uso de métodos de refuerzo aversivo, que incluyen descargas eléctricas, no se consideran aceptables hoy en día.

¿Demasiado duro con los niños?

A pesar de que el uso del refuerzo aversivo en sentido general ha desaparecido, todavía hay una queja de que la terapia ABA, que puede implicar mucha repetición, es dura para los niños, y las habilidades que aprenden no necesariamente se generalizan a otras situaciones.

El estereotipo es que los terapeutas son “jefes de tareas”. Pero Catherine Lord, PhD, una investigadora pionera del autismo y actualmente profesional clínica en la UCLA, señala que la mayoría de los terapeutas que hacen ABA tradicional cuentan con capacitación para trabajar de forma animada y divertida. “Pero si algo se puede decir —afirma— es que suelen exagerar un poco. Y a veces ves a alguien que no tiene sentido del humor. Pero eso es solo una mala enseñanza, no ABA“.

Además, la mayoría de los terapeutas y programas de ABA ahora no usan el formato DTT, donde el niño se sienta en la mesa, sino que están basados ​​en el juego. Sara Germansky, analista de conducta certificada por el consejo o BCBA (la más alta certificación otorgada a quienes reciben la capacitación por parte de la organización profesional ABA), da este ejemplo:

“Yo podría inventar algo donde estamos jugando con autitos, y si estoy trabajando en los colores con un niño, podría tener dos autos delante de mí (uno que es de color rojo y uno que es de color amarillo). Y el niño podría decir: ‘¿Puedo tener un auto?’. Y yo diría: ‘ ¿Quieres el auto rojo o el auto amarillo?’. Y entonces el niño tendría que ampliar su lenguaje diciendo: ‘Quiero el auto rojo. “Y entonces yo diría: ‘¿Cuál es el rojo?’. Y tendría que identificar el color. Por lo tanto, siempre hay maneras de manipular el medio ambiente para que los niños aprendan de forma más natural estas habilidades”.

Y, añade, cuando los niños aprenden las habilidades en una situación natural, son más capaces de extenderlas más allá de las sesiones de terapia y aplicarlas en el mundo real.

Además, ABA casi nunca se implementa actualmente 40 horas a la semana, como recomendó en su momento el Dr. Lovaas. “La mayoría de los niños reciben 10 horas a la semana o 20 horas a la semana”, dice Germansky, quien trabaja con niños pequeños en sesiones individuales en la ciudad de Nueva York. “Cuanto más severo sea el comportamiento o retraso, se brindarán más horas. En esos casos veo a los niños todos los días de la semana durante unas dos horas”.

¿Demasiado centrado en la eliminación de comportamientos?

Otra crítica al ABA surge del fracaso de algunos profesionales al no centrarse en el desarrollo de habilidades, sino en reducir o eliminar conductas problemáticas. Tameika Meadows, una BCBA con sede en Atlanta, dice que ve este problema cuando visita algunas escuelas para dar consultoría sobre los procedimientos ABA que están implementando.

Una de las primeras cosas que observa, dice ella, es si el enfoque está puesto en deshacerse de los comportamientos. “¿Qué están aprendiendo los estudiantes a hacer? ¿Qué se supone que deben hacer en lugar de hacer berrinches, o en lugar de tratar de escapar del edificio durante el día?

Ari Ne’eman, uno de los principales defensores del autismo, se opone al ABA por considerar que se centra en hacer que las personas autistas parezcan “no distinguirse de sus compañeros”, una expresión que se basa en el planteamiento de Lovaas. Como tal, argumenta, esto desalienta comportamientos sin reconocer su contenido emocional.

“El énfasis en cosas como el contacto visual o en permanecer en su asiento o no hacer movimientos repetitivos
(por ejemplo, batir las manos) está orientado a tratar de crear los rasgos del niño típico dice sin reconocer la realidad de que diferentes niños tienen diferentes necesidades. Puede ser activamente dañino cuando enseñamos a las personas desde muy temprana edad que la forma en que se comportan, la forma en que se mueven está mal en esencia“.

Ne’eman, quien es presidente y cofundador de la Autistic Self Advocacy Network, no se opone a la intervención temprana estructurada para niños autistas y reconoce que el comportamiento autolesivo (una de las cosas que pretende reducir el ABA) es un problema serio. Pero argumenta que otras intervenciones estructuradas dirigidas al habla y al lenguaje pueden ser más valiosas para los niños, especialmente en el caso de niños no verbales para quienes el comportamiento es una forma de comunicación.

Debido a que algunos estados y compañías de seguros reconocen y reembolsan únicamente el tratamiento del ABA, dice, algunos niños que se beneficiarían de trabajar con un patólogo del habla y el lenguaje que les pudiera ayudar a acceder a alguna forma alternativa de comunicación, no reciben esa atención. “A veces conseguimos que los niños sean más fáciles de controlar, pero los dejamos peor de lo que estaban antes”, argumenta.

¿Un intento de eliminar las diferencias?

Los defensores del ABA argumentan que no está dirigido a quitar la neurodiversidad de los niños autistas, sino a permitir la independencia.

“ABA se basa en la premisa de manipular las variables ambientales para provocar un cambio de comportamiento —dice Germansky—
por lo que no estamos tratando de cambiar a la persona, no estamos tratando de cambiar su forma de pensar, no estamos tratando de cambiar lo que sienten“.

Esa es la experiencia que Stephanie Kenniburg ha tenido con su hijo Holden, ahora de 6 años, y su terapia ABA. “Lo que me gusta es que están tratando de ayudarlo a vivir tan independientemente como sea posible, pero no están tratando de quitar su autismo”, dice. “Hay ciertas partes de su autismo (la forma en que su cerebro funciona, la forma en que piensa) y no están viendo eso como algo negativo que tiene que desaparecer. Lo están viendo como “así es como piensa, así es como vamos a enseñarle a vivir en el mundo”.

Kenniburg dice que toda la familia ha aprendido cómo ayudar a Holden a desarrollar habilidades a través del ABA. “Me gusta que hayan aceptado su neurodiversidad y que lo hayan aceptado como persona”, dice. “Realmente nos han ayudado como familia a enseñarle a ser más independiente”.

Ayudar a los niños a tener más opciones, y más alegría

La Dra. Lord reconoce que ABA originalmente estaba enfocado en el objetivo de que los niños encajaran en un ideal típico. “ABA fue creado con una especie de modelo que es una manera perfecta de ser, y sabemos lo que es y vamos a enseñarte a ser así de perfecto”.

Pero ahora el enfoque es mucho más individualizado, señala, aunque siempre hay metas. “Una de las cosas difíciles de trabajar con niños es que siempre tienes que hacer suposiciones de lo que será mejor para ese niño”.

La Dra. Lord está de acuerdo con Ari Ne’eman cuando observa que lo más importante para un niño pequeño en el espectro es que haya una intervención temprana intensiva. Para los niños que están menos gravemente afectados por su autismo, la Dra. Lord añade que importa menos si el programa es ABA o algo más. Pero dice que los niños que están en riesgo de no ser verbales han demostrado tener una mejor oportunidad de hablar con ABA.

Lo que hace una buena terapia, dice, ya sea ABA o no ABA, es “tratar de encontrar formas que se basan en las fortalezas de un niño, que aprovechan sus intereses, pero que les permiten participar en la sociedad y que les darán la mayor cantidad de opciones. Eso es lo que queremos. No queremos solo a la persona con el mejor comportamiento, queremos una persona que pueda hacer todo lo posible, y obtener la mayor alegría posible al interactuar en el mundo“.

Preguntas frecuentes

¿Es perjudicial la terapia ABA?

Algunas personas creen que la terapia ABA no causa ningún daño porque puede ayudar a los niños autistas a aprender a comunicarse y darles más autonomía. Hay quienes piensan que es perjudicial porque requiere suprimir comportamientos que son naturales en las personas con autismo.

¿Qué significa ABA?

ABA son las siglas en inglés para análisis del comportamiento aplicado.

Última revisión o actualización: 22 de septiembre de 2025.

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