Es importante comprender que no es la naturaleza del evento en sí lo que hace que algo sea traumático. Es realmente la experiencia subjetiva del niño lo que define si un evento es traumático o no.

Muchos de nosotros tenemos experiencias que son muy perturbadoras. Es posible que estemos afectados, que no podamos dormir, que no podamos comer, que estemos irritables, pero con el tiempo lo integramos y nos recuperamos. Por lo tanto, el trauma en realidad se puede entender mejor como un fracaso en la recuperación. Es una respuesta a un evento, no es el evento en sí mismo.

Hay muchos factores que intervienen para determinar si un evento es traumático para un niño.

  • Primero, hay factores individuales que se relacionan con la propia historia del niño, sus experiencias previas, así como vulnerabilidades biológicas que aún no comprendemos.
  • Luego están los factores del evento. Sabemos con seguridad que una estrecha cercanía al evento, tanto emocional como física, probablemente hará que sea traumático. Por ejemplo, es sabido que la violación es uno de los eventos más traumáticos, al igual que la agresión sexual.
  • Finalmente, también hay factores que ocurren después del evento: si un niño tiene el apoyo de personas cercanas a él, especialmente su familia, o si hay factores estresantes adicionales ocurriendo, que interfieren con su capacidad para procesar y recuperarse.

Por lo tanto, es una situación muy compleja, porque si bien tendemos a pensar en un evento como la causa del trauma, el trauma en realidad es un proceso a lo largo del tiempo. Trauma es la palabra griega para herida, por lo que es una experiencia que causa una herida en nuestro funcionamiento, tanto cognitivo, como fisiológico y psicológico.

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