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Cómo ayudar a niños que sienten soledad

Lo que madres y padres pueden decir a niños que tienen dificultades sociales, y cómo pueden ayudar.

Escrito por: Rachel Ehmke

Expertos clínicos: Lauren Allerhand, PsyD , Bethany Vibert, PsyD

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Todos queremos que nuestros hijos se desenvuelvan bien en el ámbito social. No tienen que ser el niño o la niña popular de la clase, pero sí esperamos que desarrollen amistades.

Las amistades son una de las mayores fuentes de diversión en la vida de los niños, lo cual es un razón suficiente para valorarlas. Pero también son fundamentales para el desarrollo. Sientan las bases de habilidades que necesitaremos para toda la vida, como saber escuchar, resolver problemas y expresarse. También son una fuente importante de confianza. A medida que los niños crecen, sus amistades empiezan a desempeñar un papel aún más importante en su vida emocional y personal.

Cuando los niños no tienen estas relaciones, el impacto en su estado de ánimo, confianza y funcionamiento puede ser alto. Ir a la escuela cada día se podría convertir en un reto. Utilizar las redes sociales podría ser deprimente. Los niños que pasan su tiempo a solas a menudo experimentan una sensación de rechazo, como si fueran invisibles, o como si tuvieran algo mal. Y los padres que observan desde fuera se preguntan qué pueden hacer para ayudar.

Por qué los niños podrían tener problemas sociales

Es doloroso ver que tus hijos no están haciendo amistades, y tú no sabes por qué o cómo ayudar. Estas son algunas posibles razones por las que a una niña o un niño les podría costar relacionarse con otros niños:

No saben cómo socializar. Las reglas de la interacción social te podrían parecer evidentes a ti, pero lo cierto es que es algo que se aprende. Y aunque la mayoría de los niños entienden las señales y los patrones sociales con tanta facilidad que lo hacen ver como si fuera automático, hay quienes no, y necesitan más apoyo y práctica. Esto es especialmente cierto en el caso de niños con TDAH, autismo y trastorno del aprendizaje no verbal. Cuando un niño no entiende las expectativas de sus pares sobre cosas como decidir a qué jugar, cómo compartir, cuándo hablar y cómo demostrar que estás escuchando, se le dificultará más hacer amistades.

Sienten ansiedad. Es común que niños (y adultos) sientan ansiedad cuando están en una situación social nueva o al integrarse a un grupo. Esto se puede observar en niños pequeños que no se logran integrar a actividades en el parque de juegos, o en las fiestas de cumpleaños, que se supone deberían ser divertidas pero que en realidad les resultan abrumadoras a algunos niños. La ansiedad social es más frecuente a medida que los niños crecen. Algunos niños con ansiedad social grave podrían incluso experimentar una parálisis por la preocupación de que otras personas les juzguen. Podrían analizar cada palabra de un mensaje de texto y preocuparse tanto por su aspecto o por lo que dicen los demás que dejan de salir con sus amistades. Podrían experimentar un retraimiento tan intenso que dejan de comer en el comedor escolar.

Tienen depresión. Uno de los principales síntomas de la depresión es la tendencia a alejarse de las demás personas. Puede que se diviertan con sus amistades cuando salen, pero un niño o una niña con depresión necesita primero que alguien logre que salga de su habitación. Los niños con depresión también tienden a interpretar las cosas de forma negativa y asumir que su presencia no es importante para las demás personas.

No “encajan”. Para algunos niños, el problema es más ambiental. “Algo de lo que hablamos con algunos niños es la idea de ser una rosa en un jardín de tulipanes, dice Lauren Allerhand, PsyD, psicóloga clínica en el Child Mind Institute. Así que tal vez no sea una falta de habilidades, sino que simplemente estás en un entorno en el que las personas no tienen las mismas ideas o intereses que tú, y tú simplemente enfrentas el desafío de encontrar tu grupo de personas”.

Todavía no han madurado. Los niños pueden tener dificultades para integrarse cuando son más jóvenes que sus compañeros de clase o simplemente se están tardando más en madurar. Puede que aún no hayan desarrollado las mismas habilidades sociales que sus pares, o tal vez tengan intereses diferentes. A medida que los niños crecen tienden a ponerse al día, pero mientras tanto podrían experimentar confusión y soledad.

Cómo saber si tu hijo siente soledad

Cuando los niños pasan mucho tiempo a solas, podrías suponer que sienten soledad. Pero, a menos que se quejen de que no tienen amistades o de que sea evidente que no están felices, padres y madres se suelen preguntar hasta qué punto les molesta esta situación.

Es posible que los niños no quieran hablar de eso de forma voluntaria contigo. Esto ocurre especialmente en el caso de adolescentes, pero los niños de todas las edades podrían ser reticentes a admitir lo que sienten. Algo que puede ayudar es iniciar la conversación hablando de momentos en tu vida en los que tú sentiste soledad, dice la Dra. Allerhand. “Compartir un poco puede abrir la puerta a que los niños expresen algo de lo que sienten. Pero yo no los presionaría demasiado. Si no te lo quiere decir, inténtalo de nuevo uno o dos días después”.

Otros niños, especialmente los muy pequeños y los niños en el espectro, tal vez no sepan cómo explicar lo que sienten. “Para las personas con autismo, a veces puede ser todo un reto comunicar sus propias experiencias. A menudo les cuesta relacionar lo que sienten y lo que experimentan con una palabra específica que otras personas podrían utilizar para esa experiencia”, dice Bethany Vibert, PsyD, psicóloga clínica en el Child Mind Institute. Si le preguntas a una niña autista, por ejemplo, si se siente sola, podría decir que no, pero si indagas un poco más, tal vez descubras que en realidad desearía tener amigas.

En el caso de niños más pequeños o que tienen dificultad para identificar las emociones, puede ser útil enseñarles primero qué es la soledad. Compartir nuestras propias experiencias de haber experimentado soledad también es una buena estrategia. La Dra. Vibert recomienda decir algo sencillo como: “Cuando he dejado de ver a personas durante un tiempo, a veces quiero estar con alguien. Eso significa que me siento sola”. La Dra. Vibert también sugiere preguntar a los niños qué les gustaría hacer si pudieran estar haciendo cualquier cosa. Lo que te digan podría darte pistas sobre lo que les podría estar haciendo falta.

Qué decir (y qué no decir)

Como padres, a menudo queremos saltar inmediatamente al modo de resolución de problemas cuando nuestro hijo tiene un problema. Pero es mejor ir más despacio y escuchar primero lo que los niños tienen que decir. Darles el espacio necesario para que se abran y sientan que se les escucha les enseña que está bien hablar de sus emociones y que tú eres alguien a quien pueden acudir cuando necesiten ayuda. En el caso de niños que podrían estar experimentando una sensación de rechazo, o como si fueran invisibles, demostrar que tú te preocupas también será especialmente significativo. Esperar a tener más información te ayudará a poder brindar apoyo más tarde. “Si no les damos espacio para que hablen, es posible que se nos ocurra una solución que no se ajusta al problema real”, señala la Dra. Vibert.

Estas son algunas estrategias para una buena conversación:

Haz preguntas abiertas. Por ejemplo, si tu hijo dice que extraña pasar tiempo con alguien a quien antes veía mucho, le puedes preguntar sobre eso. “¿Qué te gustaba hacer con esa personas? ¿Qué es lo que más extrañas de cuando se veían?”.

Haz comentarios. A veces, los comentarios son una buena alternativa a las preguntas. Por lo tanto, si notas que tu hija no está pasando tanto tiempo como antes con otras personas, se lo puedes señalar. Después, bríndale el espacio para que hable.

Valida sus experiencias. Es muy importante demostrar que tienes un interés genuino. Haz todo lo posible por escuchar sin juzgar o sin mostrar pánico ante lo que sea que los niños tengan que decir. Intenta también evitar reaccionar de forma exagerada, con demasiada simpatía o emoción, ya que eso podría hacerles sentir aún peor. Puedes demostrar que estás escuchando al hacer una reflexión en voz alta sobre lo que te acaban de decir (“parece que lo estás pasando mal”), o al decir frases de apoyo como: “Suena difícil. ¿Me quieres contar más sobre eso?”.

Cómo ayudar a los niños que tienen dificultades sociales

Haz un plan. Cuando algo es confuso o intimidante, suele ser útil dividirlo en pasos pequeños. Por ejemplo, si a tu hijo le cuesta invitar a alguien a salir, pueden idear un plan sobre cómo hacerlo. La Dra. Vibert recomienda tener un plan A y un plan B por si acaso. “Si el niño ya se siente solo y luego se pone en una posición vulnerable al acercarse a alguien, creo que es útil para los padres hacer que trabajen en lo que deberían hacer si no funciona”. Tener un plan B también puede ayudar a los niños a sentir más seguridad desde el inicio.

Practica las habilidades sociales. En el caso de niños que tienen dificultad con las habilidades sociales, intenta darles muchas oportunidades para que practiquen a su propio ritmo en un entorno de apoyo. Ayuda a tu hija o hijo en las cosas que le resultan difíciles, ya sea que se trate de resolver conflictos, respetar turnos o darse cuenta de que alguien está perdiendo el interés en una actividad, y prueba los juegos de rol para que adquiera experiencia. Los familiares y amistades de la familia también les pueden ayudar a practicar con diferentes personas.

Dales ánimos. Los niños que experimentan ansiedad o depresión tienden a salir menos a la calle. “Cuando los niños dicen que se quieren quedar en casa, es un reto saber cuánto hay que presionar, reconoce Michelle Kaplan, LCSW, trabajadora social. Pero, por lo general, los niños pueden reflexionar después y decir: ‘Ah, eso fue un poco menos incómodo de lo que pensé’, o ‘me divertí más de lo que pensé’”. Valida cómo se sienten los niños, al reconocer que salir y ver personas puede ser algo difícil para ellos. A continuación, recuérdales que probablemente lo pasarán bien una vez que estén allí y ofrece mucho apoyo y elogios por hacer algo difícil.

Repasa los hechos. A veces, los niños pueden tener problemas sociales porque tienden a malinterpretar las situaciones. Esto es especialmente fácil con los mensajes de texto, los chats de grupos grandes y las redes sociales. Los niños que están sintiendo depresión también tienen una mayor tendencia a interpretar las cosas de forma negativa, incluso cuando no se justifica. La Dra. Allerhand ha trabajado con adolescentes en cómo mantener las relaciones, y dice que es importante ayudar a los niños a “comprobar los hechos” de una situación. “Creo que muchos adolescentes se centran en sí mismos, por lo que piensan que si una relación se ha terminado, es por algo que han hecho. Pero quizá haya otras interpretaciones”. La Dra. Allerhand recomienda hablarlo: “Está bien, hace tiempo que no hablas con María. ¿Tienes pruebas de que está enojada contigo? ¿Podría haber otras razones por las que no han hablado?”.

En el caso de niños que tienden a interpretar mucho las cosas de manera negativa, hacer que se den cuenta de esa tendencia y recordarles cuándo lo hacen les puede ayudar a romper el patrón.

Busca amistades en otros lugares. Cuando los niños no encajan, puede que estén buscando en los lugares equivocados. “Tal vez hayan hecho muchos deportes en equipo antes, pero en realidad no les gusta el deporte”, señala Kaplan. Intenta encontrar un grupo o actividad que les resulte más interesante. Involucrarse en algo que realmente les parezca emocionante probablemente también mejorará su confianza y su sentido de autoestima.

A muchos niños les funciona recurrir a Internet para explorar sus intereses o simplemente conectarse con un grupo más amplio de niños. “Una cosa positiva que surgió de la pandemia es que cada vez hay más grupos virtuales para que los niños se conecten en línea y se reúnan con otros niños que tienen intereses similares a los suyos”, dice Kaplan.

Pero si tu hija o hijo recurren a Internet, asegúrate de que estén a salvo. “Los niños con autismo y discapacidades del desarrollo pueden tener más dificultad para determinar si una situación es peligrosa, señala la Dra. Vibert. Es muy importante que los padres no solo se involucren, sino que adopten una actitud proactiva y les enseñen a sus hijos sobre la seguridad y el peligro en Internet”.

Cómo evaluar el tiempo de pantalla

Si te preocupa que todo lo que tu hijo parece querer hacer es mirar una pantalla, ten en cuenta que las pantallas se han convertido en una de las principales formas de interacción entre los niños. Aunque no sustituyen la socialización en persona, es posible que tu hijo esté socializando más de lo que crees. Gracias a las redes sociales, los niños se comunican con sus compañeros más de lo que los padres se imaginan. Los videojuegos también pueden ser mucho más sociales de lo que parecen en un principio.

“Suelo sugerir a los padres que se sienten con sus hijos mientras juegan y traten de evaluar hasta qué punto se relacionan con sus pares, explica Kaplan. No hagas un montón de preguntas, pero sí puedes preguntar cosas como: ¿Hay alguien más con quien estés jugando? ¿Quiénes son esas niñas? ¿En qué están trabajando? ¿Te encuentras con esas niños cada vez que juegas? ¿Hay niños nuevos que se unen al juego? Este tipo de preguntas te pueden ayudar a evaluar el grado de socialización”.

Hay niños a quienes les acomoda socializar en línea y encuentran mucha satisfacción de esa manera. Pero, aunque Internet puede ser un salvavidas para quienes tienen dificultades para integrarse de otra manera, socializar fuera de la red sigue siendo importante. Por lo tanto, si tu hija o hijo tienen dificultad para socializar en persona, es importante que hables con un profesional especializado en salud mental sobre cómo conseguir que se sienta más a gusto con otras personas.

Preguntas frecuentes

¿Cómo saber si mi hijo siente soledad?

Si crees que tu hijo siente soledad, pregúntaselo. Comienza por describir algún momento en el que tú hayas experimentado esa sensación de soledad. Si no quiere hablar, inténtalo de nuevo algunos días después, pero no presiones. Si tu hijo dice que siente soledad, escucha con atención. Y luego, haz un plan para brindarle ayuda.

¿Cuáles son algunas razones por las que los niños podrían tener un a sensación de soledad?

Los niños podrían tener una sensación de soledad porque necesitan ayuda con sus habilidades sociales. Esto es común en niños que van un poco más lento en su proceso de maduración o que tienen TDAH, autismo o alguna discapacidad del aprendizaje no verbal. Otros niños experimentan ansiedad y puede que se abrumen en situaciones sociales nuevas o en grupos grandes. Los niños que tienen depresión a menudo se quieren quedar en su habitación.

¿Cómo puedo ayudar a mi hijo si siente soledad?

Si un niño siente soledad por falta de habilidades sociales, bríndale oportunidades para que las practique. Divide las acciones en pequeños pasos y pónganlas en práctica a través de un juego de rol. En el caso de niños a quienes les cuesta salir, reconoce eso y recuérdales que tal vez se diviertan una vez que hagan el esfuerzo.

Última revisión o actualización: 9 de febrero de 2026.

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