Algo que puede ayudar cuando los niños temen ir al médico es explicarles con claridad qué va a ocurrir durante la cita, para que sepan qué esperar. Repasa cada paso con ella y háblale con honestidad. También puede ayudar hacer un plan para que después de la visita reciba una pequeña recompensa.
Cómo ayudar a niños que temen a ir al médico
Qué decirles y cómo calmar sus temores para que la visita transcurra en calma.
Expertos clínicos: Rachel Busman, PsyD, ABPP , Dra. Pamela Parker , Dr. Bernhard Wiedermann
in EnglishLo que aprenderá
- ¿Cómo pueden madres y padres ayudar a sus hijos a reducir su temor de ir al médico?
- ¿Qué puede hacer el personal médico con niños que sienten miedo?
- ¿Cómo pueden madres y padres manejar sus propias preocupaciones en las visitas al médico?
Lectura rápida
Cuando los niños le temen al médico, incluso las revisiones más sencillas pueden suponer grandes crisis. Estos son algunos consejos para que la próxima visita de tu familia transcurra con mayor tranquilidad.
Habla con claridad sobre lo que va a pasar durante la cita. Explica a tu hija o hijo cada paso: “La doctora Bean va a medir cuánto has crecido, y después…”. Y di la verdad. Cuando no esperas una inyección y aparece de sorpresa, la reacción suele ser más fuerte que cuando tienes tiempo para prepararte. También ayuda tener cosas divertidas que hacer y que esperar. Antes de salir, deja que elijan un juego o un libro favorito para el tiempo en la sala de espera. Y haz un plan para que reciban alguna recompensa cuando termine la visita.
Dale a tu hija o hijo la oportunidad de hacer preguntas y expresar lo que siente. Por ejemplo, puedes decir: “Repasemos todo lo que va a pasar mañana. Avísame cuando lleguemos a algo que suene aterrador y buscaremos una forma de que resulte menos difícil”. Tampoco conviene restar importancia a las preocupaciones. En cambio, ayuda reconocer que sentir nervios es algo normal. ¡Incluso las personas adultas sienten miedo de ir al médico a veces!
También es importante procurar que tu propia preocupación no influya en tu hija o hijo. Si tienes dudas o inquietud, pide hablar con el personal médico en privado mientras están midiendo y pesando a tu hija o hijo.
Durante la cita, comenta con el médico qué cosas han ayudado (y cuáles no) a mantener la calma en visitas anteriores. Por ejemplo: “La vez pasada disfrutó mucho ser su ayudante. ¿Podría hacerlo de nuevo?” O: “Creo que no le gustó sostener el estetoscopio. ¿Podríamos probar algo diferente esta vez?”. Con el tiempo y la práctica, la visita al médico le resultará cada vez más llevadera.
Hablemos con honestidad: muy pocas personas esperan con ilusión las citas médicas, pero cuando los niños temen ir al médico, madres y padres saben que incluso las citas de rutina se pueden convertir en un gran berrinche. Hemos recopilado algunos consejos para que la próxima visita médica de tu familia transcurra en calma.
Habla con claridad
En el caso de niños que tienen miedo de ir al médico, saber qué esperar puede ser de gran ayuda. “Cuando ir al médico les causa ansiedad, se suelen imaginar algo mucho peor de lo que realmente va a pasar”, dice la Dra. Rachel Busman, psicóloga clínica. “Tal vez les preocupe que todo vaya a doler o piensan que tener que ir al médico significa que tienen una enfermedad”.
Del mismo modo, dice la Dra. Busman, cuando no están esperando una vacuna (o una larga espera) y eso es justamente lo que reciben, tienen más probabilidades de sentir ansiedad o molestia que quienes han tenido tiempo de prepararse. Hablar de cómo será la cita paso a paso puede ayudar a tu hija o hijo a manejar sus expectativas y su ansiedad.
Evita usar términos generales o explicaciones vagas como: “El médico te hará una revisión”. En cambio, explica cada paso de una manera clara y detallada que sea fácil de entender para tu hija o hijo: “Al entrar al consultorio, el médico escuchará los latidos de tu corazón con un aparato llamado estetoscopio …”
No prometas demasiado
Si tu hija o hijo no para de hacer la GRAN pregunta: “¿Me van a inyectar?”, puede ser tentador querer ofrecerle calma, incluso si no tienes la certeza al 100 por ciento de que no la necesitará. Pero es mejor hablar con honestidad sobre lo que sabes y lo que no sabes.
“Es importante no mentir”, dice el Dr. Bernhard Wiedermann, médico de enfermedades infecciosas en el Children’s National Health System en Washington DC. “Es mejor decir: ‘No lo sé, pero le podemos preguntar al médico cuando lleguemos”. Hablar con sinceridad ayudará a generar confianza y garantizará que tu hija o hijo no sienta que le traicionaste o sorprendiste si las cosas no salen según lo planeado.
Valida sus sentimientos
“Cuando nuestros hijos sienten ansiedad, como madres y padres queremos decir: ‘¡Todo va a salir bien! No hay nada que temer’. Pero al hacerlo, les estamos cerrando la posibilidad de expresarse”, dice la Dra. Busman. En vez de eso, dice, madres y padres pueden validar los sentimientos y modelar formas saludables de manejar la ansiedad.
Por ejemplo: “Entiendo cómo te sientes. Estaba realmente nerviosa antes de la cita con mi médico la semana pasada, pero me alegro de haber ido. Ir al médico es lo que nos mantiene saludables”.
Habla de lo que les preocupa
Una vez que hayan revisado cómo será la cita con el médico, dale la oportunidad a tu hija o hijo de decirte por qué siente nervios y de plantear cualquier duda que tenga, incluso si se tarda un poco en llegar a ese punto. “Los niños no siempre saben cómo explicar lo que sienten”, dice la Dra. Busman. “Si tu hija o hijo solo dice: ‘No quiero ir. Tengo miedo’, ayúdale a analizar los detalles de lo que le causa ansiedad. De esa manera, lo podrás abordar de forma más efectiva”.
Si le cuesta expresar sus preocupaciones, intenta hacer preguntas para ayudarle a definirlas. Por ejemplo: “Repasemos todo lo que sucederá mañana. Pídeme que me detenga cuando lleguemos a algo que te causa miedo. De esa manera podemos hablar de cómo podemos reducir tu temor antes de salir”.
Maneja tu propia ansiedad
Si tu hija o hijo no se siente bien, puede que no sea la única persona que siente ansiedad. Cuando los niños se enferman, es natural sentir nerviosismo, pero es importante controlar tu ansiedad de manera adecuada.
“La ansiedad de madres y padres se puede contagiar fácilmente a los niños”, dice el Dr. Wiedermann. Por supuesto, esto no significa que no debas expresar tus preocupaciones al médico, solo que es importante encontrar el momento y el lugar adecuados para hacerlo.
“Si sientes ansiedad o tienes preguntas que tal vez no sea apropiado hacer delante de tu hija o hijo, pide hablar con el médico mientras le están pesando y midiendo”, dice el Dr. Wiedermann. “Esto ayudará a tu hija o hijo a mantener la calma y te dará a ti la oportunidad de informar al médico sobre tus inquietudes antes de que comience la consulta”.
Ayuda al médico
“Como médicos, queremos que nuestros pacientes y sus familias se sientan a gusto —dice el Dr. Wiedermann— y recibir comentarios de las familias puede ser muy útil”.
Algunos ejemplos de comentarios útiles podrían ser:
- Pedir al médico que disminuya la velocidad y te explique las cosas paso a paso.
- Solicitar que use un lenguaje apropiado para la edad de tu hija o hijo, para que pueda ser parte de la conversación.
Muchos profesionales clínicos que trabajan con niños tienen trucos que ayudan a que se relajen, pero no todos funcionan con todos los niños, señala la Dra. Pamela Parker, pediatra en Silver Spring, Maryland. Por lo tanto, es importante que madres y padres le digan al médico qué ha funcionado en su caso y qué no.
Por ejemplo, si una niña parece desconfiar de los instrumentos médicos, la Dra. Parker dice que a menudo le pedirá que sea su “asistente” durante la visita. “Diré,‘ Este instrumento me ayuda a mirar tus oídos. ¿Podrías ayudarme agarrándolo mientras yo me preparo?”.
Para algunos niños, ser parte del proceso es de gran ayuda, pero otros pueden no encontrarlo útil. “No siempre está claro de inmediato cómo se sienten los niños en la consulta”, explica la Dra. Parker, “así que nos ayuda cuando madres y padres dicen: Realmente disfrutó ser su ayudante la última vez. ¿Podría volver a hacer eso? O ¿Sabe? No creo que le haya gustado sostener el estetoscopio, ¿podríamos intentar algo diferente esta vez?”.
Lleva distracciones
En un mundo perfecto, tu hija o hijo tendría que pasar al consultorio justo a la hora de su cita cada vez, pero lo más probable es que tenga que pasar al menos un rato en la sala de espera. La mayoría de los consultorios de pediatras proporcionan juguetes, pero si tu hijo siente ansiedad, no confíes en una copia antigua de la revista Highlights para que mantenga la calma. En su lugar, permítele elegir un juego o libro favorito para llevar que le ayude a mantener su mente ocupada durante la espera.
La conversación directa sobre las vacunas
“Tu hija o hijo tendrá que recibir una inyección en algún momento —dice la Dra. Busman— , así que es importante enmarcarlas de manera racional”. Cuando se trata de vacunas, una buena dosis de honestidad y perspectiva es la mejor opción.
- Habla de forma directa: “A nadie le gusta recibir vacunas, pero son una gran parte de lo que nos mantiene saludables, por lo que todas las personas las tenemos que recibir a veces”.
- Hazlo rápido: Si la idea de recibir una inyección al final de la cita aumenta la ansiedad de tu hija o hijo, intenta verificar con el consultorio del médico con anticipación para ver si es posible salir de ese trámite al comienzo de la visita.
- No lo pospongas: “Los niños intentan todo tipo de cosas para evitar las vacunas”, dice la Dra. Parker, pero en su opinión es mejor no rendirse. “Si tu hija o hijo no recibe la vacuna hoy, la necesitará la próxima vez”.
- Ponlo en perspectiva: Para la mayoría de los niños (y algunas personas adultas), el miedo a recibir una vacuna suele ser mucho peor que la vacuna en sí. “Intenta poner las cosas en perspectiva”, dice la Dra. Busman. “¿Recuerdas la última vez que te pusieron una vacuna? ¡Terminó tan rápido y luego fuiste a la práctica de baloncesto!”.
- Termina con eso: “La fobia a las agujas es algo real —dice la Dra. Parker— , y para algunos niños, ser razonable no es una opción en este momento”. En esos casos, dice que lo mejor que pueden hacer madres y padres es ayudar a los niños a mantener tanta tranquilidad como sea posible y esperar a que pase la tormenta. “Una vez que termina la inyección, los niños que gritaban como si fueran a morir hace un momento dirán: “¿Eso era todo?”, dice la Dra. Parker. “El truco es terminarlo lo más rápido posible y luego seguir adelante”.
Una vez que terminen las inyecciones, elogia y refuerza positivamente: “Estoy muy orgullosa de ti. ¡Tenías miedo pero lo hiciste de todos modos! Eso fue realmente valiente”.
Cuando la ansiedad significa algo más
La mayoría de los niños tienen un poco de miedo de ir al médico, pero una vez que les ponen el parche curita y salen por la puerta, pasan rápidamente a lo siguiente. La ansiedad persistente o severa podría ser una señal de algo más serio. Algunas señales a tener en cuenta incluyen:
- Tu hija o hijo comienza a preocuparse por la visita al médico semanas o incluso meses antes de que se programe una revisión.
- Tu hija o hijo suele expresar preocupaciones de la posibilidad de tener (o alguien más de la familia) una enfermedad grave o estar muriendo.
- Se obsesiona con la cita médica o con su salud mucho después de que la visita terminó.
- La ansiedad por visitar al médico está afectando su capacidad para concentrarse en otras actividades.
Si la ansiedad de tu hija o hijo para ir al médico parece excesiva, puede ser hora de considerar que un profesional le realice una evaluación.
En conclusión
Es posible que ir al médico nunca sea algo que tu hija o hijo disfrute, pero es una parte necesaria para mantenerse saludable a lo largo de su vida. Ayudarle a desarrollar las herramientas y la resiliencia que necesita para manejar su ansiedad hará que las futuras visitas sean menos estresantes para todas las personas involucradas.
Preguntas frecuentes
Para ayudar a niños que temen ir al médico, es importante darles la oportunidad de hacer preguntas y compartir sus sentimientos. No minimices sus preocupaciones. En su lugar, hazle saber que es normal sentir nerviosismo.
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