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Criar a más de un hijo con problemas de salud mental

Cómo mantener el equilibrio entre atención y apoyo con cada hijo.

Escrito por: Faith Wilkins

Expertos clínicos: Megan Ice, PhD , Larisa Litvinov, PhD

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Como la mayor de tres hermanos, cuando miro atrás y recuerdo mi infancia, lo que veo es un caos total. Cada uno de mis hermanos llegó al mundo en su propio torbellino de paredes llenas de garabatos, peleas y risas.

Y aunque mi hermano pequeño era un niño travieso, con frecuencia le costaba comunicarse. A los cuatro años, le diagnosticaron trastorno del espectro autista (TEA). Mi otro hermano, el más pequeño, se volvió más retraído a medida que crecía y empezó a mostrar señales de dificultades para el aprendizaje en la escuela. Para mis padres, la vida se convirtió en una serie de citas de terapia ocupacional, reuniones del IEP y manejo de crisis.

“Ayudar a un niño que tiene un problema de salud mental ya es mucho, por lo que tener varios hijos con dificultades puede resultar abrumador”, afirma Megan Ice, PhD y psicóloga del Centro para trastornos del estado de ánimo del Child Mind Institute. “Además, puede que no sea al mismo tiempo. Quizás después de tres años trabajando con un niño, crees que por fin has salido del bache y entonces el otro empieza a tener dificultades. Los padres se agotan”.

¿Por qué varios hermanos pueden tener trastornos de salud mental?

Aunque es más probable que un niño tenga un trastorno de salud mental cuando alguien más de la familia (en inglés) lo tiene, lo cierto es que no existe una causa única. Según investigaciones, es probable que intervengan una combinación de factores genéticos y ambientales. Por ejemplo, más del 50 por ciento de los niños (en inglés) cuyos padres tienen trastornos graves de salud mental desarrollan sus propios problemas de salud mental antes de alcanzar la adultez. Además, factores ambientales (en inglés) como el trauma, el bullying y el consumo de sustancias pueden desencadenar problemas de salud mental en los niños.

“Los padres a veces se culpan a sí mismos cuando varios hijos tienen una enfermedad mental”, dice la Dra. Ice. “Pero puede que los hermanos hayan compartido experiencias y adversidades, como pasar por la pandemia de COVID-19, por ejemplo, que no tienen nada que ver con la forma en que ustedes los crían”. 

El estrés de manejar múltiples necesidades

Cuando tienes varios hijos con problemas de salud mental, puede ser difícil seguir el ritmo de cuidados y atención.

“Un niño podría tener más problemas que otro en este momento”, dice Larisa Litvinov, PhD, psicóloga sénior y directora del Centro para el TDAH y trastornos del comportamiento del Child Mind Institute. “Entonces te enfocas en ese niño. Pero el otro niño dice: ‘¿Y yo qué?’ Eso se convierte realmente en un reto: ¿cómo apoyar a varios hijos? Simplemente es agotador”.

Y aunque es normal que un niño tenga necesidades diversas que requieren más atención en un momento determinado, dice la Dra. Ice, los padres se pueden dar cuenta cuando el equilibrio se empieza a perder. De esta manera, pueden tomar medidas para asegurarse de que sus otros hijos sigan siendo vistos y escuchados. “Esto puede significar apoyarse en tu comunidad, pedir a amistades o vecinos de confianza que te ayuden a llevar y recoger a los niños de la escuela, o que alguien te ayude a llevar a uno de tus hijos a una cita programada”, explica la Dra. Ice. “Encontrar esos apoyos desde el principio puede ser crucial, para que todos los niños sientan que se atienden sus necesidades”.

Esto también puede permitir a los padres pasar más tiempo a solas con cada hijo. Eso podría ser lo único que realmente buscan, dice la Dra. Litvinov. “A veces no pasan suficiente tiempo con los padres, porque están demasiado ocupados cuidando al otro niño. Tener ese tiempo de calidad puede ser realmente importante”.

Identificar las diferentes necesidades de cada niño

Otra cuestión que surge con frecuencia, según la Dra. Ice, es que las experiencias que los padres han tenido con el primer hijo influyen en la forma de criar al segundo.

“Si el primer hijo ha sido más impulsivo, ha mostrado una mayor propensión al riesgo y un mayor comportamiento opositor, los padres se podrían preocupar de que el segundo hijo también tenga esas dificultades”, explica. “Podrían imponer normas más estrictas, más restricciones y tener mayores expectativas. Esto puede resultar muy difícil para el hermano menor, que tal vez se enfrente a un trastorno de salud mental diferente y no haya mostrado ninguna dificultad con la propensión al riesgo o la impulsividad”.

En este caso, dice la Dra. Ice, los cuidadores tendrán que reflexionar. “Se podrían preguntar: “¿Es mi ansiedad la que habla o es lo que este niño necesita para estar a salvo?” Permite que sean tus hijos quienes te demuestren el nivel de independencia que pueden manejar. Porque los niños aprenden de sus propios errores”.

Manejar las expectativas de cada niño

También podría ser difícil para los padres establecer expectativas “justas” o adecuadas en cuanto al comportamiento cuando los niños tienen capacidades diferentes según sus desafíos de salud mental.

“Puede ser difícil saber qué expectativas tener para los diferentes niños de la familia, especialmente si uno tiene habilidades del funcionamiento ejecutivo y cognitivas diferentes a las del otro”, afirma la Dra. Ice.

En su opinión, es útil plantear las expectativas como una recompensa por alcanzar un nivel de independencia. “De esa manera, el niño se entusiasma con la responsabilidad adicional que tiene, en lugar de sentir que es injusto que su hermana, que tiene desafíos con el funcionamiento ejecutivo, no tenga que hacerlo”.

En el caso de niños con problemas de salud mental, dice la Dra. Ice, también es necesario reevaluar continuamente el nivel de desafío que cada niño puede manejar. “Siempre pensamos en esto como algo lineal. Cada año habrá algo nuevo que tu hijo podrá hacer. Pero en realidad puede variar. Por ejemplo, cuando alguien tiene depresión, su motivación para hacer cosas es menor y le suele costar más iniciar una tarea”, explica. “Es importante reconocer cuándo un niño puede hacer más quehaceres en el hogar, por ejemplo, mientras que otro puede necesitar hacer menos hasta que se encuentre en una situación mejor”. Por lo tanto, puede ser realmente útil ser flexibles y validar los sentimientos de tus hijos cuando esas expectativas cambian y fluctúan .

Manejar los conflictos entre hermanos

A veces, las diferentes necesidades de los niños pueden causar resentimiento y tensión. La Dra. Ice recuerda haber trabajado con una familia en la que un niño había comenzado a comportarse de manera agresiva porque no recibía la misma atención que su hermano menor. “Con frecuencia, los hermanos menores requieren mucha más atención porque tienen menos habilidades. Los niños mayores se frustran por las expectativas que se les imponen, especialmente si un hermano les quita un juguete de las manos, lo desordena todo o se lastima”, explica.

La Dra. Ice describe cómo trabajó para fortalecer la relación entre hermanos y ayudarlos a desarrollar habilidades para resolver conflictos. “Al mismo tiempo, trabajamos con su madre para que pudiera estructurar mejor su tiempo libre con los niños”.

La Dra. Litvinov también destaca la importancia de elogiar la buena colaboración entre hermanos. Recuerda su trabajo con una familia en la que había tres hermanos con diferentes problemas de salud mental. El más pequeño hacía berrinches constantemente. “Un día, la madre los llevaba a todos a un campamento, y él no quería ir. Estaba haciendo otro berrinche. Entonces, una de sus hermanas tomó su mano y le dijo: “No pasa nada, vamos a ir. Y todo irá bien“. Él se calmó. Por eso, hay que elogiar ese tipo de comportamiento”.

Aunque también hay que asegurarse de que ninguno de los niños asuma el papel de cuidador, advierte.

El reto de equilibrar las responsabilidades

En un hogar con dos cuidadores, dice la Dra. Ice, uno de los dos asume con frecuencia el papel principal y el otro se involucra menos. “Por lo general, se ha asignado más trabajo al cuidador que se considera ”bueno para manejar las emociones””, explica.

“Por eso, con frecuencia, una de nuestras intervenciones consiste en animar al progenitor menos involucrado a que asuma parte de esa tarea, para que no recaiga toda sobre el otro progenitor. Si se puede ayudar a que ambos padres se comuniquen bien con el niño para hablar acerca de sus sentimientos, entonces no será tan abrumador. Y podrán apoyarse mejor el uno al otro”.

La Dra. Litvinov añade que el estrés de cuidar a varios niños con diferentes necesidades de salud mental puede hacer que a los padres les resulte difícil mantener su conexión como pareja. “Si intentas acudir a todas estas citas, estar al tanto de las necesidades de tus hijos y dedicar tiempo individual a cada uno, lo más probable es que no quede mucho tiempo para una cita nocturna”.

Señala que compartir la carga puede permitir a los padres pasar tiempo de calidad juntos. “Descubrir cómo asegurarte de que te cuidas y dedicar tiempo para ti y para tu pareja puede marcar una gran diferencia cuando se trata de mostrar la mejor versión de ti a los niños”.

El papel de la terapia familiar

Cuando varios niños dentro del hogar tienen diferentes problemas de salud mental, puede haber ciertas dinámicas familiares que contribuyan a los síntomas o los perpetúen, afirma la Dra. Ice. Por eso, los profesionales clínicos con frecuencia recomiendan la terapia familiar.

La Dra. Ice recuerda haber trabajado con una familia que inicialmente acudió por un niño que mostraba comportamientos agresivos hacia sus hermanos. “En el proceso de comprender qué motivaba ese comportamiento, nos enteramos de que a su hermano le acababan de diagnosticar PANDAS (en inglés) y tenía sus propias dificultades para regular sus emociones. Ahora requería mucha más atención por parte de su madre. Así que empezamos a trabajar con toda la familia”.

Ella describe la terapia familiar como un proceso en el que el profesional clínico primero identifica qué partes de la dinámica familiar están perpetuando estos desafíos o comportamientos disfuncionales y luego hace que cada integrante de la familia cambie algo para modificar esa dinámica familiar. Los cambios necesarios pueden variar según el trastorno de salud mental. 

¿Cómo pueden los padres evitar el agotamiento?

Puede que los padres se empiecen a culpar por los problemas de sus hijos, especialmente cuando parece que se trata de una cosa tras otra, afirma la Dra. Ice. “Tal vez sientan que nada de lo que hacen funciona, que no son buenos padres o que algo que hicieron es lo que está causando esto. Empiezan a desesperarse”.

La Dra. Ice anima a los cuidadores a ser más amables consigo mismos. “Creo que es muy importante que los cuidadores reconozcan lo difícil que es esto. También son humanos y, en muchas ocasiones, están aprendiendo estas habilidades al mismo tiempo que sus hijos. Por eso, practicar la autocompasión en todos los momentos del día es realmente útil”.

Es importante que los padres recuerden celebrar las pequeñas victorias. “Es posible que muchas veces escuche a tus amistades hablar de las cosas impresionantes que hacen sus hijos, y entonces podrías sentir que los logros que se producen en tu propia casa son inexistentes”. Pero ella destaca la importancia de pensar en lo lejos que han llegado sus hijos desde que iniciaron el tratamiento. “Piensa en algunos de los cambios que has visto a lo largo del tiempo, por pequeños que sean. Quizás hoy probaron un alimento nuevo en la cena que nunca habrían probado un año atrás”.

La Dra. Ice también señala la importancia de devolver la diversión a la crianza de los hijos. “Ayudar a los padres a disfrutar de nuevo de la compañía de sus hijos es una parte importante del tratamiento”, explica. “Así podrán empezar a sentir esperanza en que las cosas pueden mejorar y que seguir con el tratamiento puede ser realmente eficaz. Tú eres una persona diferente de la que eras cuando comenzó el tratamiento, y también tus hijos”. Además, dice la Dra. Ice, puede ser muy útil para los padres unirse a grupos de apoyo en los que puedan conectar con otras personas que también están criando a varios hijos con problemas de salud mental. Esto no solo les recuerda que no son los únicos, sino que también les proporciona herramientas para ayudarles a afrontar los problemas de sus hijos. “La National Alliance on Mental Illness (NAMI) es un buen recurso para las familias, ya que cuenta con sucursales en todo el país” (en inglés).

Preguntas frecuentes

¿Por qué varios hermanos pueden tener trastornos de salud mental?

Aunque es más probable que un niño tenga un trastorno de salud mental si otro integrante de la familia lo tiene, lo cierto es que no existe una causa única. La investigación apunta a una combinación de factores genéticos y ambientales. Por ejemplo, más de la mitad de los niños cuyos padres tienen trastornos graves de salud mental desarrollan los suyos propios antes de llegar a la edad adulta. Las experiencias traumáticas, como el bullying o la pandemia de COVID-19, también pueden influir.

¿Cómo pueden los padres manejar el estrés por las necesidades de varios hijos?

Cuidar de más de un niño con problemas de salud mental puede ser agotador. Cuando los retos de un niño exigen atención, otro podría sentir que le ignoran. Los padres pueden reducir el estrés al buscar apoyo en su entorno: amistades, vecinos o personas de confianza que puedan ayudar con recoger o llevar a los niños a sus citas médicas. Esto deja espacio para pasar tiempo a solas con cada niño, lo que ayuda a que se sientan tomados en cuenta.

¿Cómo pueden los padres establecer expectativas justas para los hijos con diferentes capacidades?

Puede ser difícil saber qué es “justo” cuando los hermanos tienen diferentes niveles de habilidades del funcionamiento ejecutivo y cognitivas. Según especialistas, plantear las expectativas como recompensas por alcanzar la independencia puede permitir a tu hijo verlas como privilegios en lugar de castigos.

Última revisión o actualización: 27 de agosto de 2025.

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