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Kratom: Una droga legal peligrosamente adictiva

El uso de kratom entre adolescentes está aumentando. Debido a que es legal y proviene de una planta, suponen que es seguro, pero no lo es.

Escrito por: Christina Frank

Experto clínico: Michael P. Milham, MD, PhD

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La Dra. Marianne Chai, directora del Center for Living en New York, supo por primera vez de kratom hace unos años cuando un adolescente llegó a su consultorio para recibir tratamiento por adicción. “Lo había estado bebiendo como té para ayudar con su ansiedad, y finalmente terminó en el centro de salud estudiantil de la escuela con síntomas agudos de abstinencia a opiáceos”.

¿Qué es Kratom?

Kratom es una sustancia derivada de las hojas de una planta nativa del sudeste de Asia. En dosis bajas, produce efectos estimulantes comparables a los de los medicamentos que se utilizan comúnmente para tratar el TDAH. En dosis más altas, la sustancia funciona como un opiáceo. Pero, a diferencia de los opiáceos “callejeros” como la heroína, el kratom es legal actualmente y fácil de comprar, pues no requiere receta médica. Y ahí está el problema: debido a que es legal y proviene de una planta, hay una percepción errónea de que el kratom es seguro, cuando en realidad es adictivo.

Kratom en la vida estudiantil

“Estudiantes de high school y de universidad tienen al alcance de los dedos el kratom (está en tiendas para fumadores y en Internet), dice el Dr. Mike Milham, PhD, psiquiatra de niños y adolescentes del Child Mind Institute. “Es fácil imaginarse el atractivo que tienen los efectos estimulantes, en especial para las y los estudiantes. Pero, una vez que se empieza a experimentar la euforia del aspecto opiáceo, se corre el riesgo de desarrollar una adicción”.

Hay estudiantes que dicen que el kratom les ayuda a estudiar y contrarresta su ansiedad. “Primero te ayuda a no dormir durante la noche, y te ayuda con el estrés”, dice el Dr. Milham. “Pero luego te atrapa”.

¿Qué contiene el kratom?

El kratom se vende en polvo y se puede tomar en cápsulas o en forma de té: en algunos estados incluso hay bares “especializados” en kratom.

Una de las sustancias que se encuentran en las hojas del kratom, la mitraginina, interactúa con los sistemas receptores del cerebro para producir efectos estimulantes. La mitraginina y otro compuesto, la 7-α-hydroxymitragynina, interactúan con los receptores de opiáceos en el cerebro, produciendo los efectos placenteros y reductores del dolor propios de los opiáceos, especialmente cuando las personas que los usan consumen grandes cantidades de la planta.

A veces se anuncia como “kratom seguro”, y se promociona como capaz de aliviar todo, desde la ansiedad hasta la diabetes. Sus defensores creen que el kratom puede ser un salvavidas para las personas adictas a los opiáceos, ya que no se necesita una receta para obtenerlo, y puede ayudar a reducir los síntomas de abstinencia. Sin embargo, hasta la fecha no se han realizado estudios científicos bien controlados que demuestren que el kratom es eficaz para la abstinencia por abuso de opiáceos o para cualquier otra condición en los seres humanos. Tampoco se ha investigado cómo interactúa el kratom con otros medicamentos.

La adicción al kratom

El Dr. David Seitz, director médico de Ascendant, un programa de rehabilitación con base en Nueva York, informa que ha visto un aumento en los casos de adicción al kratom. “Creo que el mayor desafío es el de la percepción”, señala. Las personas jóvenes que lo usan piensan que es inofensivo porque se dice que es natural. “No lo consideran una droga hasta que se meten en problemas”.

Un padre comenta que su hijo empezó a usar kratom en el internado, donde se lo ofrecieron en su dormitorio y le dijeron que era un té. Empezó a usarlo para la ansiedad social, pero luego se volvió adicto. “Nos dimos cuenta de que parecía más enojado y tenía un temperamento explosivo”, dice su padre. “Él se dio cuenta de que tenía un problema y se detuvo, pero tuvo algunas recaídas antes de detenerse por completo. Era algo que daba miedo”.

La adicción al kratom es además particularmente difícil de tratar. Hay muchas sustancias en el kratom, explica el Dr. Seitz, “algunas de las cuales ni siquiera han sido identificadas adecuadamente”. Entre esas otras sustancias, dice, parece haber algo que actúa como una benzodiacepina, que es un medicamento contra la ansiedad.

Cuando se trata a un paciente que está dejando el kratom con medicamentos utilizados para la adicción a los opiáceos, como la metadona o la suboxona, lo que se trata es el efecto del opiáceo pero no los efectos de las otras sustancias de la planta. Pacientes a quienes se les retira el kratom pueden llegar a sentir tanta ansiedad que abandonan el tratamiento. “Parece ser que el simple tratamiento para el efecto del opiáceo suele no ser suficiente”, dice el Dr. Seitz. “Si solo se usa el Suboxono, es probable que la persona deje el tratamiento”.

El Dr. Seitz, quien también cuenta con un diploma de la American Society of Addiction Medicine, señala que pocos médicos se dan cuenta de lo complicado que es el kratom. Él reporta haber escuchado de otros médicos y estudiantes de medicina que se frustran con sus pacientes de kratom. “Están viendo al paciente y dicen: `Te estoy dando opiáceos, por lo que no puedes tener los síntomas que estás teniendo porque te estoy dando esto’. Y simplemente no funciona de esa manera. Hay otro efecto ahí”.

Regulación y seguridad del kratom

Kratom no está regulado por la Food and Drug Administration o FDA, por lo que no hay forma de saber cuán potente es una cantidad determinada, o si un lote contiene también otras sustancias. En abril de 2019, la FDA dio a conocer los resultados de un análisis de laboratorio (en inglés) que encontró niveles significativos de plomo y níquel en 30 productos de kratom, suficientes para causar una intoxicación potencial por metales pesados.

El Dr. Milham, quien también es el director fundador del Centro para la neurociencia integral del desarrollo (IDN) del Child Mind Institute, reconoce que hay desafíos en la determinación sobre cómo debe ser regulado o clasificado exactamente el kratom.

El kratom y la clasificación de las drogas

“Hacer que sea ilegal no es necesariamente una buena idea, porque en este momento hay partes de la comunidad médica que lo usan para ayudar con la abstinencia de opiáceos, y volverlo ilegal y sacarlo por completo del programa no tiene sentido”.

La mejor solución, dice el Dr. Milham, es hacer del kratom una droga del Programa II, que es una clasificación (en inglés) de la Drug Enforcement Administration (DEA) que se aplica a los medicamentos “con alto potencial de abuso, cuyo uso puede llevar a una grave dependencia psicológica o física”.

Con esa clasificación, el kratom se podría utilizar de forma controlada, con cantidades fiables de los componentes activos. “Las drogas con potencial adictivo— argumenta— deberían ser prescritos por proveedores de salud”.

¿Qué deben hacer madres y padres?

Además del hecho de que es fácil de adquirir sin receta, el kratom se destaca porque no se detecta en las pruebas antidrogas habituales, lo que aumenta aún más su atractivo para algunas personas. Ciertos laboratorios pueden hacer pruebas en las que sí se detecte, pero es costoso, y por el momento el kratom no es una droga que la mayoría de las personas piensen que deba ser detectada.

Lo que el Dr. Milham recomienda a las familias es: “Informénse y no se dejen engañar si su hija o hijo desacredita su preocupación diciéndoles que es simplemente un té, que es legal y que se vende en tiendas”.

Es importante que madres y padres tengan una conversación con sus adolescentes sobre el kratom, para hacerles saber cuáles son los peligros, ya sea que sepan o no que está consumiendo la droga. La Dra. Chai señala que madres y madres con frecuencia desconocen cuál es el alcance del consumo de sustancias de su hija o hijo. “Las familias no se dan cuenta hasta que llegan al punto de tener consecuencias”, dice. “Suelen ser las últimas personas en saber qué está haciendo realmente su adolescente o joven”.

Si sospechas que tu hija o hijo pudiera estar desarrollando una adicción al kratom, estos son algunos de los síntomas a los que debes prestar atención, según la Dra. Chai:

  • Secreción nasal
  • Dolores musculares
  • Dolor en las articulaciones y huesos, y movimientos espasmódicos y bruscos
  • Cambios de humor
  • Depresión
  • Ansiedad
  • Irritabilidad
  • Temblores, escalofríos, sudoración, pupilas puntiformes, piel de gallina (típico de la abstinencia de opiáceos)

Si tu adolescente o joven está usando kratom, la conversación debería ser no solo acerca de por qué debería dejar de usarlo, sino también sobre lo que tú estás haciendo para ayudar, y cómo podrían encontrar alternativas más saludables. “Tienes que poder averiguar —como dice el Dr. Seitz— si tu hija o hijo lo está usando, y por qué lo está usando”.

Si eliminar el kratom resulta difícil, o si tu hija o hijo está batallando con los síntomas de abstinencia, entonces será necesario que un profesional especialista en adicciones le haga una evaluación.

El Dr. Seitz señala que es importante tener una comunicación abierta con los hijos sobre el uso de drogas, para evitar que se lleve a cabo en la clandestinidad. “Se podría convertir en una especie de juego del gato y el ratón, donde lo que les preocupa a madres y padres es atrapar a su adolescente o joven. Y entonces no tiene ninguna función”.

Preguntas frecuentes

¿Qué es el kratom en polvo?

El kratom en polvo es una sustancia derivada de las hojas de una planta originaria del sudeste asiático. El kratom en polvo se puede ingerir en cápsulas o tomarse como un té. En dosis bajas, el kratom en polvo se puede utilizar como estimulante. En dosis más altas, funciona como opiáceo.

¿Cómo se clasifica el kratom?

El kratom no está clasificado actualmente, ya que no está regulado por la Food and Drug Administration o FDA.

¿Es el kratom una droga?

Sí, el kratom se considera una droga debido a sus propiedades psicoactivas y a su potencial adictivo. Procedente de las hojas de una planta originaria del sudeste asiático, el kratom produce efectos estimulantes en dosis bajas, similares a los de ciertos medicamentos para el TDAH. En dosis más altas, actúa sobre los receptores opioides del cerebro, creando efectos similares a los de los opioides. Aunque el kratom es legal actualmente y con frecuencia se comercializa como remedio natural, puede ser peligrosamente adictivo.
Profesionales médicos advierten que, al igual que otras drogas, el kratom plantea riesgos importantes de dependencia y puede provocar síntomas de abstinencia, especialmente cuando se consume en grandes cantidades.

Última revisión o actualización: 20 de abril de 2026.

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