Cuando los adolescentes tienen problemas emocionales, a menudo recurren al consumo de alcohol o drogas como ayuda para lidiar con sentimientos dolorosos o difíciles. En esto no se diferencian de los adultos. Pero debido a que los cerebros de los adolescentes todavía están en desarrollo, los resultados de la “automedicación” en ellos pueden ser problemáticos de manera más inmediata.

A corto plazo, el uso de sustancias puede ayudar a aliviar síntomas no deseados del ámbito de la salud mental, como desesperanza, ansiedad, irritabilidad y pensamientos negativos. Pero a más largo plazo, los exacerba y, a menudo, termina en abuso o dependencia. En los adolescentes, el uso de sustancias pasa de la experimentación a un trastorno grave mucho más rápido que en adultos, y esa evolución es más probable que ocurra en niños con trastornos de salud mental que en otros niños.

“La regla general es que, si no reciben tratamiento, casi la mitad de los niños con trastornos de salud mental terminarán teniendo un trastorno por abuso de sustancias”, explica Sarper Taskiran, MD, psiquiatra de niños y adolescentes del Child Mind Institute. Un estudio realizado en 2016 (página en inglés) con 10,000 adolescentes encontró que dos tercios de quienes desarrollaron trastornos por consumo de alcohol o sustancias, habían experimentado al menos un trastorno de salud mental.

El consumo de sustancias también interfiere con el tratamiento de los trastornos de salud mental, y empeora el pronóstico a largo plazo para un adolescente que ya lucha con uno. ¿Cómo podemos ayudar a estos jóvenes a evitar la trampa del uso de sustancias cuando todo apunta en su contra?

¿Por qué los niños con trastornos de salud mental son propensos al uso de sustancias?

Los niños con ansiedad o depresión pueden sentirse más “equilibrados” emocionalmente si beben alcohol o fuman marihuana. En los niños que tienen ansiedad social, puede calmar la ansiedad lo suficiente como para permitirles funcionar dentro de un grupo de amigos. Y dado que sus amigos lo hacen, no está estigmatizado como lo está el tomar medicamentos.

“El precopeo [o el acto de consumir alcohol antes de salir de fiesta] tiene mucho que ver con la ansiedad”, señala Jeannette Friedman, trabajadora social (MSW), quien trabaja con familias de adolescentes con problemas de abuso de sustancias. “Los amigos dicen: ‘Vamos a divertirnos un poco antes de ir a la verdadera fiesta’. Pero en realidad, la mayoría siente que lo necesita para calmarse lo suficiente como para poder entrar en un grupo donde se sentirán expuestos y criticados”.

Un adolescente con ansiedad podría comenzar fumando marihuana para calmarse antes de los eventos sociales, y pronto se encontrará fumando todas las mañanas simplemente para llegar a la escuela. “He tenido niños muy estresados ​​que dicen: ‘Me drogo antes de ir a la escuela porque me pongo muy ansioso cuando pienso en el comienzo del día escolar’”, dice la Sra. Friedman. “‘Si fumo un poco de hierba, no me siento tan ansioso'”.

Los niños que están deprimidos pueden consumir alcohol o marihuana para animarse, señala el Dr. Taskiran, así como para mitigar la irritabilidad que es un síntoma de la depresión adolescente. “Ellos saben que hay algo malo con ellos”, dice. “No disfrutan de las cosas, no se sienten felices. Entonces, si sus compañeros les ofrecen una droga que los hace felices, a menudo es lo primero a lo que recurren”. El uso de sustancias puede calmar los pensamientos negativos que afectan a los niños deprimidos.

También es común que los niños con problemas de salud mental o del aprendizaje desarrollen problemas de autoestima, una sensación de que hay algo malo en ellos o de que tienen defectos. Cuando estos niños llegan a la adolescencia tienen su foco puesto en encajar, señala la Sra. Friedman: “Realmente quieren ser normales y no se sienten normales. Y eso significa que son más vulnerables cuando alguien les pasa una droga, porque solo están tratando de sentirse mejor”.

¿Por qué el consumo de alcohol es más riesgoso para los adolescentes?

El alcohol afecta a los adolescentes de manera diferente que a los adultos. Mientras que los adultos tienden a volverse más moderados y lentos por el alcohol, en los adolescentes sucede lo contrario. Tienden a volverse más enérgicos, a comportarse de forma más arriesgada y a volverse más agresivos.

El Dr. Taskiran usa el ejemplo de la conducción. “Cuando los adultos beben y conducen, uno se preocupa por la lentitud de sus reflejos y por sus lapsos de atención, como que no vean una señal de alto”, explica. “Pero con los adolescentes, nos preocupa que se activen más. No es que no vean la luz roja, sino que podrían intentar cruzarla”.

Esto es especialmente peligroso para los niños con TDAH, que ya son impulsivos. Y el uso de sustancias hace que los adolescentes deprimidos sean más propensos a comportamientos suicidas impulsivos. “El adolescente seguirá deprimido —dice el Dr. Taskiran— pero las cosas que normalmente lo detienen no estarán allí mientras esté intoxicado, como el amor por la familia o la creencia de que va a mejorar”.

¿Por qué los adolescentes se vuelven adictos más rápido?

El consumo de alcohol o drogas en adolescentes se acelera muy rápidamente cuando existe un trastorno de salud mental no tratado. “En unos meses podemos ver un consumo problemático”, dice el Dr. Taskiran.

¿Por qué son diferentes a los adultos? En el cerebro adolescente, las vías entre las regiones aún se están desarrollando. Es por esto que los adolescentes aprenden cosas nuevas rápidamente. Esta “plasticidad” significa que el cerebro se habitúa fácilmente a las drogas y al alcohol. “Si empiezas a beber a los 30, no te vuelves adicto tan rápido como si comienzas a beber a los 15”, agrega la Sra. Friedman.

El alcohol y las drogas también afectan las mismas regiones del cerebro que están en juego en los trastornos del comportamiento como el TDAH y el trastorno negativista desafiante (ODD, por sus siglas en inglés), dice el Dr. Taskiran. Los adolescentes con esos trastornos obtienen más satisfacción de las sustancias y son más propensos a volverse adictos. “Biológicamente, obtienen más de la droga —agrega— por eso se enganchan más a ella”.

Es importante saber que el consumo de sustancias puede alterar la vida de una persona joven, incluso si no depende técnicamente de la droga. Esto es especialmente cierto para los jóvenes con trastornos de salud mental. “Es posible que usted no vea la abstinencia, que no vea la compulsión, que son los síntomas distintivos de la dependencia”, dice el Dr. Taskiran. “Pero el impacto en su vida social y académica, o en términos de su bienestar mental, todavía podría ser importante”.

¿Por qué el uso de sustancias empeora la depresión y la ansiedad?

La “automedicación”con drogas recreativas y alcohol funciona temporalmente para aliviar los síntomas de ansiedad o depresión, porque afecta las mismas regiones cerebrales que los trastornos. Pero el resultado es que los adolescentes se sienten incluso peor cuando no consumen. Esa es una razón por la que el uso de sustancias es un factor de riesgo para el suicidio en niños con depresión, señala el Dr. Taskiran.

Otro efecto negativo del uso de sustancias es que perjudica el tratamiento. Primero, disminuye el compromiso del adolescente con la terapia y, por lo tanto, su efectividad. Segundo, si él está tomando medicamentos recetados, puede disminuir la efectividad de esa medicación. “Las drogas y los medicamentos se dirigen a las mismas áreas del cerebro”, explica el Dr. Taskiran. Cuando los medicamentos tienen que competir con las drogas o el alcohol, son menos efectivos. “Además, no es inusual que los niños que consumen sustancias no se tomen sus medicamentos”.

Psicosis y uso de sustancias

Michael Birnbaum, MD, es un psiquiatra que dirige un programa de tratamiento temprano para jóvenes que han tenido un primer episodio psicótico, lo que indica generalmente el inicio de la esquizofrenia. El Dr. Birnbaum estima que al menos el 50 por ciento de sus pacientes tienen al menos algún antecedente de abuso de drogas y alcohol. Manejar el uso de sustancias es importante para el proceso de recuperación, dice. “Las personas que todavía consumen tienen más probabilidades de tener problemas con los síntomas psicóticos en curso, y también tienen más probabilidades de tener una recaída”.

La mayoría de las personas que asisten al programa de tratamiento temprano acaban de ser hospitalizadas, señala, y están ansiosas por asegurarse de que eso no vuelva a suceder. “Entonces, parte de la discusión es ¿cómo podemos prevenir una recaída?”, continúa. En el programa del Dr. Birnbaum, los médicos trabajan para comprender qué estaba haciendo el uso de sustancias para el paciente. “Podría parecer obvio para nosotros”, dice. “Está bien, ahora debe dejar de usarla”. Pero puede haber otras razones para continuar el consumo, que para el paciente, superan los riesgos”.

El Dr. Taskiran comparte ese enfoque. “Lo último que yo le diría a uno de mis pacientes en nuestro primer encuentro es: ‘La marihuana es mala para ti’, porque el niño ha escuchado eso de los maestros, los padres, la televisión, en todas partes. Entonces, en lugar de eso, lo que digo es: “¿Qué está haciendo [la droga] por ti? ¿Qué estás sacando de esto? ”

Todo comportamiento tiene un propósito, incluso si es autolesivo o riesgoso. “Si usted está tratando de quitarle algo a un adolescente, necesita reemplazarlo con algo”, dice el Dr. Taskiran. “Entonces, en lugar de simplemente decir, ‘no hagas eso, es malo para ti’, estamos tratando de reemplazar la necesidad de sustancia con una estrategia de afrontamiento, con herramientas para combatir la situación sin las sustancias”.

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