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Lidiar con la incertidumbre por Omicron

Cómo mantener una actitud positiva y manejar el estrés.

Caroline Miller

Las noticias de Omicron llegaron justo cuando avanzábamos hacia lo que esperábamos que fuera una temporada festiva más relajada y alegre. Y aunque todavía no sabemos qué tan letal será la nueva variante, ya nos ha pasado la factura al sumergirnos de nuevo en la incertidumbre.

¿Fracasarán las vacunas contra Omicron? ¿Volverán a cerrar las escuelas? ¿Será seguro viajar? ¿Reunirse con la familia? ¿Ir de compras? ¿Cenar fuera?

La sola idea de tener que lidiar con más incertidumbre en los próximos meses es agotadora, después de casi dos años de alteraciones y frustración. La montaña rusa de emociones es vertiginosa. No es de sorprender que el primer pensamiento de muchos padres y maestros estresados haya sido: “¡No puedo volver a pasar por esto!”

“Una de las cosas que escuchamos mucho es el temor a que volvamos a lo peor de la pandemia”, dice David Anderson, PhD, psicólogo clínico de Child Mind Institute. “Les recuerda a las personas las peores experiencias y las más estresantes que tuvieron. Han estado investigando sobre Omicron para tratar de manejarlo, y no está funcionando”.

Con nuestras reservas de paciencia casi agotadas, es hora de volver a centrarnos en las cosas que podemos hacer para tolerar la incertidumbre, señala. Estas son algunas estrategias que los adultos pueden utilizar para superar esta última racha de estrés, y para ayudar a los niños a que hagan lo mismo.

Por qué es angustiante la incertidumbre

La incertidumbre es difícil de tolerar, observa el Dr. Anderson, porque los seres humanos están programados para responder inmediatamente al peligro (luchar, huir o congelarse). Nos sentimos incómodos si no podemos identificar a qué nos enfrentamos. Nos gusta sentir que tenemos el control, y no podemos tenerlo si no sabemos a qué nos enfrentamos. ¿Qué es seguro y qué no lo es? Como él lo plantea: “No nos gusta quedarnos en esa zona en la que tenemos que decirnos a nosotros mismos `tienes que estar preparado, pero no sabes para qué´”.

También es especialmente difícil tolerar la frustración y la incomodidad cuando no se sabe cuánto durará. Omicron ha hecho disminuir las esperanzas de que pronto podamos dejar atrás la pandemia. ¿Esto no terminará nunca? No parece haber un final a la vista, sin embargo, podemos sentirnos más cómodos viviendo así.

Qué podemos hacer para tolerar la incertidumbre

Las herramientas que podemos utilizar para enfrentar la incertidumbre son las mismas que utilizamos en cualquier situación que implique estrés o emociones inútiles, señala el Dr. Anderson. “Podemos cambiar nuestros procesos mentales y también podemos cambiar nuestros comportamientos”.

Permanecer en el presente: Ante la posibilidad de que se produzcan más interrupciones, el Dr. Anderson recuerda el consejo que dio a las familias estresadas al principio de la pandemia: el mejor antídoto contra la preocupación por el futuro es concentrarse en lo que tenemos frente a nosotros en este momento. Se trata de una habilidad básica de atención plena: tratar de permanecer en el presente, no en el pasado ni en el futuro. En lugar de pensar en los peores escenarios (“no podría soportar que mi hijo vuelva a estar en casa sin ir a la escuela”), o frustrarse por no poder planificar con eficacia (¿podremos organizar una gran fiesta de cumpleaños?), intente conectar con lo que puede ver y oír a su alrededor. Como dice el Dr. Anderson: “¿Cómo puede volver a concentrarse en los balbuceos que hace su bebé? ¡o en la divertida historia que cuenta su hijo adolescente?”.

Concéntrese en los pensamientos que lo ayuden a afrontar la situación: Con un desafío complejo como la pandemia, rara vez funciona tratar de superarlo, de maniobrar entre todas las incógnitas y controlarlas. Es mucho mejor concentrarse en lo que los psicólogos llaman “pensamientos de afrontamiento”, es decir, pensamientos que nos hacen sentir más cómodos ante la incertidumbre o que estimulan nuestro lado más flexible. Por ejemplo: “Ya he pasado por cosas como esta antes, y soy lo suficientemente fuerte como para volver a hacerlo”. “Tengo familia y amigos que me apoyan en esta situación de estrés. ¿Con quién debería hablar?”. O “solo me voy a enfocar en el día de hoy. ¿Qué hay en la lista solo para hoy?”.

Y comportamientos de afrontamiento: Los comportamientos de afrontamiento son cosas que usted puede hacer para calmarse en una situación estresante o para mejorar su estado de ánimo. Pueden ser prácticas de autocuidado, como un paseo al aire libre, escuchar música, hacer ejercicio, llamar a un amigo o ver una serie de televisión que lo haga reír. O puede ser involucrarse en una actividad que capte toda su atención. Al principio de la pandemia, muchas personas informaron que habían encontrado actividades que los hacían sentirse bien, desde cocinar hasta aprender una especialidad u organizar los armarios (no es la idea de diversión de todo el mundo, pero es el recurso que utiliza Lena Dunham para levantar su ánimo).

Practicar la tolerancia a la angustia: “Una de las cosas más difíciles de las emociones realmente intensas es la sensación de que este sentimiento va a durar para siempre, de que no hay escapatoria”, señala el Dr. Anderson. “Pero no es cierto. Sabemos que la mayoría de las emociones se transforman, cambian y disminuyen con el tiempo”. Una vez que uno se da cuenta de eso, es más fácil reconocer que en este momento siente dolor, pero que puede soportarlo y que disminuirá. “Puede ser útil utilizar algunos de estos comportamiento de afrontamiento, como recurrir a un amigo o a experiencias sensoriales tranquilizadoras”, añade.

Limitar las noticias alarmantes: Cuando las noticias están inundadas de predicciones y posibilidades inquietantes sobre la pandemia, puede ser útil limitar su exposición. “A la mayoría de las personas les cuesta resistirse al siguiente titular catastrófico del día que es realmente sensacionalista”, dice el Dr. Anderson. Pero resistir puede ayudar a su estado de ánimo. Una estrategia es buscar noticias e información que ofrezcan el lado positivo. Otra estrategia es poner un temporizador para su consumo de noticias. El Dr. Anderson se apega a una dieta de 15 minutos de aplicaciones de noticias por la mañana y a ver los programas de noticias por la noche. Más allá de eso, dice, “hay un punto de rendimiento decreciente: las noticias ya no añaden a mi nivel de información, pero sí aumentan mis emociones negativas.”

Concéntrese en lo que es mejor ahora: En lugar de pensar en cómo la nueva variante podría devolvernos a marzo de 2020, recuerde los avances que nos han hecho estar mejor equipados para manejar el virus. No hemos podido “vencerlo”, pero entendemos mucho mejor cómo funciona el virus, y por lo tanto, sabemos qué es riesgoso (la transmisión por el aire en espacios cerrados) y qué no lo es (infección por medio de los envases de los alimentos). No solo tenemos vacunas que reducen drásticamente el riesgo de enfermedad grave y muerte, sino también medicamentos que pueden tomarse después de la infección. Tenemos pruebas rápidas que deberían (especialmente cuando son menos costosas) reducir el riesgo de las reuniones familiares.

Concéntrese en lo que ha funcionado antes: Aunque es angustiante recordar lo peor por lo que hemos pasado, es útil pensar en las cosas que funcionaron para superar los momentos más difíciles la última vez. ¿Fue hornear pasteles? ¿Dar paseos? ¿Un baño caliente? ¿Ver videos divertidos de YouTube?

Evaluar el riesgo y tomar medidas adecuadas: Una de las cosas más difíciles de la incertidumbre es tomar decisiones cuando no se tiene suficiente información. ¿Es esa gran cena de Navidad una mala idea, teniendo en cuenta Omicron? ¿Debemos mantener a los niños alejados de los abuelos otra vez? Cada familia tiene un grado de vulnerabilidad diferente, por lo que las decisiones pueden variar mucho. Para evitar que la preocupación y la evaluación de riesgos se apoderen de cada momento, el Dr. Anderson sugiere hacer un inventario de los riesgos de su familia y decidir si quiere ajustar sus actividades en un futuro próximo. Luego, mantenga su decisión y siga adelante. Podrá hacer nuevos ajustes cuando la situación cambie.

Busque ayuda si la necesita: Es importante tener en cuenta que el impacto de la pandemia ha sido todo menos uniforme. Para algunos, los cierres y las interrupciones han sido difíciles pero manejables. Para muchos, especialmente los que tienen niños pequeños, ha sido intensamente estresante. Y para quienes perdieron a sus familiares (así como, en muchos casos, sus empleos, hogares, estudios, estabilidad financiera y seguridad alimentaria) la pandemia ha sido traumática. La salud mental se resintió, tanto en adultos como en niños. El aprendizaje se ha visto afectado. Y para muchos, no ha terminado. Incluso si usted siente que ha sobrevivido a lo peor, un nuevo pico podría reactivar el estrés emocional, señala el Dr. Anderson. Si se siente abrumado, el apoyo de un profesional de la salud mental puede ser crucial para una recuperación saludable.