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Los errores de diagnóstico más comunes en niños

Cuando los síntomas tienen múltiples causas, se pueden cometer errores.

Escrito por: Linda Spiro, PsyD

Expertos clínicos: Jerry Bubrick, PhD , Jamie M. Howard, PhD

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Cuando te duele la cabeza, sabes que hay muchas causas posibles que van desde algo leve hasta algo muy serio. Cuando llegas con el médico, probablemente te hace varias preguntas detalladas: desde cuándo tienes los dolores de cabeza, qué tipo de dolores notas, cuándo ocurren, y qué otros síntomas tienes. Sin una evaluación y un examen detallados, sería absurdo que tu médico te diagnosticara un tumor cerebral o influenza, ambos pueden causar dolor de cabeza. Y, por supuesto, el tratamiento para un tumor cerebral y el de un virus como la influenza son totalmente diferentes.

Esto es también aplicable a enfermedades mentales: muchos síntomas comunes ocurren por una variedad de razones, y pueden reflejar varios diagnósticos diferentes. Es por eso que un buen profesional de la salud mental le realizará a tu hijo una evaluación detallada, basada en una amplia gama de información, antes de emitir un diagnóstico. Es crucial entender lo que hay realmente detrás de un comportamiento en particular, porque al igual que en la medicina, el diagnóstico que reciba tu hijo puede cambiar drásticamente el tratamiento apropiado. Por ejemplo, los medicamentos para el TDAH no funcionan si la falta de atención o el comportamiento disruptivo es causado por ansiedad, no por TDAH. Y al igual que cualquier médico general haría, cuando el tratamiento no funciona, ya sea si es terapéutico o farmacológico, una de las cosas que hará un buen profesional clínico es reeconsiderar el diagnóstico.

Estos son algunos de los síntomas psiquiátricos que pueden ser fácilmente mal interpretados en niños y adolescentes, y conducir a un diagnóstico equivocado. Por cada síntoma, explicamos el diagnóstico al cual está normalmente asociado, y cuáles son algunas de las causas alternativas por las cuales ese comportamiento se puede dar. (Esta lista es solamente orientativa, y es importante consultar siempre con un médico especializado en el diagnóstico antes de iniciar un tratamiento o etiquetar a tu hijo).

Inatención

El diagnóstico común: TDAH 

Los maestros suelen ser los primeros en observar el síntoma de inatención, cuando notan que un estudiante se distrae con demasiada facilidad, tiene tendencia a fantasear y muestra dificultad para completar las tareas y seguir instrucciones. Todos los niños, especialmente los más pequeños, suelen tener períodos de atención más breves que las personas adultas, pero hay niños que tienen mucha más dificultad para concentrase que otros.

Uno de los tres síntomas claves de TDAH, junto con la impulsividad e hiperactividad, es una inatención fuera del rango típico. Por esa razón, cuando parece que un niño o niña se distrae más de lo regular, el TDAH suele ser lo primero en lo que piensan padres y profesionales clínicos. Sin embargo, hay muchas otras posibilidades que pueden contribuir a la falta de atención.

“Es posible que la inatención de un niño o niña se deba a que tiene TDAH”, destaca el psicólogo Steven Kurtz, PhD. “O puede ser que se distrae porque le preocupa su abuela que está enferma en el hospital, o porque cada vez que sale al patio en el recreo experimenta bullying, y lo que sigue después de la clase es el recreo”.

Otras posibilidades

Trastorno obsesivo-compulsivo (TOC):

Muchos niños con TOC se distraen debido a sus obsesiones y compulsiones, y cuando el TOC es lo suficientemente severo, pueden pasar la mayor parte del tiempo obsesionándose. Esto puede interferir con su vida cotidiana de muchas maneras, incluyendo prestar atención en la escuela. Además, debido a que muchos niños con TOC por lo general se avergüenzan de sus síntomas, podrían hacer enormes esfuerzos por ocultar sus compulsiones. Es frecuente que logren controlar sus rituales mientras están en la escuela, pero cuando llegan a casa se desbordan y terminan imponiéndose. Por lo tanto, un maestro podría notar que un estudiante tiene dificultad para concentrarse y suponer que tiene un problema de atención, porque su TOC no es evidente.

“Un estudiante podría estar en clase sin poder dejar de pensar en la obsesión de que necesita hacer algo para evitar que suceda algo terrible. En ese momento, la maestra le hace una pregunta”, dice Jerry Bubrick, PhD, psicólogo clínico que trató a muchos niños con TOC en el Child Mind Institute “Cuando el estudiante no sabe qué responder, puede dar la impresión de que no estaba prestando atención, sin embargo la verdadera razón es que su mente estaba ocupada en una obsesión”.

Trastorno de estrés postraumático (TEPT):

También hay veces en que podría parecer que un niño o una niña tiene dificultades de atención cuando han atravesado por una experiencia traumática. “Muchos de los síntomas del TEPT se pueden parecer a los del TDAH”, explica Jamie Howard, exdirectora del Servicio para el trauma y la resiliencia del Child Mind Institute. “Los síntomas más comunes del TEPT, como dificultad para concentrarse, reacción de alarma excesiva e hipervigilancia, pueden hacer que los niños parezcan estar ausentes y sobresaltarse con facilidad”.

Trastorno del aprendizaje:

Cuando una niña o un niño parece mirar para todas partes menos el libro que debería estar leyendo, también es posible que tenga algún trastorno de aprendizaje. La dislexia no diagnosticada se puede manifestar en un comportamiento inquieto, debido a la frustración que sienten por no poder hacer lo mismo que otros niños y niñas, así como en intentos por ocultar esta dificultad, debido a la vergüenza que les produce. Sentir que no estás a la altura de la clase es un gran impedimento para la concentración, y cualquier cosa que ayude a aliviar esa sensación se convierte en una distracción bienvenida.

“El cincuenta por ciento de los niños que tienen discapacidades del aprendizaje muestran falta de atención”, destaca la Dra. Nancy Rappaport, profesora de la Harvard Medical School que se especializa en la atención de salud mental en entornos escolares. “En el caso de estos niños es necesario intervenir para ayudarles a superar sus déficits de aprendizaje, de lo contrario, el tratamiento con estimulantes no tendrá el efecto esperado”.

En los casos más complicados, agrega la Dra. Rapport, nos encontramos con niños muy inteligentes que han compensado eficazmente sus discapacidades del aprendizaje durante años, haciendo un gran esfuerzo. “Han podido ocultar sus limitaciones hasta que van creciendo y simplemente la carga se hace demasiado pesada. Con frecuencia reciben el diagnóstico de TDAH o depresión, a menos que alguien detecte el problema de aprendizaje”.

Pensamientos angustiantes repetitivos 

El diagnóstico más común: TEPT 

Los pensamientos intrusivos y recuerdos incontrolables son uno de los síntomas claves del TEPT. En el ámbito clínico, el trastorno de estrés postraumático se considera una alteración de la respuesta de ‘lucha o huida’ de quien ha vivido una experiencia perturbadora, ya sea un evento angustiante puntual o una situación repetida de violencia o abuso en el hogar. La experiencia quedó en el pasado, pero la persona continúa reviviendo la ansiedad.

Esto se puede manifestar en forma de recuerdos recurrentes, donde la persona se queda pensando en el evento una y otra vez, o experimentando pensamientos atemorizantes que se le quedan “grabados”.

Otras posibilidades

TOC:

“Tanto en el caso del TOC como del TEPT, las personas pueden experimentar pensamientos intrusivos, pensamientos en los cuales no quieres estar pensando”, dice la Dra. Howard. “Estos pensamientos vienen a tu mente de forma involuntaria y sin tu control. En ambos casos, estos pensamientos causan angustia, y tienes que hacer un esfuerzo para controlarlos”. Sin embargo, hay una gran diferencia entre los pensamientos repetitivos de ambos trastornos, destaca la Dra. Howard: “Con el TOC la causa de la angustia es una idea abstracta, pero con el TEPT es el recuerdo de un suceso real ocurrido en el pasado”.

Habla restringida

El diagnóstico común: Autismo 

El autismo es un trastorno del desarrollo que causa déficits en la comunicación de los niños. Los niños con autismo pueden tener un retraso (o ausencia completa) del desarrollo del habla. Las señales más evidentes de autismo aparecen usualmente entre los 2 y los 3 años. A pesar de que muchos niños en el espectro pueden hablar, es posible que usen el lenguaje de manera inusual, eviten el contacto visual, y prefieran estar a solas. Los profesionales escolares pueden ser los primeros en darse cuenta cuando ven que un niño o niña no interactúa socialmente con sus compañeros de una manera apropiada.

Otras posibilidades

Mutismo selectivo:

El mutismo selectivo es un trastorno de ansiedad en el que los niños no hablan en determinadas situaciones sociales. Muchos niños con mutismo selectivo hablan mucho en casa, pero puede que no hablen en absoluto en otros lugares, como en la escuela. Es posible que no se comuniquen con sus compañeros o maestros para nada, lo que puede llevar a los profesionales escolares a preocuparse por su desarrollo social y apresurarse a concluir que están dentro del espectro del autismo.

“Puedes tener dificultad con la comunicación por muchas razones”, destaca el Dr. Kurtz. “La clave está en la consistencia con que se presenta esa dificultad en diferentes situaciones. Los niños con mutismo selectivo pueden ser muy sociales y hablar con soltura en ciertos lugares, si no es así, entonces es probable que no tengan mutismo selectivo”.

A la hora de realizar el diagnóstico, es importante distinguir entre un déficit de habilidades y un déficit de desempeño. Los niños con mutismo selectivo tienen un déficit de desempeño porque tienen la capacidad de hablar pero no pueden mostrarla en todos los lugares, mientras que los niños dentro del espectro tienen déficits de habilidades, por lo que hay algunas habilidades que no pueden mostrar en ningún lugar.

Los niños con mutismo selectivo podrían mostrar también otros síntomas que hacen pensar en autismo. Algunos niños con mutismo selectivo parecen tener dificultades para expresar emociones. “Como están tratando (conscientemente o no) de que las demás personas se mantengan alejadas, su contacto visual es limitado, como el de un niño dentro del espectro, y su expresión afectiva es plana, similar a la de niños con autismo”, afirma el Dr. Kurtz. “No parecen ser niños cuyo único desafío sea que no pueden hablar”.

Tristeza, fatiga y dificultad para pensar claramente

El diagnóstico común: Depresión 

La mayoría de las personas reconocen fácilmente los síntomas de la depresión: sentimientos de tristeza, disminución del interés por actividades que antes resultaban placenteras, cansancio, cambios en el peso y dificultad para concentrarse. Es normal sentirse triste a veces, pero cuando los niños experimentan tristeza o irritabilidad que se prolonga por más de dos semanas y afecta su capacidad para desenvolverse en la vida diaria, se puede considerar que están atravesando un episodio depresivo.

Otras posibilidades

Hipotiroidismo: 

El hipotiroidismo sucede cuando la tiroides (una glándula ubicada en el cuello) no segrega suficiente cantidad de ciertas hormonas importantes. Los síntomas de hipotiroidismo son muy similares a los de la depresión, e incluyen fatiga, aumento de peso, sentimientos de tristeza y dificultad para pensar con claridad. Sin embargo, el tratamiento del hipotiroidismo es muy distinto: en niñas y niños se utiliza una hormona de reemplazo tiroideo.

Trastorno de ansiedad:

Ciertos trastornos de ansiedad, como el TOC, pueden ser extremadamente debilitantes y asustar a quienes lo experimentan. Los niños con TOC pueden tener obsesiones sobre lastimar a sus personas queridas, así como con otras imágenes violentas o sexuales. Aunque estas obsesiones no son cosas que los niños realmente deseen que sucedan, les cuesta sacarlas de su cabeza. A veces, lo primero que se observa es un estado de ánimo depresivo, pero puede ser secundario a otro trastorno como el TOC. Debido a que a muchos niños con TOC les avergüenzan sus pensamientos, puede que les cueste compartirlos y, como consecuencia, podrían recibir un diagnóstico erróneo de depresión.

“Hay muchos casos en los que los niños que tienen miedos o pensamientos inquietantes se deprimen porque viven con temor y con la sensación de que la situación no va a mejorar”, explica la Dra. Rachel Busman, PsyD, psicóloga clínica. “Por eso es tan importante evaluar con precisión los síntomas y obtener un historial que permita entender cuándo comenzaron. Existen tratamientos muy eficaces tanto para los trastornos de ansiedad como para la depresión; una vez que se establece un diagnóstico, el tratamiento se puede dirigir específicamente a estos síntomas”.

Comportamiento disruptivo

El diagnóstico común: Trastorno negativista desafiante

Casi todos los niños hacen berrinches o tienen estallidos de ira de vez en cuando, pero cuando se comportan repetidamente insolentes, desafiantes o incapaces de controlar su ira, su funcionamiento en la escuela se podría ver seriamente afectado y podrían generar un alto nivel de tensión en la familia. Con frecuencia, se considera que estos niños tienen el trastorno negativista desafiante, que se caracteriza por un patrón de comportamiento negativo, hostil o desafiante. Los síntomas de un niño con trastorno negativista desafiante incluyen perder el control, discutir con adultos, enojarse con facilidad, o desobedecer activamente reglas y requerimientos. Para recibir el diagnóstico de trastorno negativista desafiante, el comportamiento disruptivo debe haber estado ocurriendo durante al menos seis meses y afectar negativamente la vida del niño o niña en la escuela o su casa.

Otras posibilidades

Trastornos de ansiedad:

Niños y niñas con trastornos de ansiedad tienen grandes dificultades para afrontar situaciones que les generan angustia. Por ejemplo, cuando una niña con un trastorno de ansiedad no tratado es expuesta a una situación estresante, podría mostrar un comportamiento de oposición en un esfuerzo por escapar dicha situación o evitar la fuente de un temor intenso. Un niño con ansiedad social grave podría agredir a otro niño si se encuentra en una situación difícil. Y una niña con TOC se podría alterar mucho y gritarle a sus padres si no le proporcionan repetida y constantemente las palabras tranquilizadoras que utiliza para manejar sus temores obsesivos. “Probablemente ocurre con más frecuencia de lo que pensamos: ansiedad que se manifiesta de forma disruptiva o ansiedad que coexiste con conductas disruptivas”, afirma la Dra. Busman. “Y esto nos devuelve directamente a la razón por la que es indispensable contar con una evaluación diagnóstica exhaustiva y bien realizada”.

Trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH):

Muchos niños con TDAH, especialmente quienes experimentan impulsividad e hiperactividad, pueden exhibir muchos síntomas que parecen comportamientos de oposición. Estos niños pueden tener dificultad para quedarse en su asiento, puede que toquen y jueguen con cualquier cosa a su alcance, lancen comentarios inapropiados, les cueste esperar su turno, interrumpan a las demás personas y actúen sin pensar en las consecuencias. Estos síntomas son más el resultado del déficit en sus habilidades del funcionamiento ejecutivo (su capacidad de pensar antes de actuar y evaluar el impacto de su comportamiento), que de un comportamiento deliberado propio del trastorno negativista desafiante.

Trastornos del aprendizaje

Cuando un niño o niña se porta mal de forma reiterada en la escuela, es posible que dicho comportamiento tenga su origen en un trastorno del aprendizaje no diagnosticado. Por ejemplo, si le cuestan mucho las matemáticas, el esfuerzo constante sin lograr avances en una serie de ejercicios puede generar mucha frustración e irritabilidad. O incluso el solo hecho de saber que la siguiente clase será matemáticas.

“Los niños con problemas de aprendizaje pueden ser muy hábiles para engañar, porque no quieren exponer su vulnerabilidad. Intentarán evitar que te des cuenta de sus dificultades”, explica la Dra. Rappaport. “Si un niña tiene problemas para escribir, o con las matemáticas o la lectura, en vez de pedir ayuda o admitir que está atascado, es posible que prefiera romper la tarea, o pelearse con otro niño para crear una distracción”.

Prestar atención a cuándo aparecen los comportamientos problemáticos puede conducir a desenmascarar un problema de aprendizaje, añade. “Cuando las familias y el personal docente buscan las causas de la desregulación, resulta útil observar en qué momentos ocurre, con el fin de identificar áreas de dificultad y brindar el apoyo que necesitan las niñas y los niños”.

Preguntas frecuentes

¿Por qué a veces se diagnostica erróneamente a los niños?

A veces reciben un diagnóstico erróneo porque muchos síntomas comunes de salud mental se pueden deber a más de una causa. Por ejemplo, niños que tienen problemas para prestar atención suelen recibir el diagnóstico de TDAH. Pero los problemas de atención también pueden ser señales de otros trastornos, como ansiedad, trastorno obsesivo-compulsivo (TOC), trastorno por estrés postraumático (TEPT) y problemas de aprendizaje.

Última revisión o actualización: 19 de febrero de 2026.

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