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Niñas y niños neurodivergentes y tiempo de pantallas

Aprovechar los beneficios al tiempo que buscamos un equilibrio.

Escrito por: Katherine Martinelli

Expertos clínicos: Cynthia Martin, PsyD , Dave Anderson, PhD

in English

Cuando hablamos de pantallas, las recomendaciones de especialistas se suelen centrar en los posibles riesgos para niñas y niños y en cómo las familias pueden limitar su uso.

Pero no todas las personas ni todas las pantallas son iguales, y cada vez hay más conversaciones sobre el papel positivo que pueden tener las pantallas, especialmente para niñas y niños neurodivergentes, incluyendo quienes están dentro del espectro autista o tienen TDAH o algún trastorno específico del aprendizaje. Los beneficios en su caso van desde lo social  hasta lo académico. En un mundo que no se construyó pensando en las personas con un pensamiento neurodivergente, la tecnología puede ofrecer un espacio seguro y reconfortante donde pueden explorar, aprender, ser quienes son y encontrar su lugar.

“Sin duda, las pantallas tienen muchos beneficios”, afirma Cynthia Martin, PsyD, psicóloga clínica especializada en autismo. Sin embargo, advierte sobre depender demasiado de la tecnología: “Hay muchos beneficios, pero al mismo tiempo existe una vulnerabilidad a desarrollar una adicción, así como a encontrarse en situaciones que realmente pueden poner en riesgo la seguridad”.

Comprender tanto los beneficios como los riesgos puede ayudar a las familias a encontrar el equilibrio adecuado para las necesidades particulares de cada hija o hijo.

Beneficios de las pantallas para niñas y niños neurodivergentes

“Lo que muestran las investigaciones es que las actividades basadas en pantallas, ya sea jugar en línea con otras personas de su edad o usar pantallas con fines educativos, tienen beneficios claros para niñas y niños”, afirma Dave Anderson, PhD, psicólogo sénior del Child Mind Institute.

Estos beneficios pueden mejorar de manera significativa el aprendizaje, la socialización y el bienestar general:

  • Regulación: Para muchas niñas y niños neurodivergentes, las pantallas pueden ofrecer una sensación de seguridad y predictibilidad en un mundo que puede resultar abrumador. Interactuar con contenido que les es conocido puede ser relajante y ayudarles a manejar la ansiedad.
  • Conexión social: La tecnología permite conectarse con personas con intereses similares, tanto de su entorno como de lugares lejanos, y promover amistades que quizá no serían posibles en entornos tradicionales.
  • Comunicación sin presión: A muchas niñas y niños neurodivergentes se les facilita comunicarse a través de las pantallas, pues elimina algunas de las normas neurotípicas y la presión social de las interacciones cara a cara. En un estudio (en inglés), estudiantes autistas reportaron amistades de mayor calidad gracias a las redes sociales.
  • Habilidades sociales: Al eliminar algunas de esas presiones, la tecnología puede ayudar a niñas y niños neurodivergentes a desarrollar habilidades sociales, ya sea que se trate de aprender costumbres y normas de etiqueta a través de un programa de televisión o de colaborar y resolver conflictos mientras chatean y juegan un videojuego.
  • Explorar intereses: Las pantallas les ofrecen oportunidades a las niñas y los niños para profundizar en sus intereses, desde el Pokémon hasta la aviación, y les ayudan a desarrollar sus habilidades y adquirir confianza en áreas en las que sobresalen.
  • Aprendizaje a través del juego: En el caso de niñas y niños que se enfrentan a desafíos del aprendizaje o que tienen dificultad para mantenerse en su asiento durante las clases en formato tradicional, los programas educacionales en formato de juego pueden darles la oportunidad de interactuar de formas que no son posibles en un salón de clases.
  • Accesibilidad: Tecnologías como la conversión de voz-a-texto y de texto-a-voz, así como los dispositivos de comunicación aumentativa y alternativa (CAA) proporcionan adaptaciones muy necesarias para estudiantes que podrían tener dificultades con la lectura, la escritura o la comunicación verbal.
  • Sensación de control: Elegir qué ver o qué personaje de videojuego representar puede darle a una niña o un niño neurodivergente una muy necesaria sensación de control (en inglés), lo que ha demostrado ser un factor de protección contra de la depresión y la ansiedad.
  • Función ejecutiva: La tecnología, desde los calendarios y planificadores en línea hasta la posibilidad de programar múltiples alarmas y recordatorios, puede ser un salvavidas para cualquiera que tenga problemas con su función ejecutiva.
  • Habilidades para la vida: La tecnología aplicada al aprendizaje a través del juego, la realidad virtual, la realidad aumentada y la inteligencia artificial, entre otras, han demostrado (en inglés) ser efectivas para enseñar habilidades para la vida a niñas y niños con autismo, en temas que van desde la salud e higiene personal hasta la transportación y la lectura de mapas.
  • Desarrollo vocacional: Una niña o un niño que pasa mucho tiempo en la computadora podría en realidad estar desarrollando habilidades laborales valiosas. “Cosas como saber codificar, programar, así como conocer de ciencias de la computación o del diseño de videojuegos y ser realmente hábil en ciertas funciones de las pantallas, puede conducir a caminos vocacionales funcionales, con una variedad de perfiles distintos”, afirma la Dra. Martin.

Preocupaciones comunes sobre las pantallas

“Un problema con las pantallas es que la mayoría de las tareas esenciales del desarrollo en la infancia dependen de la interacción cara a cara con el mundo”, explica el Dr. Anderson. “Así que, no es que pensemos que las pantallas son inherentemente dañinas. Más bien, nos preocupa lo que los tiempos de pantalla sustituyen en el resto de la vida de niñas y niños”.

El tiempo de pantallas tiene un impacto negativo si interfiere con las funciones básicas de la vida, como la higiene personal, la actividad física, los deberes escolares o las relaciones interpersonales. El uso inadaptado de pantallas puede también ser indicativo de depresión o agotamiento. “Básicamente, las pantallas se pueden volver un problema cuando son un problema”, dice la Dra. Martin. “He visto a niñas y niños que se absorben tanto en sus actividades en pantallas que no hacen nada de lo que deberían estar haciendo”.

Algunas preocupaciones comunes incluyen:

  • Adicción: Un estudio reciente del Child Mind Institute (en inglés) reveló que las familias de preadolescentes y adolescentes ahora se preocupan más por la adicción a Internet (en inglés) que por la adicción a las sustancias. Además, la investigación ha demostrado (en inglés) que las personas con TDAH pueden estar en mayor riesgo de adicción a las pantallas, y que usarlas durante un tiempo excesivo puede exacerbar los síntomas del TDAH.
  • Menor capacidad de concentración: El uso excesivo de pantallas puede afectar los periodos de atención y de concentración en actividades que no son de su interés.
  • Problemas de sueño: La luz azul que emiten las pantallas puede alterar los ritmos circadianos y dificultar conciliar el sueño. El uso excesivo de pantallas, especialmente antes de dormir, puede afectar la calidad de sueño (en inglés), así como su duración, lo que puede provocar cansancio y cambios en el estado de ánimo.
  • Ciberbullying: Niñas y niños neurodivergentes tienen un mayor riesgo de experimentar bullying en persona y cibernético (en inglés), lo que puede afectar gravemente su salud mental. En el caso de niñas y niños con autismo u otras neurodivergencias (que suelen tener un pensamiento más concreto y literal) puede ser un reto moverse en el entorno de los mensajes de texto y las redes sociales. Quizá no se den cuenta de que otras personas se están burlando o aprovechándose.
  • Situaciones de riesgo: Si las personas adultas pueden caer en engaños en línea como el catfishing o suplantación de identidad y otros tipos de fraude, las niñas y los niños también corren ese riesgo. En especial para quienes pueden ser más vulnerables en entornos presenciales, la Dra. Martin advierte: “Es necesario que se establezcan reglas claras y que haya supervisión en el uso de las pantallas”.
  • Actividad física: Si una niña o niño pasa demasiado tiempo con un dispositivo, es posible que no realice la cantidad saludable de actividad física que necesita, algo fundamental para su bienestar general.

Encontrar un equilibrio

Encontrar el equilibrio adecuado para una niña o niño en particular no es tan simple como decidir una cierta cantidad de tiempo. Incluso la American Academy of Pediatrics (AAP) ha rechazado las recomendaciones de límites de tiempo específicos y favorece un enfoque más matizado. “Desearíamos una solución simple o un conjunto de reglas que seguir, como el límite de dos horas de pantallas que se recomendaba anteriormente”, afirma la AAP (en inglés). “Pero esto no aborda todas las cosas que necesitan niñas, niños y adolescentes para tener una relación saludable con los medios digitales y mantener su bienestar emocional”.

Consejos para manejar el tiempo de pantallas con niñas y niños neurodivergentes:

  • Observar: Antes de sacar conclusiones sobre el uso que hace tu hija o hijo de las pantallas, dedica un tiempo a observar sus hábitos y cómo responde a distintos tipos de contenido. Tal vez YouTube fomente un uso compulsivo o le dificulte la autorregulación, mientras que conversar por Discord mientras juega videojuegos le haga sentir una mayor conexión con otras personas.
  • Jugar o mirar junto a tu hija o hijo: Crea una cuenta en Roblox o Minecraft, o ve con ella o él ese video de YouTube o su programa favorito. Esto te ayudará a comprender mejor sus intereses y motivaciones, además de que les ofrece una oportunidad para fortalecer su relación. Incluso podrías descubrir, con sorpresa, que realmente está aprendiendo y poniendo en práctica nuevas habilidades.
  • Comunicarse: Si algo te inquieta, procura hablarlo primero con tu hija o hijo, para que comprenda por qué te preocupa. Algo como: “He notado que TikTok te absorbe por completo. Ese tipo de plataformas están diseñadas para proporcionar un flujo constante de dopamina, así que es comprensible que te cueste dejar de usarlas. Sé que es difícil encontrar un equilibrio saludable pero me parece que últimamente has pasado menos tiempo al aire libre”.
  • Brindar apoyo gradual: En lugar de imponer límites estrictos, ayuda a tu hija o hijo a reconocer sus propios límites. Con el tiempo tendrá que aprender a regular por su cuenta el uso de las pantallas, por lo que es importante que desarrolle esa capacidad desde ahora.
  • Establecer los momentos adecuados para parar: Llega a acuerdos con tu hija o hijo sobre los momentos adecuados para dejar de usar las pantallas, de forma que se sienta partícipe del proceso de decisión.
  • Avisar con anticipación: Avisa con claridad que ya se acerca el momento de detenerse, y dale a tu hija o hijo la oportunidad de prepararse para la transición.
  • Flexibilidad: Permite cierta flexibilidad mientras tu hija o hijo encuentra esos momentos adecuados para parar de forma natural. Así respetas su autonomía al tiempo que le guías hacia el equilibrio.
  • Enseña con el ejemplo: Las niñas y niños no son las únicas personas a quienes les cuesta poner límites al uso de pantallas. Si pasas todo el tiempo con el teléfono en la mano, podría parecer contradictorio si le pides a tu hija o hijo que deje el suyo. Modela los hábitos que te gustaría que aprenda.
  • Monitorea sus actividades: Mantente al tanto de lo que hace en línea para asegurarte de que está interactuando con contenido seguro y apropiado para su edad.
  • Alienta actividades alternativas: Promueve una variedad de actividades distintas a las pantallas, como deportes, arte y reuniones sociales.
  • Reconoce sus necesidades emocionales: Es importante tener presente que las pantallas pueden ser una forma de afrontar el estrés o las emociones difíciles y, siempre que sea posible, ayuda a tu hija o hijo a encontrar alternativas saludables. Pero si, por ejemplo, ha hecho un gran esfuerzo durante todo el día para afrontar las exigencias de la escuela, las pantallas le podrían ofrecer un descanso útil y reconfortante.

Al mantener una comunicación abierta, establecer límites y reconocer las necesidades individuales de cada hija o hijo, las familias les ayudan a desarrollar una relación saludable con la tecnología. “Lo importante es pensar en el equilibrio”, dice el Dr. Anderson. “Si niñas y niños se concentran en lo académico, si participan en actividades extracurriculares, se ejercitan lo suficiente y duermen bien, por lo general nos podemos dejar de preocupar tanto por el tiempo que pasan frente a las pantallas”.

Preguntas frecuentes

¿El uso de pantallas puede causar TDAH?

Los estudios han demostrado que las personas con TDAH pueden tener un mayor riesgo de desarrollar una adicción relacionada con las pantallas. A su vez, el uso excesivo de pantallas puede empeorar los síntomas del TDAH.

¿El uso de pantallas es beneficioso para las personas autistas?

El uso de pantallas puede ofrecer beneficios para niñas y niños autistas en ámbitos que van desde la socialización hasta el aprendizaje. La tecnología les puede brindar un espacio seguro y reconfortante donde explorar, aprender, ser quienes son y encontrar su lugar.

¿El uso de pantallas causa autismo?

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<span class=”text-white”><strong>El autismo es un trastorno del neurodesarrollo y no es consecuencia del uso de pantallas.</span></strong>

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Las pantallas benefician a niñas y niños en el espectro autista. El tiempo de pantallas puede fortalecer de manera significativa los procesos de aprendizaje, socialización y bienestar en general.  Pero el uso de pantallas no es saludable cuando desplaza a otras actividades que son importantes para el desarrollo infantil.

Última revisión o actualización: 28 de julio de 2026.

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