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Preparar a su hijo para el regreso a clases presenciales

Después de un año de aprendizaje remoto e híbrido, volver a la normalidad puede ser un desafío

Para muchas familias, dos eventos importantes ocurrirán aproximadamente al mismo tiempo este otoño: los niños regresarán a la escuela presencial de tiempo completo y se espera que los padres regresen, al menos de forma parcial, a sus oficinas.

Ansiedad por recuperar el equilibrio

Después de más de un año de realizar múltiples tareas desde casa, para bien o para mal, la idea de que todos salgan por la puerta por la mañana y administren una serie de actividades resulta abrumadora.

“Cuando entramos en modo cuarentena, había mucha ansiedad y preocupación sobre cómo manejar el trabajo y la escuela en casa, –recuerda Janine Domingues, PhD, psicóloga clínica del Child Mind Institute. –Y ahora es un poco al revés: ¿Cómo vamos a manejar los desplazamientos y el horario de todos fuera de casa? Ahora hay ansiedad en torno a eso”.

Los padres perdieron práctica en lo que respecta a los desplazamientos y los niños también perdieron práctica para lidiar con días y semanas completas de escuela en modo presencial. El comienzo del año escolar siempre es un momento de ajuste, con algo de ansiedad, agrega la Dra. Domingues, pero ahora cree que eso se amplificará en muchos niños, porque será un día largo para muchos de los que han estado acostumbrados a días más cortos, tiempos de estudio intermitentes y cargas de trabajo más ligeras.

Una cosa que recomienda la Dra. Domingues es no hacer todos los cambios a la vez. Si los padres tienen flexibilidad, sugiere que comiencen a regresar a sus oficinas de vez en cuando antes de que se reanude la escuela, para que los niños, que están nerviosos por la separación, se acostumbren a que mamá y papá vayan y vengan nuevamente.

Ansiedad social

Una de las fuentes de ansiedad ante el otoño es que habrá mayores demandas sociales para los niños que no están acostumbrados a estar en un aula llena con sus compañeros.

Para aquellos que tenían ansiedad social antes de la pandemia, el último año fue de alguna manera unas vacaciones del estrés. “Ahora preveo un gran ajuste para que estos niños vuelvan a la escuela, lo que podría provocar un aumento en el rechazo a la escuela al principio, –dice la Dra. Domingues. –Y eso podría requerir que los cuidadores y los padres planifiquen con anticipación desde ahora, ya sea que eso signifique visitar la escuela, visitar a los maestros y al personal de la escuela con antelación, o simplemente para poner en marcha un plan para el otoño”.

Caroline Mendel, PsyD, psicóloga clínica del Child Mind Institute, recomienda aumentar gradualmente la exposición social de los niños durante el verano. “Puede comenzar con una cita para jugar y luego ir a un patio de recreo y tenerlos con un grupo de niños un poco más grande. Eventualmente será como andar en bicicleta, pero hay que practicar”.

Desafíos de comportamiento

Los maestros suelen pensar en el primer mes de clases como un período de adaptación, donde los niños aprenden las rutinas del salón y se aclimatan a las expectativas de comportamiento, observa la Dra. Mendel. Ella espera que ese período para restablecer las normas del aula tome más tiempo de lo habitual este año.

A algunos niños con problemas de comportamiento les fue mejor cuando se encontraban en un entorno híbrido. Podría ser por algunas de las medidas de distanciamiento social, o simplemente porque estaban menos en la escuela y había menos exigencias para ellos. “Cuando estaban en la escuela sólo medio día, durante parte del día, podían sobresalir en ese período de tiempo más corto”, señala la Dra. Mendel. Durante el distanciamiento social, agrega, los niños generalmente no cambiaban de aula para hacer la transición a diferentes clases, un desencadenante común de problemas de comportamiento. Y menos niños implica menos ruido y distracción.

“Cuando elimina todo ese ruido y ellos sólo están en su salón de clases y no están a menos de 6 pies (1.83 metros) de otros niños, generas un entorno mucho más estable”.

Una cosa que ayudará a los niños a readaptarse a las normas del aula es que los padres y maestros sean claros en cuanto a las expectativas de comportamiento. Eso incluye cosas rutinarias como que los niños mantengan las manos quietas o usen su voz interior. Los niños perdieron práctica, dice la Dra. Mendel, y “llevará tiempo que eso se convierta en parte del repertorio”.

Niños desanimados

Uno de los desafíos de este otoño será involucrar a los niños que han tenido una experiencia negativa con el aprendizaje a distancia y se han desanimado con la escuela. La Dra. Mendel dice que escucha a padres que están preocupados por el nivel de participación que van a ver en el otoño y si sus hijos se resistirán a volver a la escuela.

“No es divertido aprender de la forma en que ellos han estado aprendiendo, –señala. –Entonces, creo que es necesario enfocarse en reconstruir las relaciones y la comunidad, para lograr que los niños se sientan realmente bien al volver a ser parte de su escuela. ¿Cómo? Ayudándolos a construir esa relación personal con su maestro; ayudándolos a sentirse parte de la comunidad del aula. Y luego, seguirá la parte académica”.

La Dra. Domingues agrega que la interacción con los maestros y compañeros es lo que mantiene a muchos niños involucrados en la escuela. “Cuando eso se quita, se siente como una obligación. Y vimos que, especialmente hacia el final del año, los niños estaban siendo evaluados ​​y se encuentran agotados. Y aunque esperan que se sienta diferente el próximo año, hay cierta preocupación: “¿Volverá a gustarme la escuela?”.

Puede ayudar que los niños participen en campamentos y otras actividades durante el verano, agrega, incluso si no están relacionados con la escuela. “Creo que es valioso para los niños tener la sensación de ser parte de un grupo nuevamente o de hacer algo de manera organizada en la que se sigue a un maestro o líder. Creo que también le da esperanzas de lo que quizás pueda ser un salón de clases o una escuela”.

Establecer metas académicas realistas

Nuestros expertos enfatizaron que las expectativas académicas deberán ajustarse para reflejar la realidad del nivel de los niños, y para motivarlos y alentarlos, en lugar de enfocarse en estar atrasados ​​en un modelo presencial sin la pandemia.

“Está bien establecer estándares de cuarto grado para su estudiante de quinto grado si eso es lo que pueden lograr en este momento. Y construir a partir de ahí, dice la Dra. Mendel. “No queremos poner el listón demasiado alto cuando han tenido esta brecha y hacer que se sientan mal consigo mismos y luego no les guste la escuela aún más y se desmotiven más. Por lo tanto, creo que es realmente importante establecer objetivos inteligentes y luego ir progresando”.

La reconstrucción de los cimientos sociales y emocionales debe ser el enfoque inicial, agrega. “Tener esa base sólida de amar de verdad el lugar en el que estás aprendiendo y sentirte como un miembro bienvenido y respetado y tener relaciones en las que pueden confiar. No habrá aprendizaje si no partimos de ese lugar”.

La Dra. Domingues señala que quedarse atrás académicamente es una gran preocupación entre los padres. Pero les recuerda que su hijo no es el único que está atrasado. “Estamos todos juntos en esto. Todo el mundo tenía que hacer esto, –les dice a los padres. –Creo que los primeros dos o tres meses de escuela deberían centrarse en el bienestar socioemocional”.

Comunicarse con los maestros

Establecer las líneas de comunicación con el maestro siempre es importante para el comienzo del año, pero este año es aún más crucial. Es importante informarles cómo le está yendo a su hijo y que ellos le hagan saber si tienen alguna inquietud.

Ya que habrá tantos cambios en el funcionamiento de las clases ahora que los estudiantes regresan al aula de tiempo completo, va a querer saber las expectativas de los maestros y cómo puede obtener información para apoyar a su hijo. Por ejemplo, dice la Dra. Mendel, “¿Seguirán publicando sus tareas en Google Classroom? ¿O su hijo lo va a escribir en el pizarrón? ¿Cuáles serán algunas de las diferencias con respecto a lo que era su vida anterior? Cuanta más información tenga como padre, mejor podrá preparar a su hijo para el éxito”.

No ignore los problemas

Una razón por la que es especialmente importante tener una buena comunicación con el maestro es para estar atento a los problemas.

“Queremos que los niños se sientan bien en la escuela sin estresarse demás por lo académico”, señala la Dra. Mendel. Sin embargo, es importante monitorear los posibles problemas y obtener apoyo para los niños en caso de ser necesario.

“Los maestros se enfrentarán a grupos enteros de niños que están atrasados. Van a cambiar la curva de la campana, –agrega. –Pero tampoco quiero que los niños que puedan tener una discapacidad del aprendizaje o que puedan necesitar una atención más individualizada se pierdan en la confusión. Por lo tanto, los padres deben seguir apoyando a sus hijos como lo necesiten”.

Si su hijo tiene problemas de comportamiento o de ansiedad, la Dra. Domingues recomienda buscar apoyo lo antes posible, incluso si piensa que es comprensible, dado el cambio. “Algo importante con la ansiedad o el comportamiento problemático es que cuanto más tiempo pasa, más difícil es revertirlo. Por lo tanto, hay que detectarlo temprano y buscar ayuda”.

Padres de familia estresados

Finalmente, nuestros expertos señalan que los padres también tendrán su parte de ansiedad este otoño, especialmente porque los niños aún no están vacunados. “Además del ajuste de volver a la escuela y al trabajo, creo que todavía hay ansiedad en torno al virus y los niños se enferman, –señala. –Incluso los resfriados normales, las enfermedades normales, serán estresantes”.

Lo mejor que pueden hacer los padres, agrega, es “simplemente chequearse a sí mismos, reconocer su propio estrés y ansiedad, modelar cómo manejar eso con su hijo, nombrarlo, dar un paso atrás y tratar de usar algunas habilidades”. Ella les recuerda a los padres que están preocupados por haber regresado a la escuela antes. “Está un poco amplificado, pero ya lo ha hecho antes.

Todos nos tomamos un descanso durante el verano y luego regresamos en otoño. Hemos hecho muchas versiones de esto en el pasado”.