Dependemos de nuestros amigos para muchas cosas, y eso definitivamente incluye ofrecer apoyo emocional cuando las cosas se ponen difíciles. Así que tiene sentido que los adolescentes que están luchando con desafíos de salud mental vayan con sus amigos para descargar sus emociones y pedir apoyo.

Pero, puede ser difícil saber si un amigo que se siente mal o ansioso está solamente de mal humor o si sucede algo más. Es difícil saber si lo único que necesitas es escucharlo, cuándo decirle algo y qué decir. Es particularmente difícil decidir si le deberías informar a un adulto de los problemas de tu amigo, y cómo sin romper la confianza entre tú y tu amigo.

La depresión y el trastorno bipolar afectan a casi un 15% de todos los adolescentes, y uno de cada 3 adolescentes cumplirán con el criterio de un trastorno de ansiedad para cuando cumplen los 18 años, de tal manera que los sentimientos negativos, cuando duran por un largo tiempo o son agobiantes, no pueden ser tomados a la ligera.

“Tengo muchos estudiantes que me vienen a ver y el problema actual del día puede que no representen sus propios síntomas”, dice la Dra. Lindsay Macchia, psicóloga asociada del Child Mind Institute. “Realmente les está impactando mucho tener que sentirse responsables por los problemas de sus amigos”.

La Dra. Macchia dice que este sentimiento de responsabilidad llega en formas muy variadas, y de diferentes fuentes. Puede ser que un amigo esté pasando por una ruptura sentimental complicada o que haya conflicto entre amigos, o puede ser un caso de autolesión o incluso de pensamientos suicidas. La Dra. Macchia dice que los jóvenes a menudo necesitan un escape emocional, pero que no se sienten cómodos al hablar con los adultos. “En lugar de hablar con un padre, quien piensan que se puede enojar o asustar –explica, –hablan con uno de sus amigos”.

Cómo ser un buen amigo para alguien que está teniendo dificultades

Valida lo que te esté contando. A la gente le gusta ser escuchada, especialmente cuando tienen problemas con emociones o experiencias complicadas que podrían hacerlos sentir muy solos. No tienes que pretender que estás sintiendo lo mismo que tu amigo. Puedes ayudarlo solamente al escuchar sin juzgarlo y decirle, “Eso suena muy difícil”. “La validación hace que la otra persona sienta que lo que está sintiendo tiene sentido en el contexto en el que está –explica la Dra. Macchia. –Aunque nunca hayas estado en esa misma situación o hayas sentido esa emoción con la misma intensidad, al validar los sentimientos de tu amigo, le estás demostrando que él no está reaccionando inapropiadamente a la situación en la que está. Así se sienten y eso está perfectamente bien”.

Pregúntale cómo lo puedes ayudar. Esto le muestra que le importas, y ayuda a que no haya tantas dudas. Puede ser que lo que te diga podría sorprenderte. Si no tiene una respuesta preparada, tu pregunta lo podrá ayudar a que empiece a pensar de una manera productiva.

Entiende y acepta sus límites. Por ejemplo, si tu amigo está deprimido, no tengas la expectativa de que él saldrá contigo cada vez que lo invites. Pero, sigue pidiéndole que salga contigo, así él sabrá que valoras su amistad.

No hables de más. Por lo general es muy difícil que la gente hable abiertamente de sus problemas de salud mental. Si un amigo habla contigo de esto, respeta su confianza y no compartas con otras personas las cosas que él te dijo. Dicho esto, ten presente que está bien pedirle ayuda a un adulto si tu amigo la necesita.

Cambia el tema. Escuchar es muy importante, pero a veces es igual de importante ofrecer distracciones. Todas las conversaciones que tengan no tienen porqué ser de la salud mental de tu amigo. Contarle qué está pasando en tu vida, hablar de algo que les interese a los dos, o tomar una pausa e ir a caminar o a hacer yoga juntos puede hacer que se sienta mejor.

“Al participar en actividades positivas y agradables (incluso si tu amigo no está seguro de querer hacerlas), puede ayudarlo a mejorar su humor –dice la Dra. Macchia. –Ya sea que la ansiedad, la depresión o alguna otra emoción le estén causando querer retirarse, puedes apoyarlo al hacerla participar en estas actividades divertidas y entretenidas”.

Qué es lo que no necesitas hacer

  • Estar disponible 24 horas al día, 7 días a la semana
  • Ponerte en riesgo para cuidar a tu amigo
  • Sentirte culpable si a ti te está yendo bien
  • Quedarte en una relación que ya no funciona para ti

Acuérdate que tú nunca debes responsabilizarte completamente por la salud mental de otra persona. Puede ser que sientas algún tipo de responsabilidad, y hasta puede ser que tu amigo esté haciéndote sentir como si tú fueras el único que lo entiende y que lo puede ayudar, pero eso no es cierto. Hay profesionales con entrenamiento especial para ayudar a la gente con problemas de salud mental, y a veces lo mejor que un amigo puede hacer por otro es dar un paso atrás para que él pueda empezar a buscar la ayuda de un profesional.

Una nota final acerca de esto: Si un amigo (o un novio/a o un ex) está amenazando con hacerse daño o hacerte daño por algo que tú hiciste, dile a un adulto inmediatamente. Si este es el caso, no puedes darle la ayuda que necesita, aunque quieras.

Cuándo acudir con un adulto

Si tienes un amigo que está descargando algo bastante duro, puede ser difícil saber si le deberías decir a un adulto, ya sea el terapeuta escolar o un padre, para que ellos puedan apoyarlo. La regla debería ser “más vale prevenir que lamentar”. La Dra. Macchia nos advierte de algunas señales para estar atentos.

  • Si hay alguna preocupación sobre la seguridad, habla con un adulto. Si tu amigo se está haciendo daño, ha hablado de hacerse daño o ha mostrado señas de que pueda dañar a los otros, es muy importante buscar la ayuda de un adulto.
  • Si crees que tu amigo ha desarrollado un trastorno alimentario, es urgente buscar ayuda, porque los trastornos alimenticios son muy peligrosos para la salud, y entre más dure el trastorno, se hace más difícil la recuperación.
  • Si parece que tu amigo está en medio de un brote psicótico, si está alucinando o cree cosas que obviamente no están basadas en la realidad, entonces necesita ayuda inmediatamente, antes de que se haga daño a sí mismo.
  • Si te parece que la situación debería ser lidiada por un adulto y no por ti, entonces es hora de acudir con un adulto. “Cualquier presentimiento o reacción que tengas que te diga que algo malo está pasando, si piensas que eres demasiado joven para lidiar con esta información o tal vez simplemente pienses que alguien más debería hacerse responsable de esto. Si ese es el caso, entonces es muy importante que hables con alguien en tu escuela o directamente con los padres del adolescente”, dice la Dra. Macchia.
  • Si el peso de la amistad está afectando a tu salud mental, entonces deberías hablar con un adulto. Ya sea que te sientas más ansioso o que estés experimentando síntomas de depresión, o que estés considerando hacerte daño, entonces definitivamente es hora de que ambos tú y tu amigo busquen ayuda.

Cómo conseguir ayuda sin traicionar a tu amigo

Uno de los obstáculos más difíciles de superar antes de buscar ayuda es el miedo de que estás traicionando al amigo que te compartió información personal. “Puedes conseguir ayuda sin ser chismoso –asegura la Dra. Macchia. –Se trata de la honestidad y de ser abierto”. Te ofrecemos algunas cosas en que pensar antes de hablar con tu amigo sobre esto:

  • Dile por qué piensas que es hora de que se involucre un adulto. Cuéntale por qué estás preocupado y dile que es tiempo de buscar apoyo adicional, porque él es importante para ti.
  • Dependiendo de la situación, la Dra. Macchia dice que podrías ofrecer estar ahí con él durante la conversación con un adulto, si es apropiado o si él piensa que le ayudaría. “No quiero que los adolescentes piensen que es apropiado hacer esto en todos los casos –repite la Dra. Macchia, –pero dependiendo del caso, los adolescentes pueden decir siento que haciendo esto, puedo apoyar a mi amigo, y también moderar la conversación”.

La Dra. Macchia nota que esto puede ser particularmente difícil si tu amigo te ha pedido que no le cuentes a un adulto, aunque tú le hayas comentado tus preocupaciones y razones por querer hacerlo. “Esto puede ser muy difícil, y claro, querrás preservar la amistad lo mejor que puedas –dice. –Pero, dicho eso, la seguridad y bienestar de tu amigo debería ser primero”.

Si de verdad te está costando trabajo, la Dra. Macchia recomienda un poco de autovalidación. “Recuerda que tiene sentido preocuparse por la reacción que tuvo tu amigo a la sugerencia de informar a un adulto, pero lo que estás haciendo es lo mejor para él, para ti mismo y para su relación en el largo plazo”, dice ella.

La importancia del autocuidado

Es muy fácil quedarse agobiado con los problemas de algún amigo, pero existe una línea entre ser un buen amigo y pasarse de límite. Si te has vuelto como un padre para tu amigo o te sientes como un terapeuta, puede ser que hayan alcanzado este límite; puedes ahogarte en toda la responsabilidad que te has impuesto.

“Por un lado, existe la preocupación y la tristeza que sientes acerca de lo que esté pasando en la vida de tu amigo –dice la Dra. Macchia. –Pero también puede haber un impacto en términos de adoptar los sentimientos de otra persona”. Puede ser que te des cuenta de que estás sintiendo sus sentimientos y sus métodos de afrontamiento no saludables.

Ya sea que estés teniendo los mismos sentimientos graves que los de tu amigo o que estés escuchando mucho drama, puede ser muy agotador, así que es muy importante hacer tiempo para el autocuidado. Si estás sintiendo síntomas de ansiedad, depresión, si te estás alejando de las actividades que normalmente te entretienen, o si estás pensando en hacerte daño, vale la pena buscar ayuda profesional. Ahí podrás hablar en privado de lo que te está pasando y tu doctor puede guiarte y compartir habilidades de afrontamiento. Hablar con tus padres también podría ser de ayuda.

Y aún más importante, la Dr. Macchia aconseja a los adolescentes que “vuelvan a prestar atención a las cosas que disfrutan”. Dice que si te gusta bailar, baila. Las cosas como el yoga, correr, un masaje o hasta ir de compras se pueden considerar como formas de auto cuidado, básicamente incluye todo lo que te haga feliz.

Porque al final, es muy importante ser un buen amigo, pero si no te estás cuidando a ti mismo, es muy difícil cuidar a los otros.