La hija de Karen, Amy, le rogó a su madre que la dejara ir a dormir a casa de su amiga. Ya estando allí, la amiga se fue a dormir a la habitación de sus padres. Cuando Amy se despertó en medio de la noche en casa de la amiga, descubrió que se había quedado sola. Las siguientes dos veces que Amy pasó la noche en casa de amigas comió demasiado, por lo que se sintió enferma, pero le daba ansiedad pedir ayuda a los padres de su amiga. La segunda vez que esto sucedió, llamó a su madre y le suplicó que fuera por ella. Karen la recogió a medianoche y anunció que no habría más pijamadas (fiestas de pijama).

Quedarse a dormir en casa de los amigos debería ser una parte divertida de crecer, dice Laura Kirmayer, PhD, psicóloga clínica. Los niños aprenden a dormir fuera de casa. Pero dormir fuera de casa una noche puede ser un desafío, tanto para niños como para padres. Los niños que sufren de ansiedad por dormir fuera de casa, pueden seguir un camino paso a paso para enfrentarse a sus miedos y desarrollar su valentía.

La Dra. Kirmayer dice que no existe una edad específica en la que de repente sea el momento de una primera pijamada. De hecho, debería ser idea del niño, no del adulto. “Primero hablo con los padres para ver si el niño está ansioso y el padre se mantiene neutral, sin añadir presión con la idea de que esto es algo que el niño necesita hacer o que es sumamente importante”, dice. Los padres pueden sentir que sus hijos se están perdiendo de algo socialmente importante si no van a las pijamadas, pero ella dice que eso no es necesariamente cierto. “Las reuniones de juego de todo el día pueden ser igual de buenas”, dice.

La Dra. Kirmayer sí considera que es importante que los niños con ansiedad por dormir fuera de casa puedan lograr pijamadas exitosas. “Si superan el miedo de dormir alejados de la seguridad y comodidad de su propia casa”, dice, “puede haber ventajas significativamente reales al sentirse seguros y aumentar su autoestima”.

Prepararse

Una vez que usted perciba que su hijo está motivado, es tiempo de evaluar si realmente está preparado. ¿Ha pasado alguna vez la noche fuera de casa, en un hotel o en casa de un pariente, o incluso acampado en la sala de la casa? Además, analice los patrones de sueño de su hijo. ¿Qué tan dependiente es de una rutina nocturna? ¿Con qué facilidad tiende a dormirse? ¿Se despierta en medio de la noche?

Ahora puede empezar a hacer planes paso a paso para que la próxima pijamada sea un éxito para su hijo, especialmente si su hijo puede expresar sus miedos. Por ejemplo, sus problemas podrían ser: “¿Y si necesito ir al baño? ¿Mojaré la cama? ¿Si me enfermo y necesito ayuda?”. Entonces, pueden asegurarse de que su hijo sepa dónde está el baño y la habitación de los adultos. Y si, digamos, está acostumbrado a leer en la cama antes de dormir, podría explicarle que tal vez no pueda hacerlo durante esa noche.

Trabajar la valentía

Cuando un niño está ansioso, puede tener muchas quejas somáticas como dolores de cabeza y de estómago. Si el niño tiende a tener malestares estomacales cuando está ansioso, sus bien informados padres pueden trabajar en las medidas que pueden tomar para que pueda experimentar la molestia estomacal y aún así poder quedarse. Por ejemplo, recordarle que a veces le duele el estómago cuando está ansioso, pero que está practicando cómo ser valiente y también haciendo algo que quiere hacer, podría ayudarlo a disfrutar de una experiencia divertida y emocionante.

Si los niños tienen 10 años o más usted puede ayudarlos a practicar técnicas de relajación. Si son más pequeños, la solución puede ser simplemente ayudarlos a entender que cuando tienen esos sentimientos incómodos hay algo que pueden hacer: tratar regresar y divertirse.

Muchos niños podrán no ser capaces de articular sus sentimientos, pero si usted sabe que a su hijo le da miedo la oscuridad, por ejemplo, podría asegurarse de que tenga una lámpara de noche o una pequeña linterna.

La Dra. Kirmayer nos indica a continuación cuáles serían los pasos concretos que podemos dar para lograr pasar noches fuera de casa exitosamente.

Paso 1: Acampar en casa

Usted puede ofrecer una incursión divertida y segura a su hijo, y probar el terreno con un adulto cercano de confianza, al pasar la noche con el niño en una casa de campaña en el jardín o acampando en la sala de la casa.

Paso 2: Pasar la noche en casa de algún familiar

Esto podría ser idóneo debido a la familiaridad de su hijo con los adultos como con el entorno. Hable abiertamente sobre los problemas de su hijo y cómo pueden ayudarlo a solucionarlos. Además, pida al familiar que avise si algo sale mal.

Paso 3: Organizar una pijamada en su propia casa

Si primero invitan a un amigo a dormir su casa, su hijo se sentirá cómodo en su entorno. Y esto le dará a usted cierta información sobre cómo interactúa su hijo durante una fiesta de pijama, dándole ideas de cómo armar una estrategia y de las recomendaciones que podría hacer a otros padres.

La Dra. Kirmayer recomienda que las pijamadas se realicen en el propio hogar por un tiempo si existen factores como déficit en las habilidades sociales, TDAH, o problemas perturbadores del sueño como sonambulismo, enuresis o terrores nocturnos. Esto lo ayudará a apoyar las interacciones sociales a medida que se producen, a darse cuenta de cuáles serían los potenciales problemas y a hacer un plan para abordarlos.

Paso 4: Ir a una pijamada en una casa donde el niño se sienta cómodo con los padres

Esta noche no tiene por qué ser en casa del mejor amigo de su hijo. Mejor, planee con su hijo para dar este paso en un hogar donde se sienta muy familiarizado con los adultos. Así podrá acudir a ellos si hay algún problema y usted podrá hablar con ellos por adelantado para que estén pendientes de su hijo y lo ayuden en caso de que lo necesite.

Paso 5: Pasar la noche en las casas de los amigos y más pijamadas

Una vez que su hijo haya ganado seguridad y confianza, puede seguir adelante e intentar los siguientes pasos lógicos: pasar la noche en casa de un amigo donde no esté tan familiarizado con los padres y, finalmente, más pijamadas. Recuerde que todo esto dependerá de la motivación de su hijo.

En cualquier caso, esté siempre preparado para esa llamada…

“Tiene que estar listo y dispuesto a recogerlos aunque sean las 2 de la mañana”, dice la Dra. Kirmayer.

Aunque parezca que intentaron demasiado, muy pronto, la doctora sugiere que los padres “no se limiten a hacer que los niños se preparen para la vuelta a casa, permitiéndoles evadirse”. En la llamada, dice: “Lo que es realmente importante es que la emoción de su hijo sea lo primero que se valide. Luego puede intentar reorientarlo.” Si se conecta con el niño en el momento, estará más receptivo a que usted le ofrezca soluciones.

Recuérdele que aunque puede ser difícil, es algo que ellos realmente querían hacer. “Puede decir: ‘Hablemos de algunas de las cosas que te ayudan a ser valiente'”, dice la Dra. Kirmayer, señalando que lo mejor de haber planeado con su hijo es que puede ser transparente con él, haciéndole saber qué planes tiene para ayudarlo a quedarse. Un intercambio de mensajes de texto con él antes de que se vaya a la cama también puede ayudar.

Si no lo logran al principio…

Usted conoce a su hijo y tendrá que evaluar si su nivel de angustia merece que lo recoja. Si lo hace, la Dra. Kirmayer dice: “Tiene que plantearlo como ‘Está bien. No me voy a frustrar. Estamos trabajando para ayudarte a ser valiente. Quizás nos adelantamos mucho. Yo también cometí errores. Sólo tenemos que planear mejor la próxima vez’. Cuanto más tiempo sienta su hijo que no tuvo éxito, más probable será que lo evite. Si está motivado y quiere volver a intentarlo, sabrá mejor cómo planear, lo que hará posible un mayor éxito”.

El tratamiento puede ser de ayuda

En caso de que ir a pijamadas continúe siendo problemático y el niño esté en tratamiento por problemas como ansiedad por separación, por ejemplo, será de gran ayuda un enfoque de terapia cognitiva que le enseñe a manejar sus miedos. La Dra. Kirmayer agrega que si el niño no está en tratamiento, una consulta de una sola vez, una intervención relativamente breve, puede ser suficiente para ayudar a su hijo a controlar su ansiedad.

Con pasos como estos, los niños como Amy podrían estar bien encaminados hacia las pijamadas llenas de amistad y risas.