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Cómo enseñar límites a los niños

¿Por qué la empatía y la autoconciencia juegan un papel importante?

Escrito por: Rae Jacobson

Expertos clínicos: Rachel Busman, PsyD, ABPP , Stephanie Dowd, PsyD , Mandi Silverman, PsyD, MBA

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Para la mayoría de los padres, poner límites al comportamiento de los niños pequeños es algo instintivo. No pegues. No interrumpas. No arrebatamos los juguetes de las manos de otros niños.

Pero a medida que crecen, y la interacción social se vuelve más compleja, no basta con aprender las reglas. Necesitan aprender a establecer límites para sí mismos y respetar los límites de los demás. Y eso implica poder reconocer lo que quieren y necesitan las demás personas, y a la vez expresar lo que ellos quieren y necesitan.

“Esencialmente, los límites consisten en comprender y respetar nuestras propias necesidades, y comportarnos de forma respuesta y comprensiva con respecto a las necesidades de otras personas”, explica Stephanie Dowd, PsyD, psicóloga clínica. “Y para que eso funcione, debemos poner mucho énfasis en ayudar a los niños a desarrollar una mayor empatía y autoconciencia”.

¿Por qué la empatía es importante?

Para algunos padres, la idea de enseñar a los niños a desarrollar la empatía cuando todavía no dominan el arte de abrochar los cordones de sus zapatos, les podría parecer un poco absurda. Pero les puedes ayudar a construir poco a poco una conciencia acerca de los demás. Es posible que los niños no entiendan las sutilezas de lo que significa mostrar empatía, pero no es necesario que lo comprendan.

“No es que te vayas a sentar con un niño de 4 años a decirle, mira, esto es lo que significa la empatía”, dice Rachel Busman, PsyD, psicóloga clínica. “Lo que queremos es que los niños empiecen a desarrollar esa conciencia de cómo se sienten las demás personas y comiencen a usarla como una especie de guía sobre cómo comportarse”.

Y al mismo tiempo, queremos ayudar a los niños a que puedan expresar sus sentimientos y poner límites cómodamente, incluso cuando tienen que respetar los límites de los demás. Eso requiere práctica.

Cómo ayudar a los niños a desarrollar empatía

“La empatía la percibimos como algo de adultos”, dice Mandi Silverman, PsyD, psicóloga clínica. “Pero en realidad, a partir de los 3 años la mayoría de los niños pueden mostrar de forma instintiva preocupación por un amigo que llora, o se pueden dar cuenta cuando alguien tiene un “raspón” y le quieren dar un parche curita”.

Los niños más pequeños aprenden mejor por experiencia, explica, por lo que los padres deben comenzar por abordar los comportamientos problemáticos cuando ocurren. “La capacitación en habilidades sociales siempre es mejor cuando puedes hacerlo en tiempo real —dice— es más probable que recuerden qué hacer en esa situación y puedan replicar el comportamiento la próxima vez que surja”.

Afortunadamente (o no), la mayoría de los niños dan muchas oportunidades para practicar la intervención en tiempo real. Por ejemplo: “¿Cómo crees que se sintió Marcos cuando le quitaste el juguete?”.

Si tu hija jala del brazo a una amiga que está renuente a jugar con ella, tú la puedes alentar a pensar en cómo se sintió su amiga, y por qué es importante preguntar antes de agarrarla así. “Es importante preguntar antes de tocar a otra persona porque esa persona podría no sentirse bien, o podría estar de mal humor y no querer jugar en ese momento”.

A veces, el egoísmo de los niños puede ser una herramienta útil, dice la Dra. Busman. “Pídele a tu hijo que piense cómo se siente su hermana cuando él no la deja jugar con sus amigos, o no quiere compartir su postre con ella. Luego, pregúntale cómo cree que se sentiría él si ella hiciera lo mismo”.

Usar los sentimientos de tus hijos como un espejo para los demás puede ayudar a crear una perspectiva y les da la oportunidad de vincular sus acciones con los sentimientos que provocan.

Las reglas funcionan en ambos sentidos

Una manera de ayudar a los niños a entender por qué es importante seguir las reglas, es verlas como algo recíproco.

  • Las personas están a cargo de sus propios cuerpos y no está bien tocarlas si no quieren que lo hagas, al igual que no está bien que alguien te toque de una manera que no te gusta.
  • A veces las cosas que te parecen divertidas no son divertidas para la otra persona. “Una niña podría querer pararse arriba de la espalda de su amiga porque eso suena divertido”, sugiere la Dra. Busman. “Pero si no le pregunta a la amiga si está de acuerdo con eso, y no se asegura de que la amiga esté preparada, es probable que alguien termine lastimado”. Y esa persona también podrías ser tú.
  • Escuchar cuando las personas están hablando, especialmente cuando están dando instrucciones o pidiéndonos que hagamos algo (o que no hagamos algo), es la forma de asegurarnos de que las otras personas también están seguras. Si las personas no te escuchan, tampoco sabrán lo que necesitas o quieres.

Practica establecer límites

Aprender a tener más empatía puede servir mucho a los niños para las interacciones sociales, pero es igualmente importante ayudar a tus hijos a aprender a abogar por su cuenta y defender sus límites cuando otros niños los presionan, se portan de forma agresiva con ellos o simplemente son desconsiderados.

Ayudar a tus hijos a hacer un plan sobre qué hacer cuando alguien no respeta sus sentimientos o límites, les dará la oportunidad de practicar cómo defenderse.

Por ejemplo, tú podrías preguntar: “¿De qué manera le dirías a María que no te gusta cuando te abraza sin preguntar?”. Repasa algunas frases simples que tu hijo o hija podrían usar para defenderse: “Por favor, no lo hagas”. “No me gusta eso”. “Es mi turno”.

Haz una lista de diferentes escenarios en los que los niños podrían pedir ayuda a una persona adulta. Los ejemplos podrían incluir:

  • Un niño que está golpeando, empujando o jugando demasiado duro.
  • Un niño que no acepta un no por respuesta.
  • Una situación que le causa inseguridad o incomodidad. Por ejemplo, si sus amigos quieren subir una cerca para entrar al patio de otra persona o si están jugando demasiado cerca de la piscina.

Ayudar a los niños a defender sus límites cómodamente desde edad temprana les ayudará a hacerlo en el futuro, cuando lo que esté en juego pueda ser mucho mayor.

Modela el comportamiento

Cuando se trata de aprender algo, los niños buscan señales de sus padres para saber cómo comportarse, y la empatía y la autoconciencia no son una excepción. Si quieres que las instrucciones se sigan, es importante practicar lo que predicas.

“Queremos que los padres demuestren el tipo de comportamiento que quieren que sus hijos imiten”, dice la Dra. Busman. “Tal vez tú estás hablando con tu pareja o una de tus amistades, pero eso no significa que tu hijo no esté prestando atención y captando señales sobre cómo pensar, cómo actuar y cómo interactuar con las demás personas”.

Cuando los niños escuchan a los padres hacerse preguntas entre sí para ver si están en la misma página antes de tomar decisiones, o preguntarle a una de sus amistades cómo se siente, y realmente escuchar la respuesta, es más probable que los niños hagan lo mismo.

Encuentra ejemplos y hablen de ellos

Otra forma de hacer que la empatía forme parte de la conversación es recurrir a los medios de comunicación favoritos de los niños, señalando ejemplos de comportamiento bueno o malo. Por ejemplo, si un personaje en la televisión está siendo víctima de bullying, intenta preguntar: “¿Cómo crees que se sintió cuando los otros niños lo llamaron estúpido? ¿Está bien llamar a alguien así?”.

Niki Kriese y su esposo Mat comenzaron a hacer esto desde el principio con sus dos hijos, Simon (4) y Felix (6). Niki dice que su familia a menudo se apoya en ejemplos de libros, películas o televisión para ayudar a mantener una conversación. “La otra noche, Mat les estaba leyendo a los niños un libro antiguo de Berenstein Bears”, dice ella. En el libro, la familia de los osos estaba tratando de decidir cómo pasar el día juntos.

A mitad del libro Mat se detuvo y les preguntó: “Oye, ¿la madre ha dicho alguna palabra hasta ahora?”. Los niños acordaron que no. Cuando terminaron de leer notó que en ningún momento de la historia alguien le había preguntado a la madre qué quería hacer o si se estaba divirtiendo.

“¿Ustedes creen que a su madre le gustaría eso?” preguntó a Simon y Felix.

Los niños sacudieron la cabeza.

“¿A ustedes les gustaría?”. Una vez más, la respuesta fue no.

El objetivo, explica Niki, no es necesariamente comenzar una discusión profunda, sino ayudar a tus hijos a desarrollar la curiosidad sobre cómo piensan y sienten los demás. “Obviamente, no lo van a procesar de la misma manera que nosotros —dice— pero la esperanza es que los estemos preparando para pensar de manera crítica y empática a medida que van creciendo”.

Acepta la diversidad

Otra parte clave de inculcar la empatía es asegurarse de que los niños interactúen regularmente con personas que son diferentes a ellos. “Para los niños, puede ser difícil dar el salto desde cómo se sienten ellos cuando algo sucede, hacia cómo alguien más podría sentir lo mismo”, dice la Dra. Busman. “Y, a veces, eso es especialmente difícil cuando la otra persona se ve o se comporta de manera diferente a como ellos lo hacen”.

Algo que fomenta la aceptación de las diferencias son las actividades que les brindan a los niños la oportunidad de jugar con niños de diferentes orígenes, razas y habilidades físicas que comparten intereses comunes.

También es algo que ayuda a desmitificar de forma oportuna a los niños de otros géneros. “Lo que no queremos es que los niños lleguen a la pubertad y sigan viendo al sexo opuesto como una especie alienígena”, dice la Dra. Dowd. Los padres pueden ayudar al asegurarse de que las actividades ofrezcan amplias oportunidades para que niñas y niños jueguen juntos y colaboren en un campo de juego equitativo.

Respetar los límites de manifestar afecto

Se debe permitir que los niños decidan por su cuenta si quieren mostrar afecto y cuándo desean mostrarlo. “La abuela puede estar esperando un gran abrazo cuando viene de visita, pero queremos que los niños entiendan que cosas como abrazos y besos, ya sea que los reciban o los den, deberían ser una opción”, dice la Dra. Busman.

Los padres deben evitar presionar a los niños para que muestren su cariño de forma física cuando eso les incomoda. Pero renunciar a los besos de los abuelos no tiene que significar ser descortés. “En su lugar, inventa algo más que tus hijos puedan hacer”, sugiere la Dra. Busman. Por ejemplo, en lugar de un beso en la mejilla, podrían elegir algo que les haga sentir más cómodos, como agitar o estrechar la mano.

Tómate en serio los límites de tus hijos

Escucha atentamente cuando te digan qué está bien y qué no lo está, y toma en serio sus peticiones tanto como sea posible. Parece obvio, pero la Dra. Busman explica que ignorar los límites de los niños a menudo es algo que los adultos hacemos sin siquiera darnos cuenta.

“Si una niña dice que odia que le hagan cosquillas o que lo carguen, no digas: ‘Ay, vamos, realmente no lo odias’. En cambio, di: ‘Bien, lo entiendo y no lo volveré a hacer’”.

Preguntas frecuentes

¿Cómo puedo ayudar a mi hijo a establecer límites?

Puedes ayudar a tu hijo a establecer límites hablando sobre sus sentimientos y los de los demás. Esto ayuda a los niños a desarrollar empatía y comprender que los límites pueden ser útiles. También le puedes enseñar a tu hijo a abogar por su cuenta con el ejemplo de cómo tú estableces tus propios límites.

Última revisión o actualización: 11 de diciembre de 2025.

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