Mudarse a una nueva ciudad o pueblo puede ser abrumador para cualquier niño. En medio del caos de empacar, los niños se ven obligados además a despedirse de sus amigos, maestros y de la comodidad familiar de su comunidad.

Después de la mudanza, los niños deben aclimatarse a una nueva escuela, donde podrían encontrar que están rezagados con respecto al resto de sus compañeros de clase. Muchos niños se preocupan por ser “el niño nuevo”, y algunos encuentran difícil hacer nuevos amigos.

Para los hijos de familias militares, los desafíos de una reubicación, o lo que se conoce como cambio permanente de lugar (PCS, por sus siglas en inglés), son particularmente intensos. Por un lado, las familias militares se trasladan con más frecuencia que las familias civiles (cada dos o tres años, en promedio) y tienden a desplazarse a mayores distancias. Cuando las familias militares se trasladan desde las bases hacia barrios civiles, los niños a menudo se sienten aislados de sus compañeros, quienes no se identifican con el estilo de vida militar.

Estos cambios PCS son inevitables para muchas familias militares, pero la mudanza no tiene por qué ser inevitablemente una experiencia negativa. Al prepararse para la mudanza con anticipación, mantener abiertas las líneas de comunicación y mantener una actitud positiva, los padres pueden ayudar a sus hijos a enfrentar los desafíos de la reubicación. Estos son algunos consejos para asegurarse de que su hijo haga la transición de un hogar a otro sin problemas.

Enfrentarlo con anticipación

Antes de prepararse para la reubicación, hable con su hijo sobre cómo será la mudanza y qué desafíos pueden surgir durante el proceso de reubicación. De esta manera, puede comenzar a resolver problemas con anticipación. “Es mucho más fácil lidiar con algo que es esperado, que cuando algo estresante te sorprende sin estar preparado”, dice el Dr. Jamie Howard, director del Stress and Resilience Program en el Child Mind y exmiembro clínico del Center for Returning Veterans, del VA Boston Healthcare System.

Los niños más pequeños también se benefician de los ejercicios de transición antes de una reubicación. Permita que su hijo lo ayude a hacer las maletas, o anímelo a que elija el color de su nueva habitación. Involucrar a los niños en la mudanza de esta manera tiene el beneficio adicional de hacer que se sientan en control en un momento en que los eventos de sus vidas pueden parecer fuera de sus manos.

“Una de las cosas que más preocupa a los niños durante la mudanza es que no tienen ningún control sobre su entorno”, dice Jacey Eckhart, socióloga militar quien es la directora de los programas para cónyuges y familias en Military.com. Eckhart ha descubierto de primera mano la importancia de ayudar a los niños a prepararse de manera gradual y en sus propios términos para una mudanza. Su esposo ha estado en la armada estadounidense durante veintisiete años y ella ha tenido que mudarse con su familia dieciséis veces.

“Cuando nuestros hijos eran pequeños, tuvimos trabajadores ayudándonos en la mudanza que les hicieron cajas para jugar mientras ellos empacaban”, dice. “También captaron la idea de que estábamos poniendo cosas en cajas, por lo que ellos pusieron un montón de cosas en sus cajas. Y los dejamos elegir sus propias habitaciones en su nueva casa. Muchas veces, ayudar a que el niño tenga una sensación de dominio, marca la diferencia en la mudanza”.

Comunicarse

Además de preparar a sus hijos para la mudanza, hágales saber que pueden acudir a usted en cualquier momento para hablar sobre cómo va la transición, o para pedir consejo. “La pregunta más poderosa que usted puede hacer una y otra vez durante la mudanza es: ‘¿Qué puedo hacer para ayudarte?’, Dice Eckhart. “Por lo general, los niños tienen una respuesta bastante buena a esto. Descubrí que mis hijos siempre la tuvieron ”.

Puede que sea difícil comunicarse con su hijo de la manera que a usted le gustaría cuando se está lidiando con su propio estrés o ansiedad. Revise recursos en línea, como Focus Project o Veteran Parenting Toolkit (páginas en inglés), para obtener orientación sobre cómo fomentar la cercanía y la comunicación con su hijo durante períodos estresantes.

Establecer una rutina

Al enfrentarse a la abrumadora tarea de desempacar caja tras caja en la nueva casa, mantener horarios regulares para las comidas y la hora de dormir puede que no sea su mayor prioridad. Pero es importante intentar establecer una rutina para sus hijos tan pronto como llegue a la nueva ubicación. “Los niños más pequeños suelen prosperar con la rutina y la previsibilidad”, dice el Dr. Howard. “Parte de esto se está desarraigando con la mudanza, lo cual es difícil. Por eso es importante que los padres establezcan una rutina lo antes posible ”.

Llenar la nueva casa con objetos familiares también puede ayudar a los niños a sentirse más cómodos después de una reubicación. Esto es especialmente cierto cuando una familia se traslada a un entorno drásticamente diferente en el extranjero, como bien sabe Erin Rovack Henderschedt. La familia de Rovack Henderschedt se mudó recientemente de Virginia a Taipei porque su esposo presta servicios en Taiwán. Para ayudar a sus cuatro hijos, que tienen entre 6 y 16 años, a sentirse cómodos en un país extranjero, Rovack Henderschedt hace todo lo posible para abastecer la casa con los bocadillos favoritos de los niños. “Hacemos pedidos a Amazon”, dice. “Pedimos los cereales que les gustan, pedimos los pretzels que les gustan, porque aquí no se pueden conseguir”.

Rovack Henderschedt también recomienda que los padres se instalen lo más rápido posible una vez que sus pertenencias lleguen al nuevo hogar. “Tan pronto como lleguen las fotos, colóquelas en la pared”, explica. “Tan pronto como llegue la ropa de cama con la que sus hijos están familiarizados, colóquela en la cama y haga que sus camas se vean como si estuvieran en su antigua casa. Haga que todo sea lo más cómodo posible ”.

Hacer nuevos amigos, pero conservar los antiguos

Para muchos niños, y especialmente para los adolescentes, la parte más difícil de mudarse es tener que dejar atrás a amigos cercanos. Las amistades son fundamentales para los niños mayores, y los adolescentes pueden sentirse muy aislados después de mudarse a una comunidad donde no tienen un grupo de compañeros integrado. Entrar en nuevos grupos de amigos puede ser un proceso difícil, y los niños militares a veces son reacios a esforzarse porque saben que probablemente tendrán que mudarse nuevamente en unos pocos años.

Pero los niños deben establecer raíces en su nueva comunidad, incluso si solo se quedarán allí temporalmente. “Es más saludable y adaptable que los niños prosperen en cualquier entorno en el que se encuentren, incluso si tienen que irse, en lugar de no formar nunca conexiones profundas para protegerse a sí mismos ante una eventual nueva mudanza”, explica el Dr. Howard. Inscribir a los niños en actividades extracurriculares es una excelente manera de ayudarlos a conocer niños con intereses similares.

Al mismo tiempo, es importante que los niños sepan que mudarse a una nueva comunidad no significa que no puedan mantener amistades significativas. Gracias a una gran cantidad de medios de comunicación social, los niños pueden mantenerse en contacto con viejos amigos, y usted debería alentar a su hijo a utilizar las redes sociales como un medio para mantenerse en contacto. Cuando Jacey Eckhart y su familia se mudaron de Washington DC a Nueva Orleans hace varios años, Facebook estaba comenzando a ganar terreno. Eckhart notó que su hija, que estaba en octavo grado en ese momento, se sentía menos sola en la nueva ciudad porque podía mantenerse en contacto con amigos a través de Facebook.

“Lo que observé fue que podía aferrarse a una parte de sí misma que todavía era amiga de todos ellos”, explica Eckhart. “Lo que pasa con Facebook es que hizo que mis hijos siguieran adelante cuando no tenían amigos en el nuevo lugar”.

Colaborar con la nueva escuela

Hable con los maestros y administradores antes del primer día de clases de su hijo. Si su hijo asiste a una escuela fuera de la base, hágale saber que su hijo pertenece a una familia militar. Asegúrese de que la escuela sepa si un padre está participando en un despliegue de tropas. Si los maestros saben que su hijo está pasando por un momento estresante, pueden monitorearlo para asegurarse de que esté bien.

Si se está mudando de una base militar a una comunidad civil, su hijo puede sentirse aislado de su nuevo grupo de compañeros, cuyos marcos de referencia están muy alejados del estilo de vida militar. Esto es especialmente cierto si la mudanza coincide con un despliegue. Es probable que otros niños de la clase no comprendan el estrés y la preocupación que conlleva tener un padre que está participando en un despliegue de tropas. Puede pedir a los nuevos maestros de su hijo que hablen con la clase sobre lo que significa tener un padre en el ejército. “Es realmente agradable que un niño no se sienta solo, que el aula sepa que el niño tiene un padre que está en un despliegue militar y que el aula dedique un tiempo a hablar sobre lo que eso significa y lo valiente que es el padre”, dice el Dr. Howard. De esa manera, el niño se siente incluido y apoyado, en lugar de solo y asustado.

Mantenerse positivo

Cuando hable con su hijo sobre la reubicación, concéntrese en las cosas buenas de la mudanza. Tal vez se mude a una casa más grande o a un clima más cálido. Quizás la nueva escuela del niño tendrá más oportunidades extracurriculares. Recuérdele a su hijo que la familia tiene que mudarse porque el padre militar tiene un trabajo muy importante. Erin Rovack Henderschedt recomienda tener un regalo esperando en la nueva casa, para que los niños se sientan emocionados de llegar allí. Antes de que su familia se mudara a Taipei, le compró a cada uno de sus hijos un iPad Mini para que pudieran entretenerse en el largo viaje en avión hasta su nuevo hogar. “Eso ayudó mucho”, dice ella. “Nunca los hubieran obtenido si no nos hubiéramos mudado al extranjero”.

Su propia actitud hacia la reubicación también puede tener un impacto tremendo en cómo su hijo maneja la mudanza. Si deja que su hijo vea que está estresado, triste o enojado por tener que desarraigar a la familia, es probable que su hijo también se sienta estresado, triste y enojado. Así que trate de mantener una actitud positiva, incluso cuando se sienta abrumado. Catherine Lang se mudó recientemente de Oklahoma a Tennessee con su esposo y sus tres hijos pequeños. Sus hijos de 8, 7 y 3 años expresaron cierta preocupación por dejar atrás a sus amigos, pero Lang descubrió que, en última instancia, estaban entusiasmados con la reubicación.

“Creo que mucho de esto tiene que ver con la actitud de mi esposo hacia la mudanza”, dice. “Mi mejor consejo es convertirlo en una aventura. Haga que suene divertido todo el tiempo, anímese. Tengo amigos que también voy a extrañar, pero no dejo que mis hijos vean ese lado. Les digo: ‘Sí, voy a extrañar a mis amigos, pero voy a hacer nuevos amigos y va a ser muy emocionante'”.