Cuando se considera un medicamento para un niño con problemas emocionales o de comportamiento, la forma en que se empieza es muy importante. De igual modo, la forma en cómo se detiene es igual de importante. Con la mayoría de los medicamentos psicoactivos, es importante disminuirlos gradualmente en lugar de suspenderlos rápidamente.

Esto no significa que su hijo sea adicto a los medicamentos, sino que el cerebro se ha acostumbrado a un nivel estable de medicamento y necesita tiempo para adaptarse gradualmente al funcionamiento sin ella. Si se mueve muy abruptamente, puede causar efectos secundarios desagradables o confusos.

“Al cerebro no le gusta que lo empujen o jalen en cualquier dirección rápidamente”, observa el Dr. Ron Steingard, un psiquiatra de niños y adolescentes del Child Mind Institute. “Por lo tanto, incluso si no se conocen los síntomas de abstinencia asociados con un medicamento en particular, generalmente no es una buena idea suspenderlos abruptamente”.

Hay algunas excepciones a la regla de ir lento: medicamentos que actúan con tanta rapidez que abandonan el sistema de su hijo en cuestión de horas, en lugar de acumularse en el cerebro para producir el efecto terapéutico. Los medicamentos estimulantes para el TDAH, por ejemplo, dejan el cuerpo del niño durante la noche, explica el Dr. Steingard, en lugar de acumular. El niño está esencialmente fuera del medicamento cuando se levanta de la cama todas las mañanas. Pero los antidepresivos, los medicamentos contra la ansiedad y los medicamentos antipsicóticos están diseñados para acumularse a fin de mantener un nivel deseable en el cerebro, y estos deben reducirse gradualmente.

No todos los niños tendrían efectos secundarios desagradables si se suspendieran rápidamente, señala el Dr. Steingard, pero algunos sí podrían experimentarlos, y no hay forma de saber qué niños podrían verse afectados. La mejor manera de minimizar ese riesgo es ir despacio.

¿Por qué suspender el medicamento a un niño?

Hay una serie de razones por las que usted y su médico pueden decidir que su hijo deje de tomar un medicamento:

  • Ha dejado de presentar síntomas: con el TDAH, muchos niños dejan de experimentar los síntomas a medida que crecen y es posible que no necesiten el medicamento, o la misma cantidad de medicamento cuando son adolescentes o adultos.
  • Sus síntomas y comportamiento se han estabilizado: si un niño está tomando medicamentos para la depresión, la ansiedad o el comportamiento perturbador, y los síntomas han disminuido, puede ser una buena idea, después de un período de meses que ha estado estable, tratar de disminuir con cautela o descontinuar el medicamento. Esto es algo que debe revisarse cuidadosamente con su médico ya que puede haber instancias en las que la continuación del medicamento sea importante. Al igual que la diabetes, algunos problemas continúan durante mucho tiempo y pueden requerir medicamentos a largo plazo.
  • El medicamento no está funcionando: después de un período de prueba suficiente, si un medicamento no le está ayudando a su hijo, es posible que su médico quiera quitárselo y considere otro medicamento, un tratamiento diferente o una reevaluación del diagnóstico.
  • Limpieza: a veces, cuando un niño está pasando por un momento particularmente difícil, en especial si se trata de un comportamiento extremo o peligroso que podría requerir hospitalización o tratamiento residencial, se le quitan cuidadosamente todos los medicamentos para confirmar qué síntomas persisten y para asegurarse de que los medicamentos no están causando ninguno de los síntomas.

Cosas a tener en cuenta al suspender el medicamento:

Lo más importante a tener en cuenta, señala el Dr. Steingard, es que usted no querrá alejar a los niños de medicamentos que realmente puedan ayudarlos por haberlos comenzando o suspendido muy abruptamente, generando con ello efectos secundarios desagradables.

  • No le suspenda los medicamentos a un niño sin la orientación de un médico ni un plan para disminuir la dosis.
  • No le quite más de un medicamento a la vez.
  • No asuma que cada cambio en el comportamiento de su hijo es el resultado de la retirada del medicamento. Esté atento a otros cambios en su vida que puedan afectar su comportamiento.
  • Asegúrese de que su médico haya identificado los efectos secundarios que debe tener en cuenta y cualquier señal de que deba preocuparse.
  • Explíquele a su hijo por qué se le está retirando el medicamento y supervise cómo se siente.
  • Usted y su médico deben identificar las cosas que controlará para evaluar qué tan bien está su hijo sin los medicamentos y si los síntomas problemáticos son recurrentes.
  • Para disminuir el medicamento, elija un momento en el que otras cosas en la vida de su hijo estén estables. Debido a que los niños reaccionan a los cambios en su rutina, los días feriados y las vacaciones no son un buen momento para suspender los medicamentos.
  • Debido a que suspender el medicamento puede provocar la reaparición de los síntomas que el medicamento estaba tratando, no elija un momento estresante o difícil para el niño, como cuando se va del hogar para la universidad.
  • Si su hijo se ha recuperado de una crisis con la ayuda de medicamentos, no se apresure a quitárselos. Suspender un medicamento demasiado pronto puede aumentar sus posibilidades de recurrencia.
  • Antes de decidir que un medicamento no está funcionando, asegúrese de que el período de prueba haya durado lo suficiente y de que la dosis haya sido lo suficientemente alta como para determinar si funcionará. Esto puede tomar varios meses para algunos medicamentos.
  • Antes de decidir que un medicamento no está funcionando, asegúrese de que su hijo haya estado tomando el medicamento según lo recetado. Es común que los adolescentes que son responsables de tomar sus medicamentos se descuiden al hacerlo.


Qué esperar si su hijo deja de tomar estos medicamentos:

Las cosas a tener en cuenta mientras se les retiran los medicamentos a un niño dependen del tipo de medicamento involucrado.

  • Medicamento estimulante para el TDAH: los estimulantes como Ritalin (Metilfenidato) y Adderall (Dextroanfetamina) actúan con tanta rapidez que esencialmente salen del cuerpo del niño diariamente. No necesitan reducirse gradualmente.
  • Medicamentos no estimulantes para el TDAH: si su hijo deja de tomar un medicamento como Tenex (Clonidina) o Kapvay (Guanfacina), que se desarrollaron originalmente para tratar la presión arterial alta, su presión arterial puede aumentar y el pulso puede acelerarse, pero no debería ser a niveles peligrosos. Se recomienda disminuir progresivamente.
  • Antidepresivos: los medicamentos como Prozac (Fluoxetine) y Zoloft (Sertraline), su hijo debe disminuirlos durante varios meses para minimizar el riesgo de síntomas leves similares a la gripe que a veces ocurren con estos medicamentos.
  • Medicamentos contra la ansiedad: la abstinencia debe ser gradual para el grupo de medicamentos llamados benzodiazipinas, que incluyen Xanax (Alprazolam) y Klonopin (Clonazepam). El efecto secundario clave que se minimizará cuando se retire de estas drogas es la ansiedad.
  • Medicamentos antipsicóticos: medicamentos como Risperdal (risperidona) y Abilify (aripiprazol) deben reducirse gradualmente durante un período de tiempo. Si a un niño se le detiene demasiado rápido el medicamento, podría tener secreción nasal, diarrea y calambres. La mayor preocupación a tener en cuenta es el regreso del comportamiento agresivo o peligroso, que el medicamento fue diseñado para mantener bajo control.

Para evitar los efectos secundarios debe tener mucho cuidado al comenzar con un medicamento, tómese el tiempo suficiente para desarrollar la dosis correcta y efectiva. Y sea igualmente cauteloso al suspender un medicamento, disminuyéndolo de manera gradual, para evitar la incomodidad o una experiencia negativa que podría, innecesariamente, generar una actitud negativa en su hijo.

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