A estas alturas, es muy probable que usted haya escuchado el término “conciencia plena” (también conocido como atención plena o mindfulness).

Parece estar en todas lados, promocionado como el nuevo yoga, la respuesta al estrés, la alternativa a Xanax. Pero ¿qué significa el término más allá de la popularidad? Jon Kabat-Zinn, científico y padre de la conciencia plena contemporánea basada en la medicina, que hace más de 30 años que desarrolló una práctica de meditación terapéutica conocida como Reducción del Estrés Basada en la Atención (MBSR, por sus siglas en inglés), define la atención plena simplemente como “prestar atención de una manera particular: a propósito, en el momento presente y sin prejuicios”.

Esa es la versión corta. En la versión larga, la conciencia plena es una práctica de meditación que comienza al poner atención a la respiración y poder enfocarse en el momento, no en lo que podría haber sido o lo que le preocupa que podría suceder. El objetivo final es distanciarlo de los pensamientos y emociones perturbadores para poder observarlos sin reaccionar de inmediato.

En los últimos años, la atención plena ha surgido como una forma de tratar a niños y adolescentes con condiciones que abarcan el TDAH, ansiedad, trastornos del espectro autista, depresión y estrés. Y los beneficios están demostrando ser extraordinarios.

Pero, ¿cómo se explica la atención plena a un niño de cinco años? Cuando se está enseñando la atención plena a los niños, la Dra. Amy Saltzman, médica holística y coach de atención plena en Menlo Park, California, prefiere no definir la palabra sino invitar al niño a sentir la experiencia primero; a encontrar su “lugar tranquilo y silencioso”.

Elegir comportamientos

“Comenzamos prestando atención a la respiración”, dice. “La sensación de expansión de la inhalación, la quietud entre la inhalación y la exhalación. Los invito a descansar en el espacio entre las respiraciones. Luego les explico que este lugar tranquilo siempre está con nosotros, cuando estamos tristes, cuando estamos enojados, emocionados, felices, frustrados. Pueden sentirlo en sus cuerpos. Y se convierte en una experiencia de sensación consciente. Pueden aprender a observar sus pensamientos y sentimientos, y lo más importante para mí es que pueden comenzar a elegir sus comportamientos”.

En su práctica privada, Saltzman, y sus discos compactos, Still Quiet Place, enseña la conciencia plena a niños pequeños y adolescentes que tienen una variedad de desafíos. “Trabajo individualmente con niños que tienen TDAH, problemas de ansiedad, depresión, autismo y problemas con el manejo de la ira. Lo hermoso de trabajar de manera individual con cada uno es que puedes adaptar lo que les ofreces”.

Saltzman también realizó un estudio en conjunto con investigadores de la Universidad de Stanford que mostró que después de 8 semanas de entrenamiento en conciencia plena, los estudiantes de cuarto a sexto grado habían documentado disminuciones en la ansiedad y mejoras en la atención. Eran menos reactivos emocionalmente y tenían mayor capacidad de manejar los desafíos diarios y elegir su comportamiento.

Como maestra en la escuela The Nantucket New School, donde todos los estudiantes reciben instrucción de atención plena, Allison Johnson ha aprendido de primera mano la gran diferencia que puede hacer para los niños. Entonces lo intentó en casa. “Tengo un hijo de seis años con TDAH”, dice. “Traje una campanilla a casa. La usamos la mayoría de las noches antes de dormir, porque a él no le gusta ir a dormir. Nos sentamos en el suelo uno frente al otro, cerramos los ojos y tocamos la campanilla.

A veces agregamos una imagen mental, como si él estuviera flotando en una nube. Nos vamos en este pequeño viaje. Tocamos la campanilla nuevamente y decimos ‘cuando ya no puedes escuchar la campanilla, es hora de abrir los ojos y volver a enfocarte’. Y ahora si se mete en problemas y es enviado a su habitación, puedo escucharlo arriba haciéndolo él mismo. O cuando está inusualmente ruidoso dirá “está bien, hagamos nuestra respiración consciente ahora”. Johnson dice que desde que Curren comenzó a practicar la atención plena, ella ha visto diferencias sutiles pero notables en su comportamiento. “Es más capaz de concentrar su atención y volver a donde estaba, recordando levantar la mano y no moverse tanto”.

Conciencia plena y adolescentes

Si bien la investigación en niños y adolescentes en realidad sólo está comenzando a ganar tracción, hay varios estudios pequeños que muestran que para los niños que tienen ansiedad y TDAH, la atención plena puede ser especialmente útil. Diana Winston, autora de Wide Awake y Directora de Mindfulness Education en el Centro de Investigación de Atención Plena de UCLA, comenzó a llevar a los adolescentes con TDAH a retiros para lo que ella llama “campamento intensivo de atención plena” en 1993. Veinte años después, el programa se sigue desarrollando de manera exitosa.

“Los adolescentes se benefician enormemente”, dice ella. “Los jóvenes hablan de que sus vidas se están transformando. Recuerdo a una chica con TDA que había estado muy deprimida y no pensé que la estuviéramos ayudando. El último día de clase, ella entró y dijo: ‘todo es diferente. Estaba realmente deprimida. Mi novio rompió conmigo y ha sido muy difícil, pero finalmente entiendo que no soy mis pensamientos’. Ese concepto es enorme: la no identificación con los pensamientos negativos y tener un poco más de espacio y libertad en medio de eso”.

La reducción del estrés y la autoaceptación son dos de las principales ventajas de la atención plena, beneficios que Winston dice que son particularmente importantes durante el drama y la confusión de los años de la adolescencia. “La regulación emocional, aprender a calmar la mente, esas son habilidades invaluables”.

Cómo manejar la ansiedad con conciencia plena

Randye Semple, PhD, profesora asistente en la Escuela de Medicina Keck de la Universidad del Sur de California, ha pasado su carrera desarrollando programas para enseñar a los niños ansiosos a calmar sus mentes. “Cuando miro la ansiedad infantil, veo un problema enorme y un precursor de otros problemas en adolescentes y adultos”, comenta. “Así que pensé que si podíamos manejar la ansiedad podríamos evitar muchos de los otros problemas”. El libro Mindfulness-Based Cognitive Therapy for Anxious Children, libro en el que ella es coautora, se basa en el programa que desarrolló. Un estudio que ella y su coautora, la psicóloga clínica Jennifer Lee, realizó entre 2000 y 2003 mostró reducciones significativas en los problemas de ansiedad y comportamiento en niños de 8 a 12 años en Harlem y Spanish Harlem que participaron en el programa.

La enseñanza de la atención plena a niños y adolescentes es una tendencia en crecimiento, en las prácticas privadas como parte de la terapia y cada vez más como parte del plan de estudios en las clases de educación especial y educación general en todo el país. “Estamos al comienzo de un movimiento”, dice Megan Cowan, cofundadora y directora ejecutiva de programas en Mindful Schools en Oakland, California.

“El trabajo de Jon Kabat-Zinn realmente preparó el escenario para que la atención plena sea visible en la cultura dominante. Creo que todos tenemos la sensación de que la sociedad está un poco fuera de control. La educación está un poco fuera de control. Todos estamos buscando una manera de cambiar eso. Esto es significativo para casi todos”.