Los niños con disforia de género a menudo se les refiere como “transgénero”, término que describe a alguien que no se identifica con las características del sexo con el que él o ella nacieron.

Ser transgénero no es un trastorno psiquiátrico, pero puede ser una fuente importante de estrés para los niños, los cuales a menudo sufren de bullying o acoso, exclusión y otras formas de estigma. La disforia de género solo es diagnosticada si un niño experimenta un sufrimiento severo por ser transgénero o tiene un desempeño deficiente en la escuela, en el hogar o en entornos sociales.

Señales:

  • Incongruencia marcada entre el género que el niño siente o que experimenta y el género que se le asignó biológicamente
  • Sentimientos de estar “atrapado” dentro de un cuerpo con cuyo género el niño no se identifica
  • Preferencias definidas para ropa, juguetes y actividades comúnmente asociadas con el género opuesto
  • Afirmaciones hechas por el niño de que él o ella es de otro género o tiene planes de ser del otro género en su adultez
  • Disgusto intenso por la anatomía sexual propia
  • Fuerte anhelo de obtener características sexuales del género que el niño experimenta

Tratamiento:

Se puede usar la psicoterapia para tratar la disforia de género al ayudar a un niño a entender y manejar el estrés que causa la disforia de género.