La llegada de un nuevo bebé a la familia puede ser un momento emocionante y desafiante para un hermano o hermana mayor. La forma en que usted decida contarles a los niños acerca de un nuevo hermano y prepararlos para los cambios en la vida familiar dependerá de la edad, pero hay algunas reglas generales que los expertos recomiendan para crear el mejor ambiente posible para  su familia en expansión.

Puede que usted esté encantadas con la idea de que un segundo hijo venga en camino, pero tal vez las ventajas de un nuevo bebé que llora y que al crecer seguramente intentará robar los juguetes de su hijo mayor no estén tan claras para él. Los bebés no son fáciles. Y los hermanos mayores celosos que se portan mal solo harán más difícil la transición. Preparar a los niños mayores por adelantado y ayudarlos a sentirse incluidos en el proceso puede contribuir en gran medida a una vida familiar tranquila y feliz.

Cuándo y cómo decirle a su hijo

Cuanto más tiempo tenga su hijo para acostumbrarse a la idea de un nuevo bebé, mejor. Cuando la madre está embarazada, los expertos coinciden en que es mejor decirle a su hijo tan pronto como se empiece a notar el embarazo. Sin embargo, si una mujer embarazada tiene náuseas matinales o tiene un hijo muy pequeño que no puede seguir saltando sobre ella de la forma en que está acostumbrado, los padres podrían considerar la posibilidad de decírselo incluso antes. “Siempre es mejor ser honesto para evitar que los niños sientan ansiedad por lo que está sucediendo”, dice la Dra. Mandi Silverman, psicóloga clínica del Child Mind Institute. “Así que no espere demasiado tiempo para decírselo a su hijo”.

Si la familia está adoptando o usando una madre subrogada, el bebé que está por nacer puede no ser visiblemente evidente, añade la Dra. Silverman, “pero aún así definitivamente debe empezar la conversación pronto”.

La Dra. Silverman enfatiza que los padres deben dar a sus hijos el mayor tiempo posible para hacer todas las preguntas que necesiten, pero también para tener un tiempo especial a solas con cada uno de los padres. “La clave aquí es que los padres necesitan indicar que esto es algo positivo para una familia”, dice. “Es un cambio, y los cambios, ya sean buenos o malos, son algo que requiere tiempo para acostumbrarse”.

El lenguaje que utilice para explicar estos cambios a su hijo debe ser apropiado para su desarrollo y edad. Haga énfasis en lo bueno del cambio y en todas las cosas buenas que un nuevo bebé traerá a la familia. “Habrá una persona más a la que amar”, sugiere la Dra. Silverman. “Habrá alguien nuevo con quien pasar el tiempo. Ver al bebé hacer cosas nuevas y enseñarle cosas será divertido. Las vacaciones serán aún más especiales cuando haya un nuevo bebé”.

No exagere sobre el nuevo bebé

Si bien es importante el énfasis en todas las cosas buenas que traerá un nuevo hermanito o hermanita, los niños mayores también necesitan saber que habrá cosas que serán difíciles. Sea tan específico como sea apropiado para su hijo. Puede decirle que los bebés requieren mucho trabajo. “No pueden hacer cosas por sí mismos. No pueden alimentarse por sí mismos. Necesitan que alguien les cambie los pañales. Pueden estar despiertos por la noche. Lloran. Pueden ser ruidosos. Puede ser molestos”, dice la Dra. Silverman. Pero asegúrele a su hijo mayor que usted hará todo lo que esté a su alcance para mantener al bebé tranquilo y feliz y en un horario de sueño regular lo antes posible. Y también que se dará el tiempo para estar con él.

Aparte un tiempo especial para pasar juntos

Algo que se puede hacer con un niño de cualquier edad para ayudarlo a sentirse tranquilo y seguro es establecer un ritual (aunque solo sean unos minutos de juego o de lectura) que cada padre puede hacer con él antes de la llegada del nuevo bebé y que continuarán haciendo después de la llegada del nuevo hermano.

“Algo así como una constante”, dice la Dra. Kristin Carothers, psicóloga clínica, “donde el niño puede decir con seguridad `sí, esto es algo que tenía antes de mi hermano y que continúo teniendo después de mi hermano. Mamá y papá han reservado este tiempo para mí.'”.

Involucre a los hijos mayores en el proceso

Involucrar a sus hijos mayores en los preparativos para el nuevo bebé los ayuda a sentirse más partícipes del cambio y del crecimiento de la familia. Algunas familias involucran a los niños mayores en la decoración de los espacios para el nuevo bebé o en la elección de los juguetes para su nuevo hermano. “Algunas familias invitan a sus otros hijos a participar en el proceso de elección del nombre”, añade la Dra. Silverman. Ella conoce una familia en la que el hermano mayor quería que su hermanita se llamara como un personaje de su película favorita de Disney. Afortunadamente, a sus padres les gustó el nombre, y lo aceptaron.

La regresión y otros comportamientos comunes

Incluso los niños mejor preparados pueden empezar de repente a actuar como si fueran más pequeños y a buscar el tipo de atención que recibe su nuevo hermano. Por ejemplo, su hijo que ya está entrenado para ir al baño puede empezar a tener accidentes o querer volver a usar pañales o puede querer tomar la leche en biberón. “Es totalmente normal que los niños tengan comportamientos regresivos cuando llega un nuevo bebé”, dice la Dra. Carothers. “Es la forma en que los niños se aseguran de que sus padres sean conscientes de que todavía los necesitan, y los ayuda a conseguir la atención que anhelan”.

Los niños mayores en edad escolar tienen un fuerte sentido de la justicia y la igualdad, por lo que puede ser que no entiendan por qué, aunque un bebé tiene necesidades diferentes, se trata a un niño de manera diferente a otro. Y esto puede hacer que se porten mal.

Para ayudarlos a sentirse valorados, puede ser bueno dar a los niños mayores trabajos apropiados para su desarrollo que los hagan sentir especiales. También es bueno elogiar los comportamientos positivos de madurez que muestra el niño.

Prepárese para su estancia en el hospital

  • Puede que su hijo se sienta confundido cuando usted se vaya hacia el hospital. Explíquele que volverá con el nuevo bebé en unos días.
  • Es posible que su hijo se sienta preocupado por su ausencia o que simplemente se quede fuera, por lo que si un miembro de la familia o un amigo viene a ayudar a cuidar de su hijo, es de esperar que esa persona pueda tratar de hacer que ese tiempo sea especial para él. Si hay alguna rutina importante con la que cuente su hijo, es una buena idea compartir esa información con anticipación.
  • Si el niño tiene la edad suficiente, permítale ir al hospital a visitar al nuevo bebé.

Después de la llegada del bebé

  • Piense en cómo involucrar a su hijo en las rutinas diarias del nuevo bebé. Usted es quien mejor conoce a su hijo. “A un niño le puede gustar mucho ayudar a limpiar, y a otro niño le gusta mucho acurrucarse”, dice la Dra. Silverman. “Así que digamos, por ejemplo, que a la hora de alimentar al bebé, el otro hijo se sentará junto a mamá y se acurrucará con el bebé y con mamá o papá. Otro niño puede ser el que traiga el babero o tal vez se paren en un taburete y ayuden con el cambio de pañales o puedan sostener la toalla a la hora del baño”.

Preparar a los niños de diferentes edades

De 1 a 2 años

  • Los niños a esta edad puede que no “capten” demasiado lo que va a significar para ellos tener un nuevo hermano o hermana. Pero aún así usted debería hablarle del nuevo bebé con emoción.
  • Miren libros con imágenes sobre la llegada de un nuevo bebé. Como mínimo, su hijo se familiarizará con palabras como “hermana”, “hermano” y “nuevo bebé”.
  • Haga algo especial para su hijo mayor cuando llegue el nuevo bebé. Esto podría significar llevarlo a un lugar especial, pasar tiempo con los abuelos o un pequeño regalo.
  • Si su familia se siente cómoda usando el nombre del bebé antes de que nazca, es una excelente manera de que los niños pequeños se acostumbren a la idea.

De 2 a 4 años

  • A esta edad, los niños tienden a ser bastante territoriales cuando se trata de sus padres, y puede que no les guste la idea de compartir su atención. También pueden ser más sensibles a los cambios en la familia de lo que usted se imaginaría para un niño tan joven. “Creo que para un niño de dos a cuatro años, la forma más fácil de hablar de ello sería decir que la familia crecerá”, dice la Dra. Carothers. “Explíquele que va a haber una nueva persona que va a entrar en la familia y que será un hermano o una hermana”.
  • Luego, dice la Dra. Carothers, “lo vincularía, por ejemplo con un programa de televisión, un dibujo animado, una actividad o un libro que les guste donde haya un nuevo hermano o un hermano menor. Los libros con páginas gruesas de cartón y los libros ilustrados sobre los nuevos bebés son geniales para añadir al ritual habitual de la hora de dormir. Esto ayuda a construir asociaciones positivas con frases como “nuevo bebé” y “hermanito” o “hermanita”.
  • La otra técnica que la Dra. Carothers sugiere es comprarle al niño mayor una muñeca especial (su “bebé”) para que pueda practicar cómo sostenerlo y cuidarlo.

De 4 a 6 años

  • La Dra. Carothers aconseja explicar a los niños de esta edad que hay cosas divertidas en los bebés (podemos jugar con ellos), pero el bebé también necesita la ayuda de la mamá o el papá. “Y así, puede parecer que el bebé está consiguiendo estar más con mamá y papá, pero mamá y papá aman a todo el mundo por igual”. Aquí es donde la cultura popular puede ser útil como herramienta de enseñanza. “Tal vez los niños de cuatro a seis años vean algo como un Arthur. Antes de que su hermana Diana llegara, solo eran Arthur y su madre y su padre, y después estaba Diana y luego las cosas cambiaron”.
  • Compruebe con los hospitales locales si ofrecen clases para hermanos para las familias que esperan un nuevo bebé. Esto puede ser especialmente útil.

Niños en edad escolar

  • Dígale a su hijo lo que está pasando en un lenguaje que él pueda entender. Explíquele lo que significa tener un nuevo bebé y los cambios que pueden afectarlo a él, tanto los buenos como los no tan buenos.
  • Haga que su hijo mayor ayude a preparar las cosas para el nuevo bebé. Tal vez pueda ayudar a elegir ropa o libros, o a arreglar la habitación del bebé. Sea lo que sea, hágale saber que usted realmente aprecia su ayuda y que ya está siendo un gran hermano.
  • Otra estrategia que la Dra. Silverman sugiere es que el niño mayor pase tiempo con otra familia que tiene un bebé, y tal vez incluso con la supervisión de un adulto (para los niños mayores), aprendiendo a sostener y tocar suavemente al bebé.
  • La práctica con una muñeca también puede ser buena para los niños mayores. “De hecho, hace poco hice esto en una sesión con uno de mis pacientes que espera una hermanita este verano”, dice la Dra. Silverman. “Le di algunos consejos breves, sobre cómo sostener a un bebé por ejemplo. Incluso le pedí que sostuviera el muñeco en el sofá con la almohada bajo el brazo, y después estaba muy emocionado de contarle a su madre todas las cosas que aprendió sobre ser un hermano mayor”.

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