La mayoría de los niños que son tratados por problemas de comportamiento perturbador están en edad escolar: Han estado comportándose mal en clase, ignorando o desafiando las directrices  de los maestros, o siendo demasiado agresivos con otros niños. Aunque en muchos casos estos niños han estado mostrando un comportamiento problemático años antes de empezar en la escuela. Las señales de que los niños en edad preescolar pueden necesitar ayuda para aprender a manejar sus impulsos y regular su comportamiento incluyen:

  • Tal vez han estado teniendo más rabietas (y más graves) que los niños típicos de su edad
  • Tal vez son extremadamente difíciles de manejar para padres agotados y frustrados
  • Tal vez han sido expulsados ​​del preescolar o excluidos de las citas para jugar
  • Su comportamiento puede estar afectando la vida familiar y poniendo mucha presión sobre otros miembros de la familia
  • Los conflictos sobre su comportamiento pueden estar creando relaciones negativas con los padres
  • A los padres les preocupa que puedan herir a sus hermanos menores

¿Qué tipos de terapia son eficaces para los niños en edad preescolar?

 

A esta edad, la terapia dirigida a ayudar a los niños con problemas de comportamiento se centra en los padres, enseñándoles habilidades para dar forma al comportamiento del niño de manera más efectiva y restablecer las relaciones familiares de una manera más positiva.

 

  • La Terapia de Interacción Entre Padres e Hijos (PCIT, por sus siglas en inglés): En PCIT los padres reciben entrenamiento en vivo, de parte de terapeutas ubicados detrás de un espejo unidireccional, mientras conducen a niños con edades entre 2 y 7 a través de una serie de tareas y técnicas prácticas para establecer límites y responder eficazmente ante el comportamiento deseado y el indeseado. Generalmente, el entrenamiento requiere entre 14-17 sesiones semanales.
  • Entrenamiento Para Padres (PMT): En PMT los padres suelen ser vistos sin que el niño esté presente, aunque se puede pedir a los niños (de 3 a 13) que participen en algunas sesiones. Las habilidades para tratar de manera más efectiva con comportamientos desafiantes son enseñadas y modeladas por el terapeuta y luego se practica el juego de roles con los padres. Después de cada sesión, los padres practican las habilidades en casa.
  •  Programa de Crianza Positiva (Triple P, por sus siglas en inglés): El Triple P está diseñado para tratar problemas de conducta infantil desde la infancia hasta la adolescencia y para promover relaciones positivas entre padres e hijos. Su objetivo es dotar a los padres con la información y habilidades que le permitan aumentar la confianza y la autosuficiencia en el manejo del comportamiento infantil.

¿Cuándo debe comenzar la terapia?

La evidencia demuestra que los niños son más receptivos a la terapia para cambiar el comportamiento hasta los 7 años. Cuanto más pequeños sean los niños al momento de ser tratados, más tiempo tendrán los padres para aplicar estas habilidades con ellos, explica la psicóloga del comportamiento Melanie Fernández. “Tienes tiempo para fijar los logros, para consolidar estos tipos de interacciones positivas, para mejorar la trayectoria del niño a largo plazo “.

Cuando los niños pequeños se comportan de manera que los padres encuentran preocupante, a menudo se les dice que esperen, porque los niños crecerán y dejarán atrás ese comportamiento. Pero la realidad es que cuando los niños no son capaces de actuar de manera apropiada para su edad, es mejor no esperar, dice el Dr. Fernández. Los niños están aprendiendo todo el tiempo, y cuanto más tiempo se tolera su comportamiento fuera de control, más firmemente arraigado se vuelve. “Cuanto más tiempo dura el comportamiento mal adaptado”, dice el Dr. Fernández, “más difícil y más estresante es para los padres lograr cambiarlo”.

Los padres también pueden preocuparse de ser criticados por ser “padres helicópteros”, añade. Sin embargo, el entrenamiento de los padres simplemente ayuda a los niños que son perjudiciales o están fuera de control a aprender habilidades que no han aprendido, a controlar sus impulsos y a responder eficazmente a las indicaciones. Les ayuda a evitar ser etiquetados como niños “problemáticos”.

¿Cómo puede un padre saber cuándo un niño podría beneficiarse de la terapia de padres?

Todos los niños de dos años, todos los de tres años, tienen rabietas y pueden resistir la instrucción de los padres, señala el doctor Fernández. A las dos años es natural que los niños digan no a muchas cosas. El comportamiento realmente merece atención cuando “no” es la única respuesta que está recibiendo, y no cambia sin una gran pelea. Con las rabietas, es una cuestión de frecuencia, pero también cuan perturbadoras son. Usted puede necesitar ayuda si está viendo no sólo rabietas frecuentes, sino también ataques de rabia intensa completos, donde el niño está molesto, llorando durante mucho tiempo e inconsolable.

Todos los padres sienten ganas de halarse el pelo en ciertos momentos, pero usted debe pensar en obtener ayuda cuando el comportamiento difícil se convierte en una cosa regular, cuando está causando angustia en la familia, cuando usted está empezando a deprimirse, o está tan estresado que comienza a tener problemas para gustarle su hijo. No es raro escuchar a los padres decir: “Amo a mi hijo, pero es difícil, porque todo es una pelea”.

Otra señal de un problema es si se encuentra teniendo que ajustar su estilo de vida porque realmente no puede ir a muchos lugares, ni siquiera a los lugares para niños. Si no puede hacer un viaje al supermercado porque terminará con gritar, llorar o pelear, podría ser hora de obtener ayuda.

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¿Qué pasa con los niños que no se comportan mal, pero simplemente no obedecen órdenes?

Otro problema es lo que los terapeutas del comportamiento llaman “incumplimiento pasivo”, cuando usted le ha dicho a su hijo que haga algo seis, siete, ocho veces, y simplemente no lo hace. Él dice: “Un minuto más” o “Ya voy”, o “Estoy jugando”, o simplemente lo ignora cuando usted sabe que le ha oído. Eso se pone problemático, porque en el futuro, la escuela no va a trabajar si el niño no cumple con las solicitudes de los maestros. Incluso cosas como cruzar la calle son peligrosas si el niño incumple aunque sea pasivamente ante un, “Por favor, toma mi mano.”

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¿Qué ocurre en el entrenamiento de padres?

Los programas varían en los enfoques, pero lo que tienen en común es que a los padres se les enseña cómo interactuar con su hijo de una manera positiva que sea apropiada para el desarrollo, y luego a establecer expectativas razonables para su hijo y a comunicar esas expectativas de una manera que hace que sea más probable que su hijo lo escuche. Los padres aprenden una manera muy consistente y predecible de darle seguimiento cuando sus hijos hacen y no escuchan. Practican con tanta frecuencia que la respuesta se convierte en automática, por lo que saben cómo reaccionar incluso en situaciones dudosas o que parecen excepciones.

La intervención temprana es importante porque ayuda a los niños a aprender nuevos comportamientos antes de que hayan construido todo su estilo de vida en torno a malos hábitos y comportamientos que crean una experiencia muy negativa tanto en casa como, más adelante, en la escuela. Los niños también necesitan y quieren tener una relación positiva con sus padres, otros adultos y otros niños. Cuanto antes podamos ayudarles a ser eficaces en eso, más felices y más exitosos van a ser.

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