Para cuando están en segundo o tercer grado de educación básica, la mayoría de los niños tienen las habilidades matemáticas para comenzar a aprender sobre dinero. Y mientras más temprano comiences a enseñarles al respecto, mejor. En el supermercado les puedes hablar sobre por qué algunas cosas cuestan más que otras. También puedes enseñarles cómo haces tu presupuesto.
Cómo hablar con los niños acerca del dinero
Tener este tipo de conversaciones temprano ayuda a los niños a desarrollar buenos hábitos, como establecer límites de gasto y resistir las compras impulsivas.
Experto clínico: Dave Anderson, PhD
in EnglishLo que aprenderá
- ¿Cómo les puedes enseñar a tus hijos buenos hábitos en relación con el dinero?
- ¿Cómo pueden los niños adquirir la disciplina de ahorrar para conseguir lo que quieren?
- ¿Cómo puedes utilizar el dinero para enseñarles buenos valores?
Lectura rápida
En el segundo o tercer grado, la mayoría de los niños tienen las habilidades matemáticas necesarias para empezar a aprender sobre el dinero. Y cuanto antes se les empiece a enseñar, mejor. Es bueno que las conversaciones sobre dinero formen parte de la vida cotidiana. En el supermercado pueden hablar de por qué algunas cosas cuestan más dinero que otras. ¿Es solo por la marca? ¿Por los ingredientes de mejor calidad? ¿Para pagar a los trabajadores de forma justa? También puedes incluir a los niños en la elaboración del presupuesto familiar. ¿Quieren un solo par de zapatos más caros o dos pares más baratos?
Los niños aprenden cuando pueden ganar y manejar dinero en pequeñas cantidades. Darles un poco de dinero cada domingo por las tareas domésticas que hacen puede ser un buen punto de partida. Es bueno establecer claramente las condiciones de este dinero. ¿Qué tienen que hacer, cuánto recibirán y cuándo? A continuación, conversen sobre qué pueden hacer con su dinero. Algunos padres lo dividen en grupos de ahorro, gasto y donación. Si tienen un objetivo importante en mente, como un juguete caro, tendrán que ahorrar. Apartar dinero para donar es una buena manera de que los niños empiecen a pensar en los valores y en cómo vivir de acuerdo con ellos.
Los niños mayores se pueden beneficiar de una mayor libertad de presupuesto y de una mayor responsabilidad. Háblales claramente acerca de lo que les corresponde a ellos pagar. Si no han presupuestado lo suficiente para la gasolina, eso significa que tendrán menos para gastar en otras cosas.
Los niños cometerán errores con el dinero. Así es como aprenden. Ten paciencia, incluso cuando sus errores sean frustrantes.
Ayudar a los niños a aprender hábitos saludables en relación con el dinero puede requerir mucho esfuerzo y paciencia, ya sea que se trate de comenzar a juntar monedas en una alcancía o de decidir darle a tu hijo una tarjeta de crédito al irse a la universidad.
Sin embargo, enseñar a los niños a ser financieramente responsables desde un principio, les ayudará a afrontar desafíos como establecer límites, planificar un presupuesto y resistir las compras impulsivas. Hay muchas formas diferentes de ayudar a los niños a gastar de manera más inteligente: estos son algunos conceptos básicos para ayudar a los padres a empezar.
Comienza cuando los niños son pequeños
Aunque nunca es demasiado tarde para desarrollar buenos hábitos con el dinero, si inicias el diálogo cuando los niños son pequeños, las cosas serán más fáciles en el futuro cuando haya más en juego. David Anderson, PhD, psicólogo clínico en el Child Mind Institute, sugiere empezar a hablar de dinero cuando tu hijo está en segundo o tercer grado”. A esa edad es cuando las habilidades matemáticas de la mayoría de los niños llegan al punto en que pueden entender este tipo de aritmética“.
Hablen sobre dinero
Poder hablar cómodamente de finanzas es una parte importante de ayudar a los niños a desarrollar una relación saludable con el dinero. “Hablar de dinero no debe ser algo que quede limitado a una sola ocasión”, aconseja Lynne Somerman, consejera financiera y fundadora de The Wiser Miser (en inglés). “Tiene que ser parte de la conversación cotidiana. Cuando surjan temas de dinero y tus hijos estén cerca, habla de esto tan abiertamente como te resulte cómodo”.
Una forma de hacerlo es incluyendo a tus hijos en las decisiones financieras básicas. Por ejemplo, en el supermercado pueden mirar juntos las ofertas antes de decidir qué hacer para la cena. O les puedes pedir que tomen decisiones basadas en el presupuesto, como por ejemplo, decirles que elijan entre comprar un par de zapatos caros o dos pares de zapatos más baratos porque tienes un presupuesto establecido para calzado.
También puedes iniciar la conversación comentando por qué algunas cosas cuestan más dinero. Pídele a tu hijo que te ayude a comparar los precios y revisar las etiquetas de los productos. ¿Es esencialmente el mismo producto pero más caro por la marca? ¿O hay otros factores que podrían justificar un precio más alto, como una mejor preparación o mejores prácticas de cultivo?
Modela hábitos de dinero responsables
Los niños acuden a sus padres en busca de señales sobre cómo comportarse, y la administración del dinero no es una excepción. Una gran parte de enseñar a los niños buenos hábitos financieros es asegurarse de que tú los pones en práctica. Hazle saber a tu hijo cuáles son las expectativas y normas sobre el dinero en tu familia, con ejemplos fáciles de seguir. Algunas cosas que podrías probar son:
- Establece un presupuesto antes de ir a la tienda y apégate a él al comprar, incluso si eso significa dejar de cumplir un capricho.
- Habla abiertamente sobre la necesidad de ahorrar para cosas como vacaciones, un auto nuevo, la universidad y la jubilación.
- Enséñale a tu hijo a reparar las cosas cuando se rompan, en lugar de tirarlas.
- Evita la “terapia de compras”, o ir de compras con el objetivo de animarse.
- Establece un período de espera para evitar las compras impulsivas. ¿Todavía estás considerando ese par de zapatos una semana después?
Cuando los padres modelan buenos comportamientos desde el principio, los niños reciben el mensaje de que ser inteligente con respecto al dinero es parte del crecimiento, dice el Dr. Anderson, “y los límites se convierten en algo que se sigue con mucha mayor facilidad”.
“Pago regular” o “mesada”
Una de las formas más comunes de presentar a los niños la idea de un gasto responsable es otorgándoles una cantidad de dinero de manera regular. La cantidad que les des depende de ti, pero cualquier cantidad puede ser una buena manera de enseñarles los conceptos básicos relacionados con el dinero.
Lo primero que hay que pensar, dice el Dr. Anderson, es a “qué comportamiento debería estar vinculado ese dinero”. Por supuesto que hay momentos, como un cumpleaños o un día festivo, en los que un niño puede recibir dinero como regalo, pero una mesada o dinero regular debe ser percibido más como un pago (algo que se ha ganado, en lugar de ser un regalo semanal). Estas expectativas, ya sea que estén ligadas a los logros académicos o a las tareas, deben ser claramente expuestas y discutidas.
Gastar y ahorrar
Lo siguiente en lo que hay que pensar cuando se trata de la mesada es en cómo gastarán su dinero. Aquí es donde los padres pueden empezar a enseñar sobre el presupuesto, el ahorro, el control de los impulsos y el retraso de la gratificación.
Una forma de hacer esto es crear una cuenta de ahorros. “A menudo animamos a los padres a que den a sus hijos una cierta cantidad de su mesada en efectivo para gastar y una cierta cantidad que no es flexible y que se destina a sus ahorros”, dice el Dr. Anderson. Comienza por acordar un plan de ahorros con tu hijo, y conversen acerca de para qué le gustaría ahorrar. Algunas ideas podrían ser:
- Un viaje a su parque de diversiones favorito.
- Una nueva película que ha estado esperando ver.
- Un juguete, un juego o una prenda de vestir que quiere (pero no necesita).
Una vez que tu hijo haya ahorrado suficiente dinero para alcanzar su objetivo, el Dr. Anderson sugiere darle la oportunidad de decidir si quiere gastarlo, o seguir ahorrando. De esa manera, dice, “los niños pueden decidir cuándo recurrir a sus ahorros y cuándo algo es lo suficientemente significativo o valioso como para querer gastar parte del dinero que han ahorrado”.
Hablar de valor (y de valores)
Otra táctica cada vez más popular es dividir el dinero del niño en tres categorías: gastar, ahorrar y donar. Esto no solo hace que los niños piensen en el presupuesto y en retrasar la gratificación, sino que también les enseña a “pensar en su lugar en el mundo”, dice el Dr. Anderson. Decidir a qué causas donar puede ser una valiosa conversación familiar”.
Somerman está de acuerdo. “Hablen también de la desigualdad de ingresos y de la pobreza cuando aparezcan ejemplos en su vida o en la televisión”, sugiere. Entender que no todo el mundo tiene la misma cantidad de dinero (ni el mismo acceso a las cosas que el dinero puede comprar, como comida, juguetes, ropa o incluso una casa confortable) ayudará a los niños a tener un mejor sentido de lo que es realmente importante.
En el caso de niños mayores, los padres pueden mantener esta estrategia al mismo tiempo que introducen una mayor independencia en la toma de decisiones. Somerman recomienda algo así como un sencillo sistema de sobres. Los padres se tienen que sentar con sus hijos para decidir qué se espera que paguen con su asignación, y luego desglosar esas cosas y poner el dinero presupuestado en sobres específicos. Las categorías podrían incluir ropa, transporte y “dinero para diversión” en general. Todo lo que no gasten se traslada al mes siguiente. Asimismo, si no han presupuestado lo suficiente para gasolina, por ejemplo, tal vez sea necesario que lo saquen del dinero para diversión. Ver el dinero en los sobres (y, sobre todo, ver cómo desaparece) puede hacer que los gastos parezcan mucho más “reales”, sobre todo en comparación con el pago de cosas con una tarjeta de débito.
Si hay cosas en el presupuesto que no son flexibles (como ahorrar para la universidad), ese dinero puede evitar el sistema de sobres e ir directamente a una cuenta de ahorros.
Ayudar a los niños con TDAH
Si tu hijo tiene el trastorno por déficit de atención con hiperactividad o TDAH, la administración del dinero puede que sea un reto especial. “Algunos de los principales comportamientos que observamos en niños con TDAH —explica el Dr. Anderson— consisten en tener dificultades para retrasar la gratificación, no considerar las consecuencias posteriores de una decisión y priorizar quizás una pequeña recompensa inicial por encima de otra mayor que podría darse más adelante”. Todo ello puede conducir a una mala toma de decisiones financieras.
Otro posible obstáculo es que, dado que el TDAH tiene un componente genético, los padres de los niños con TDAH suelen tener también el trastorno. Enseñar a los niños buenos hábitos financieros puede ser especialmente difícil para quienes tienen dificultades con las funciones ejecutivas o la organización, sobre todo si son padres que sienten que no dominan sus propias finanzas. “Ahí es donde un buen terapeuta o especialista en salud mental puede ayudar”, dice el Dr. Anderson. Trabajar con un profesional puede ayudar a los padres con dificultades a mejorar sus propios hábitos financieros y facilitar la transmisión de esas habilidades.
Permite que se equivoquen
Al final del día, una de las partes más difíciles de enseñar a los niños sobre el dinero es que inevitablemente cometerán algún error, y esas equivocaciones resultan en pérdidas financieras reales y tangibles. Sin embargo, es importante dar a los niños la posibilidad de probar ciertos comportamientos y aprender de las consecuencias.
Cuando el niño comete un error, especialmente uno caro, puede ser tentador quitarle toda la responsabilidad y el privilegio para siempre. Pero hay que tener en cuenta que puede hacer falta un poco de ensayo y error (y paciencia de tu parte) para que los niños aprendan buenos hábitos. “La realidad —argumenta el Dr. Anderson— es que todavía tenemos que averiguar cómo ayudarles a practicar esos comportamientos responsables en algún momento, o nunca los aprenderán”.
Preguntas frecuentes
Los niños pueden aprender sobre dinero cuando lo pueden ganar y administrar en cantidades pequeñas. Una manera de empezar es darles un pequeño presupuesto cada mes. Es importante establecer claramente las condiciones para el uso de este dinero. ¿Qué necesitan hacer?, ¿cuánto dinero les darás? Luego hablen sobre qué hacer con él, explícales cómo ahorrar, gastar y donar.
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