Hay varias maneras de apoyar a un niño con discalculia, tanto en la escuela como fuera de ella.

Consiga apoyo académico

Los niños con discalculia necesitan apoyo extra con las clases de matemáticas, las tareas y los exámenes. Probar diferentes tipos de apoyo puede ayudarlo a usted y a su hijo a encontrar las herramientas adecuadas para sus necesidades.

Tutores: Un tutor de matemáticas, especialmente uno que tenga experiencia trabajando con estudiantes que aprenden de manera diferente, puede ayudar a su hijo a aprender a abordar los problemas matemáticos de una manera más efectiva. La tutoría también le permitirá a su hijo practicar sus habilidades matemáticas en un entorno más lento y menos estresante.

Las herramientas adecuadas: Las herramientas de apoyo y la tecnología pueden ayudar a su hijo a sortear problemas difíciles.

  • Una calculadora que sepa cómo usar
  • Lápices (¡para poder borrar!)
  • Papel cuadriculado para ayudarlo a mantener las columnas y los números rectos
  • Recordatorios telefónicos y alarmas preestablecidas para ayudarlo a llevar la cuenta del tiempo
  • Aplicaciones y juegos matemáticos que le permitan practicar habilidades esenciales de una manera divertida

Adaptaciones: Trabaje con el maestro de su hijo para asegurarse de que pueda acceder a los apoyos adecuados, lo que puede incluir:

  • Acceso a una calculadora durante las clases y los exámenes
  • Tiempo adicional en los exámenes
  • Un espacio tranquilo para trabajar
  • La opción de grabar las lecciones
  • Acceso a las notas del profesor
  • Tiempo en el salón de recursos de matemáticas (si su escuela ofrece uno)
  • Tutoría en la escuela o apoyo con las tareas

Aborde la ansiedad

Muchos niños, con y sin discalculia, tienen problemas con lo que comúnmente se llama ansiedad por las matemáticas. “Los niños que tienen dificultades con las matemáticas a menudo sienten ansiedad severa cuando se trata de hacer cualquier actividad relacionada con las matemáticas, especialmente las tareas o los exámenes”, explica la Dra. Meredyth Kravitz, neuropsicóloga clínica.

A menudo, esta ansiedad se convierte en una profecía autocumplida, dice la Dra. Kravitz. “Los niños que batallan con las matemáticas a menudo se vuelven tan ansiosos que la ansiedad se apodera de ellos. Son incapaces de concentrarse en estudiar el problema o pasar el examen porque les preocupa hacerlo mal”.

La ansiedad por las matemáticas no es exclusiva de los niños con discalculia, pero es común entre los niños con este trastorno. “Una de las claves para ayudar a los niños con discalculia es enseñarles estrategias para el control de la ansiedad”, dice la Dra. Kravitz. A medida que los niños aprenden a manejar la ansiedad provocada por los desafíos matemáticos, se vuelven más capaces de absorber la información y las técnicas que pueden servirles de ayuda.

Promueva la autoestima

Como la mayoría de los problemas de aprendizaje, la discalculia suele tener costos ocultos. Si su hijo tiene discalculia puede sentirse frustrado o avergonzado cuando se le pide que haga cosas, como recitar las tablas de multiplicar, que le resultan difíciles, especialmente durante la clase o cuando hay otros estudiantes presentes.

Pero los problemas generalmente van más allá de la escuela. El impacto de la discalculia en las actividades diarias, como jugar juegos de mesa, dar el cambio correcto o hasta leer los relojes con precisión, puede hacer que los niños se sientan cohibidos y evasivos.

Ayudar a su hijo a entender su trastorno de aprendizaje puede darle las herramientas que necesita para lidiar con su discalculia, tanto académica como emocionalmente.

  • No lo deje a oscuras. Háblele de las dificultades que la discalculia puede causar y sea específico: “¿Sabes que te resulta difícil recordar tus tablas de multiplicar o saber cuánto cambio darle a la señora que vende el lunch? Pues eso es discalculia”.
  • Reconocer sus problemas y elogiar el trabajo duro, incluso cuando los resultados no son óptimos: ‘Entiendo lo difícil que fue esa tarea de matemáticas. Me sentí muy orgulloso del esfuerzo que hiciste para completarla’. “Elogiar los esfuerzos en lugar de los resultados ayudará a su hijo a sentirse orgulloso de su trabajo, aunque no se vea reflejado en su calificación final”, dice la Dra. Kravitz.
  • Ayúdele a identificar sus fortalezas específicas y bríndele un refuerzo positivo: “Tu ensayo sobre papá estaba muy bien escrito y era conmovedor. Eres un gran escritor”.
  • Contrarreste la autocomplacencia negativa: Si su hijo empieza a decir cosas como “Simplemente soy un estúpido”, no lo ignore. En vez de eso, revise estas ideas para ayudar a los niños que son demasiado duros consigo mismos.