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Formar su equipo educativo

Cómo dar a los niños el apoyo que necesitan en la escuela

Rachel Ehmke

Todos los niños necesitan que sus padres y maestros trabajen juntos como aliados, pero los niños que tienen dificultades en la escuela necesitan ese trabajo en equipo aún más que otros. A veces los niños también necesitan otros especialistas en su equipo para que los ayuden a dar lo mejor de sí mismos.

Al evaluar si a un niño le está yendo tan bien como podría, la comunicación entre padres y maestros es clave. Estos son algunos consejos que los padres pueden utilizar para establecer relaciones sólidas con los maestros y evaluar el apoyo que un niño necesita para desarrollarse.

Al inicio del año escolar

Ya sea que su hijo aprenda rápidamente o que tenga dificultades en la escuela, la creación de un equipo que lo apoye empieza por formar una colaboración efectiva con su maestro.

Cada vez que su hijo comienza un nuevo año escolar, su primer objetivo es asegurarse de que usted comprende las expectativas del nuevo maestro: todo, desde las exigencias del programa de estudios hasta los comportamientos apropiados para su grado. Recuerde que cuando su hijo entra a un nuevo salón de clases, no solo tiene que desarrollar nuevas habilidades matemáticas, sino que además estará experimentando un nuevo estilo de aprendizaje y construyendo nuevas relaciones.

Cuando hable con el nuevo maestro, asegúrese de darle la información necesaria para poner en contexto el comportamiento de su hijo. ¿Necesita su hijo tiempo adicional o un descanso periódico para mejorar en su trabajo? ¿Necesita sentarse al frente del salón para poder concentrarse? ¿Es tan perfeccionista que le hace un agujero al papel de tanto borrarlo para corregir su trabajo? Los maestros quieren saber este tipo de cosas, y de preferencia antes de que empiecen las clases.

Para los padres de niños que han tenido dificultades en el pasado, “empezar de cero” es una idea atractiva, pero como dice la terapeuta educativa y de aprendizaje Susan Schwartz, MAEd, rara vez funciona. Mantener a un maestro en la oscuridad sobre un tema que usted ya conoce, solo conduce a sorpresas y frustración para el maestro (y para su hijo). Schwartz también señala que, aunque no hable con el maestro sobre su hijo, siempre existe la posibilidad de que otro maestro o padre lo haga, y la información que se comparta podría ser inexacta, desactualizada o parcial. Es mejor decirle al maestro todo lo que usted quiere que sepa.

Del mismo modo, usted querrá hacerle saber al maestro que le gustaría enterarse de cualquier cosa específica que ayude a su hijo a aprender eficazmente, o cualquier cosa que tienda a dificultar su aprendizaje.

Si tiene alguna pregunta específica, no tema preguntar al maestro. Por ejemplo, ¿qué tanta participación tienen que tener los padres en las tareas de sus hijos? Diferentes maestros tienen distintas opiniones, y usted se sentirá feliz de haber preguntado.

Por último, pregunte al maestro si quiere que usted se involucre más, y de qué manera, o si debería mejor dar un paso atrás.

Conferencias de padres y maestros

Aproximadamente a las 12 semanas de iniciado el año escolar, las escuelas empiezan a programar reuniones con los padres y a enviar a casa informes de progreso. A estas alturas, usted ya debe tener claro lo que el maestro espera de su hijo en términos académicos y de desarrollo, de modo que la conferencias de padres y maestros debería ser una oportunidad para discutir cómo está cumpliendo esas expectativas.

Estas reuniones son importantes, por lo que debería dedicar tiempo a prepararse. Decida con anticipación qué información quiere compartir y qué preguntas quiere hacer. Schwartz recomienda hablar con su hijo antes de la reunión, porque su perspectiva puede ayudar a enmarcarla. Pregúntele: ¿Qué es lo que más te gusta de la escuela? ¿Qué es lo más fácil para ti? ¿Qué se te hace difícil? Trate de incluir a su hijo en la reunión preguntándole si tiene alguna pregunta para su maestro.

La conferencia de padres y maestros es principalmente una oportunidad de trabajar en colaboración y ponerse de acuerdo. ¿El maestro tiene algún consejo para ustedes? ¿Ustedes tienen algún consejo para él? Si tienen algo importante que decir, comiencen con eso. No querrán que les falte tiempo.

Obtener más ayuda

Si usted cree que su hijo necesita más ayuda de la que está obteniendo, programe una cita para compartir sus preocupaciones con su maestro y otros integrantes del equipo escolar. Los maestros pueden ser de ayuda, pero también pueden serlo los consejeros, psicólogos escolares, el director, el entrenador favorito de su hijo o cualquiera que lo conozca y le demuestre un interés de corazón.

Si cree que su hijo necesita servicios o adaptaciones, es posible que sea necesario realizar una evaluación profesional. Los distritos escolares públicos locales están obligados por ley a ofrecer una evaluación básica, incluso si su hijo asiste a una escuela privada o religiosa. Un paquete típico de evaluación mide el funcionamiento intelectual, académico y emocional, toma en cuenta el historial del niño y su familia e incluye una valoración en el aula. A menudo las escuelas también realizan otras evaluaciones específicas si es que son indicadas, por ejemplo, para ver si un niño necesita ayuda con el habla y el lenguaje, terapia ocupacional o tecnología de asistencia.

Las evaluaciones escolares pueden ser muy efectivas, y en algunas situaciones es todo lo que se requiere para que las cosas funcionen bien. Sin embargo, si usted no está satisfecho con los resultados de su evaluación escolar, o si quiere que su hijo sea evaluado para algo específico que la evaluación estándar de la escuela no cubra, debería buscar una evaluación privada con un especialista.

Matthew Cruger, PhD, neuropsicólogo del Learning and Development Center del Child Mind Institute, aconseja que se informe a la escuela si se planea hacer una evaluación externa, y sin duda que se compartan los resultados con ellos. “La escuela puede no ser capaz de hacer todo lo que el especialista recomienda, pero generalmente quieren tener esa información”, dice el Dr. Cruger. “Creo que mucha de la resistencia de las escuelas proviene de no saber necesariamente por qué se ha sugerido algo”.

Mantener a todos en la misma página sobre las fortalezas y debilidades de un estudiante, hará más fácil acordar cómo ayudarlo. También sienta las bases de una relación basada en la confianza y el respeto mutuos.

Como en cualquier relación, prepárese para comprometerse. Aunque los distritos escolares tienen la motivación de ayudar a los niños con necesidades de aprendizaje, a menudo tienen recursos limitados.

Las escuelas proporcionarán el apoyo que ellas (y la ley) consideren suficiente, aunque no necesariamente sea lo idóneo. Esto significa que los padres, los representantes de la escuela y otros especialistas deben trabajar juntos para elaborar el mejor plan de educación posible para el niño. El Dr. Cruger dice: “Como psicólogo pienso a menudo: ¿Cuáles son las intervenciones menos intrusivas que podrían conducir a lograr el máximo beneficio?”.

Según su experiencia, los mejores planes son los que se benefician de la participación de todos (todo el equipo educativo, incluido el niño), porque cuando todos se comprometen y trabajan para alcanzar el éxito, se vuelve de pronto algo mucho más alcanzable.