El trastorno negativista desafiante es un trastorno del comportamiento infantil que provoca ira e irritabilidad extremas. Los niños con este trastorno suelen discutir con las figuras de autoridad y se niegan a seguir las reglas. Lo que diferencia al trastorno negativista desafiante del mal comportamiento normal es la gravedad y la duración. En el trastorno negativista desafiante, los problemas de comportamiento extremos duran al menos seis meses.
¿Qué es el trastorno negativista desafiante?
Cuando el comportamiento disruptivo crea una brecha entre padres e hijos.
Experto clínico: Dave Anderson, PhD
in EnglishLo que aprenderá
- Qué es el trastorno negativista desafiante (ODD)?
- ¿Cómo pueden ayudar los padres?
- ¿Cómo es el tratamiento para el ODD?
Lectura rápida
El trastorno negativista desafiante (ODD) se diagnostica en niños que presentan una ira inusual, hacen berrinches, no siguen las reglas o lastiman a otras personas a propósito. Aunque todos los niños hacen estas cosas de vez en cuando, los niños con ODD presentan este tipo de comportamientos extremos durante al menos seis meses. A menudo, este comportamiento abruma a los padres y no saben cómo ayudarles.
Los comportamientos que acompañan al ODD pueden empujar a los padres a reaccionar de forma extrema sin quererlo. A veces, es posible que le grites a tu hijo porque te frustra su falta de cooperación. O puedes ceder a sus exigencias porque quieres que deje de hacer berrinches. Estas reacciones pueden reforzar el comportamiento del niño con el tiempo. Es posible que aprenda que gritar está bien y que los berrinches le dan lo que quiere.
Si tu hijo tiene ODD, es importante que el tratamiento incluya a la familia. A través de lo que se denomina capacitación para padres puedes aprender a establecer y aplicar límites saludables a los niños y enseñarles a manejar sus emociones, como la ira y la frustración. Un terapeuta te puede ayudar a encontrar la estrategia adecuada para mejorar el comportamiento de tu hijo y cumplir el plan en casa. Puede que algunos niños con ODD también tomen medicamentos para ayudar a disminuir su agresividad.
Los niños pueden superar el ODD, pero sin tratamiento muchos seguirán teniendo problemas de comportamiento. Buscar un tratamiento de manera temprana puede poner a los niños en un mejor camino para el futuro y hacer que la vida sea más fácil para toda la familia.
Cuando madres o padres buscan problemas de conducta en Google, tiende a surgir una frase: trastorno negativista desafiante. Es fácil ver por qué. “Las palabras ‘negativista’ y ‘desafiante’ aparecen en el vocabulario de las familias con bastante frecuencia” dice David Anderson, PhD, psicólogo clínico del Child Mind Institute. “Es uno de los diagnósticos mejor nombrados que existe”.
Ya sea que tu hija o hijo tenga o no el trastorno negativista desafiante, puede ser útil aprender sobre este trastorno. Esto se debe a que las estrategias de manejo del comportamiento que se utilizan en su tratamiento son técnicas basadas en evidencia que resultan útiles para todas las familias.
¿Qué es el trastorno negativista desafiante?
Es normal que los niños tengan un comportamiento de oposición y se muestren desafiantes al menos algunas veces. De hecho, es una señal de desarrollo saludable. Entonces, ¿cuándo se puede decir que un niño o niña tiene el trastorno negativista desafiante? El diagnóstico no se debería dar, por ejemplo, a una niña que acaba de descubrir que su nueva palabra favorita es “no”.
Por lo general, el trastorno negativista desafiante se diagnostica a niños que están en primaria y deja de ser diagnosticado en la adolescencia. Los niños con este trastorno tienen un patrón bien establecido de problemas de conducta. Los síntomas incluyen:
- Mostrar un enojo o irritabilidad inusuales.
- Perder la calma con frecuencia.
- Molestarse con facilidad.
- Discutir con figuras de autoridad.
- Negarse a seguir las reglas.
- Molestar deliberadamente a las demás personas.
- Culpar a otras personas por sus errores.
- Tener una actitud vengativa.
Todos los niños pueden tener estos síntomas de vez en cuando. Lo que distingue al trastorno negativista desafiante del comportamiento de oposición típico es qué tan grave es y durante cuánto tiempo se ha estado manifestando. Un niño con el trastorno negativista desafiante debe haber estado teniendo problemas de comportamiento extremo durante al menos seis meses.
Otro sello distintivo del trastorno es el costo que tiene para las relaciones familiares. Las frustraciones cotidianas habituales (instrucciones ignoradas, discusiones, arrebatos explosivos) se acumulan con el tiempo, y estas interacciones negativas dañan la relación entre padres e hijos y refuerzan los patrones de comportamiento hostiles.
Crianza bajo fuego
“Los niños con problemas de conducta empujan a los padres hacia los extremos”, dice el Dr. Anderson. Ejercen presión sobre sus padres para lograr que se comporten de una manera más permisiva, o más coercitiva, con la esperanza de que un mayor control haga que el niño o niña escuche”.
Ninguno de estos extremos constituye una crianza ideal. Nunca es la intención de las familias reforzar el mal comportamiento, y a menudo no nos damos cuenta cuando lo hacemos. Estos son dos escenarios comunes:
- Le dices a tu hija que deje de jugar y se prepare para ir a la cama. Ella ignora tus dos primeras solicitudes. A la tercera vez que le dices que lo haga, tu enojo es tal que le gritas.
- Le dices a tu hijo que deje de jugar y se prepare para ir a la cama. Él hace un berrinche porque quiere seguir jugando. No quieres que esté tan agitado antes de ir a dormir, por lo que cedes y dices que puede jugar otros diez minutos, pero que luego tiene que irse a la cama.
En el primer escenario, tu hija aprende que gritar es una forma aceptable de transmitir un mensaje. De manera un poco más sutil también podría estar aprendiendo que puede seguir ignorando esas primeras peticiones: cuando la situación se intensifica es cuando es claro que hablas en serio.
En el segundo escenario, tu hijo ha aprendido que hacer un berrinche puede darle algo que él quiere, por lo que será más probable que lo haga de nuevo en el futuro.
Ambos escenarios pueden estar preparando a las familias para futuros conflictos, y cuanto más se repiten, con mayor facilidad se vuelven patrones familiares de comportamiento difíciles de romper. Tus hijos no tienen que tener el trastorno negativista desafiante para que estos escenarios sucedan, pero las interacciones negativas repetidas como estas hacen que sea mucho más probable que se diagnostique un trastorno del comportamiento.
Y así como madres y padres no tienen necesariamente la culpa, tampoco los niños, dice el Dr. Anderson. “Sin ningún esfuerzo consciente, los niños aprenden a través de cientos de ensayos que esta es una forma de seguir obteniendo lo que quieren”.
Esto también explica por qué es posible que los niños con este trastorno se comporten peor en casa. El Dr. Anderson señala: “Los niños con trastorno negativista desafiante tienden a tener un mayor comportamiento de oposición con las personas que conocen bien, en parte porque las formas de proceder están muy desgastadas. Mientras que en un lugar como la escuela, donde por lo general los niños tienen menos control sobre su entorno, puede que el tipo de comportamientos que son comunes al trastorno no les den los resultados esperados”.
TDAH y otros factores de riesgo
La superposición entre TDAH y el trastorno negativista desafiante es muy alta. Dependiendo del estudio, entre el 30 y el 50 por ciento de los niños con TDAH también podrían tener trastorno negativista desafiante.
El Dr. Anderson explica la conexión de esta manera: “Los niños con TDAH tienen una predisposición biológica para distraerse, tener comportamientos impulsivos y dificultad para permanecer en un mismo lugar durante un tiempo. Entonces, los niños con TDAH comienzan a hacer cosas que sus padres perciben como fuera de los límites. Y luego, cuando esos niños reciben comentarios negativos, comienzan a desarrollar una mayor predisposición negativa hacia las personas adultas”. Estos patrones repetidos de interacciones negativas pueden conducir al desarrollo del trastorno negativista desafiante.
Pero otra manera de desarrollar el trastorno tiene que ver más con el temperamento de los niños, y podría ser evidente desde el principio. Los niños que tuvieron mucha dificultad para calmarse cuando estaban en la primera infancia y que continúan teniendo problemas para controlar sus emociones ante la frustración o la decepción de manera apropiada para su edad, a veces pueden desarrollar el trastorno negativista desafiante. Las personas adultas en su entorno podrían inclinarse a adaptarse más a sus demandas, con el fin de mantener el funcionamiento de la familia lo más armónicamente posible.
Los niños que han experimentado mucho estrés y trauma en su vida también tienen una mayor propensión a desarrollar el trastorno negativista desafiante.
Por qué es importante el tratamiento
Es importante recibir tratamiento para mejorar la relación padres e hijos, la cual es crucial para la salud y la felicidad de toda la familia. También es importante para el futuro de tu hija o hijo. Hay niños que superarán el trastorno negativista desafiante a medida que crecen, pero hay quienes continuarán teniendo problemas de conducta, lo que podría conducir a rechazo de parte de sus pares y dificultad para formar relaciones saludables, por no mencionar una discordia familiar continua.
También será menos probable que alcancen su potencial. Si algo no sale como quieren, pueden pensar que es culpa de quien sea, excepto de ellos. El Dr. Anderson dice que también podrían “retirarse a los lugares donde saben que pueden obtener lo que quieren”. Eso podría significar que intentan menos y a la vez presionan más a las personas que tienen más cerca (que son a quienes más les importan), lo que provoca relaciones aún más deterioradas”.
Un pequeño porcentaje de niños con trastorno negativista desafiante continúa desarrollando algo llamado trastorno de la conducta, que es un trastorno grave del comportamiento que incluye actos delictivos como robar, incendiar y herir a personas. Recibir tratamiento temprano mejora el curso de vida de los niños.
Cómo es el tratamiento para el trastorno negativista desafiante
Las familias tienen un papel clave en el tratamiento del trastorno negativista desafiante. Esto podría ser sorprendente, ya que los niños son quienes reciben el diagnóstico, pero la relación padres-hijos debe ser reparada, lo que significa que ambas partes deben hacer cambios para volver a la normalidad.
Todos los programas tienen ciertos objetivos en común, como ayudar a madres y padres a encontrar el término medio entre ejercer demasiada autoridad y comportarse con demasiada permisividad. Un terapeuta conductual les ayuda a aprender cómo guiar el comportamiento de sus hijos, al establecer expectativas claras, elogiar a sus hijos cuando hacen lo que se les pide y aplicar consecuencias efectivas cuando no lo hacen. También aprenden a usar estas estrategias de manera consistente (una de las razones por las cuales las estrategias de manejo del comportamiento a veces no funcionan es porque madres y padres prueban técnicas diferentes y contradictorias, o no se apegan a un programa el tiempo suficiente para ver los resultados). Padres e hijos también aprenden habilidades de resolución de problemas en las que pueden confiar cuando se enfrentan a problemas.
Los programas de capacitación para padres podrían incluir sesiones conjuntas entre padres e hijos, o solamente dirigidas a madres y padres. Otros programas son:
- Terapia de interacción padres-hijos (PCIT)
- Capacitación en el manejo del comportamiento para padres (PMT)
- Adolescentes desafiantes (Defiant Teens)
- Programa de crianza positiva (Triple P)
- Los años increíbles (The Incredible Years)
Puede que los profesionales clínicos también recomienden capacitación en habilidades sociales para ayudar a tu hija o hijo a mejorar las relaciones con sus pares o la terapia cognitivo-conductual, si está luchando contra ansiedad o depresión.
No existe un medicamento aprobado por la FDA para el trastorno negativista desafiante, pero los medicamentos a veces se usan como un complemento de la terapia conductual. Los medicamentos antipsicóticos como Abilify (aripiprazol) y Risperdal (risperdona), que se ha demostrado que reducen la agresividad y la irritabilidad, se utilizan con frecuencia en los casos en que los niños corren el riesgo de expulsión de la escuela o del hogar. Se podrían usar medicamentos estimulantes si la impulsividad es excesiva, incluso en quienes tienen un diagnóstico de TDAH. Los antidepresivos (ISRS) pueden ser útiles si los niños tienen depresión o ansiedad subyacente.
Independientemente del plan de tratamiento que recomiende el terapeuta, las familias les deben dar mucho ánimo. “No se equivoquen, los niños no suelen despertarse de pronto con la idea de que desean que su comportamiento sea mejor y luego preguntar a todas las personas en su vida cómo podrían hacer para cambiar”, advierte el Dr. Anderson. “Se mantendrán con cualquier comportamiento que les funcione, incluso si no está funcionando tan bien”.
Pero una vez que la dinámica familiar comience a cambiar, y tanto padres como hijos comiencen a adquirir mayor confianza en su capacidad para llevarse bien, toda la familia será mucho más feliz.
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