Preparándose para ir a casa

Por lo general, la discusión sobre el alta tiene lugar varios días o incluso una semana antes del alta propiamente dicha. Tenga en cuenta que el determinante clave de cuando su hija sea dada de alta es lo que su compañía de seguros pagará. Usted puede o no estar de acuerdo en que su hija esté lista para volver a casa.

Si su reacción inicial a la noticia es un grito de “¡Nooooo!”, querrá hacer una pausa y examinar lo que está pasando en su cabeza.

Por un lado, puede que recuerde lo mal que estaban las cosas antes de la hospitalización y se sienta inseguro sobre cómo será la vida en la siguiente fase. Por otro lado, su reacción puede ser la intuición puntual de que su hija no está realmente preparada. Asegúrese de expresar cualquier preocupación específica al médico, especialmente si en sus conversaciones privadas con su hija le ha indicado que todavía quiere suicidarse, o si sospecha que su hija está mintiendo para poder salir.

Algunos padres se molestan porque el hospital quiere una estancia más larga de lo estrictamente necesario. Pregunte por qué quieren esto. Las razones más comunes son que aún no existe un plan de seguimiento o que los médicos consideran que no es seguro dar de alta a su hija hasta que cumpla con ciertas condiciones.