Para los niños que tienen el trastorno obsesivo compulsivo o TOC (OCD, por sus siglas en inglés), funcionar en la escuela puede ser muy complicado y difícil. Y para un maestro, puede ser fácil confundir los síntomas de TOC con conductas oposicionales de parte del niño o con TDAH.

Si los maestros pueden reconocer los comportamientos asociados al TOC, especialmente cuando el niño siente vergüenza y trata de ocultar su ansiedad, pueden ayudarlo a recibir tratamiento o haciendo ajustes para que no tenga problemas innecesarios y abrir el camino para tener éxito en su aprendizaje.

Le mostramos los tipos de comportamiento obsesivo que usted podría ver en niños que tienen TOC:

Solicitar permiso para ir al baño frecuentemente: Esto podría ser para lavarse las manos, si alguien cerca del niño estuvo tosiendo o estornudando o si tocó algo que percibió como contaminado. Podría estar lavando artículos como plumas, lápices, mochilas, libros. También puede ser una excusa para salir del salón de clases sólo para alejarse de todos y tener algún alivio.

Buscar seguridad constantemente: Esto toma la forma de preguntas repetitivas: “¿Está seguro de que esa es la respuesta? ¿Me lo podría repetir una vez más? ¿Oyó lo que le dije?”. Revisar puertas, ventanas, casilleros, escritorios. Una y otra y otra vez.

Quedarse atascado con las tareas: Algunas veces, los niños con TOC necesitan terminar algo por completo, o entenderlo muy bien antes de poder finalizarlo, para poder continuar con algo más. Así que, si un niño trabaja en lo que hizo mal en la prueba de matemáticas y el maestro dice: “Ahora abramos nuestros libros de texto para empezar un nuevo capítulo”, el niño no será capaz de cambiar de actividad.

Repetición: Si la niña deja el salón y se preocupa por haber olvidado un lápiz, regresará al salón e irá a su escritorio para verificar. Si ella tuvo un mal pensamiento y pasó por la puerta, querrá “arreglarlo” pasando de nuevo por la puerta, diciendo algo bueno. Si tuvo un mal pensamiento cuando bajaba un tramo de escaleras en su camino a clase, podría necesitar regresar por la misma escalera al final de la clase, incluso si eso significa llegar tarde a su siguiente clase.

Borrar obsesivamente: Un niño puede estar borrando mucho porque las letras tienen que verse perfectas. O pudo haber utilizado una palabra que lo molestara. Por ejemplo, si tiene miedo a vomitar y escribió la palabra vómito, puede ser que no tolere ver la palabra vomitar y, por lo tanto, borrarla. Los niños usan las gomas de sus lápices hasta llegar al metal, de tal manera que los maestros empiezan a ver hoyos en el papel. Las palabras se dibujarán en el reverso de la página. Muchas áreas diferentes de la escritura se vuelven problemáticas.

Distracción: Si el niño está ocupado, pensando que si no gira la tapa del bolígrafo y cuenta hasta cuatro de la manera correcta, su madre se va a enfermar, no va a prestar atención en clase. Y si su maestro lo llama para que responda una pregunta, su distracción podría parecer TDAH, pero no lo es.

Lentitud en los exámenes, escritos y tareas: Algunas veces, los niños toman mucho tiempo lidiando con el perfeccionismo de necesitar que las cosas se hagan de la forma correcta. Esto podría verse como un problema de aprendizaje, de falta de atención, pero no lo es.

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Evasión: Los maestros podrían ver que el niño no se sienta en el piso, ni recoge cosas que hayan tocado el piso, ni se ensucia las manos en la clase de arte. El niño puede evitar muchas de las actividades en el patio de recreo (los niños con temores a los gérmenes verán el patio de recreo de la misma forma que algunos adultos ven el autobús) como algo muy asqueroso, ¿por qué habrían de tocar algo allí?

Golpear y tocar simétricamente: Si un niño se sienta en su escritorio y accidentalmente patea la silla del niño a su lado con su pie derecho, tendrá que patearla con el pie izquierdo también. Eso puede parecer como si fuera alguien con una actitud oposicional, o alguien que tiene demasiada energía, pero en realidad es TOC.

Quejas de ansiedad y cansancio: Existe una teoría interesante de que los niños que padecen TOC son más inteligentes que otros niños. Y si consideramos lo mucho que piensan, en realidad usan el cerebro con más frecuencia que muchos otros niños. Pero cuando eso va unido a demasiada ansiedad, se puede producir mucha fatiga. Por lo tanto, es común que los niños con TOC quieran volver a casa y tomar una siesta después de la escuela.