Señales de TOC

El TOC a menudo se desarrolla alrededor de los seis a nueve años. El trastorno puede manifestarse tan pronto como a las cinco. Los niños pequeños experimentan el trastorno de manera diferente que los adolescentes y los adultos. Es posible que un niño pequeño no reconozca que sus pensamientos y temores son exagerados o poco realistas, y puede no ser plenamente consciente de por qué se ve obligado a realizar un ritual; él solo sabe que le da un sentimiento “correcto”, al menos momentáneamente. Con el tiempo, en el rango de 9-12, evoluciona a un pensamiento mágico y se vuelve de naturaleza más supersticioso.

En cualquier caso, un niño con TOC responderá a su ansiedad de una manera muy rígida y sujeta a reglas y esto interfiere con el funcionamiento normal. Los padres pueden notar señales como:

  • Lavado de manos repetitivo, cerrar y volver a cerrar puertas o tocar cosas en un cierto orden
  • Temores extremos o exagerados de contaminación, de que miembros de la familia sean lastimados o que ellos mismos le hagan daño
  • Uso del pensamiento mágico, como “si toco todo en la habitación, mamá no morirá en un accidente automovilístico”
  • Pedir garantías sobre el futuro repetidamente
  • Intolerancia a ciertas palabras o sonidos
  • Confesar repetidamente “malos pensamientos” como pensamientos crueles (pensar que un amigo de la familia es feo), pensamientos sexuales (imaginar a un compañero desnudo) o violentos (pensar en matar a alguien)

Cómo el TOC puede pasar desapercibido

Las señales de TOC pueden no ser siempre obvias. Las compulsiones pueden ser muy sutiles, por lo que los padres y otros cuidadores pueden no darse cuenta cuando un niño las está haciendo, o puede que no entiendan que un comportamiento en particular es una compulsión. Otras señales pueden ser invisibles para los padres, como cuando un niño cuenta compulsivamente hasta cierto número en su cabeza.

A medida que los niños crecen y se dan cuenta de que algunos de sus miedos no tienen sentido, o de que sus comportamientos son inusuales, también podrían hacer mayores esfuerzos para ocultar sus síntomas de TOC a los padres, maestros y amigos. Los niños con TOC a veces pueden suprimir sus síntomas en ciertas situaciones, como en la escuela, solo para explotar en casa debido al tremendo esfuerzo.

El TOC también puede confundirse con un trastorno diferente. Muchos niños con TOC están distraídos por sus obsesiones y compulsiones, y esto puede interferir con su capacidad de prestar atención en la escuela. Un maestro puede notar que un niño tiene dificultades para concentrarse y asumir que tiene TDAH, ya que su TOC no es evidente. También podría confundirse con un trastorno de ansiedad. Y se puede pasar por alto cuando un niño con TOC también desarrolla depresión, a la cual los niños con TOC están en riesgo, especialmente sin tratamiento.