Cuando la mayoría de las personas piensan en un trastorno alimentario, lo que les viene a la mente es una joven dolorosamente delgada que no come casi nada. Pero en realidad hay tres trastornos alimentarios comunes. No todas las personas que tienen un trastorno alimentario tienen un peso inferior al normal y no todas son mujeres.

Tres de los trastornos alimentarios más comunes en niños y adolescentes son la anorexia nerviosa, la bulimia nerviosa y el trastorno por atracón.

Otros problemas alimentarios que se pueden diagnosticar a los niños son el trastorno de evitación/restricción de la ingesta de alimentos (ARFID, por sus siglas en inglés), el trastorno de rumiación y la pica (páginas en inglés). Los niños con problemas graves de alimentación que no coinciden con ninguno de estos trastornos a veces reciben un diagnóstico amplio denominado trastorno de la conducta alimenta no especificado.

Anorexia nerviosa

La anorexia nerviosa es un trastorno alimentario que puede hacer que los niños se priven de comer. Los niños y adolescentes con anorexia creen que están demasiado gordos, aunque todos los demás los vean demasiado delgados.

Para mantener un peso muy bajo, ellos comen muy poco y pueden inducir vómito a propósito o hacer ejercicio intenso. Puede que no entiendan que la opinión que tienen de su cuerpo está distorsionada y que sus decisiones no son saludables.

La anorexia por lo general comienza durante la adolescencia. Debido a que los niños con anorexia suelen ir bien en la escuela y son populares, puede ser difícil que los padres y otros adultos se den cuenta de que hay un problema. Las niñas son diagnosticadas con mayor frecuencia que los niños, pero eso puede ser en parte a que la anorexia es más difícil de detectar en los niños.

La anorexia es muy grave. Cuanto antes se trate, mejor. Si no se trata, puede provocar problemas médicos mortales o suicidio.

Las señales de la anorexia incluyen:

  • Pérdida de peso extrema
  • Pesar mucho menos de lo normal para su edad
  • Tener mucho miedo a engordar
  • Negarse a comer una cantidad normal de alimentos o hacer dietas extremas
  • Considerar el peso como una parte muy importante de su identidad
  • Provocarse el vómito o usar laxantes (esto se llama purga)
  • Hacer demasiado ejercicio
  • Uñas débiles o pérdida de cabello
  • Estreñimiento
  • No tener menstruaciones regulares

Bulimia nerviosa

La bulimia nerviosa es un trastorno alimentario en el que el niño tiene periodos de descontrol alimentario llamados atracones. Después de comer demasiado, el niño intenta revertir el atracón haciendo lo que se llama purga: vomitar a propósito, usar laxantes, no comer o hacer demasiado ejercicio.

A diferencia de los niños con anorexia, los niños con bulimia suelen tener un peso normal o un poco de sobrepeso. Pero su forma de mantener el peso es muy poco saludable. La bulimia se diagnostica con más frecuencia en las niñas que en los niños, y suele empezar en la adolescencia.

Los niños con bulimia suelen ocultar sus atracones y purgas, por lo que puede ser difícil de detectar.

Las señales más comunes de la bulimia son:

  • Comer mucho en muy poco tiempo
  • Compensar la ingesta excesiva con vómitos, laxantes, no comer o hacer demasiado ejercicio
  • Tener una imagen de sí mismo centrada principalmente en el peso corporal
  • Saltarse muchas comidas
  • Ir corriendo al baño justo después de comer
  • Pasar largos periodos sin comer
  • Ser reservado a la hora de comer
  • Efectos físicos de los vómitos, como dolor de garganta, inflamación de los ganglios, reflujo ácido y dientes dañados por el ácido del estómago

Trastorno por atracón

El trastorno por atracón es un trastorno alimentario en el que los niños suelen comer demasiado y muy rápido. Suelen hacerlo en secreto, y se sienten culpables y avergonzados. Los niños y adolescentes con trastorno por atracón no pueden controlar su alimentación.

Los niños con trastorno por atracón pueden tener un peso normal o sobrepeso. A diferencia de los que tienen bulimia, los niños con trastorno por atracón no intentan deshacerse de la comida provocándose el vómito o tomando laxantes.

Las señales del trastorno por atracón incluyen:

  • Comer cantidades muy grandes de comida
  • Comer cuando no tienen hambre
  • Comer muy rápido
  • Comer tanto que se siente mal
  • Comer a escondidas cuando creen que nadie se dará cuenta
  • Sentirse deprimido, ansioso o avergonzado por comer en exceso
  • Perder peso repetidamente y volver a ganarlo